"Han despreciado, vejado y maltratado a mi hija, menor de edad y con una discapacidad del 80% por TEA no verbal"

"A partir de unos audios grabados en la clase es cuando realmente supe que estaban maltratando a mi hija en el colegio. Nadie sabe lo que hemos pasado y sufrido durante tanto tiempo"

Ana Belén Salas.

Presidenta de Aftea Cáceres

Una preciosa imagen de Elena junto a su abuela. La madre de la joven denuncia que han vejado y maltratado a su hija.
Una preciosa imagen de Elena junto a su abuela. La madre de la joven denuncia que han vejado y maltratado a su hija.

Mi nombre es Ana Belén Salas Chacón. Espero que este escrito que hago se tenga en cuenta, se lea y se actúe en consecuencia. Para todos, soy madre desde hace casi 20 años, busqué y busqué quedarme embarazada durante casi 6 años con un recorrido de inseminación, médicos… y nada. Estaba tan desesperada que me retiré y un día sin esperarlo… ¡ZAS, EMBARAZADA!! Ese día me hice 6 pruebas de embarazo porque no me lo creía. Al fin Elena, que así se llama mi niña, tuvo un nacimiento normal con un Apgar de 9/10. Todo estupendamente, nació por cesárea pero debido mis problemas cardiacos.

Nos fuimos a nuestra casa y el desarrollo de Elena fue completamente normal. A los 9 meses yo notaba algo debido al aleteo de las manos pero no le di importancia. A partir de los 16-18 meses, Elena ingresó muy muy grave con fiebres muy altas de 42 casi 43 grados, pielonefritis... A partir de ese momento Elena dejó de sonreír, de mirar a los ojos, de escuchar... no prestaba atención a nada y ahí empezó nuestra andadura para buscar que le pasaba a Elena. Sevilla, Salamanca, Madrid etc. Se hablaba de síndrome de Red, se hablaba de Síndrome de Angelman, pruebas de oído, de sangre... y nada todo normal. Pero Elena seguía sin mirar, reír, abrazar o besar. Anteriormente ella hacia lo típico de un bebé de ese tiempo, los cinco lobitos, besos, cosquillas, bailar, pero no se inmutaba por nada. Ni explotándole un globo delante de ella. Después los neurólogos de aquí de Cáceres y de la asociación Apnaba de Badajoz empezaron a hablar de autismo.

Desde ese momento entró en nuestra vida el TEA. ¿Qué es eso?, ¿De qué viene? y ¿cómo se coge? Pero si mi niña está bien, ¡los resultados todo bien! Sin embargo, Elena crecía y no avanzaba, ni hacia nada. Su carita era como de mármol... Con dos añitos empezó en la guardaría La Cometa....bueno, en esa etapa lo que más notaban las cuidadoras es que era muy hiperactiva, no prestaba atención y estaba a su bola....y ya empezamos en el Colegio Extremadura. Nos pertenecía por la zona que vivimos en la Mejostilla. Elena ya empezó con sus terapias en el Cadex, logopedia y psicomotricidad. Grandes profesionales ya que además nos escuchaban a nosotros y ya estaba empezando mi duelo... Centro de Atención a la Discapacidad de Extremadura, eso es el Cadex. Te valoran a tu hij@ para empezar a darle ya el porcentaje de minusvalía. Elena empezó con un 42% creo recordar.

Una feliz y sonriente Elena.
Una feliz y sonriente Elena.

Por supuesto, no sabía ni mucho menos lo que se me venía encima. Pensaba que con esas terapias pues iban a curar a mi niña. Yo por entonces trabajaba en Limicom de limpiadora. Feliz de la vida porque me ha gustado siempre trabajar y yo también tengo una discapacidad visual, por entonces del 36%, miopía y astigmatismo progresivo. Siempre, en mis lugares de trabajo se han portado de maravilla, teniendo que partir mi jornada laboral para llevar a mi pequeña al Cadex.

Elena estuvo 6 meses en el Colegio Extremadura. Mientras en esos meses empezaron las quejas. “Elena no para sentada”, “Elena es muy inquieta”, “Elena está sola en el recreo”. Yo empecé por primera vez a ir a la administración, que por entonces no sabía ni qué tenía que pedir. En el colegio Extremadura me dijeron que la figura de un cuidador, así es que yo fui a pedir eso por petición de los profesores de Elena. Por entonces estaba Enrique García al frente de la administración. Por mucho que iba y pedía el cuidador, no me hacían caso...

