Imagine -por un momento- que está a punto de quedarse dormido en su dormitorio, en mitad de la noche, y siente que alguien ha logrado entrar en el salón de su casa; que se levanta en silencio y, armado de valor, se planta delante del ladrón; que luego, hipnotizándolo a usted con palabras y gestos, anula su capacidad de defensa y consigue que le deje marchar de su hogar con tus ahorros de media vida.

Piense -por un instante- que su hijo pequeño llega a clase, abre su mochila y la encuentra, sin que él sepa el por qué, descorazonadamente vacía; sin un mísero pedazo de pan que llevarse a la boca y, peor todavía, sin libros que leer; y usted que no lo comprende porque ha hecho todo lo posible -como no viajar a ese país que tanto tiempo llevas soñando- para ofrecerle una educación que le daría la oportunidad de ser una persona de bien. Imagine -por un segundo- que está en la habitación de un hospital, con su padre enfermo en la cama, y llega un hombre que no conoce de nada -pero que le saluda efusivamente como el más íntimo de sus amigos- y a los pocos segundos de estar en el cuarto -sin avisarle y sin que usted pueda hacer nada- desconecta los cables que mantienen con vida a su padre.

No hace falta que vayas más allá: todas estas barbaries están ocurriendo..., pero nos la disfrazan de noticia pasajera dentro de esta vida nuestra que -en esta crisis- se nos antoja, al mismo tiempo, más ajena... Pero imagine por un momento de que no se queda, únicamente, lamentándose de su destino; quejándose de este sistema que no le parece justo; bebiendo como un estúpido mientras se niega revoluciones posibles sobre la barra de un bar. Piense -aunque sea por un solo segundo- que todo es posible; que su vida y sus sueños forman parte de un gran proyecto vital y mundial que nos haría, a cada uno de nosotros, dichosos e inmensamente felices..., y no sólo a unos pocos tiranos que se están descojonando de risa con nuestra crónica desgracia; que esos pocos naufragarían en la Nada si dejáramos de creer que somos sus esclavos; piense -por un instante- que tiene el mando de su vida y la capacidad de hacer feliz a su familia... ¡PIENSE!

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