27J, del 'sorpasso' a la reflexión

Sebastián Chilla.

Sebastián Chilla

Jerez, 1992. Graduado en Historia por la Universidad de Sevilla. Máster de Profesorado en la Universidad de Granada. Periodista. Cuento historias y junto letras en lavozdelsur.es desde 2015. 

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Este lunes nos puede la tristeza y la indignación pero sólo hay un camino posible: volver a recuperar el interés de la ciudadanía.

No es lo que nos esperábamos, es cierto. Y toca reflexionar. Los que hemos formado parte de este proyecto —Unidos Podemos—, nos echábamos ayer las manos a la cabeza y los que no pero igualmente querían un cambio, también. Ni las grabaciones de Jorge Fernández Díaz, que demuestran un uso partidista y antidemocrático de las instituciones del Estado ni los continuos escándalos de corrupción que azotan al Partido Popular de estos últimos meses han impedido que ganen las elecciones. Una vez más y, nada más y nada menos, que con aproximadamente 700.000 votos más, siendo la única de las grandes fuerzas políticas que aumenta con respecto al 20D.

Algunos compañeros nos preguntamos: ¿qué hemos hecho mal para que, aproximadamente, un millón de personas no haya votado a la coalición? Como miembro de Izquierda Unida, me siento orgulloso de los valores e ideas que representa y ha representado mi organización a lo largo de su ancha y vasta historia, y he de decir que también con los acuerdos que llevamos a cabo para confluir con Podemos en estas Elecciones Generales. Y ello pese a la renuncia de algunos de los puntos estratégicos más ideológicos y de reivindicaciones históricas de IU. Pero, en esta línea, sabíamos que corríamos el riesgo de poder desprendernos de parte de los votantes de IU y de Podemos tras la unión. Véase, unos por una afinidad ideológica más ligada a la tradición de IU, como ya he comentado, y otros por la pérdida de parte del discurso transversal que llevó a Podemos a su cénit. Sin embargo, en ningún momento habíamos pensado que la pérdida de apoyos este 26J iba a ser tal, sino que la suma iba a multiplicar, en pos de llevar al gobierno un programa socialdemócrata y de cambio tras las vicisitudes vividas durante estos meses. La sorpresa es aún mayor si tenemos en cuenta los datos que se manejaban de las encuestas demoscópicas e incluso, en el propio día de ayer, de los sondeos a pie de urna.

La abstención ha sido mayor en esta ocasión y es un hecho que evidentemente ha pasado factura a Unidos Podemos. Y a este respecto, cabe destacar que la participación ha bajado varios puntos con respecto al 20D aunque no lo reflejen así los datos oficiales, pendientes de contabilizar el voto de los españoles que viven en el extranjero. Sin entrar en otras valoraciones sobre qué hicimos o qué dejamos de hacer los que integramos Unidos Podemos —exposición del programa u orientación de la campaña— sobre los que algunos compañeros han hecho autocrítica, lo que está bien claro es que los españoles están cansados de la política. Los resultados electorales nos vuelven a dar una pista, la gente está hastiada de esta situación y todo suena a lo mismo: bla, bla, bla. Este lunes nos puede la tristeza y la indignación pero sólo hay un camino posible: volver a recuperar el interés de la ciudadanía —especialmente el de esos abstencionistas— y la convicción de que un cambio real es posible. Ni todo está perdido ni hay que quedarse de brazos cruzados. Tenemos mucho trabajo por delante.

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