Columna de opinión escrita por J.L. Ruffo titualda 'La lucha no se negocia'
Columna de opinión escrita por J.L. Ruffo titualda 'La lucha no se negocia' GERMÁN MESA

Tuvo que venir un señor nacido en Guinea Ecuatorial para a través del fútbol, recordarnos a los gaditanos que lo de bajar los brazos y esperar sentado no es una opción en la vida. Tras muchos años de derechos pisoteados por fin parece haber reacción, y esa rebeldía ante la injusticia viene una vez más encabezada en Cádiz por los trabajadores del sector naval, o del metal, o de Astilleros o como ustedes quieran llamarlos. Con el principio de acuerdo alcanzado ayer por la noche entre patronal y sindicatos se demuestra una vez más la importancia de la protesta en las calles. Y es que estos días, ha renacido en la Bahía, el espíritu de lucha y reivindicación que nunca se debió perder. La desidia y el conformismo es uno de los factores que ha llevado a esta tierra a ser maltratada una y otra vez con el único objetivo de convertirla en paraíso idílico de turistas y señoritos.

Y es que hay razones de sobra para mantener el espíritu revindicativo. Si quieres trabajar  en la Bahía de Cádiz tienes  pocas opciones: o funcionario o un precario y explotado trabajador de la hostelería y los servicios.  Por aquí no hay rastro de industrias o empresas pujantes. No hay tecnológicas, ni centros de investigación. Solo hoteles, bares y centros comerciales. Parece que con esto vamos sobraos, y que los gaditanos ya tenemos suficiente con el Carnaval, las playas y el Cádiz CF. Ya saben, “Esto es Cádiz y aquí hay que mamar”.

Pues bien, ya va siendo hora de que los mamones digan basta. Con los trabajadores del metal deberíamos habernos manifestarnos todos. Aún hay mucho en juego. Tenemos que rebelarnos ante la precariedad y el poco futuro para nuestros hijos. No podemos quedarnos sin reacción ante este liberalismo económico salvaje que vuelve a impregnar todo - si por algunos fuera  volveríamos a los tiempos y maneras de la Revolución Industrial-. Hay que protestar y luchar por la justicia social aunque enfrente haya unos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado fuertemente politizados- sirva como ejemplo la manifestación contra la reforma de la ley mordaza que JUSAPOL organiza el sábado en La Puerta del Sol- y que cargan con fuerza desproporcionada contra los trabajadores mientras se muestran más indulgentes ante otro tipo de protestas. También debemos reaccionar ante unos medios de comunicación de extrema derecha-buena parte de los que tenemos en este pais- que mienten repetidamente  y convierten al oprimido en opresor asesino. Y no se olviden, la lucha social se hace más necesaria ante unos políticos desvergonzados, mucho de los cuales se convertirán sin disimulo en futuros dirigentes de las mismas empresas que explotan a los trabajadores mientras hacen negocio con bienes de primera necesidad.

Por último, no me gustaría acabar sin un repaso a nuestros representantes y su postura ante este conflicto: El PSOE, demostrando una vez más su naturaleza, nos manda como ya hizo en los ochenta, a la policía y sus tanquetas. El PP, sin tapujos, apoya a los que dan palos mientras su líder va a la misa en memoria de un dictador -Pablo Casado dice que fue un despiste, seguramente creyó que las banderas franquistas a la entrada eran publicidad de alguna pollería. VOX, como no, utiliza la lucha obrera con tuits de apoyo mientras representa en el parlamento al liberalismo extremo y vota siempre en contra de medidas en defensa de los derechos de los trabajadores. Hoy debes ser muy iluso- o simplemente pensar de manera tan retrógrada como ellos- para reirle la gracia a Abascal y no ver sus puñaladas envueltas en banderas rojigualdas.  El líder de la ultraderecha española solo sigue la guía que ya utilizó el Fascismo en el siglo pasado  y que hoy usa LePen en Francia o Trump en Estados Unidos: disfrazarse de la abuelita cuando en realidad son el lobo.

¿Y cuál ha sido el papel de la verdadera izquierda en esta lucha? Pues muchas declaraciones de apoyo, y en algunos casos como el del alcalde de Cádiz hasta acompañamiento. Muy bien, pero no es suficiente. Siempre se agradecen la defensa y las buenas palabras, sobre todo cuando vienen de una ministra de trabajo que es la primera que ocupando el cargo, muestra su apoyo a las trabajadores de Cádiz. Pero tengo que recordarle a Yolanda Díaz que comparte Consejo de Ministros con Marlaska y compañía. Es lo jodido de entrar a formar parte del gobierno.  Aún así, pienso que ojalá  llegue el día en que alguien como ella dirija nuestro país, la clase obrera lo tendría más fácil. Pero mientras políticos del mismo pensamiento y calado que la señora Díaz no alcancen la presidencia, no quedará otra que salir a las calles y responder ante la perdidas de derechos del trabajador.

Hoy y siempre: Viva la lucha obrera.

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