Empecé a recibir mucha presión por parte del colegio. Así es que me cogí a Elena y me presente una mañana con la niña. Enrique me dijo que no podía ser, que no me podían poner cuidador y yo madre joven empezando esta dura lucha me vine abajo. A mitad de curso me propusieron cambiar a Elena al colegio Francisco Aldana. Bueno....por qué no? Si según el delegado de educación Elena iba a estar mejor ahí, perfecto. Llegamos al colegio y no sabían nada. Tuve que hablar, explicar, etc. Por entonces estaba de director Paco. Me atendió muy bien. El caso es que Elena empezó en el Francisco Aldana. La tenía que llevar todos los días en taxi, gastándome diariamente en 14 y 18 euros, todos los días. Pero como me habían dicho que Elena iba a estar mejor en ese cole pues perfecto. A la semana ya tuve quejas. Elena no paraba quieta, ni se sentaba ni un segundo, muy hiperactiva. Quejas y quejas y quejas… a los pocos días llevaron una cuidadora, maravillosa, muy contentos porque por fin Elena empezó avanzar. Iba feliz y bueno, los 4 meses hasta que acabo el curso fenomenal. Yo súper agradecida, a todo esto tengo que decir, que Elena empezó también a dar terapia en AFTEA (Asociación de Familias de Personas con Trastorno del Espectro Autista de Cáceres). Las de Cadex se retiraron.

En esa época yo empecé a trabajar en el 2008 en la ONCE, de agente vendedora del cupón y fueron unos meses muy bonitos...Sin embargo en el siguiente curso se empezó con otra cuidadora que nada tenía que ver....Elena retrocedió y el curso se empezó muy mal...Entonces Andrés García psicólogo de la administración me ofreció ir en escolarización combinada. Dos días a las aulas TEA del colegio Donoso Cortés y tres al Francisco Aldana. Acepte en esta propuesta animada... pero a las pocas semanas pudimos ver cómo Elena estaba más adaptada en el aula TEA del Donoso Cortés siendo todo lo contrario en el Aldana. Tenía que ir a un colegio diferente cada día de la semana. Elena lo pasaba fatal, se alteraba, se tiraba al suelo y hasta alguna vez se me subía en el techo del coche. Lo pasaba fatal ella y yo....así es que empecé a ir a la administración día si y día también para pedir los cinco días en el aula TEA, ya que allí Elena se adaptaba muy bien con sus días buenos y malos. Carta y carta a Antonio Tejero, a Enrique, Fernández Vara, Andrés García...nada era imposible. Según ellos esas aulas se habían hecho para la modalidad de dos días a la semana. Por fin pude conseguir tres días, pero Elena los otros dos días que tenía Francisco Aldana seguía igual, alterada. Muy doloroso todo, quejas de profesores...pusieron una cuidadora, Magdalena Ayuso ese era su nombre...se portaba muy bien con Elena pero un día me dijo, “Ana a tu hija la sacan de clase, se pasa la mañana conmigo viendo dibujos o en otra clase vacía ella y yo solas, la niña se aburre y a veces por eso tira las sillas o la mesa...además que yo no tengo ni idea de tratar a tu hija, yo soy auxiliar de enfermería ...no se utilizar pictogramas ni cómo hacer. A veces solo se entretiene con la tele no la tienen con los niños”. Elena cada vez estaba más irritada, lloraba mucho...y ya tenía 6 añitos. El curso terminó y el verano pasó.

Llegó septiembre y yo me dispuse a llevar a mi hija al colegió y cuál fue mi sorpresa, que la directora que ya era una mujer llamada Jacinta no nos dejó entrar en el colegio...delante de todos los niñ@s delante de los padres....sus palabras fueron, “tú hija está escolarizada en PROA (colegio de educación especial) y allí tienen su historial”. En ese momento fue cuando empezó mi lucha contra la administración. En ese momento fue cuando se saltaron las normas, los derechos, discriminaron tanto a mi hija como a mí. Ese año Elena estuvo sin escolarizar. Tuvo atención de pago. En ese año me echaron asuntos sociales encima, protección de menores, psicólogos a mi casa...algún político haciendo abuso de poder contra mí, contra mi pequeña, padres mandados por la administración para arremeter contra mí. Mi hija tenía que estar en PROA porque era retrasada mental y no se podía convivir con ella... Cartas a Fernández Vara, políticos, prensa...Yo solo quería ayuda, ¿cómo puede ser que nos hicieran esto? ¿No hay una ley que se llama inclusión? ¡Mi hija solo tiene 6 años! Ha sido una pelota lo de la administración. Amenazas de quitarme a mi hija, recibí de todo...incluso llamaron a mi trabajo para que me echasen a la calle por el ruido que estaba haciendo. El siguiente curso preparé la matricula en el colegio Donoso Cortés. Elena seguía en escolarización. Desde que Elena empezó la etapa escolar no había tenido paz así es que empecé a luchar por un aula abierta (aula de educación especial dentro de un colegio ordinario), para que Elena por fin pudiera ir los cinco días de la semana al mismo aula sin tener que cambiar de profesionales y en el curso 2011-2012 se consiguió con mucho esfuerzo. Incluso poniéndome en contacto, pidiendo estos años ayuda, a la Casa Real, al Rey Felipe VI, a la reina Sofía, al Defensor del pueblo y así sucesivamente. Tengo a su disposición cerca de 4.000 correos mandados durante todos estos duros años de lucha continuada.

