Feministas, ¡a las urnas!

Una nueva forma de hacer política debe nacer y está naciendo de estos tiempos convulsos y cambiantes que estamos viviendo

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Begoña Iza, Inma Manzano, Lola Muñoz, Victoria Zarco (Feministas andaluzas, candidatas por Adelante Andalucía al Parlamento Andaluz 19J)

Manifestación feminista.
Manifestación feminista. MANU GARCÍA

La política de siempre la hacen aburridos señores de traje discutiendo en el Parlamento, en los Ayuntamientos, en las comisiones de investigación, en los altos tribunales y en la dirección de grandes multinacionales. La hacen muy serios a veces, y otras veces riéndose de la gente porque somos tan tontos que pagamos mucho por la luz.

Estos hombres grises con aires de saberlo todo, aparecen en la televisión explicándonos cómo vivir nuestras vidas y lo hacen con grandes palabras y cifras que los alejan cada vez más de toda la población. Porque son hombres blancos llenos de privilegios, ricos triunfadores en este mundo profundamente desigual, ya no nos los creemos. Lo sentimos, pero las mujeres y hombres feministas ya no nos los creemos.

Una nueva forma de hacer política debe nacer y está naciendo de estos tiempos convulsos y cambiantes que estamos viviendo. Frente a discursos derrotistas y de fin de la Historia, nosotras debemos desafiar a los políticos y discursos tradicionales para imaginar un futuro mejor: si queremos una Andalucía diferente, hay que hacer política de manera distinta.

De entre todos los movimientos sociales actuales, el feminismo puede arrojar luz y esperanza a nuestro futuro incierto. Es, en estos momentos, el único capaz de defender de forma transversal tanto a las mayorías amplias de mujeres como a las minorías étnicas y los grupos más vulnerables; de buscar alternativas económicas y compartir luchas con el ecologismo; de poner en evidencia las carencias de este sistema en cuanto a la supervivencia y las garantías para una vida digna. El feminismo integra todo esto y mucho más.

Existen medidas que debemos tomar para proteger firmemente a las mujeres, como la defensa de la ley de plazos que establece la Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo de 2010, que las derechas están deseando tumbar a la chita callando; o la ampliación de los permisos por maternidad y paternidad; o esforzarnos por erradicar la violencia de género, cuyas cifras no aminoran, sino que crecen incluso entre la juventud con más de 300 casos en 2021. Pero el feminismo, además, nos permite ir mucho más allá. Hacer políticas feministas significa proponer medidas divergentes, incómodas y desobedientes, destruyendo relatos injustos y construyendo espacios integradores que vayan contra la precariedad vital, la exclusión y las desigualdades.

Las propuestas reformistas del Estado de bienestar ya no satisfacen a nadie: lo realmente necesario es girar 180º y centrar todos nuestros esfuerzos en la sostenibilidad de la vida. Esto incluye, como decimos siempre, bajar los pies a la tierra y poner solución a “las cosas del comer”.

Las políticas feministas son urgentes porque vivir en Andalucía, para muchas y muchos, es muy complicado. No debemos olvidar la dura realidad de Andalucía, que sufre los más tristes récords de riesgo de exclusión infantil, desempleo, fracaso escolar, desahucios, maltrato.... Ante esta alarmante situación de crisis social, debemos decir alto y claro que nuestras vidas también merecen ser vividas de forma digna.

Hacer políticas feministas significa también construir organizaciones más horizontales, con nuevos tipos de liderazgo más cercanos y amables, con amplia representación femenina en cuadros y órganos y poniendo en cuestión las prioridades tradicionales. En eso, no hay duda de las diferencias entre los nuevos y los viejos partidos y, para este próximo 19-J, no todas las organizaciones pueden presumir de tener más candidatas que candidatos en las ocho provincias de Andalucía.

Las nuevas organizaciones feministas amplían la política y entienden que el marco de acción va mucho más allá de los debates electorales y de las instituciones. Incorporan a personas diversas. Reparten tareas. Delegan. Dialogan. No van a la guerra. Cuidan.

En estas próximas elecciones, en Andalucía habrá una papeleta andaluza y andalucista, de izquierdas y feminista. El feminismo entendido como la lucha de una sociedad por sacar adelante de manera justa y solidaria a todas las personas que la integran. Porque las andaluzas queremos vivir en condiciones, dejar atrás las fatigas, enfrentarnos a los problemas en defensa propia. No nos conformamos con sobrevivir: ha llegado la hora de vivir.

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