Los ministros Marlaska, Illa, Robles y Ábalos.
Los ministros Marlaska, Illa, Robles y Ábalos.

Qué domingo (19 de abril) más aburrido. Bueno, hagas lo que hagas, los domingos suelen ser aburridos, me contestarán los más optimistas de entre ustedes. El problema es que me estaba acostumbrando a Una hora con Pedro como aliciente dominical y van los programadores y deciden que vuelva, sin previo aviso a la audiencia, al sábado por la tarde. Bien, ellos tendrán sus estudios de mercado… No voy a decir que para ver el programa fuera a sumarme a esa antigua costumbre tan española de ponerme una camisa blanca y recién ‘planchá’ los domingos, como si fuera a ir a casa de mi madre o de mi suegra a comer el arroz (son muy parecidos, por cierto, arroz mixto de pollo con algún calamar, gamba o similar), joder, que estamos en pleno confinamiento, pero de verdad que de haber tenido al menos un chándal blanco –como tantos hombres elegantes de hoy en día— prometo que hubiera sopesado seriamente ponérmelo para seguir –así, muy dominical, animoso— la intervención de Pedro, pero…

Pero no. Allí no ‘había’ Pedro. Allí estaban Ábalos, Marlaska y Robles. No sé cuantos minutos estuvieron en la tele, lo único que puedo decir es que todavía quedaban mejillones en escabeche de aperitivo cuando puse TVE-1 –y ya estaban ellos— y que cuando empecé a pelar la naranja todavía no había terminado Ábalos. Conclusión: un trío no tiene porqué ser siempre entretenido. Al menos este no lo es. Vaya chapa. Y encima los periodistas han decidido trabajar lo justo. ¿Que van a hablar de seguido tres ministros ‘casualmente’ a la hora del Telediario? Pues hala, vamos recogiendo.

No les voy a engañar. Yo creo que ayer tenía un punto irritable, no sé. ¿Debe ser porque llevo casi 40 días aquí encerrado casi a piñón? Abril se va acabando y debo decirles algo: todavía no he visto u oído a ningún periodista tirando a cursi referirse o directamente poner ‘¿Quién me ha robado el mes de abril?’, la rola (como dicen en México y otros países) de Joaquín Sabina. Lo que me lleva a un pensamiento aún más tenebroso: ¿Estoy siendo yo ese periodista cursi? ¿Siento que me han robado el mes de abril? ¿Me he adelantado a, no sé, Carlos del Amor, pongamos por caso? Ahora sí que siento angustia…

Para paliar tanta zozobra y ante la imposibilidad de concentrarme como es debido en la lectura, intenté ver algo de tele. Pongo a Jordi Évole, pero no me gusta cómo entrevista al confinado a perpetuidad Roberto Saviano, sobre todo cuando el periodista napolitano empezó a hablar de posibles derivas autoritarias en la política como consecuencia de la pandemia y Évole, en vez de indagar, decide evadirse, que él no está ahí para hablar de eso. Así que ‘renuncio’ a Évole para al menos entretenerme con Denzel Washington poniendo él solito, un agente de la CIA ya retirado, en su sitio a la ‘insignificante’ mafia rusa. La opción del concierto de Pablo Alborán en La 2 simplemente a mis 54 años es que me pilla muy joven...

 Lo único un tanto entretenido ayer fueron las declaraciones del general de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, acerca de la Benemérita y su papel de ‘búsqueda y captura’ en el tan traído y llevado de tema de los bulos en tiempos de pandemia, que parece un relato de García Márquez. ¿Lapsus, pasada de frenada, simple constatación? Pues a tenor de las declaraciones efectuadas por el propio general hoy mismo, poco antes de escribir estas líneas, parece que un poco de todo y nada de nada…

Bien, pues sin más demora, con la facilidad con la que un jubilado de la CIA se despacha a la mafia rusa, damos paso a Cultura Infecta. Todavía clavada en mi retina la película del amigo Denzel –que, por cierto, ni sé cómo se llama la peli ni me voy a molestar— me permito recomendarles sobre la agencia El fantasma de Harlot, de Norman Mailer, novelón en todos los sentidos por si alguno de ustedes tiene tiempo y ganas…  

Y llegamos ya a la aclamada mundialmente Desinfección y Chuletas, una sección pionera en aunar divulgación en materia sanitaria y cultura general. Como consecuencia de las peticiones de las autoridades sanitarias en tiempos de pandemia, me lavo continuamente las manos, lo que provoca que aparezcan cosas insospechadas (vaya… chuletas) en las pocas capas de epidermis que van quedándome en las palmas… ayer, tras el sexto lavado, hizo su aparición una fecha, 1844, y un nombre, duque de Ahumada, fundador de la Guardia Civil, así que estamos recién iniciado el reinado de Isabel II, materia de Historia en el antiguo BUP y otro notable que vuela…

Todavía con 400 muertos diarios, ahora la cuestión es ver cómo ‘desescalamos’. ¿Quién ‘desescalará’ antes? Parece que Andalucía y Canarias quieren tomar la delantera…

Cuídense.

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