Concentración contra una agresión en el Hospital de La Línea, en una imagen de archivo.
Concentración contra una agresión en el Hospital de La Línea, en una imagen de archivo.

Ojalá cuando vuelvas a levantar ese puño para golpear, y patees sin piedad a ese trabajador cuando ya esté en el suelo indefenso, la sociedad se levante en pleno para condenarte.

Si no sabes comportarte, quédate en tu casa. Si tuviste una infancia dura, de esas que vemos en las películas… si te faltó el cariño, si sobraron los golpes y los reproches. Si tu familia estaba desestructurada, vivíais con dificultades y cada día fue un ejercicio de supervivencia. Si tu entorno tampoco acompañaba. Si creciste entre delincuencia, drogas y malas compañías. Si piensas que todo hubiese sido diferente de haber tenido la fortuna de contar con una vida normal y sin sobresaltos. 

Si cada vez que abres los ojos maldices tu existencia. Si te da rabia que el vecino tenga más cosas que tú, sea más feliz o simplemente no padezca tus mismas penurias. Si tu código ético es un gigante con pies de barro. Si piensas que te lo mereces todo. Si, por alguna extraña razón que se escapa a cualquier lógica, te crees superior a los demás… más listo, más guapo, más fuerte, más rico, más valiente. Si piensas que nadie puede detenerte, que estás por encima del bien o del mal, que tu palabra es ley, y como tal debe ser cumplida a rajatabla. 

Si no sabes beber, si no sabes divertirte… si no sabes respetar, ni siquiera a ti mismo. Si piensas que tú llevas la razón y los demás se equivocan. Si eres de los que creen que la letra con sangre entra, y que de vez en cuando hay que dar una buena lección a alguien. Ignoro si te ajustas a alguno de los condicionantes que acabo de plantear, pedazo de animal. Lo único de lo que estoy seguro, es de desearte lo peor allá donde acabes (espero que en alguna celda, que es lo que te has ganado a pulso) porque nada te justifica.

Y que la próxima vez que le pongas la mano encima a un profesional sanitario, de esos que trabajan las 24 horas de los 365 días al año en cuidarte a ti, o a los tuyos, que no entienden de noches, de festivos, de sobrecargas de trabajo…, que pasan la Nochebuena cuidando de enfermos en vez de estar con sus familias, como seguramente lo estuviste tú. De esos que no dudarán en atenderte a pesar de tus faltas de respeto, de tus insultos, de tus amenazas, de tu agresividad. Ojalá cuando vuelvas a levantar ese puño para golpear, y patees sin piedad a ese trabajador cuando ya esté en el suelo indefenso, la sociedad se levante en pleno para condenarte, para decirte que no eres digno de convivir con seres humanos y debes vivir el resto de tu vida en el monte, con otros animales de tu calaña. Porque en este puñetero rincón del país, por desgracia, faltan valientes que digan “basta” y se pongan en medio, y sobran los salvajes como tú. 

Que tengas un mal día.

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