Aquí empezamos otra etapa, por fin pude conseguir que Elena pudiera ir a su clase de educación especial dentro de un colegio ordinario. Los primeros casi 2 años fueron bastante bien, a partir del 2015 y ya 2016 fue cuando empezaron las cosas más duras. Elena cambió de tutora del aula, bueno no solo Elena si no todos los niños de aula. Entró entre otros Rafa, ese fue el tutor a partir del 2016. La conducta de Elena empezó a cambiar, saliéndose del techo. Me refiero a que cuando decimos que una persona con trastorno del espectro autista tiene una conducta alterada no nos estamos refiriendo a que esa conducta sea agresiva y, segundo, en algunos casos o todos, ni mucho menos son intencionadas. Es cuando empecé, otra vez, a tener que llevar a Elena al médicos, psiquiatras, neurólogos etc. dándome traslado al hospital Perpetuo Socorro de Badajoz, ya que la conducta de Elena así como otros factores estaba cambiando. Mi casa a partir de ese momento era un campo de minas continuado. Mi hija se pasaba todo el día en movimiento continuo, no sonreía estaba siempre enfadada y empezó también a mostrar rechazo hacia mí. Cuando yo llegaba de trabajar Elena era un mar de lágrimas, nada más me veía entrar se abalanzaba a mí, agrediéndome con patadas y mordiscos hasta que se calmaba con abrazos y besos. Yo me venía abajo también. Ya por la tarde se tranquilizaba y las mañanas empezaron a ser también junto con las noches muy estresantes. Elena no quería que la mirase, ni la duchase y mucho menos la peinara....me volvía loca porque preguntábamos en el cole y decían que todo bien, los terapeutas de AFTEA tenían alguna tutoría y les decían lo mismo, que todo bien...Alguna vez alguna queja sin importancia pero bien....cuando empezábamos el día empezaba otra vez mucha angustia. Todo esto empezó a repercutir en mi trabajo. Soy vendedora del cupón de la ONCE y mis ventas empezaron a bajar...teniéndome que ir muchos días sin poder cumplir mi jornada laboral porque, en algunas ocasiones iba a buscarla al cole o tenía que irme a casa corriendo debido a la ansiedad que tenía Elena cuando salía del cole....teniendo que ir al médico. En algunas ocasiones hasta tuve que llamar a una ambulancia para que vinieran a casa y poder medicar a Elena para que se tranquilizara.

Así todos los días, todos. En mi casa las puertas, lámparas, cristales, adornos todo desapareció debido a portazos y situación de mi niña. Un día y otro, preguntábamos en el cole, llamaba por teléfono y decían que todo bien. En AFTEA había días que también se alteraba pero lo más grave ocurría en casa.

Entramos en el 2017, uno de los momentos más duros de mi vida. Prácticamente no podía sacar a Elena de la puerta de nuestra casa, chillidos, estereotipias, ansiedad, movimientos de cabeza constante. Yo empecé a decaer, no veía salida, no veía nada, solo a mi niña ¡con un sufrimiento tremendo! Cada día era peor....no dormía, irritada todo el día, ayuda y ayuda y ayuda, así todo el día. Siempre en alerta ante todo, y conmigo súper enfadada siempre estaba mi niña...Cada día entendía menos mi vida y mi situación. Hubo momentos que solo quería pedir ayuda a gritos. Le doy mi palabra, veía a Elena así, mi casa destrozada, mi trabajo por los suelos…Todas las mañanas cuando empezaba el día mi sensación era como si fuera las 12 de la noche. Cansada, desesperada, rota de dolor y mi Elena… la estaba perdiendo. Perdía a mi hija.

El verano del 2017, ese agosto, nos fuimos rumbo a Tenerife. Siempre con el apoyo al 100x100 de mi pareja Alfredo. Ese verano pedí ayuda a Daniel Comín director de la Fundación Autismo Diario. Siempre asesorados por José, psicólogo de Elena desde que era pequeña con 7 u 8 años y a día de hoy director de AFTEA. Daniel Comín me estuvo preparando el trabajo que se iba hacer con Elena, con Alfredo, mi pareja y yo. Nos buscó casa de alquiler, coche, actividades y dos terapeutas ocupacionales casi las 24 horas con nosotros. Por entonces yo tuve que cogerme una baja, mi estado físico y emocional estaba muy deteriorado, hasta el punto que casi deje de hablar, solo exclusivamente lo necesario. Empecé con dolores de huesos, obesidad....el 15 de agosto del 2017 pusimos rumbo a Tenerife. Daniel Comín fue a buscarnos a Madrid para echar una mano en el caso de que Elena se pusiera alterada y los 4 cogimos un avión hasta Tenerife. Elena iba tranquila al montar en el avión ya que tenía muchas ganas, era su primera vez y también la mía que íbamos en avión. Desde el primer momento que plantamos el pie en Tenerife esa misma tarde los dos terapeutas se pusieron a trabajar con Elena. Alfredo era quien les acompañaba para las primeras actividades debido a que yo iba sin fuerzas y andar me costaba mucho debido a mi estado emocional. Daniel empezó a trabajar conmigo, hacíamos ejercicios de relajación y hablábamos mucho. Desde el primer día Elena cuando intentaba pellizcar a uno de los terapeutas a Elena la tenía que contener, quedándose perpleja ella misma cuando empezó a ver que no se podía comportar así, ni agredir... Los días pasaban y pasamos de todo, a Alfredo y a mí también nos formaron para saber contener a Elena sin hacerle ningún daño cada vez que nos agrediese. Todos los días hacíamos actividades, ir a la playa, comer fuera, piscinas, tomar algo, ir a la compra....hacer ocio ya que nada de esto podíamos hacer con Elena antes de venir a Tenerife. Iban pasando los días hubo de todo. Días muy duros, durísimos.

