Espectacular imagen de la procesión de la hermandad de La Borriquita en Jerez, hace un par de años.
Espectacular imagen de la procesión de la hermandad de La Borriquita en Jerez, hace un par de años. ESTEBAN

Hoy es Domingo de Ramos.
Un día sin Palmas o  Ramas de olivo.
Sin olor a incienso. Sin  capas blancas que se muevan al paso de nazarenos siguiendo a su Cruz de guía.
Sin niños con sus capirotes en la mano aguardando en su fila la salida del paso.

Hoy es domingo de Ramos y no se escuchan música de bandas. Marchas procesionales de trompetas, cornetas y tambores que rompían todos los silencios.

Oir emocionados al cielo con ella  que hacía temblar cada pétalo y una candelería encendida para  acompañar a la Virgen bajo palio.
No aplaudiremos a los  costaleros que mecen elegante al  Cristo a la voz del capataz  arriba los corazonesasí así, ánimo valientes, menos pasos quiero.
Tradiciones, sonidos, olores, imágenes.
Como lo son los carritos llenos de chucherías al final de cada procesión, y el gentío desperdigandose con prisas para no perderse la salida de otra cofradía. O no moverse de su palco esperando a la próxima que viene asomando con su Cruz de guía a lo lejos , mientras los niños aprovechan para corretear alrededor de las sillas.

Todo es distinto y nuevo en la vida de estos años que no esperábamos ni en la peor de las pesadillas.
Nada está saliendo como creíamos.
Pero si apostamos por seguir, habrá que resetear nuestras vidas, nuestros días, los pensamientos y las emociones para  vivir con animo.
Para  perder lo menos posible, después de perder tanto.

Crear oportunidades, aprovechar las que nos han dejado.
Vivir con la prudencia y la responsabilidad que le debemos a los que se han ido,  a los que trabajan por nosotros y también, no lo olvidemos, porque el
mañana sigue siendo  incierto todavía.

Así pues, ahora más que nunca, hagamos  realidad el dicho no dejemos para mañana lo que podamos hacer hoyEs más yo, si me permiten, añadiría pero con cabeza. Con  sentido común.

Como dice la canción de Dani Martín  qué bonita  la vida, tan bonita que a veces se despista.
Sin embargo con todo lo malo y bueno que trae, que nos deja o nos abandona  merece ser vivida.

Merece que la respetemos y no actuemos como si nada.  Porque sí pasa, está pasando aunque haya más luz y esperanza el final aún no ha llegado.
Esto no acaba aqui, ahora es el momento de hacer entre todos, que el futuro sea más seguro y el planeta más habitable.
Mientras tanto, feliz Semana Santa.
Isabel Flores Romero.

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