El show de Teresa Rodríguez

La rueda de prensa de la líder anticapitalista no fue más que un acto de debilidad de quien lidera un espacio político, Anticapitalistas, que en Andalucía no suma más de 200 militantes

Raúl Solís

Periodista, europeísta, andalucista, de Mérida, con clase y el hijo de La Lola. Independiente, que no imparcial.

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Son las 11 de la mañana del jueves 13 de febrero. Un grupo de unas ocho personas, capitaneadas por Teresa Rodríguez, se hace fotos con sabor histórico camino de la sede de Podemos Andalucía donde está convocada la rueda de prensa en la que Anticapitalistas va a comunicar que no se va a volver a presentar para dirigir la formación morada en territorio andaluz. Un tumulto de periodistas, que ya hubiesen querido los anticapitalistas cuando sacaban un 0,2% en las elecciones generales de 2011, esperan ansiosos en la sala de prensa.

El diputado Nacho Molina, exsindicalista, es uno de los primeros en entrar en la sala repleta de cámaras y periodistas: “Parece la Casa Blanca, buenos días”, dice sorprendido del éxito de la convocatoria de prensa.

Junto a él, aguardan el resto de compañeros a la espera de que lleguen al atril Ángela Aguilera, actual diputada autonómica por Cádiz, que ya lo fue en los 90 con IU y dimitió por su negativa a gobernar con el PSOE; Pablo Pérez Ganfornina, mano derecha de Teresa Rodríguez y revolucionario de profesión, y la todavía líder andaluza de Podemos, quien entra a una sala de prensa a la que le quiere contar un relato andalucista para ocultar el verdadero plan de Anticapitalistas, diseñado con mimo desde hace más de dos años.

Antes de entrar a la sala de prensa, Teresa Rodríguez se ha debido releer No pienses en un elefante del neurolingüista norteamericano George Lakoff, el teórico de los marcos de la comunicación política. El objetivo es evitar que la rueda de prensa gire en torno al dogma de Anticapitalistas de no gobernar con el PSOE. En lugar de ello, la dimisionaria líder de Podemos Andalucía habla de Adelante Andalucía como si hubiese heredado la coalición, se la hubieran caído los Reyes Magos o le hubiera tocado en una tómbola.

Rodríguez no dice que va a fundar un partido nacionalista andaluz, ni que se va a ir de Podemos, ni todo lo contrario. Cuenta que ella y “mi gente” se van a dedicar a construir Adelante Andalucía como si Anticapitalistas tuviera algún poder sobre una marca de confluencia de la que sólo forman parte Podemos, Izquierda Unida, Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista, pero no Anticapitalistas, su partido.

Teresa no quiere fundar un nuevo partido político y mucho menos andalucista. Mejor dicho, no puede. Ella y sus aliados anticapitalistas saben que no tienen nada de lo necesario para emprender un proyecto político en clave electoral en Andalucía, una tierra como un país de grande que no se vertebra con redes sociales y discursos épicos. El primer elemento para constituir un partido es tener cómplices que te acompañen en la ardua tarea de vertebrar un territorio tan extenso como Andalucía y Anticapitalistas no los tiene.

Anticapitalistas, que así se llama el proyecto político del t, en los cinco años que ha estado al frente de Podemos Andalucía, ha roto relaciones con el SAT, son antipáticas y tensas con CCOO y UGT, con IU han saltado por los aires y, tras el show de Teresa Rodríguez en el que se iba de Podemos pero no de Adelante, tampoco con la formación morada, a pesar del vídeo pasteloso con Pablo Iglesias.

La rueda de prensa del jueves de Teresa Rodríguez no fue más que un acto de debilidad de quien lidera un espacio político, Anticapitalistas, que en Andalucía no suma más de 200 militantes y que ha sido invitado por la militancia andaluza de Podemos a abandonar la dirección de formación, tras una consulta en la que el 97% de quienes participaron en la impugnaron el dogma de no gobernar con el PSOE.

Desde el momento en el que el teresismo ve cómo sus tesis son arrolladas, no por Pablo Iglesias, sino por la militancia de base de Podemos Andalucía que años atrás dio un apoyo de un 80% a Teresa Rodríguez y a su dirección, su estrategia ha sido la de intentar abandonar el barco pero evitando la humillación de la derrota y situando el marco de discusión en un escenario amable para los intereses de Anticapitalistas.

Tanto el electorado de Unidas Podemos como el del PSOE apoyan favorablemente el acuerdo de gobierno de coalición, así que el teresismo sabía que tenía complicado abandonar Podemos con el relato de que no apoyan un Ejecutivo que aplaude la gente a la que quieren seducir. De este modo, la bandera andaluza y el andalucismo de opereta se convierten en el marco que permite al teresismo abandonar Podemos Andalucía sin explicar sus posiciones políticas invendibles de un espacio político, Anticapitalistas, ideológicamente inflexible y con repelús a gobernar.

Hay que reconocer que el show de Anticapitalistas, que antes cabía en un taxi y ahora en un microbús, gracias a los recursos públicos de las instituciones que le ha permitido crear una red de liberados, es inteligente, aunque contiene una trampa que intenta ocultar el peso minúsculo de los de Teresa Rodríguez dentro de Podemos y la gran derrota asestada por la militancia andaluza que votó abrumadoramente por el Gobierno de coalición.

Teresa Rodríguez y sus escuderos podrían haber dicho en la rueda de prensa que Anticapitalistas abandonaba Podemos y que pedían su ingreso como partido político en la coalición Adelante Andalucía, impulsada por Podemos e Izquierda Unida, nunca por Anticapitalistas. Eso hubiera significado que la corriente teresista habría tenido que aceptar que caben en un microbús y que su sobrerrepresentación en el Parlamento andaluz, donde ocupan la totalidad de los once escaños que obtuvo Podemos dentro de los 17 diputados que consiguió Adelante Andalucía, se debe a una forma antidemocrática y bunkerizada de gestionar Podemos Andalucía y la conformación de las listas electorales de Adelante, donde ni siquiera incluyeron en puestos de salida a miembros de Primavera Andaluza o Izquierda Andalucista que aportaban el capital político andalucista al proyecto.

La descentralización demandada por Teresa Rodríguez no es para Andalucía, sino a favor de Anticapitalistas, como así ha quedado demostrado tras cinco años, dejando Podemos Andalucía como una organización devastada, arrasada, sin implatanción territorial, con 35 concejales en toda Andalucía, un grupo parlamentario lleno de liberados afines al teresismo, que tiene como único logro político la aprobación de una ley de senderos en el Parlamento andaluz, y con las relaciones rotas con todos los potenciales aliados.

Privatizar Adelante Andalucía

En el fondo, lo que pretende Teresa Rodríguez y su corriente, nada acostumbrada a respetar la democracia interna cuando pierden, es privatizar Adelante Andalucía para los intereses de Anticapitalistas y expulsar a Podemos e Izquierda Unida. A Anticapitalistas no le interesa nada que no controle.

El show de Teresa puede quedar bien por televisión, aunque cada vez convence a menos gente, pero jurídicamente no va a convertir a Anticapitalistas en dueña de Adelante Andalucía y extranjerizar a Podemos e Izquierda Unida porque los documentos de inscripción de la coalición son claros. Si Teresa Rodríguez quiere participar en Adelante Andalucía, debe pedir el ingreso de Anticapitalistas como lo que es, una fuerza minoritaria, aceptar las reglas de la democracia y que los proyectos colectivos se construyen con más ternura y menos bravura.

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