El sueño de una ciudad

Es bueno reflexionar. Por ejemplo, sobre nuestra búsqueda constante de una ilusión que nos mantenga en pie, que nos una y nos motive, que nos procure un futuro más próspero

Un momento de la fase final de la participación de Jerez a Capital Europea de la Cultura 2031.
18 de marzo de 2026 a las 09:17h

Esta semana han pasado cosas reveladoras. Puede que muchas otras semanas también, pero no me he parado a escribir sobre ellas.

El viernes supimos que la capitalidad pasaba de largo; el sueño se acabó, según algunas personas o la burbuja estalló según otras. Hemos leído muchos análisis rigurosos en estos días. Es bueno reflexionar. Por ejemplo, sobre nuestra búsqueda constante de una ilusión que nos mantenga en pie, que nos una y nos motive, que nos procure un futuro más próspero.

Pudiera ser que esa ilusión esté ya en nuestro interior: la capacidad creativa, la solidaridad, la convivencia con el pueblo gitano, la gastronomía... y un largo etcétera. Parece que no basta, que ese legado no es motor suficiente.

También esta semana han continuado horribles noticias que provienen de buena parte del mundo. Alguien me dijo hace poco que leer el último artículo de Muñoz Molina le había hecho darse cuenta de cuánto necesitamos personas capaces de expresar de ese modo sus ideas; es cierto, no para hacerlas nuestras, sino para darnos cuenta de que pensar da resultados.

Leo a Irene Vallejo sobre el mito del banquete de Platón: "Según el mito platónico, nuestro deseo brota de la imaginación y la carencia; está tejido de apetito y búsqueda, de indigencia y esperanza".

Se pregunta Isabel Coixet qué clase de mundo estamos construyendo. Me atrevería a decirle que un mundo hecho de desesperanza y resignación, al que ni siquiera el futuro es capaz de acercarse.