Elena, con Mickey Mouse.
Elena, con Mickey Mouse.

Pasaron los 26 días, toca venir a casa. Elena empezó a estar cariñosa, podía darle besos! Se reía y empezó hacer caca en el váter, ¿ella sola! Yo me forme bastante y moralmente me sentía mucho mejor. Vinimos a casa, Elena ese año no tomo medicación. Empezó el curso en septiembre y Elena iba muy bien. Le contamos a los profesionales de aula la experiencia y lo que hicimos en Tenerife. Les dije que ese mismo año en noviembre iba a venir Daniel Comín para participar en unas jornadas para AFTEA. Ellos los docentes del aula muy bien y además dijeron que querían conocerlo cuando viniera en noviembre a Cáceres, y así fue. Daniel vino en noviembre. Elena a últimos de octubre primeros de noviembre empezó a cambiar, su actitud, su conducta...empecé a preocuparme, algo empezó a fallar otra vez. Daniel me recomendó que empezase con una terapeuta ocupacional privada para que así yo pudiera centrarme en mi trabajo y así Elena tuviera una rutina y la llevase al cole la misma persona todos los días. Entonces contrate a María Amores T.O de Elena durante casi un año. A María se le pagaba todos los meses 500 euros, por llevar a Elena al cole recogerla y estar con ella 2 o 3 horas de lunes a viernes... Iba a natación, al parque, al cine... y yo pude centrarme más en mi trabajo.

Fueron unos meses muy buenos, hasta que llego mitad de noviembre. Elena se me empezó alterar otra vez. Vino Daniel a dar las jornadas y ese día antes fuimos al colegio de Elena. Rafa y Elena (la maestra) muy bien. Estuvieron hablando con él y dijeron que no estaban preparados para atender casos como el de Elena. Entre otras cosas, en ese momento Daniel me repitió que sacase a Elena del colegio, pero como yo no tenía quejas de los docentes… Peri si es verdad que empecé a presentir que algo ocurría en el aula. Comprobé que el colegio se había convertido en una obligación más que en un derecho.

Tenía pánico de dejar a Elena sin ir al colegio y tener problemas otra vez como años atrás. Elena seguía alterándose y nos pusimos ya en el 22 de diciembre del 2017. Ese día al no tener salón de actos el colegio San Francisco, los niñ@s hacen la fiesta de Navidad en la Casa de la Mujer. Me disponía a entrar cuando sonó el teléfono. Rafa me llamo para decirme que fuera hablar con ellos. Mi niña también estaba con ellos, cuando llegué al colegio San Francisco hoy Ribera del Marco. Vi que Elena estaba sentada coloreando, y Rafa me dijo muy serio que tenían que hablar conmigo, pero que por favor, no los descubriera. En el aula nos encontrábamos Elena niña, Elena (maestra), Rafa, Alfredo mi pareja y yo. Cerró la puerta y me dijo que estaba mal los dos, que se querían coger la baja no aguantaban la presión ni las formas de Filomena (la directora. Se sentían con mucha presión porque según me dijeron ellos, Filo entraba en el aula sin llamar alterando mucho a Elena y por eso echaban la llave por dentro del aula. Además que se sentía muy angustiado porque la directora del centro y el inspector del centro habían decidido apartar a mi hija y encerrarla en otra aula, él no estaba muy conforme con esta decisión pero me pidió, por favor, que no les descubriera que Filomena no estaba haciendo bien su trabajo y así podría correr peligro su propio puesto de trabajo. Ese mismo día me contó que otra alumna que había en el aula que se llama Jimena (nombre ficticio), en la cual ha estado con mi hija tres o cuatro años donde nunca ha habido ningún problema con las niñas, llevaba cerca de 2 meses sin ir al colegio.

