El Gobierno ha negociado y acordado con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) un nuevo modelo de financiación autonómica. El acuerdo a dos bandas se ha comenzado a vender, por parte del Gobierno, como un nuevo modelo para todas las autonomías que quieran acceder al mismo, mientras que, en Cataluña, ERC va a contar que se trata de un modelo a medida para dicha comunidad, una financiación ‘singular’, algo que, sin ser exactamente así, se le asemeja.
María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno –y responsable última de la formulación de este nuevo modelo, no hay que olvidarlo– tiene delante de sí lo que se llama un papelón, ya que es la candidata del PSOE a las elecciones andaluzas que tendrán lugar dentro de unos meses. Sabedora de que no hay mejor defensa que un buen ataque, se ha lanzado rápido a cuestionar que la Junta rechace el nuevo modelo acusándola –tanto a ella como al PP, ya que se trata de una decisión por ahora compartida por todas las autonomías en las que gobierna el centroderecha– de “sectaria” por no decir sí a unos 4.500 millones de euros anuales más, según sus cuentas.
El problema que tiene Montero por delante es importante. A nadie se le escapa que el diseño de este nuevo modelo es una imposición de Pedro Sánchez –completamente ajeno a la política territorial, como ha quedado demostrado en Extremadura– para garantizarse el apoyo de ERC hasta el final de la legislatura (veremos a ver qué ocurre con Junts, que podría decir que no a este tema dentro de su propia lógica estratégica) y que esta decisión, que aún debe pasar por el Congreso, podría ser la puntilla del PSOE en la cascada de autonómicas que en los próximos meses se van a vivir en Aragón, Castilla y León y, finalmente, Andalucía, comicios en los que las encuestas, ya de entrada, no son nada halagüeñas a los socialistas.
Y así volvemos al plano autonómico: nadie se cree que ni la propia Montero esté de acuerdo con los criterios de su plan, por lo que su candidatura a la Junta de Andalucía, por mucho entusiasmo personal que le ponga, todavía no ha despegado y ya tiene un serio problema de viabilidad…
