Uno de los manifestantes en una movilización con la bandera andaluza.   MANU GARCÍA.
Uno de los manifestantes en una movilización con la bandera andaluza. MANU GARCÍA.

Ver pasar las nubes, las maravillosas nubes, como la historia, siempre tuvo mala prensa, ahora vemos pasar banderas y caballos y mucho fanatismo y debiéramos temer lo peor, pero tranquilos, recuerda uno a aquellos clérigos necios que pasaban hacen siglos por un arquillo que unía la Iglesia de Omnium Sanctorum con el Palacio de los Marqueses de la Algaba, el mismo en el que vivía una joven hermosa llamada María Coronel y de donde salió huyendo aterrorizada para no volver más ante el acoso del Rey Tirano Pedro I, alias “el cruel”, y terminar sus días en un convento, la historia y sus leyendas es una cadena, para algunos muy pesada.

Por cierto, Miguel de Cervantes nos recuerda a los bravos vecinos del barrio de la feria y de ellos ayer me acordé y hoy lo escribo, algunos no lo conocerán pero aquí estamos para recordarlo. Esa tropa montando a Caballo en una nueva conquista de Andalucía, ¿querrán emular a los Guzmanes, o a otro tal Queipo? Ambos enterrados en lugar sagrado. El Marqués Guzmán, con domicilio, allá en 1521, en su Palacio del barrio de la feria de Sevilla. El tal Marqués y el General fueron enterrados en lugar sagrado.

Nada mejor hoy  que recordemos  a los vecinos de este barrio y su bandera, los que se alzaron y lucharon contra los causantes de una cruel hambruna en 1521 (El Motín del Pendón Verde), la respuesta de los conquistadores caballeros, cristianos y castellanos, con el Marqués de la Algaba al frente, no fue pan, que se lo guardaban en abundancia, sino masacre y asesinatos, las cabezas de algunos valientes fueron colgadas y expuestas en la puerta de su palacio para escarnio, ya ven que este carácter genocida viene de lejos.

Las banderas de quien esto escribe no son las de esa derecha española, nunca les creí, porque en ellos y lo que representan con sus antepasados no hubo más que la oscura caverna del reaccionario, poniendo palos a la rueda de la libertad y el progreso desde tiempos inmemoriales, y aquí sigue hoy con sus caballos, conquistas, banderas y caretas, ¿les suena, verdad? Pues como recordamos ayer y escribimos hoy, vuelvan las banderas de las tolerancia y la libertad, yo tengo tan solo una de cuna y sepultura, y que desde luego nunca trajeron odio e intolerancia y en cuyo nombre nunca se asesinó.

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