El Rey Felipe VI; en su visita a Ifema.
El Rey Felipe VI; en su visita a Ifema.

Un nuevo día, creo que es jueves 26… Efectivamente, es jueves y decido seguir apostando por las pequeñas cosas, las que, al fin y al cabo, nos hacen felices al común de los mortales (esto no incluye forzosamente a los ricos: aunque lo digan por la tele y en su Instagram no les hagan caso, lo dicen para seguir engañándoles y, por supuesto, quedarse con su dinero). Así que, para reconciliarme con las pequeñas cosas, me dedico a mirar la grúa. Tengo el privilegio de tener una buena grúa de color verde enfrente de mi casa. Calculando desde mi terraza, previo talado de un árbol, yo diría que en línea recta está a menos de 100 metros. Desde hace ya un montón de años –de haber vivido más, después de El Proceso, Franz Kafka podría haber escrito La Obra, en referencia al hotel ‘cuqui’ que están construyendo a un lado de la Cátedral— esa grúa despierta a los vecinos más perezosos de mi urbanización a los ocho de la mañana (en verano a las siete, creo recordar).

Y ahí sigue, dale que te pego. Ni confinamiento ni leches. Tema prioritario, al parecer. Bien, las grúas… ah, sí, las grúas. Básicamente suben y bajan cosas. A ver, que ya lo sabía, de los libros y verlo por la tele y tal, pero ahora puedo confirmarlo. Girando de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, la grúa va depositando cosas allí donde se la requiere. Puede parecer simple, pero no lo es. Alguien tuvo que caer en su invención. Es increíble. En la balconada de las ocho pediré hoy mismo a mis vecinos ampliar el aplauso al inventor de la grúa y a todos los gruistas (creo que esa es la palabra) de España.

Pero la observación crítica-positiva de la grúa no es el único acto que me hace prestar atención al mundo de las pequeñas cosas: por la tarde limpio la terraza. No se trata solo de barrer y fregar… aprovechando el sol le dedico un buen rato y arranco hierbajos y el musgo –el musguito, en palabras de Rosa León… mejor de Rosa León en Celebrities, por Joaquín Reyes— que crece en la parte baja de las paredes por la humedad. Esta operación causa daños colaterales, ya que me llevo también por delante una araña diminuta y un par de insectos por clasificar, lo que me hace caer en una profunda reflexión sobre lo frágil de la existencia, muy acorde con los tiempos, como pueden ver, queridos lectores y lectoras.

Mi apuesta prioritaria no impide que vea ayer más teles y digitales que otros días: los días se van haciendo eternos. En un digital –de derechas, hay que decirlo rápidamente, ja, ja,ja— veo la habitación en la que supuestamente la vicepresidenta Carmen Calvo ha pasado lo peor de su infección respiratoria por coronavirus en una clínica privada, lo que me lleva a dos consideraciones contrapuestas (o no tanto): 1) la humana: pues yo ya me hubiera quedado el fin de semana. 2) la otra humana: qué razón tenía George Orwell cuando escribió en Rebelión en la Granja aquello de “todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros”.

Compruebo complacido –quien haya leído Pálido Fuego, de Vladimir Nabokov, entenderá toda la broma— que el Rey, o al menos alguien de su círculo más próximo, leyó la semana pasada las Confesiones en las que hablábamos del discurso anémico que Felipe VI dirigió a la nación. El Rey reaccionó ayer con la visita ¡en persona! al hospital de campaña establecido en Ifema y la filtración de sus contactos positivos con la clase empresarial española. Exactamente como se le sugirió desde esta sección que hiciera. Así da gusto.

En su contra, habría que decir que, hombre, tener que sacar una chuleta para decir las cuatro calzoncilleces que dijo delante de las autoridades que le acompañaron pues tampoco dice mucho de la confianza en sí mismo del Rey Preparado, como le llama la derecha, o Pre-parado, como dice buena parte de la izquierda... Hablando de chuletas: sigo lavándome las manos continuamente… y siguen apareciendo, casi siempre en mi mano derecha, todo tipo de escritos. Ayer fue E= mc2, lo que echa por tierra la valía de mi sobresaliente en Física de Segundo de BUP (otra cosa fue Química, que me quedó entera para septiembre, lo que me jodió la nota conjunta y contribuyó definitivamente a que mucha gente me vea un punto friki que desde aquí aprovecho para desmentir).

Por cierto, soy consciente de que dentro de esta subsección, que podríamos llamar Desinfección y chuletas, tengo pendiente, sobre todo con el público hétero masculino y ‘lesbi’, la charla-coloquio anunciada varias Confesiones atrás sobre los muslos de Ayllón (¿o era Ayuso?).

Pues así e intercambiando memes y más memes sobre la compra de material sanitario y de de todo tipo por parte del Gobierno se me fue el día. Casi 5.000 muertos ya en España y ni ‘pico’ ni leches…

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