El doctor Ignacio Rosell.
El doctor Ignacio Rosell.

Las conspiraciones del virus SARS-CoV-2 ante las evidencias científicas cambiantes. Decía Ignacio Rosell @nachorosell, un médico preventivista que dice que “los que engañan con la salud, me ponen enfermo” y que con toda sinceridad aplaudo y comparto: “Hay cosas que pensaba sobre Covid-19 hace varias semanas (por informes que leía) que no son las que pienso ahora (por informes que leo). Muchas 'evidencias' son débiles y cambiantes. Entiendo que os resulte muy frustrante, porque a mí me ocurre lo mismo”. Y en este entorno que es el mismo que vivo y he vivido yo en la Covid-19, repasar evidencias y advertencias científicas contra los bulos y la epidemia de desinformación que acecha al conocimiento y, por lo tanto, a la verdad sobre este nuevo virus, me parece fundamental para tomar decisiones que ayuden a proteger la salud de la ciudadanía, a cuidar de sus derechos y libertades, a prevenir como norma basada en la higiene, a mantener la disciplina y a monitorizar las acciones puestas en marcha. Gobiernos, partidos políticos, prensa y redes sociales están en el centro de la mayor tormenta sanitaria, política, económica y social que ha sufrido la humanidad. Ahora debería ser el tiempo para el gobierno de la ciencia.

Esta pandemia amenaza con llevarnos a la desinformación. Si el SARS-CoV-2 supone el mayor desafío para el bienestar de la humanidad, los bulos sobre este virus, que infectan Internet y que se propagan principalmente desde redes sociales y por algunos medios de comunicación son, seguramente, la mayor amenaza que ha enfrentado la seguridad de la ciudadanía. Y ante ello, la comunidad científica y algunos grupos como el de Salud Sin Bulos o Matilda, avisan: la pandemia desinformativa (o infodemia) es, potencialmente, tan peligrosa para la sociedad o más que el propio virus.

Y hace unos días encontré un hilo en twitter que me gustó mucho de Guillermo Peris @waltzing_piglet que hablaba de forma conjunta de todas estas teorías conspirativas:

1. El SARS-CoV-2 fue proporcionado por extraterrestres a un laboratorio chino que pensaba utilizarlo como arma biológica. Al enterarse Bill Gates, financió la implantación de antenas 5G para así activar el virus y propagar la pandemia.

2. Obviamente, las farmacéuticas también están implicadas. Tienen desde el primer brote una vacuna, pero esperan a que aumenten los muertos y así presionar a los gobiernos con unos precios elevados.

3. Como no podía ser de otra forma, el gobierno español está en el ajo. Sánchez no es más que un títere en las manos de Iglesias, que a su vez recibe órdenes de un comité bolivenezolano.

4. La última instrucción es fumigar a los españoles desde aviones militares, quién sabe si con el propósito de controlar sus mentes o aumentar los efectos del virus. Hace mucho que nos ocultan el número real de muertos para que no se noten los efectos de las fumigaciones. Espero haber contentado a todos los conspiranoicos.

Y aquí aparecen comentarios con cierta ironía del tipo: @nach_alcalde: "La vacuna, por supuesto, produce autismo y tiene un 98% de Mercurio, ¿verdad?"; @GBlancoMo: "Todavía no, no está preparada aún, pero intentan que tengan al menos un 98.5% de mercurio. Y autismo sólo es poco, me ha dicho mi cuñao que también debe provocar epilepsia y diabetes, y mutaciones genéticas en todas las células, incluso las que tuviste, con efecto retroactivo", o @graguilarm: "Genial, todo calza a la perfección...".

O también @MatiMatarredonda: "Se te han olvidado los chips, muy importantes, exactamente no sé para qué sirven los chips en las vacunas contra la Covid-19 pero algo hacen, creo que se conectan a la 5G para que no pare la fiesta de los coronavirus". @candelaenlaluna: "Exacto, las vacunas llevan un microchip, conectado a la red 5G. Que me lo ha dicho una vecina"; o @jonsaenzagirre: "HAARP inicia una secuencia liberando chemtrails. Los chemtrails tienen una deposición húmeda sobre los chips, y el 5G es activado por los chips. Sin HAARP y chemtrails nada se inicia". Y seguía @MatiMatarredonda diciendo: "Claro, y más ahora que el gobierno ha dado orden de fumigar por chemtrails, hay que usar el HAARP para que los días estén claritos y se pueda fumigar bien, si llueve o hace viento lo fumigado no cuenta

O incluso @miguelmcminn: "Se me escapa lo del papel higiénico. No habría sido más lógico acaparar papel de aluminio para protegerse del 5G. Fue una estrategia para confundirnos". Y entre muchos más mensajes, unos a favor otros en contra, @jmaphis ”termina”: "No ha dado usted ni una. El SARS-CoV-2 llegó a la Tierra en un meteorito resto de la explosión del planeta XARSCo2 tras ser alcanzado por las ondas de tv procedentes de la emisión de un especial de nochevieja. En venganza, trata de destruir a la humanidad".

Todo ello para tener claro cómo apunta el artículo de Contexto y Acción titulado Pandemia de mentiras sobre el coronavirus: así amenaza nuestra salud y la democracia, que las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, o Whatsapp que defiendo como canales de comunicación, son también una suerte de metaorganismos con cientos de millones de células (sus usuarios) susceptibles de hospedar el virus de la mentira, replicarlo y propagarlo exponencialmente. Son también redes infecciosas donde la desinformación encuentra sus mejores huéspedes.

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