Yo no tenía conocimiento de nada pero me dijo que la niña no iba al colegio porque estaba muy enferma con ataques epilépticos cosa que eso sí lo sabía porque Jimena también comparte la misma asociación con mi hija. Sus padres si me habían comentado que alguna vez le había dado un ataque epiléptico a la niña. Esa misma mañana Rafael también me contó que Filomena había hablado con María, madre de Jimena, para decirle que dejase de llevar a Jimena al colegio ya que mi hija estaba pellizcando a la suya y que a causa de esto a la niña le había dado un ataque epiléptico. Rafa se sentía muy molesto con esta situación porque decía que le parecía injusto el trato que estaba recibiendo mi hija por parte de la directora y del inspector, y que eso era incierto y que nunca Elena había pellizcado a Jimena y que Filomena estaba actuando así con Elena porque ya no soportaba a mi hija y quería quitársela del medio. La otra docente que acompañaba a Rafa en el aula que también se llama Elena, también afirmaba todo lo que Rafa me estaba contando. Yo quedé muy agradecida a Rafa por haber sido sincero conmigo pero le dije que esto no podía quedar lo así. Me dijo que quería cogerse una baja porque tenía muchísima presión por parte de la directora en el colegio por parte de Filomena ya que se entraba en el aula y molestaba a Elena muchísimo, y que cuando querían poner a mi niña otra vez a trabajar costaba muchísimo porque Filomena era una persona que ponía muy nerviosa a Elena. Ellos estaban recibiendo mucha presión de Filomena de hecho me dijeron que Filomena no estaba de acuerdo con que estuviese allí el aula abierta Por eso sabía que sí una de las principales niñas dejaba de ir al aula entre ellas mi hija, podía haber la posibilidad de poder cerrar el aula educación especial.

Tanto Rafael tutor como Elena la maestra se sentían muy disgustados con Filomena la directora porque no estaba obrando bien ni con ellos ni con el aula y tenían muchas quejas de ella. Lo que si me pidieron por favor es que no los delatará qué Filomena quería echar las culpas a Elena de que había sido la culpable de que a Jimena le había dado un ataque epiléptico y se lo había dicho a la propia madre de Jimena pero que estuviera tranquila que mientras estuvieran en el colegio no iban a consentir que le hicieran nada a Elena mi hija. Tuve que llamar a María, madre de Jimena. Estaba muy molesta conmigo diciendo que mi hija había pellizcado a la suya, a lo cual yo también me puse muy molesta con esta madre diciéndole si estaba tan segura que había sido mi hija puesto que ella no estaba en el colegio para saberlo (yo no quería descubrir a Rafa y decirle que sabía la versión real, que era Filomena la que había estado la culpa a mi hija). Tuvimos una conversación muy tensa en la cual yo le dije, por enfado por supuesto, que a ver si era ella la que estaba pellizcando a su hija para echar luego las culpas a la mía. Es obvio que sé que eso no es así, solo que por la alteración que tuvimos las dos me vi en la obligación de decir eso. Anteriormente tengo que decir que yo personalmente he ayudado muchísimo a esta familia Estaba yendo al colegio de educación especial Proa pero tus padres hablaron conmigo para que les acompañase a hacer gestiones para poder sacar a su hija del centro educación especial y poder ir al aula con la mía. Cosa que hice sin ningún problema y pude ayudar a esta familia para que la niña empezase en la misma aula que iba a mi hija. Independientemente de todo esto, quedé muy agradecida tanto a Rafael cómo era la maestra por la información que me habían dado y me fui para mi casa.

El 22 de diciembre presenté un escrito al inspector de educación (el cuál tengo) pidiéndole, por favor, que me explicase que era lo que estaba ocurriendo en el aula abierta, ya que sabía perfectamente que había ocurrido algo grave. Por supuesto yo no quería descubrir a Rafa y a Elena la maestra. El inspector no fue para nada colaborador siendo siempre muy distante (fue mi pareja Alfredo el que fue a hablar con él personalmente y presentar el escrito que le hice el día 22 de diciembre del 2017). Yo no recibí ninguna respuesta por parte de él ante este escrito. Pasaron las Navidades y llegó el mes de enero del 2018. El mismo día que se incorporaron los niños al colegio después de las Navidades creo recordar por el 8 o el 9 de enero del 2018 me llamo Luis, el padre de Jimena, para decirme que iban a separar a Elena de Jimena y ponerla en distintas clases. También sacamos la conversación que tuvimos su mujer y yo, en la cual me dijo que estaba muy dolida conmigo por lo que yo le había dicho y obviamente yo le contesté que también estaba dolida con ella por lo que ella me había comentado también. Le dije que no tenían que llamarme a mí para explicarme absolutamente nada. Me hizo hincapié y me dijo que su hija iba a entrar después y a salir antes para no toparse con mi hija en ningún momento.

A mí obviamente esto me dolió muchísimo y le dije que qué era lo que estaba ocurriendo para hacer eso. Entre otras cosas me dijo que él apreciaba mucho a mi hija que sabía que era una niña especial como la suya y que en todos estos tres cuatro años que habían estado juntas nunca había pasado absolutamente nada en el colegio pero sin embargo la habían dicho los profesores y, principalmente la directora, que Elena pegaba y pellizcaba a Jimena y que él estaba muy nervioso porque su hija había estado muy muy muy enferma en Badajoz ingresada por un ataque epiléptico muy duro y que la niña seguramente la había pasado eso por un cuadro de estrés importante que había presentado. Yo le dije que quería decirme con eso y él me dijo simplemente que Filomena la directora del colegio San Francisco le había dicho qué Elena mi hija era la culpable de lo que le ocurría Jimena y que era mejor separar a las niñas del aula. Yo le dije que no se dejase influenciar por eso y que era incierto pero él me dijo que quería curarse en salud y qué iban a llevar a su hija después de las 9:30 y antes de la 1:30.

