Cada año que pasa acabo más convencido de que el debate sobre el estado de la nación debería ser borrado de la agenda política española. Al igual que pasa con las sesiones de control al Gobierno, cuyo propio reglamento establece que el presidente no está obligado a responder ni a comparecer, estamos ante otra pantomima más de nuestra supuesta democracia en los que el Gobierno de turno nos vende primero lo bien que lo están haciendo   -obviando naturalmente los asuntos sobre los que no les interesa hablar-, después la oposición puede preguntar sobre todos los temas que quiera y, para finalizar, el Gobierno puede responder, no responder o responder sobre el calentamiento global cuando se le ha preguntado por la corrupción.

Tal y como ocurrió hace cuatro semanas durante el Congreso del PP, la ración de autobombo y triunfalismo fue excesiva y contrastaba con la falta de información sobre el aborto, la corrupción o la ley de seguridad. No voy a volver a entrar en todas las mentiras o datos manipulados; el propio Banco de España y el INE se encargaban, a las pocas horas, de desmentir las palabras de Rajoy en cuanto a tasa de desempleo, bajada de sueldos o crecimiento económico mientras, casi al unísono, se filtraba que el Poder Judicial desmontaba, por anticonstitucional, la ley de seguridad ciudadana y que parte de él pedía la retirada de la ley del aborto a la que tachaba de anacrónica y criminalizadora.

Sí quiero centrarme esta vez en las dos medidas estrella que Rajoy tenía guardadas bajo la manga para, creía él, dar un golpe de efecto. La primera de ellas fue el anuncio de una tarifa plana de cotización a la Seguridad Social de 100 euros para nuevas contrataciones indefinidas siempre y cuando se cree empleo neto. El propio Rajoy puso como ejemplo un sueldo de 12.000 euros por año por el que solo se pagaría 1.200 euros en ese período. Lo siento por los empresarios que hayan hecho cálculos con esas cifras porque eso, sencillamente, no es cierto. Nos mintió, sí, una vez más. La tarifa plana de los 100 euros solo se refiere a las contingencias comunes, mientras que la parte del Fogasa, el desempleo o la formación profesional siguen intactas. De esta forma, por ese sueldo que Rajoy puso como ejemplo, la cantidad mensual a ingresar sería de 205 euros. Es decir, de los 1.200 euros anuales que decía nuestro presidente, pasamos a 2.460. Desde Empleo emitieron una nota aclaratoria, pero Rajoy no se quiso dar por enterado.

La segunda medida anunciada fue que los asalariados que cobren menos de 12.000 euros por año no pagarán IRPF y nos dijo que de esta rebaja se beneficiarían 12 millones de contribuyentes. Otro engaño más en la larga lista de Rajoy. Actualmente los 10,5 millones de contribuyentes que cobran 11.000 euros al año no pagan IRPF, por lo que los beneficiados por la nueva rebaja es de 1,5 millones, no los 12 anunciados. Al margen de eso, cuando subió el IRPF lo hizo con el compromiso de retirarlo para este año, lo que luego retrasó hasta 2015 y, ahora, nos viene con una rebaja para 1,5 millones de contribuyentes cuando la subida afectó a todos ellos.

Alguien dijo una vez que las cifras no mienten, pero que los mentirosos también usan cifras; aquí tenemos a un presidente que se ha convertido en el vivo ejemplo de ello.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído