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Tengo curiosidad de si la virgen del Rosario hará con la medalla como Bob Dylan con el Nobel de literatura, quizá se haga de rogar en aparecer para recogerla. 

Yo es que ya me río, pero a distintos frentes políticos y ciudadanos la noticia de la entrega de la medalla de oro de la ciudad a la virgen del Rosario nos ha sentado como una patada en el laicismo institucional. No hablamos de una medalla religiosa y de entrega religiosa interna, no, porque en eso ni me meto; hablamos del debate y entrega de una medalla de la ciudad en una Institución política, que es el Ayuntamiento de Cádiz y su pleno, a un símbolo religioso católico, la virgen (una de ellas en concreto), por su acción mística y milagrosa en dos epidemias y un maremoto. Por matizar. 

Tengo curiosidad de si la virgen del Rosario hará con la medalla como Bob Dylan con el Nobel de literatura, quizá se haga de rogar en aparecer para recogerla. El pelín de guasa es porque ya podemos cuestionar las acciones políticas católicas premiando milagros y fe con medallas de oro. Ya se podía, ¿no? Otro recordatorio importante es que exigir a las autoridades políticas laicismo institucional no es malo, ni ofensivo, ni atenta contra el sentimiento religioso. No debemos confundir no querer debatir de religión y entrega de medallas a símbolos religiosos, o la alcaldía perpetua (vaya tela), en el pleno del Ayuntamiento de Cádiz con el rechazo a la religión católica y sus expresiones, no estamos hablando de eso. No estoy cuestionando aquí los postulados privados de fe de nadie, estoy cuestionando que se haga política católica en un lugar que representa a la ciudadanía, muy diversa y no solo católica. 

La excusa de Por Cádiz sí se puede (Ganar Cádiz votó en contra), a posteriori de la entrega, de que se le otorga por su "componente popular" ya es el colmo. ¿Las personas laicas qué somos? ¿Componente arquitectónico? Con un gobierno de derechas es que ni me molesto "porque pa qué", pero con uno de izquierdas, sí. Todavía se puede jurar cargo político ante crucifijos y biblias, tenemos capillas cristianas en Universidades y hospitales públicos, opción de religión en horario lectivo en las escuelas, entre otras cuestiones, como para no pedir que esto pare ya con gestos sencillos, por empezar de verdad con la separación de Iglesia y Estado, si eso.

Llevamos demasiado como para admitir que la entrega de una medalla de oro de la ciudad a un símbolo católico, o la alcaldía perpetua, sea algo moderno, justificable y por y para el pueblo. Hagan y entreguen medallas católicas en espacios o momentos católicos y dénselas, eso no entra en este debate. O mejor, podemos darle en el próximo pleno una medalla a Gandalf el Gris por haber parado al Balrog con su vara en la calle de la Palma de la Tierra Media con su famosa frase "no puedes pasar". Porque a mí me encanta Gandalf y es muy popular.

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