Un día escribí sobre la farsa del nuevo monarca español y perdí un amigo; otra vez relaté los sueños que me inspiran estos jóvenes de Podemos y varios conocidos, hoy día, cruzan de acera cuando me ven venir; una mañana critiqué a este triste gobierno que se apodera de nuestros derechos y ya son varios los que me han quitado la palabra... Es la eterna maldición del periodista que desvela la verdad; del poeta que grita sus revelaciones o del artista que pone sobre las tablas de un escenario sus miedos o sus alegrías..., maldición que, en ocasiones, trae la propia muerte como ha ocurrido en París..., la ciudad de la Luz que el miércoles pasado se quedó a oscuras.

Y ahora nos echamos las manos a la cabeza cuando unos terroristas han asesinado a unos inocentes que vivían y trabajaban en pos de la Libertad..., pero hasta hace una semana muchos de los que ahora no se atreven ni a encender la televisión, para que no les vuelvan a explotar los ojos viendo el cruel asesinato del policía tirado en el suelo, no eran capaces de sostener una discusión razonable de política en un bar o en una tertulia de radio..., atacando como perro rabioso cualquier idea o lógica que fuera en contra de sus ideales o de su costumbrismo. Ahora nos faltan palabras para rechazar y repudiar este brutal asesinato cuando desde hace meses se infunde el terror y el pánico a los ciudadanos sobre la apocalíptica llegada de Podemos -u otros nuevos partidos- al panorama político español.

No..., no son de recibo las balas ni las bombas en nuestras democracias pero tampoco olvidemos esa orgía del terror que los poderosos no paran -ni pararán- de lanzar sobre nuestras temblorosas vidas... ¡Terror, sin sangre, pero terror! Te llevan al límite de tu capacidad; al borde de la desesperación..., amenazando con destrozar tu vida y la de los tuyos para luego, en una ley premeditada y estudiada sobre un tablero de ajedrez empapado en alcohol, arrebatarte todo lo que puedan y más..., pero lo justo para que, al mismo tiempo, podamos aprender a sobrevivir cada día con un poco menos. La dignidad y la libertad son de los mayores logros que podemos alcanzar como seres humanos..., dignidad para no morir en la sala de urgencias de un hospital porque en tu ciudad han echado a mitad del personal como libertad para poder gritar a los que te gobiernan que no estás conforme con sus prácticas dictatoriales.

Aquí, en este país, no se dictarán de momento sentencias de muerte, ni existen cárceles secretas que sepamos, ni nadie muere por garrote vil..., pero ¿ya hemos olvidado la terrorífica Ley mordaza del actual gobierno? Leyes que criminalizan y condenan la libertad de opinión, la defensa y lucha para una vida digna y castigan el derecho, ganado hace décadas, de manifestación. Piénsalo..., porque este país disfrazado de Disney es para echarse a correr y no mirar atrás.

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