Montero: la dificultad de ser vicepresidenta y candidata

Pedro Sánchez elige el apoyo de ERC para lo que queda de legislatura y deja a su suerte al partido, sobre todo en Andalucía, en la cascada de autonómicas que va a haber en los próximos meses

09 de enero de 2026 a las 19:04h
María Jesús Montero, en un acto reciente del PSOE de Andalucía.
María Jesús Montero, en un acto reciente del PSOE de Andalucía.

El Gobierno ha negociado y acordado con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) un nuevo modelo de financiación autonómica. El acuerdo a dos bandas se ha comenzado a vender, por parte del Gobierno, como un nuevo modelo para todas las autonomías que quieran acceder al mismo, mientras que, en Cataluña, ERC va a contar que se trata de un modelo a medida para dicha comunidad, una financiación ‘singular’, algo que, sin ser exactamente así, se le asemeja.

María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno ­­–y responsable última de la formulación de este nuevo modelo, no hay que olvidarlo­­– tiene delante de sí lo que se llama un papelón, ya que es la candidata del PSOE a las elecciones andaluzas que tendrán lugar dentro de unos meses. Sabedora de que no hay me­­jor defensa que un buen ataque, se ha lanzado rápido a cuestionar que la Junta rechace el nuevo modelo acusándola ­–tanto a ella como al PP, ya que se trata de una decisión por ahora compartida por todas las autonomías en las que gobierna el centroderecha­– de “sectaria” por no decir sí a unos 4.500 millones de euros anuales más, según sus cuentas.

Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, el día del acuerdo sobre financiación, a la puerta de la Moncloa.
Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, el día del acuerdo sobre financiación, a la puerta de la Moncloa.

El problema que tiene Montero por delante es importante. A nadie se le escapa que el diseño de este nuevo modelo es una imposición de Pedro Sánchez –completamente ajeno a la política territorial, como ha quedado demostrado en Extremadura– para garantizarse el apoyo de ERC hasta el final de la legislatura (veremos a ver qué ocurre con Junts, que podría decir que no a este tema dentro de su propia lógica estratégica) y que esta decisión, que aún debe pasar por el Congreso, podría ser la puntilla del PSOE en la cascada de autonómicas que en los próximos meses se van a vivir en Aragón, Castilla y León y, finalmente, Andalucía, comicios en los que las encuestas, ya de entrada, no son nada halagüeñas a los socialistas.

Y así volvemos al plano autonómico: nadie se cree que ni la propia Montero esté de acuerdo con los criterios de su plan, por lo que su candidatura a la Junta de Andalucía, por mucho entusiasmo personal que le ponga, todavía no ha despegado y ya tiene un serio problema de viabilidad…

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