Un pequeño en la calle durante la pandemia, en la segunda ola se multiplican los casos de covid en niños. FOTO: ESTEBAN ABIÓN
Un pequeño en la calle durante la pandemia, en la segunda ola se multiplican los casos de covid en niños. FOTO: ESTEBAN ABIÓN

España vuelve a dividirse, como siempre. Playa o montaña; El Cristo o El Prendi; Guardiola vs Mouriño; Largartijo y Frascuelo… todas estas dicotomías y rivalidades quedan atrás frente a la nueva controversia que se plantea: Confinamiento… ¿mejor con buen tiempo o con mal tiempo? Hasta ahora, como ha llovido bastante y ha hecho más bien fresco, no ha sido necesario pronunciarse al respecto pero… ay, queridas lectoras y lectores, que para el fin de semana dan en Jerez temperaturas de 30 grados para arriba, así que se acabó el período de tibieza. ¿Y usted, cómo prefiere estar confinado, con frío o con calor? Es la pregunta que a esta hora lanzan ya todos los magazines de la tele y comienza a extenderse entre los chats de amigos, eso sí, rebajando el usted por un simple , claro, a la manera que hace nuestro presidente en su programa Una hora con Pedro, que cualquier día se va a relajar del todo y nos va a llamar “compañeras y compañeros” (que por mí no hay problema, ¿eh?).

Aquí hay que mojarse. Rien ne va plus. Yo prefiero el tiempo que ha venido haciendo, como de primavera antigua, es decir, con un abril de refranero, aguas mil, de posguerra casi, que ha habido días que solo faltaba la achicoria y el pan negro (no el cool de ahora, por supuesto). De verdad que preferiría que todo siguiera en esa línea, con un mes de mayo virginal, tipo “con flores a María, que madre nuestra es”, y no el disparate de calor que parece que se avecina para los primeros días, disparate que como todos sabemos es cada vez más habitual. Sé que mi opinión va a crear controversia, que hay muchos confinados de vanguardia, sobre todo jóvenes, que claman ya por seguir experimentando y apuestan abiertamente por un confinamiento hot con el que dar sentido al primer verano en el que se verán privados de montarse en Ryanair. Ya ven que no es mi caso: ovillado en un rincón como un perro viejuno, preferiría que siguiera lloviendo y haciendo fresco un par de meses más. Sí, amigos, una apuesta por un confinamiento conservador, casi reaccionario, que a día de hoy y tras el chaparrón de esta misma mañana, que seguro que habrá puesto a más de uno pipando, seguro que no me granjea muchas simpatías…

Y es que el personal está con lo de que le dejen salir una horita a partir del sábado como el primer día que… bueno, como el primer día que. Como un rato antes de que, en el primer día que… sí, así queda mejor; mejor dicho. Y si la salida finalmente es con buen tiempo, ya ni te cuento. En el momento de escribir estas líneas el ministro Illa todavía no ha salido a explicar cómo se va a hacer esto, pero tengo entendido que todo el mundo quiere de ocho a nueve de la tarde… Para dar el paseo, saludar a las amistades con una leve inclinación de cabeza (es una pena que los hombres ya no llevemos sombrero… ya sé que no es igual, pero lo mismo le pido la gorra de raperillo un rato a uno de los niños marroquíes del Arenal) y llegar a casa como unos marqueses justo a la nueve para tomar un aperitivo antes de cenar. Todo así como con un punto decimonónico… ¿Cómo era aquello? “¿Niñas, hoy sillas en el paseo o cena?”, una nueva dicotomía para estas Confesiones, cosas de la pequeña burguesía justita de cuartos y con ínfulas de encontrar un buen partido para sus hijas casaderas, que se decía… Pues en esas estamos.

¿Qué dirá el ministro Illa? ¿Sacará el bombo de la lotería nacional para asignar las horas de paseo? ¿Cómo será la asignación? ¿Por apellidos, edades, barrios, equipos de fútbol, número de calzado…? Qué cosas pasan en este país, de verdad, qué sitio más curioso…

Y así damos paseo… digo paso, damos paso a las secciones habituales de Confesiones, que por ahora vuelven a su formato habitual y abandonan el neo de la edición de ayer, todo por el afán de sumarnos cuanto antes a la nueva realidad. En fin… ya saben que ahora viene Cultura Infecta. Hoy es el Día Internacional del Jazz, así que, siguiendo la línea habitual en esta sección de pasar de estos días oficiales, les recomendamos que esta tarde oigan a los Clash y a los Jam, por lo de seguir con las dicotomías. Ya mañana, si les parece y les gusta el jazz, pueden darle fuerte a Miles Davis y John Coltrane, dos grandes…

Entramos de golpe en Desinfección y Chuletas, efectivamente el último golpe en cuanto a periodismo culto y, a la vez, desinhibido. Ya saben que esta sección parte del estricto cumplimiento de las recomendaciones sanitarias de lavarse continuamente las manos, lo que motiva la aparición en las palmas de palabras y frases… vulgo, chuletas. Sigo dándole vueltas a la frase “cena o sillas en el paseo” y no lo encuentro nada al respecto en Internet, me suena a Galdós, pero… pero lo mismo es una simple invención –bien traída, claro- de un guionista en una serie de época. Por cierto, en mi mano derecha aparecen Galdós, Clarín, Pereda y Pardo Bazán como los grandes novelistas de la segunda mitad del siglo XIX, una irrupción que arroja serias dudas de nuevo sobre un notable en Literatura de BUP…

Leído en El Mundo: “Empresas nacionales exportan test PCR porque no se los compran en España”. Yo ya no entiendo absolutamente nada… Qué cosas pasan en este país, qué sitio más curioso…

Cuídense…

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