Comparecencia de Carmen Calvo, vicepresidenta primera y ministra de la presidencia, relaciones con las Cortes y memoria democrática, en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, hace unos días. FOTO: Verónica Povedano
Comparecencia de Carmen Calvo, vicepresidenta primera y ministra de la presidencia, relaciones con las Cortes y memoria democrática, en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, hace unos días. FOTO: Verónica Povedano

Como si de un reportero de guerra se tratara, envío este artículo de manera urgente, casi de ‘alcance’. El motivo no es otro que me han invitado a comer un arroz y quiero dejarlo terminado cuanto antes (el artículo, claro; el arroz ‘entero’ a mí no me… tampoco soy el chef). Escribo esto el sábado 23 de mayo por la mañana , que todo indica que va a hacer un calor de la leche, no lo digo por ustedes, lectores habituales, que ya lo saben o se van a enterar, a ustedes no se les pasa ‘nah’, lo digo porque siempre hay algún chiflado que descubre seriales como este más adelante y les echa un vistazo: sí, querido amigo chiflado –y seguro que otra vez confinado— que tal vez esté ojeando esto el mes de noviembre, recuerde que hubo un momento en que intentamos vivir en la pandemia y que a pesar de que parece que va a hacer casi cuarenta grados nos fuimos a una azotea a comer arroz (creo que es del ‘señorito’, ya si acaso les informo mañana). Ya ve… fuimos auténticos pandemitas.

Qué raro -habrá pensado alguna avispada lectora, algún conspicuo lector-, qué raro que este cronista haya pasado por alto la linea Maginot del coronavirus con que nos deleitó el otro día la vice Carmen Calvo. Qué va, estimados lectores, como sabía que hoy tenía poco tiempo para escribir me lo había guardado. En términos periodísticos es casi una ‘nevera’. No lo es porque no lo he dejado hecho, ya digo que ahora mismo son las 11:30 y ya hace un calor notable (no sé si esto del arroz es una buena idea, por muy pandemita que se sea). 

Volvamos a la señora Calvo que, como ustedes saben, ha establecido unas similitudes por latitud geográfica en cuanto a la incidencia de la pandemia entre Pekín, Teherán, Madrid y Nueva York, cuatro de las ciudades más afectadas del mundo por la pandemia, una ‘línea’ ya reconocida incluso por la OMS como ‘La Línea Calvo’. De este a oeste, cuatro grandes ciudades con las que se ha cebado especialmente el COVID, cuatro ciudades que, en sus propias palabras, si te fijas, están casi en la misma latitud, dando a entender que ese hecho y la incidencia del virus no es una simple casualidad. Esto del coronavirus lo que tiene es que cuando uno cree que lo ha oído todo, salta una nueva. Cuidado, que este cronista quiere creer en esta teoría, máxime viniendo de una pandemita como Calvo, pero estas ciudades solo tienen en común su gran población (y, en distinto grado, la contaminación), sobre el clima… ya me dirán: en Madrid hace frío en invierno pero nada de 15 bajo cero; en verano hace calor en las cuatro, pero el de Nueva York es muy húmedo… No sé. Ah… ¿y qué hacemos con otros países muy afectados, qué hacemos con Brasil? Bueno, se puede hacer la línea tropical (o ecuatorial), que ahora partiría de Mogadiscio (Somalia), pararía en Sao Paulo y seguiría hasta Guayaquil (Ecuador)… ya sé que falta algún país en Asia, he echado un vistazo a Vietnam, Sri Lanka o Indonesia pero qué va, poca cosa… En la OMS ya la llaman ‘La Línea Calvo Tropical’ o también, informalmente, The Hot Line, la Línea del Calor, digamos...

Ya veremos qué hacemos dentro de unos meses con latitudes superiores a La Línea Calvo. ¿Algo en ziz zag con París, Londres, Moscú y alguna ciudad del norte de Italia como Milán o Turín? Quedamos a la espera…

Carmen Calvo en su carrera política nos ha dejado varias joyas, sobre las que no nos vamos a extender (ya pasan de las doce, seguro que el cocinero está empezando a preparar el fumet para el arroz) y además son suficientemente conocidas. Nos vamos a quedar con dos, una lingüística y otra de concepto. La lingüística, claro está, solo puede ser la de los ratones Pixie y Dixie y la confusión de Calvo durante una intervención parlamentaria con el latiguillo latino ‘dixit’, un auténtico clásico. En el ámbito conceptual, toda una declaración de intenciones: “el dinero público no es de nadie”, así que, a manojillo…

Y dejamos a la señora Calvo con sus cosas deseándole que esté ya al 100 por 100 y nos adentramos en ‘Su Pandemia, gracias’, que es lo mismo que el magazine ‘La Pandemia, al día’ pero en edición fin de semana, fórmula muy empleada por la prensa británica o el Sálvame de Luxe, por citar dos ejemplos… ‘Su Pandemia, gracias’, lo podría presentar María Teresa. Hoy recomendamos una entrevista al prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos en eldiario.es en la que dice que “el discurso inicial durante la pandemia ha desorientado a la población y alimentado la ansiedad”. Nos damos una vuelta por El Confidencial para leer a Soto Ivars, que está a punto de clavarla en De cayetanos y borjamaris a manolos y marilolis: la izquierda pierde la calle. Por último, distintos medios se hacen eco de la decisión de Cataluña de aflorar de golpe 635 muertos por la pandemia. Cataluña lleva ya tiempo en la nueva normalidad…

Nos vamos no sin antes recordarles que la prensa libre está para cuestionar y controlar (en la medida de lo posible) al Poder, sea cual sea. La oposición, la verdad, lo dice la propia palabra...

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