Concentración en la plaza de la Asunción contra la LGTBIgobia. FOTO: MANU GARCÍA.
Concentración en la plaza de la Asunción contra la LGTBIgobia. FOTO: MANU GARCÍA.

En estos días se ha celebrado el aniversario de internet, o mejor dicho, sería el aniversario de la democratización de internet, ese momento en que Internet llega a la población en general. Por ello, he estado recordando cuando descubrí yo internet, que fue por 1995, aproximadamente.

Para un homosexual como yo, aquello fue una liberación. Porque Jerez siempre ha sido un pueblo de provincias y hasta esa fecha, era muy difícil conocer a otro homosexual a no ser que fuera por una página de contactos (el Cambalache, en aquella época) con todos los riegos que conllevaba.

Los homosexuales siempre hemos sido en algún momentos de nuestras vidas personas miedosas de que se supiera nuestra condición. Mi contacto con Internet fue un curso de informática en una academia. Me maravilló la web como herramienta de conocimiento, el correo electrónico, como manera de comunicación pero sobre todo el IRC como manera de liberación. El IRC era un chat donde habían muchos canales de todo tipo incluído el #gay. Cuando lo vi, sabía que aquello era la solución para conocer gente igual que yo y que estaba pasando lo mismo que yo. Recuerdo que dije "hola"que alguien me contestó y que apagué el ordenador de golpe. Sentí pánico. Pánico ante lo desconocido y pánico a que en la academia me descubrieran o que quien me contestó detectara donde estaba… ahora me río de aquello, pero la verdad es que la situación fue terrible.

En aquel canal #gay y en sus canales hermanos como #GayAndalucía o #GayCádiz conocí a muchas personas que hoy siguen siendo buenos amigos míos.

Recordando aquellos día en mi cuarto con mi ordenador (el móvil sólo servía para llamar o mandar un SMS), gastando facturas de 20.000 pesetas al mes por conectarte a infovía a partir de las diez de la noche, dejando el teléfono de la casa comunicando… me acuerdo de muchas anécdotas. Pero quizás la que más me impactó fue la de un chico de 16 años que anunció en el canal de #GayAndalucía que se iba a suicidar porque no soportaba el ser gay, el tener que salir del armario, el que lo discriminaran , el que su familia lo supiera.

Tuvimos que hacer uso de lo que se llama ingeniería social. Hubo alguien que llamó a la policía, pero claro no sabíamos quién era ni dónde estaba. Con paciencia, y con miedo, entre todos descubrimos la edad, dónde estaba (en Sevilla capital), quienes eran sus padres (su madre era enfermera en un hospital de Sevilla) y gracias a esos datos, se consiguió localizar a la madre y que llegara a su casa a tiempo de evitar lo que hubiera sido la muerte de su hijo.

El ser homosexual no es nada fácil. Los tiempos han cambiado, es verdad. Pero aún es muy difícil. Parece que vienen tiempos oscuros con autobuses que quieren meternos a los homosexuales de nuevo en las carvernas, en aquellos sitios horrendos donde muchos han muerto suicidados o simplemente, de pena por el rechazo.

A quienes me leen: hagan lo posible para parar la homofobia. No voten a los partidos que no apoyen la libertad de las personas homosexuales. Son fáciles de detectar estos partidos: hablan de ideología de género o de lobbys LGTBI. Por favor, la vida de muchas personas dependen de sus votos. Y alguna persona de éstas, puede ser su hijo o hija, o hermanos o hermanas y ustedes no saberlo.

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