Antonio Costa, presidente de Portugal, en videoconferencia con los miembros de la UE.
Antonio Costa, presidente de Portugal, en videoconferencia con los miembros de la UE.

Después del apoyo a España del presidente de Portugal, Antonio Costa, eu prometo que cuando vuelva a ‘o país irmao’ (hermano) saludaré diciendo “bom día”, “boa tarde” o “boa noite” y que diré “obrigado” cada cuatro o cinco palabras. Eu prometo que nunca, nunca mais, daré por supuesto que el camarero que me atienda habla o al menos comprende español. Eu prometo que no volveré a hablar en un tono alto (bueno, eso en realidad no lo hago nunca). Eu prometo que nunca mais diré que los portugueses son un poco tristes, si acaso diré que son reservados y discretos. Eu prometo no decir “¿otra vez bacalao?” cuando vaya a comer, al contrario, diré “qué ricas deben estar estas cuarenta formas de preparar bacalhau, quién pudiera probarlas todas”.

Siguiendo con la cocina, eu prometo que nunca mais volveré a cuestionar el cilantro (en realidad, en la salsa de las amêijoas –almejas, que no se me pierda nadie- me encanta). Hablando de música, eu prometo que no volveré a decir que ‘Capitao Fausto’ suenan a ‘Franz Ferdinand’. Eu prometo –y esto sí que me va a costar— no volver a insultar gravemente ni a Cristiano Ronaldo ni, por inducción, a su madre (a la que incluso aprovecho este espacio para dedicarle una pronta recuperación). Y, por último, eu prometo que nunca mais volveré a bromear con la alfombrilla pilosa que aún acompaña a muchas beldades do país, si acaso diré que están en línea con la cuarta oleada feminista mundial.

Ah, y por supuesto, al revés de lo que se habla siempre: si un país serio como Portugal tiene a bien acoger a un país como España (me reservo el adjetivo), eu nao tenho nada que dizer. Hispania, Iberia, Unión Ibérica (este suena un poco fábrica de tractores, la verdad) o Gran Lusitania, lo que queráis. Ya lo vieron Siniestro Total hace decenas de años y lo pusieron por escrito en su disco: Menos mal que nos queda Portugal. Ante la ausencia de presidente en España, algunos nos hemos emocionado (a ver, que son ya muchos días encerrados) con las palabras de su primer ministro, el socialista Antonio Costa, desde ayer primer ministro vicario de España por aclamación. Repitan conmigo, tal y como silabeó el señor Costa: re-pug-nan-te. Así es, repugnante, amigos holandeses, tanto como su Heineken. Repugnante lo que ustedes entienden por Unión Europea, repugnante que no abran todas las líneas de ayuda, incluidos los mal llamados ‘coronabonos’. Es tal el alcance de la defensa de los intereses españoles por parte de Costa que ‘El País’ ha tenido de nuevo que echar un cable a Pedro Sánchez, buscando darle realce reproduciendo buena parte de las conversaciones telemáticas entre líderes de la UE y la negativa final de Sánchez al acuerdo que le ofrecían ‘los del norte’. 

Dejémoslo aquí. Hay un tema del que también quería hablarles. Al parecer buena parte de los problemas que se está encontrando el Gobierno para encontrar mascarillas y distinto material sanitario es que ninguno de los ministros conoce chinos. Personas chinas, quiero decir. No saben a quién acudir. No van a comer a sus bares y restaurantes, a comprar a sus bazares… No sabemos si por elitismo (van a sitios más finos) o son de poco salir, el caso es que no conocen chinos. Eso no le ocurre a una consejera de la Comunidad Valenciana que sí conoce a un empresario chino de la zona y que le utiliza de contacto, según la tele, de manera exitosa, para cerrar la compra de material. De esta anécdota se extrae una verdad incuestionable: el Ministerio de Sanidad no está preparado para gestionar nada. No se trata ya de una cuestión de más o menos competencia, si no de competencias. A base de ser vaciado de contenidos en favor de las comunidades autónomas cuando se presenta un tema de este calado no hay ni de qué ni de dónde tirar. Adiós, Estado…

No les molesto más con distintas cosas vistas y oídas el viernes 27. Por lo demás, continúo lavándome las manos –estupendo un meme que dice que lo de lavarse las manos está muy bien pero que a ver si nos vamos duchando— y ayer, como no podía ser de otra forma, aparecieron en la mano derecha tras el quinto lavado varias palabras sueltas, con un nexo claro: Farnesio, Flandes, duque de Alba, Tercios… Ya, ya, querido público hétero masculino y lesbi, ya sé que tenemos pendiente el tema de los muslos de Ayllón, tal vez para mañana si hay poco original…

Por cierto, ando un poco acatarrado. No parece el mejor momento… ¿Qué dice el del jersey? ¿Cuándo llega el pico? ‘El Pico’, sí, pero el de Eloy de la Iglesia…

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