Yo me quedé muy escandalizada por lo que me estaba contando. Fue entonces cuando empecé a hacer uno tras otro de los tantos escritos que hice a la directora del colegio, Filomena Ordóñez, para pedirle explicaciones de todo lo que me estaba enterando. También le decía que quería reunirme con todo el equipo para que me aclarasen que era lo que estaba ocurriendo. Inclusive en algún escrito le había dicho a la directora que si no se aclaraba este tema iría delante de un juez para que me explicase que era todo esto. Ya me habían dicho dos personas que Filomena quería echar a Elena del colegio y estaba diciendo que mi hija había hecho esos pellizcos a Jimena para que la pudiesen expulsar a la niña del colegio. A continuación ese mismo día llame a Rafael tutor del aula por teléfono. En ese momento yo ya dejé de fiarme de todas estas personas, por eso no tuve más remedio que grabar la conversación. Puedo aportar las conversaciones por Whatsapp dónde está Rafael se le escucha perfectamente decir que él en ningún momento ha visto que mi hija haya pellizcado a Jimena y que él no puede decir lo que no ha visto, qué Filomena esperaba que dijese justo lo contrario pero que él nunca iba a mentirle y que mi hija no había pellizcado en ningún momento a Jimena. Yo me quedaba tranquila por lo que me decía Rafa pero también es verdad que aquí había algo que no me cuadraba y tampoco comprendía la actitud de Filomena. Sin embargo, Rafael me decía siempre y únicamente que no los descubriera pero yo necesitaba saber qué era lo que estaba pasando, pues a mi hija se le estaba acusando de algo muy serio y unos padres habían dejado de llevar a su hija al colegio y no permitían que se juntarse con mi hija. Esto me parecía algo muy doloroso y muy serio para dejarlo así y por eso insistía con mis escritos tanto la directora del colegio como a la delegada de Educación aquí había que aclarar algo importante, porque algo había ocurrido.

También me daba cuenta del estado en el que se encontraba mi hija, cada día peor, muy alterada pidiéndome ayuda constantemente de que algo le ocurría. En el colegio disponemos de una agenda en la cual los docentes se comunican con los padres para contar el día a día de los niños. Rafael, el tutor del aula, y Elena, la maestra, tanto a mí como a los técnicos de la Asociación siempre nos decían que iba todo muy bien. Sin embargo, a mí me extrañaba mucho que en la agenda pusiese, sin embargo, todo lo contrario. Por eso yo hacía escritos sin parar a la delegada de Educación pidiéndole, por favor, que quería tener una reunión, pues yo ya veía que nada de esto cuadrada y que alguien aquí estaba mintiendo.

El tema de la otra familia de Jimena se quedó así, pero cuál fue mi sorpresa que un día que me acerco yo al colegio, de las pocas veces que he hablado con la directora, me llamó para que fuese a su despacho y me dijo que estuviese tranquila que ya se habían quitado el problema del medio y que Jimena volvía otra vez a ir al centro de educación especial. En ese momento me di cuenta que Filomena tampoco estaba jugando limpio puesto que yo ya sabía la otra versión de Rafael el tutor y Luis el padre de Jimena. Me di cuenta que esa mujer estaba jugando sucio sin saber el porqué, pero si me di cuenta que estaba mintiéndome. Por lo tanto yo insistía en mis escritos para hablar con la delegada de Educación. Conforme pasaban los días mi hija estaba más alterada, ataques de ansiedad, alteraciones, llamadas atención. Hablaba con Rafa de vez en cuando por teléfono diciéndole que esta mujer no me daba ninguna cita.

A mediados últimos de enero del 2018 volví a tener una reunión con Rafa y Elena, la tutora. Volvieron a decirme que por favor que no los descubriera. Yo les dije que no tenía más remedio que levantar un poco todo esta situación porque aquí estaba ocurriendo algo. Tanto Rafael tutor como la maestra se ponían muy nerviosos y me insistían en si Elena había tomado la medicación. A partir de ese día y en ese momento dejé de fiarme tanto de Rafa, el tutor del aula, cómo de Elena, la maestra, y mucho menos de Filomena, la directora del colegio.

En el mes de febrero, marzo y abril continué con mis escritos a la delegada de Educación sin obtener ninguna respuesta. Mi hija seguía muy alterada y pasándolo muy mal, y yo sintiéndome totalmente impotente porque sabía que algo estaba ocurriendo pero yo pensaba que era más bien un problema de equipo. Llegó el mes de febrero, justo en los Carnavales, en más de una ocasión me llamaron por teléfono para que fuese a recoger a mi hija ya que, según ellos, le dolía el estómago. Tanto mi pareja, Alfredo como yo, íbamos a recoger a mi hija al colegio teniendo que abandonar mi puesto de trabajo para poderla llevar al médico. Hasta que cuándo ocurrió en dos o tres ocasiones, me di cuenta que mi hija lo que quería era que la sacase del colegio ya que cuando íbamos al médico no le encontrábamos aparentemente nada y después transcurría más o menos el día bien.

