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¿Pero otra vez? Leo con desolación que se ha muerto el quinto Beatle, la misma desolación con la que compruebo cuántas veces cae la prensa en estos tópicos (he visto calcada la información en El País, El Mundo, ABC, TVE…). Es la tercera o cuarta vez (o más) en que a un difunto le llaman el quinto Beatle. En este caso, el finado es George Martin, ingeniero de sonido y productor de varios discos del grupo. Hace unos años se le adjudicó esta curiosa calificación a Billy Preston (fallecido en 2006), teclista que colaboró en los últimos discos de los Beatles e incluso tocó con ellos en el mítico directo de Get back (sí, el de la azotea que luego copió hasta el Tato, léase Bono). Pero es que antes también se llamó quinto beatle a George Best, el futbolista más cool de todos los tiempos, el mítico delantero del Manchester United coetáneo del grupo y autor de frases célebres como la de “el dinero se me fue en coches, mujeres y alcohol; el resto lo malgaste”, un tipo que, como puede verse, estaría más cerca de los Rollings o de los Who, pero claro, qué número de Rolling se le daría, ¿el séptimo, el octavo?

Nah, no vende, nada como un conservador quinto beatle. Alertado echo un vistazo y compruebo que lo más cercano al auténtico quinto beatle, Pete Best, el primer batería de la banda antes de que fuera sustituido por Ringo, sigue vivo, y aunque he rastreado algo por la red (cosa de cinco minutos, sin exagerar) no descubro qué piensa de esa proliferación de beatles apócrifos… (Por cierto daba por cerrada esta parte del artículo cuando noto una especie de picazón… no sé, un come-come, y compruebo que, efectivamente, al manager del grupo, Brian Epstein, fallecido ni más ni menos que en 1967, también le llamaron en su día el ‘quinto beatle’).

En realidad hoy quería escribir de un tema totalmente distinto, un tema local, como sucede de forma habitual en este espacio. Tenía pensado hablar sobre el montaje de los palcos de Semana Santa, ya ven, qué cosas. Como era de prever, al final ha tenido que involucrarse activamente el Ayuntamiento porque el Domingo de Ramos este año tenía pinta de pisarse con el de inauguración de la Feria (ah, no, que este año cae en sábado… bueno, entonces sí se pisaba). “Coste cero”, dijo el concejal del ramo y “coste cero” le compró -como se dice en el argot- la prensa, y parece que nadie, ni en la oposición ni en la prensa, tiene mucha intención de andar husmeando sobre qué ha ocurrido con la anunciada búsqueda de patrocinios y en qué medida este tema va a afectar a las relaciones Iglesia-Estado, perdón, Hermandades-Ayuntamiento (que es igual pero en pequeñito).

El cronista siente haber sembrado este momento de inquietud entre sus lectores, al menos entre los que le conocen, al mezclar dos temas tan distintos. En apariencia. Al final, donde quiere ir a parar es a que “coste cero”, “quinto beatle”… son frases que hoy por hoy no quieren decir nada: estamos en un mundo en que unos hacen política de declaraciones, otros llaman periodismo a reproducir esos titulares ajenos facilitados por el poder, porque, total, entre otros motivos, les espera un lector que mira la noticia de reojo mientras se entera por whatsapp de las ‘nuevas’ que realmente estaba esperando: increíblemente alguien ya se ha subido a un autobús para ir a trabajar; otro alguien se ha levantado con tos, eso sí, afortunadamente poca…

CODA: Hasta el próximo coste cero, tolerancia cero, etcétera, es decir, hasta dentro de unos días; hasta el próximo quinto beatle… seguro que en un par de años tenemos un equipo de fútbol…

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