FOTO: eldiario.es
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Que la subida de sueldo a la guardia civil pase, eso me ha dado por pensar, fíjense, porque a un fascista con un montón de estrellas en el hombro se invente un bulo en contra de un Gobierno elegido en las urnas es de traca. El tipo en cuestión, dicen, fue voluntario en el 23F pero en este país, en nombre del consenso y gracias a los posteriores gobiernos en democracia, se dejó todo perfecto para que sigan mandando en las fuerzas armadas y ejerciendo puestos de poder individuos de esta calaña. Por citar otro ejemplo conocido diré que un general de Infantería de Marina, del Tercio de Armada, en San Fernando, ya retirado, ocupo hace muy poco la presidencia de la fundación Franco. Luego si el gobierno, que ha ganado unas elecciones, destituye a fanáticos totalitaristas de la naftalina y el horror que tienen sueños húmedos con épocas pasadas parece que lo hace por amor al arte o por estar en la órbita etarra, bolchevique y soviética.

Me pongo a temblar cuando pienso en las ideas reaccionarias y de cloaca de los Villarejo y compañía, de las operaciones anti Podemos, blanqueadas en televisión, que han tenido que pasar por los juzgados. Aunque ya saben: la calumnia es como un saco de plumas que se esparce en el viento, aunque queramos reunirlas de nuevo la labor sería imposible. Y no es que haga una defensa ciega de Marlaska, pero con la cagancia extrema que tiene la izquierda en este país, que ha sido castrada y humillada: ¿Creen que hubiera tomado ciertas decisiones con un mandamás de la guardia civil sin estar completamente seguro de sus actos y las pruebas pertinentes?

Que en este país manden y cobren un sueldo de los impuestos de los trabajadores fascistas saltándose a la torera su juramento con la Constitución es de traca. Pero ya sabemos cuál es su patria, su orden y su ley, y no me refiero al que está poniendo multas en una moto, siendo benevolente diré que tendrán conciencia de clase, o eso espero. Ya sabemos a quiénes gritan, al parecer, los ¡vivas! sus jefes. Aquí no se hizo una Transición de reparación porque el dictador que murió en la cama lo dejó todo a su antojo. Y en ese falsa hermandad me acuerdo de cómo colgaron a Mussolini o cómo acabó Hitler en su búnker. Y por estos lares, con los ojos como platos, estamos asistiendo como, en nombre de la equiparación y la libertad y en medio de una epidemia mundial, los de siempre se ponen chulos de nuevo porque saben que no recibirán ni un palo en los riñones de ningún policía.

No sé si a la coalición de izquierdas, con esta barata mezquindad, le dará para gobernar. No sé si con estos jueces es posible, con esas querellas llenas de esas plumas. No sé si le dará con ese Rufián, con un discurso necesario pero que parece apostar más por ser un mártir en manos de Vox que hacerle la vida más fácil al Gobierno más progresista y comprometido por la cohesión social de la historia de la democracia. A estas alturas y con todos esos personajes oscuros de banderas en contra de la nueva reforma laboral y que odian las rentas mínimas para "vagos", esos tipos que con su visión global y magnífica de su vida siempre dicen que nunca es buen momento para prosperar o reparar, ya ni siquiera para adquirir nuevos derechos, no sé cómo el gobierno se sostiene. No me extraña que en este país ningún intelectual de alcance quiera ser político. Hay que tenerlos muy bien puestos para bregar con estos malvados.

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