¡Necesitamos inmigrantes!

Todas las personas son iguales. No hay nadie distinto por razones de raza o de dónde haya nacido. Si una persona huye de la guerra, hay que ayudarla.

La Junta de Andalucía sigue regando con dinero público páginas web que alimentan discursos de odio.
La Junta de Andalucía sigue regando con dinero público páginas web que alimentan discursos de odio. MANU GARCÍA

Yo pertenezco a la generación conocida como baby boom, que somos los nacidos entre 1960 y 1975 en España, más o menos. A día de hoy, yo me jubilaría en 2032, pero poquito a poco nos llegan noticias, que no salen en portada ni entre otras noticias más importantes, como una agüita que cala poco a poco, con mensajes subliminales, de que no hay dinero para pensiones, que vamos a tener que jubilarnos más tarde, que si las pensiones tendrán que ser mixtas, la mitad pagada por el Estado y la otra mitad por un plan de pensiones privado (si se tiene, claro) etc.

Miren. En primer lugar, nuestras pensiones no deben depender de los impuestos. La hemos estado pagando a lo largo de nuestra vida laboral con nuestras cotizaciones. Si ustedes, señores políticos que nos gestionan, no tienen dinero ahora, búsquenlo. El dinero no desaparece. Sólo cambia de sitio. Pregunten por quien lo tiene y cuando lo sepan, pídanle el dinero. Y si no lo quieren dar, se lo quitan. Que es nuestro: de los pensionistas y de los futuros pensionistas.

Pero vista la experiencia y lo malos que son nuestros políticos gestionando, sí nos conviene recoger impuestos por lo que pueda pasar. Y ahí nos encontramos con el problema. La pirámide poblacional es clara. Desde los años 80, la población no deja de descender y cada vez somos menos jóvenes y más ancianos. Esta es la causa más clara y real de que España necesitará de personas extranjeras si queremos mantener no ya nuestro sistema público de pensiones tal como lo conocemos, sino el resto de servicios públicos como pueden ser la sanidad y la educación.

Rechazar la llegada de inmigrantes a España es una política poco patriota y de antiespañoles porque nos perjudica como nación. Y cuando digo nación, no digo bandera, digo la gente, la población española. Tendríamos que estar con los brazos abiertos porque son los inmigrantes los que nos van a salvar el sistema de sociedad del bienestar que tenemos. Y la situación es aún más cruda porque hay tipos de trabajo que los españoles no quieren, como es el trabajo en el campo, que ese es otro tema que merece una columna parte: el trato que le dan los agricultores empresarios españoles a sus obreros.

Otra profesión donde vamos a necesitar mano de obra va a ser en los cuidados de las personas mayores. Todos llevamos a una persona dependiente encima: nosotros mismos. La mano del inmigrante será vital para nosotros cuando seamos mayores y no podamos valernos por nosotros mismos.

Pero hay más razones. La del sentido común que está muy bien expresada en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU. Todas las personas son iguales. No hay nadie distinto por razones de raza o de dónde haya nacido. Si una persona huye de la guerra, hay que ayudarla. Por humanidad y porque lo hicieron con nosotros cuando los españoles huían de la Guerra Civil.

No deja de ser extraño también, que los partidos españoles que se declaran católicos, son partidarios del concordato con la Santa Sede y defienden la tradición católica en España, como las procesiones de Semana Santa, donde no olvidemos, sacan en un paso a un inmigrante, exiliado y judío, como es Jesús de Nazaret, sean precisamente los que carecen de caridad cristiana para atender a ese Jesús que existe en el prójimo con una actitud inhumana, anticristiana, farisaica y absolutamente hipócrita.

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