La relación que existe sobre lo que pasa en tu barrio con los políticos

No ver la relación entre los políticos y lo que ocurre en tu vida es muy peligroso. Y lo saben

Médicos y pediatras protestan por la "sobrecarga" y "saturación de la Atención Primaria en Andalucía
Médicos y pediatras protestan por la "sobrecarga" y "saturación de la Atención Primaria en Andalucía MANU GARCÍA

Es increíble como algunos ciudadanos critican que tras una reivindicación en un centro de salud, escuela pública o cualquier causa que exija que lo público siga teniendo calidad, cuando ven que un partido político lleva al Ayuntamiento tal propuesta,  desde las tripas y desde una mezquindad absoluta, sólo vean intenciones o sospechas de oportunidad política. Los partidos que recogen las sensibilidades de un barrio y elaboran propuestas para debatirlas en los plenos del Ayuntamiento y parlamentos hacen política, porque son políticos, esos que la derecha quieres que odies o veas como un gasto inútil. 

Nuestros representantes ganaron unas elecciones y tienen representación en los cabildos para transformar y aplicar, bajo su ideología o concepto de ciudad, gestión de recursos y su código ético la sociedad. Pero el desconocimiento, la animadversión a todo lo que suene a política y no saber que ellos son quienes transforman la legislación para que se traduzcan en leyes y cambios es alucinante. Ningún partido de izquierdas ha tenido la suficiente pedagogía para que la relación de los politicos con el Estado se perciba con claridad.

Hay ciudadanos que no ven relación entre un político y la construcción de una nueva carretera o una subvención a una peña flamenca de su barrio. El personal no tiene claro la importancia de la política y los políticos. No diferencia entre modelos de gestión y mete a todos en el mismo saco en un ejercicio de camorrismo mental. Así vamos mal, si creemos que las cosas salen por esporas o arte de magia. Un despropósito y un despliegue de desconocimiento terribles. Pero la derecha lo sabe y aprovecha la desinformación, ellos sí hacen pedagogía con ésto, para que amemos con frenesí a supuestos tecnócratas despolitizados que carecen de ideología, cosa que es imposible.

A eso le sumas mala leche, comprar el discurso populista de la frustración mal gestionada y ya tienen el guiso para apartarlo del fuego. Pero sin olvidar la sal, que no es más que tu miedo. Por citar un ejemplo de cómo gestionan desde el miedo me remito a lo ocurrido en el parlamento a manos de un juez que milita en Vox, partido que necesita el PP en Andalucía para gobernar. El parlamentario de Vox llamó bruja a una compañera progresista por lo mismo que se hacía en el S XII: por miedo.

Miedo a perder poder, a perder zonas de confort, perder esclavas, competir con una mujer, su inteligencia, su derecho a reivindicar, miedo a ser desenmascarado, a no aceptar no ser elegido. La historia con más o menos tecnología se repite y no hay nada nuevo bajo el sol. El nivel de mala leche de estos enemigos de la libertad, porque les viene bien para mantenerse en una posición de privilegio, es el mismo ya sea, reitero, en la actualidad que en la antigüedad. El tipo en cuestión es juez. De esos jueces que no quiere renovar el PP, de esos que en cada pueblo sabían, desde su cuna, que iban a serlo.

Hace unos días escuché a Rufián, un tipo con el que no comparto su reivindicación nacionalista pero sí su claridad a la hora de hablar de derechos, que existen personas que votan por sus principios y no por sus derechos o beneficios. Es curioso como esta gente de derechas, sistemáticamente vota en contra y humilla a lo libertario. Pero cuando se consiguen los logros, luego, ponen la mano. Se divorcian, abortan en condiciones saludables, no renuncian a convenios colectivos y a las subidas de salario. Evidentemente este tipo, este juez, puede ser de una familia donde los derechos se compren con dinero. Eso ha pasado siempre: las vergüenzas, los tontos, las carencias intelectuales, las aptitudes, todo eso se ha solucionado y tapado con dinero. El problema es que a ti, como dice Rufián, te puede más votar a la derecha por cuestiones estéticas que éticas. En fin, cinismo, miedo y mucha mala leche: mucha. No ver la relación entre los políticos y lo que ocurre en tu vida es muy peligroso. Y lo saben.

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