La playa de Santa María del Mar, en la pasada noche de San Juan.
La playa de Santa María del Mar, en la pasada noche de San Juan.

Llevamos algo más de una semana de nueva normalidad, y hay quien la ha rebautizado ya como nueva subnormalidad. Una mofa que cobra sentido por los rebrotes y alguna fiesta loca simultánea. El sentido de la responsabilidad es algo que se demuestra ahora, antes no había más remedio porque era la ley la que obligaba a tomar mayores medidas de seguridad. A falta de este sentido se han visto imágenes de ferias, fiestas y algún San Juan descontrolado.

En el fondo comprendo a los chavales que se fueron de San Juan. Todos hemos tenido 17-18 años y los ánimos de fiesta más altos de la cuenta. Hay que sumar otras cosas como la mayor falta de racionalidad a esa edad. También es como una especie de tradición ir a San Juan al acabar la secundaria, a pesar incluso de tener este año la selectividad a la vuelta de la esquina. Entre hormonas revolucionadas, las pistas de baile cerradas y los festivales cancelados, ser adolescente en estos días no puede ser fácil.

Aun así, obviamente estas cosas están de sobra. Una muestra más de lo selectiva que es alguna gente con la ley. Ya no solo por temas legales o por sentido de la responsabilidad, creo que lo puedes pasar incluso mejor con otros planes más tranquilos y seguros. Por ejemplo, ir a la playa a media tarde, aprovechando para un buen baño y un paseo. Y ya a lo último, para celebrar San Juan encender una vela o dos, que aparte hay motivos de sobra para poner una vela. Alguna cena, alguna copa, etc.

Hay también muchos planes gratuitos que pintan bastante bien. Este fin de semana y ayer lunes se pudo disfrutar del autocine que organizó el festival Insomnia en El Puerto. El viernes intenté conseguir entradas para Grease, pero a pesar de que llegué quince minutos antes de que abrieran la taquilla, la cola ya llegaba hasta el parking del centro comercial bajando por la salida de emergencia.

El domingo me curé en espanto y llegué mucho antes. Ponían la cuarta y última película de la saga Mad Max, Fury Road (2015). Fue un fallo común en varios diarios identificarla como la Mad Max original (1979). Tenía especial interés porque era la única que me faltaba por ver de la saga. Fue una forma distinta de ver el cine bastante curiosa, repetiría si pudiera. Lo tenía más idealizado por los clásicos americanos, pero supongo que pasa igual con todo lo que se ve en las películas.

El caso es que se puede disfrutar del verano sin tener que recurrir a los macro botellones o a las fiestas donde no cabe ni un alfiler. Suena a tópico, pero la felicidad está en los pequeños detalles. Un buen libro, un buen vino, una buena película, un paisaje impresionante… Por suerte, en Cádiz todas estas cosas están al alcance de nuestra mano.

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