Hidalgo, Cala y Llave, durante un espectáculo de pintura en vivo en la sala Tragaluz de lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA
Hidalgo, Cala y Llave, durante un espectáculo de pintura en vivo en la sala Tragaluz de lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA

Las Confesiones de hoy iban a ir sobre las tribulaciones de Pedro I El Hábil para sacar adelante una nueva prórroga del estado de alarma —qué tío— pero hemos decidido que se informen del tema en otros espacios, que los hay de sobra, para dedicarnos aquí a un asunto mucho más cercano. 

Como la mayoría de ustedes ya sabrá ha aparecido en uno de los sólidos muros de la sede de lavozdelsur.es una pintada a favor de Francisco Franco. Viva Franco, dice en concreto la leyenda. Así, a bote pronto, aquí colisionan tres derechos: el derecho a que no te ensucien las paredes, el derecho a que no te toquen las narices y el derecho a la libertad de expresión; como ven se trata de dos derechos de sentido común sin desarrollo legislativo explícito y otro debidamente recogido en la Constitución, aunque habitualmente muy elástico en cuanto a su interpretación y que con excesiva frecuencia da lugar a sentencias incluso antagónicas. Hecha esta pequeña introducción, vayamos por partes:

Bien… Se lo tengo dicho a Paco, el director del periódico: “tienes estas paredes muy blancas, tío, cualquier día…” y ese día ha sido hoy. Nada que un poco de pintura y, si acaso, un chorrito de lejía, no pueda quitar, como se ha visto a las pocas horas… 

Que se ha atacado el derecho a que no te toquen las narices también es evidente: no se ha buscado una pared blanca cualquiera ni una frase cualquiera, aunque tampoco hay que exagerar. ¿Cuál era la alternativa?: Pues ahí estaban clásicos como “¡Viva los quintos del 79!”, “Viva mi pueblo” o ya, definitivamente, “Viva yo”. Porque habrá quien piense que es un tema de ideología, un “ataque fascista” y tal… A ver, el tema tiene un componente ideológico, claro, pero en mi opinión tiene más que ver simple y llanamente con la idiocia (y ya saben que eso tiene difícil cura, aunque leer y viajar ayuda). ¿En qué pensó esta persona minutos antes de cometer esta ‘acción’? ¿Cuántos días lleva madurando un acto de ‘esta envergadura’? Seguro que vio en su mente cientos de veces cómo sería: “No puedo fallar, no puedo fallar… sobre todo en las dos F, tienen que quedar cojonudas”. E imagínenselo hoy por WhatsApp: “Has visto lo de lavozdelsur.es? He sido yo”. “No jodas, tío”. “Sí, joder, sí…”. “Hostia”. “Es lo que hay”. “Joder”… Y ya. Y otro chat. Y otro. Y venga a decir lo mismo. Lo que viene siendo un bucle, vaya.

Pero se trata de un bucle del que se puede salir, ahora lo explicamos… Por lo pronto vamos a hablar ya de la libertad de expresión. Desde estas Confesiones estamos totalmente a favor de la libertad de expresión… sobre todo si eliges tu pared y no vas ensuciando las de los demás, y hablo tanto en un sentido físico como simbólico. Es un acto incívico donde los haya. Si eres joven, como cabe suponer, te vas a casa de tus padres y les dices que has pensado escribir Viva Franco en una pared, si viven en un piso, o en un muro exterior –mejor, así luce más, donde va a parar— si se trata de una casa. Sean o no franquistas, seguro que les hace mucha gracia y te dicen que de ese tamaño no, que del doble. Y en colorines. Dalo por hecho… Un poco más en serio (aunque lo otro no era broma del todo), personalmente, mi concepción de la libertad de expresión es muy amplia e incluye desde que tú puedas expresar Viva Franco –insisto, mejor en los muros de Facebook, no vaya ser que tu madre no comparta tus gustos políticos o estéticos, que para el caso es lo mismo, y deje de invitarte al arroz de los domingos… algo que seguramente sí sería doloroso— a que un rapero terrible como Valtònyc (lo de terrible va por lo malo que es) ataque a la monarquía, algo que defiendo todavía más al producirse bajo un concepto artístico, por pobre que éste sea...

Pero volvamos a lo de la pintada… Para acabar, y sin ánimo de dar lecciones ni consejos, te pediría que ya que tanto te gusta Franco te informaras a fondo sobre el personaje, del que doy por hecho que en realidad no sabes apenas nada. Un par de cosas que has oído por ahí, seguro. Lee sobre el tema, sobre el personaje, la época y las circunstancias. A favor y en contra. Las dos versiones, eso está bien. Incluso podrías leer sobre Hitler, Mussolini… y sobre Stalin también, claro. Pondera y extrae tus propias conclusiones. Hazlo, no pasa nada por pensar uno mismo. Eso sí: es muy probable que no te vuelva a salir escribir Viva Franco

Y así, tras esta filípica, llegamos una vez más en blanco, tan en blanco como lucen habitualmente las paredes de lavozdelsur.es, a nuestra sección fija Cultura Infecta. Hoy sí, hoy El País viene al rescate de este espacio con la playlist sobre Gilberto Gil que ofrece Fernando Trueba en Babelia. Disfruten de su música.

En Desinfección y Chuletas, dejemos hoy que corra el agua. Primo de Rivera, Berenguer, Mola o el mismísimo Franco son algunos de los militares ‘africanistas’ que aparecen en la chuleta de mi mano derecha que surge, ya saben, tras los continuos lavados de manos que recomiendan las autoridades. También aparece El Annual, la colonización y las guerras de Marruecos… que, en realidad, eran un tema que cuando este cronista estudió BUP gustaba francamente poco a los profesores y no caía nunca. Fueron ganas de hace una chuleta por si acaso, un por si acaso que ni aportó ni puso en entredicho nada… 

Es inevitable acabar con un comentario sobre la reedición del estado de alarma, un tema con muchas aristas. Parece que Pablo Iglesias le está cogiendo el gustillo al tema y no le haría ascos a un verano alarmante (próximamente en sus pantallas); también parece que Inés Arrimadas ha enfadado al ala derecha del partido (por lo menos a Girauta) e incluso parece que el PNV ha vuelto a pillar… Todo mañana, con más detalles… o no, cualquiera sabe.

Salgan a pasear pero cuídense. Ah, y no hagan pintadas.

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