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Hay un revuelo patético de los que están sin argumentos para poder dar credibilidad al partido que han votado toda la vida y se acogen a episodios como la ex carcelación de Otegi para darse halos de oxígeno en los estertores de su decadencia. Como los datos de corrupción de su organización, la que está considerada por la Guardia Civil como banda criminal y está imputada al completo son ya inexplicables, llegan al orgasmo con toda cortina de humo que provengan del entorno de ETA.

No sé dónde leí que lo único que mantiene unidos a los pobres con los ricos es unir en el imaginario común a un enemigo. Así con fuerzas odiarán y obviarán las tropelías que somete una clase social a la otra. Es como el granjero de Kansas y el broker de Wall Street, los dos odian al comunismo como algo esencial que une a un país en una mentira sin fundamento, es algo Orwelliano.

Lo mismo pasa con la religión, lo dijo el mismo Napoleón : “La Religión es lo que evita que los pobres maten a los ricos”.

Algo parecido ocurre con Otegi y todo lo que suene a ETA, una banda criminal sin duda, pero que está desaparecida pero donde aun quedan partidos y líderes que defienden la posibilidad de una Euskadi independiente, aunque no nos guste. Pero nuestra sociedad puede consentirlo todo como los desahucios, la tasa de paro, las reformas laborales que nos devuelven a el S XIX, la pobreza energética, el empobrecimiento paulatino de las clases más desfavorecidas, pero cuidado, si nos tocan la patria, ahí si que cogemos las picas y tiramos para Flandes. En un acto fanático.

En España hay una realidad muy palpable y es la poca memoria que hay en torno a lo que el fascismo hizo aquí y no advertimos que con total impunidad muchos de los cargos más relevantes de nuestras instituciones están dirigidos todavía por personas con un pasado muy oscuro. Cosa impensable en Alemania, por citar un ejemplo y su pasado nazi.

Según el diario Público, podemos advertir cómo Arsenio Fernández de Mesa, director de la Guardia Civil, fue apadrinado por el fundador de la facción gallega de Falange Española y participó en acciones de las centurias de inspiración paramilitar que amedrentaban a sindicalistas y demócratas en Ferrol, cuando era "del Caudillo”. Y sin embargo ahí está sin la más mínima sospecha de nada por el groso de la sociedad. O por otro lado, el ascenso a coronel al hijo del golpista de Tejero, incluso tras haber celebrado con una paella la cita del 23F con todos sus amiguetes nostálgicos.

La paradoja surge cuando por los medios de comunicación nos dicen, sin ningún problema, que el día de las elecciones hay papeletas como Democracia Nacional y Falange española de las Jons (con un pasado “sumamente limpio y democrático”). Y nadie parece alterarse tanto como la hacen con Otegi, aun sabiendo que son partidos que no han condenado el golpe de estado ni la purga a intelectuales, poetas, trabajadores y soldados que lucharon por la democracia, pueden presentarse a los comicios, aunque provengan del ideario que propició la dictadura y el exterminio posterior.

Arnaldo Otegi, tras pasar por prisión, defiende su concepto de patria y la opción de poder ir a las urnas y aunque se mire el ombligo, como todo nacionalismo, ya sea el español o el vasco, tiene derecho a hacerlo. La verdad, yo no encuentro diferencias entre ambos, para mí todos son lo mismo. Si bien, al querer meter a una España heterogénea dentro del mismo concepto durante cuarenta años solo sirviera para enaltecer el mirarse el culo, en vez del internacionalismo. Una torpeza monumental. De la que aun pagamos las consecuencias.

No es posible amnistiar a una élite que apoyó una criba selectiva y luego en plena democracia tener a un preso político, que probablemente, podrá presentarse a Lehendakari tras haber estado seis años entre rejas, y puede que lidere, con una visión más renovada y sobre el terreno los posibles cambios en el País vasco, como ya lo hiciera Garry Adams en Irlanda.

Aquí en España hubo terrorismo tardofranquista que se desarrolló entre la muerte del dictador y principios de los años 80. Operaron bajo diversos nombres como Batallón Vasco Español (BVE), Alianza Apostólica anticomunista o Triple A (ATE), Acción Nacional Española (ANE), Grupos Armados Españoles (GAE) etc. Pero esto ni se recuerda ni interesa. El papel es muy dócil y todo ha sido olvidado.

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