Sin embargo, en esos días de Carnavales fue cuando me llamo Filomena para que fuese a recoger a mi hija ya que Pablo, el cuidador, se tenía que ir porque su padre se ponía gravemente enfermo. Resulta que al final falleció en los carnavales del 2018 y todos esos días, como es lógico, no acudía al colegio. Por lo tanto me dijeron que si no había cuidador no podían quedarse con Elena. Cosa que me parece injusta ya que mi hija controla esfínteres, por ello después de mucho insistir, tanto el inspector del centro como el jefe de inspección, que ahora mismo no me acuerdo del nombre de uno de ellos, me recibieron en despacho en el cual yo conté todas estas cosas que he contado hasta lo de ahora teniendo que descubrir a Rafael tutor del aula y a Elena la maestra. Ellos me dieron totalmente la razón y me dijeron que no había motivo de molestarme a mí en mi trabajo para que fuese a recoger a mi hija ya que perfectamente se podía quedar en el aula con sus profesores. Es más, por entonces Elena iba sola al aula, ya que sus compañeros con parálisis cerebral y otras discapacidades importantes, estaban enfermos por constipados y por sus discapacidades. Independientemente de esto, cuando volví a por mi hija en vísperas de Carnaval, me encontré a mi hija tranquilamente con los demás niños del colegio en un aula en la segunda planta viendo un vídeo de Jarramplas. Filomena, la directora, no había hablado casi nunca conmigo, por no decir nunca de mi hija, y me pareció muy extraño (también puedo aportar los audios aunque son cortitos porque los estaba grabando con mi teléfono móvil) y me decía que Elena era una niña buenísima donde tenía muchos principios y muchísima capacidad y era una niña súper inteligente. Nuevamente volví a recaer en una tristeza absoluta porque me di cuenta, verdaderamente, que todos estaban mintiéndome y que algo estaba ocurriendo en el colegio. Volví a pensar que era un problema de equipo aunque mi hija intentaba por todos los medios de explicarme que algo estaba ocurriendo.

Pasó el mes de marzo y el mes de abril donde fueron realmente dolorosos. Mi hija continuaba muy alterada cuando llegaba a casa y cada día la veía peor. Mi desesperación fue muy grande porque cada día que pasaba escribía uno y otro escrito a la Delegación de Educación; sin recibir respuesta, para poder hablar y esclarecer que era lo que estaba ocurriendo en el colegio ya que los estados de ansiedad de mi hija cada día eran más grandes. Por un lado en persona, me decían sus maestros que estaba perfectamente en el colegio sin embargo en el cuaderno ponía justo todo lo contrario y cuando llegaba para preguntar quitaban importancia diciendo que no me preocupase que era simplemente ratitos que tenía alteraciones. Yo ya no creía en nadie del centro.

"Mi hija regresaba muy alterada del colegio a casa y cada día la veía peor. Sus estados de ansiedad eran cada vez más grandes"

El 13 de abril del 2018 junto con más padres forme una plataforma que se llama Educación Digna para Todos Ya! y presentamos esta plataforma en Mérida para pedir mejoras en la educación de nuestros hijos y nuestras hijas con discapacidad. Fue allí, delante de más de 70 personas dónde ante la impotencia de todos los escritos que había hecho anteriormente y no recibir ninguna respuesta y ver la situación que estaba pasando mi hija tan mal, me vi en la obligación y la necesidad de públicamente pedir al Secretario de Educación don Rafael De La Cruz, a través del micrófono, ayuda diciendo que algo estaba ocurriendo en el centro y que había hecho un montón de escritos pasados por registros a la delegada de Educación sin recibir ninguna respuesta.

El 17 de abril recibí la llamada de teléfono de Charo, la orientadora del Colegio San Francisco, para preguntarme que era lo que estaba pasando ya que desde Mérida llamaron su atención para que se pusiese en contacto conmigo. Ese día explique a Charo todo lo que anteriormente había explicado en esta carta. A partir de aquí vinieron los momentos más tensos y más duros pues mi hija en toda esta semana se había encontrado muy alterada y con ataques de ansiedad. Alguna vez había acudido con ella al médico sin tener ninguna respuesta sobre la ansiedad tan tremenda que padecía. Nadie sabe lo que hemos pasado durante estos meses y mi hija constantemente pidiendo ayuda. La cosa quedó ahí y ya fue cuando un día al llegar a casa, vi como en el telediario estaban hablando de que una familia de Getafe había metido en el aula de un niño con discapacidad, con trastorno del espectro autista, una grabadora y pudieron comprobar que al niño, presuntamente, lo estaban maltratando. En ese momento, donde ya que no recibía ninguna respuesta por parte de nadie, ninguna aclaración, y ante la situación tan gorda que estábamos pasando, cuando decidí ponerme en contacto con una Casa de Espía en Madrid y comprar una grabadora para hacer exactamente lo mismo y ponérsela a mi hija en la mochila y comprobar que era lo que estaba ocurriendo.

