Personas del colectivo LGTBI y simpatizantes de Cs, en la plaza Colón. FOTO: LGTBI CS.
Personas del colectivo LGTBI y simpatizantes de Cs, en la plaza Colón. FOTO: LGTBI CS.

Camino del paredón, se me coloca la soga al cuello, estoy a punto de pedirle al verdugo que tire rápido de la cuerda para no tener que seguir viviendo lo que está ocurriendo.

Albert Rivera, en la manifestación por la patria junto a grupos de extrema derecha, le plantan la bandera LGTBI y la trans a su espalda, mientras que ofrece su discurso sobre la unidad de España. Inés Arrimadas, antes de una entrevista, es aconsejada por su asesor: da igual que la gente no se entere de lo que tienes que transmitir, lo importante es la actitud y que caigas bien (y una voz en off suena en mi mente: qué mona va esta chica siempre). Cada vez lo tengo más claro, a Rivera y Arrimadas les veremos en unos años en un telefilme de Galavisión, declarándose amor eterno entre ellos y debatiendo qué vientre van alquilar sí el de una mujer cis o un hombre trans. 

Ni que decir tiene que el colectivo ha puesto el grito en el cielo ante tal manipulación, pero los Cs LGTBI nos llaman totalitarios y que no los estamos respetando, porque aquí los únicos que justifican la clara utilización de nuestra bandera en Colón son ellos y ellas. De forma muy recurrente utilizan ese calificativo y expresión, y es cierto que cuando existen dos opiniones diferentes frente a un misma cuestión, puede que quizás ninguna o las dos tengan razón. Pero una cosa es eso, y otra cosa es monopolizar esa respuesta. Se ha convertido en algo muy recurrente en sus debates, en cuanto se observan acorralados por argumentos, te sueltan: es que eres muy totalitario y respetemos la libertad de opinión, y claro, al final termina pareciendo que la culpa es tuya por tener conocimientos sobre lo que estás hablando. 

Las personas trans seguimos manteniendo unos índices muy alto de desempleo, nueve de cada diez trans nos encontramos en dicha situación. A nosotros no nos convienen las políticas de Cs en torno al despido libre. Sería interesante que tuviésemos en cuenta que para defender una causa, desde un partido político, hay que tener conocimiento sobre el colectivo y lo que defiende el partido al que representas.

Las políticas son transversales, no se trata tan sólo de que introduzcan en sus programas propuestas, la pregunta es ¿defienden a todo el colectivo LGTBI o tan sólo a una parte de él? Nosotros no sólo somos personas que disponen de recursos económicos, existen LGTBI que poseen trabajos precarios, a los que no se contrata por su apariencia... Es fundamental que exista una clara intención de proteger y fomentar los derechos adquiridos por trabajadores y trabajadoras, así como una apuesta clara y concisa por el feminismo, porque deberíamos de saber ya que el feminismo lo que consigue es beneficiarnos al transformar los motivos por los que a día de hoy se nos sigue discriminando.

Mientras tanto, Abascal le da lecciones a Rivera y a Casado, se han terminado apoderando de la bandera nacional, haciendo gala en todo momento de ella, y llamando a la España de los balcones. Al final, del pròces los que van a sacar mayor provecho van a ser estos tres. Leo comentarios en las redes en los que se indica que la manifestación de Colón tiene la misma legitimidad que, por ejemplo, la del movimiento feminista, y como poseer, poseen la misma legitimidad. No obstante, la concentración por la unidad de España exalta un concepto que es muy peligroso que se fomente en una población, como es el nacionalismo (para muestra un botón, ¿recordamos algo de lo que ocurrió en Cataluña?). Además, añadiría que, a día de hoy, en España no te discriminan por ser español y sí te tratan de forma inferior por ser mujer.

Señó, dame paciencia, porque si me das fuerzas, le pido al verdugo que me amarre más fuertemente la cuerda. 

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