'Il trovatore'. Foto: Daniel Pérez / Teatro Cervantes
'Il trovatore'. Foto: Daniel Pérez / Teatro Cervantes

Nos ha dejado nuestro amado líder… eso es lo primero que pensé cuando ayer (sábado, 11 de abril) pongo la tele poco después de las tres y me encuentro con que no están echado Una hora con Pedro. En realidad, ya me lo olía. Me lo olía desde que el día anterior apareció Pablo en TVE para hablarnos de no sé qué lección que quiere extraer del ‘mundo balconing’ a favor de lo público, cuando más allá de la gratitud a los sanitarios (y polis, cajeras, reponedores, militares, etc), la única conclusión que por ahora se puede sacar es que a la gente no le falta nada para volverse completamente majara...

Bien, les decía que pongo la tele (sábado, insisto) esperando ver una nueva edición de Una hora con Pedro y me encuentro con un programa de corte similar pero sin Pedro (a ver, sin Pedro, es que claro… Pedro es insustituible, esa planta, ese tonillo, esa convicción... como ya dijimos hace cosa de una semana: Pedro es tve en estado puro… perdón, perdón, en qué estaría pensando, tv en estado puro, quería decir). Bien, pues ahí están los ministros Marlaka e Illa (desde ahora en el artículo Marlaska+Illa = Marlaskilla) explicándonos cómo van las cosas, detalles sobre la apertura parcial de la economía a partir del día 13 o el reparto masivo de mascarillas en transportes públicos… Pero La hora Marlaskilla me aburre soberanamente y decido concentrarme en el almuerzo y el tinto que lo acompaña.

A los del telediario les debió parecer lo mismo, ya que cinco minutos después de que yo desconectase deciden que al carajo La hora Marlaskilla y siguen con el telediario estándar en tiempos de coronavirus, es decir, por orden de escaleta: número de muertes, número de curados, nonagenarios que son despedidos del hospital entre vítores, algún fallecido célebre, paseo por el mundo con especial énfasis en Nueva York, algo de la pasta que va a costar todo esto, algo de inventiva e ingenio patrio (desde mascarillas de macramé a respiradores, no sé, aptos para veganos… en este país ya vale todo), algún listo sacando un par de acordes a una guitarra con cara de apurado o estreñido, más calles y playas vacías (¡un mes después!), novedades en la agitada vida de los balcones y despedida final con texto cursi al borde de producir sonrojo en cualquier inteligencia, incluida la de un bonobo.

Ah, y en algún momento el Resistiré, que se me olvidaba. Y zumbando. Entonces… ¿Dónde queda el dolor de las víctimas y de los familiares? ¿Dónde la mala hostia de muchas familias que llevan un mes en menos de 60 metros? ¿Dónde está la gente que empieza a tener problemas para llenar la cesta de la compra? ¿Con 17.000 muertos, dónde están, en definitiva, los ataúdes? Porque ver, hemos visto los italianos, pero los españoles… algo el otro día en El Mundo, en el Palacio de Hielo de Madrid. Y ya. Aquí seguimos de ‘chupipandemia’ o ‘guaiconfinamiento’, a elegir…

Ya les dije el otro día que iba a dejar de ver la tele porque no quiero ser ventajista a la hora de hacer este artículo, pero... El telediario pasa de puntillas sobre la muerte de Enrique Múgica por coronavirus. Ministro socialista, defensor del pueblo… de otro PSOE. En concreto, del otro. Ni una mención, ¡por favor! a que ETA asesinó a su hermano… Bien, serán cosas de una redacción muy joven y en fin de semana, qué mal pensado soy. El telediario recala por fin en la Semana Santa y, sin duda, obtenemos la frase del día: “El silencio marca el paso en la Semana Santa de Sevilla”. Brillante. Dos juegos de palabas en diez, diez palabras. ¿Alguien da más? Tengo malas noticias para los padres de esta chavala: ésta jugo más al mus en la facultad que yo.

Es lo que pasa con la tele, que al final no hablo de mis propias Confesiones ahora que, evidentemente, estoy muy muy tocado: ya han leído estos días atrás que he empezado a hablar con grúas, especialmente si son de color verde, pienso que debo tratar mejor a mis electrodomésticos… Allá va otra. Ayer tuve que tirar la basura en tres tandas, de todo lo que había acumulado después de limpiar el sótano, poner orden –es un decir- en armarios, etc. Total, que por cuestiones de espacio tenía juntas una caja de vino sin abrir y una caja de vino rellena con botellas vacías para tirar. ¿Y saben en lo que pensé? En mis amigos a los que les gusta la ópera y esa delirante escena de El Trovador en la que alguien que tiene delante dos niños y quiere asesinar a uno (por motivos que no recuerdo, pero era ese tipo de cosas normales en las óperas) va y se lía con los nervios y acaba mandando a la hoguera al otro. Como suena. “¿Y si ahora cojo y tiro a la basura la caja buena, como ocurre en esa ridícula ópera con el niño?”, pensé, con una sonrisa totalmente inexplicable. Por ahí de disparatados van mis pensamientos (aunque lo que pienso sobre esta ópera en concreto es razonado y correcto).

Valga este comentario de Il Trovatore de Verdi para la sección Cultura Infecta. Ah, tengo otra cosilla, una entrevista que he leído en El Confidencial a Jorge, el de Los Ilegales, diciendo que vaya tela de “promoción barata” la de los conciertos acústicos del confinamiento, que a él no se le ocurriría ni de coña. Jorge siempre haciendo amigos…

Y pasamos a Desinfección y Chuletas, su sección favorita. Ya saben que este cronista cumple fielmente las directrices recibidas por las autoridades sanitarias (y de un médico ya mayor que salió ayer en Telecinco, muy simpático, que a una pregunta al respecto dijo que los juguetes eróticos le cogían un poco a trasmano… cómo es Telecinco, abren un debate sobre el coronovarius y acaban con lo mismo, es decir, con ‘su’ mismo), total, les decía, que me lavo continuamente las manos. Ayer, tras el sexto lavado, me aparecen en la palma derecha palabras como Risorgimento, ópera, Italia, Verdi y Rossini, lo que nuevamente viene a cuestionar un notable en Música en el instituto…

Nos despedimos tras haber leído que “Torra pide otra semana de confinamiento total”. ¿Pero por qué no se la dan inmediatamente?

Coda: Ya, ya, exigentes lectores, ya he visto que ha vuelto ‘Una hora con Pedro’ a la programación del domingo. Con estas ‘Confesiones’ ya cerradas, las próximas seguro que recogerán este y otros aspectos de la vida cotidiana (de un confinamiento, se entiende). Cuídense.

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