La joven, realizando unas actividades.
La joven, realizando unas actividades.
 

Antes de todo esto, tengo que decir que fue cuando me puse en contacto con el abogado Ángel Luis Aparicio, al cual aporté dos vídeos (11 de abril) de mi hija estando en la cama escondida bajo la almohada triste y llorando. Fue cuando por primera vez me atreví a preguntarle a mi hija si alguien la estaba pegando en el colegio, si le estaba pegando Rafa, si la estaba pegando Pablo o si la estaba pegando Elena, su maestra. A partir de los audios grabados en la clase, es cuando realmente supe que estaban maltratando, presuntamente, a mi hija en el colegio. Fueron los días 2, 3 y 4 de mayo concretamente los que se llevó la grabadora mi hija en la mochila. El día 2 de mayo fuimos Alfredo, mi pareja, y yo a la puerta del colegio y se puede escuchar en las grabaciones hablar a Pablo y a mí y Alfredo, donde claramente le digo a Pablo que están maltratando a mi hija y que algo está ocurriendo en el colegio. La reacción de Pablo obviamente es una reacción rara por parte de alguien que estás acusándole de presunto maltrato. Por ello puede escucharse después en las grabaciones a Filomena de decir que no se entere la madre de lo que está pasando en el aula porque si no nos vamos todos a juicio y no es plan, que cualquier cosa que pase se le diga a la madre que ha sido cualquier niño en el recreo y a Pablo diciendo que lo que están haciendo es maltrato.

Puedo aportar audios de Rafael tutor del aula, de Filomena la directora, de doña Irene, maestra de prácticas del Colegio San Francisco, una de las personas que ha testificado presencialmente delante de su señoría diciendo lo que le han visto hacer a mi hija. También de otra profesora de prácticas Virginia Canelo, testigo en el juicio. También puedo aportar mi teléfono de empresa dónde en el año 2016 grabé una conversación con la AL N.L.L., otra de las profesoras que estuvo en el colegio y que por discrepancias con Ana Guerra, la que fue tutora del aula antes que Rafa, abandonó el colegio por discrepancias entre ellas y por el trato que estaba recibiendo mi hija. Puedo aportar un vídeo donde, con ayuda de su psicólogo, y mediante pictogramas y fotos, mi hija informa claramente qué le hacían y quién.

También, tengo que decir a todo esto qué puedo aportar el acta que está hecha por parte del inspector y todo el claustro de profesores del año 2018, en la cual planean, entre todo el claustro de profesores, echar a mi hija del colegio. Donde claramente explican cómo han intentado echarnos, dónde también dicen que a mi hija la apartaban en otra aula con personas que ni siquiera sé quiénes son y que nunca en ningún momento me informaron de todo esto, más que Rafael el tutor que intento decirme todo lo que he explicado más arriba.

La exalcaldesa de Cáceres se encontró en una visita al colegio a mi hija encerrada en el aula chillando a grito pelado"

Han discriminado, despreciado, vejado, insultado, mentido, juzgado y maltratado tanto a mi hija Elena Pérez Salas menor de edad en aquella época, con una discapacidad del 80% por un trastorno del espectro autista no verbal como a mí, su madre. Siendo mi hija una gran dependiente. Siempre he mostrado mi apoyo, comprensión y ayuda a todo el profesorado y nunca jamás habiendo faltado el respeto a nadie. También quiero decir que a ningún alumno y menos a una niña con discapacidad se le puede apartar ni encerrar en otra clase sin consentimiento de sus padres. No pueden tomar ninguna medida educativa de este tipo sin el consentimiento de sus padres. Tengo que decir también que doña Elena Nevado del Campo, ex alcaldesa de Cáceres, en un día rutinario dónde fue al colegio de visita se encontró a mi hija encerrada en el aula chillando a grito pelado. Esto es injusto y va en contra de los derechos humanos de las personas y por supuesto en contra de la Convención de la ONU para las personas con discapacidad.

A día de hoy nuestro caso está a la espera de contestación del Supremo. Tengo que dar infinitas gracias a los abogados Ángel Luis Aparicio Jabón y su a su mujer Ana por la ayuda desinteresada que siempre me han prestado. Comentar que este caso se archivó y nunca me ha dejado un juez explicar lo que ha ocurrido. Tan solo lo que pido es justicia para mi hija y para todas las personas con discapacidad ya que soy una activista desde hace muchos años en pro de las personas con discapacidad. Ojalá me permitan demostrar lo que realmente ha ocurrido y que escuchen a todas personas implicadas. A día de hoy no creo en la justicia. Sin más, y de cara a demostrar la veracidad de los hechos que relato, puedo aportar pruebas de todos ellos.

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