Pablo Casado, en una imagen de archivo.
Pablo Casado, en una imagen de archivo.

Desde que fuera elegido presidente del Partido Popular, allá por julio del 2018, Pablo Casado ha apostado por polarizar el debate político y llevarlo hacia un escenario de confrontación continua al que ya estamos tristemente acostumbrados. Las formas son diametralmente opuestas a la de Mariano Rajoy, que evitaba el cara a cara y "dejaba hacer". Su iracunda opción para frenar la sangría de votos que su partido viene sufriendo desde 2015 (cuando perdió 63 escaños) y acercarse al electorado de la ultraderecha, puede tener efectos contrarios dada la radicalidad de sus declaraciones. He aquí diez ejemplos que no dejarán a nadie indiferente:

1. Al inicio de su andadura al frente del Partido Popular, Pablo Casado deslizó que si alcanzaba el Gobierno pretendía volver a la ley del aborto del 85, aunque posteriormente tuvo que recular dada la contundente respuesta del feminismo. Hoy ya no lo afirma tan alegremente, pero se permite dar consejos a las mujeres. En una entrevista en el diario de Pedro J. Ramírez, a finales del mes pasado afirmaba lo siguiente: “Tengo una posición muy clara al respecto del aborto, primero, desde el ámbito personal, como padre de un cincomesino, con un inicio de parto o amenaza de parto en un tramo legal para abortar libremente, según la nueva ley de plazos. Yo tengo la experiencia de que creo que es bueno que las mujeres que se vean en una incertidumbre sepan, simplemente sepan, lo que llevan dentro. Porque yo, que tenía que ver una ecografía todos los días, a partir de esas semanas 20-21, creo que es bueno conocer que lo que llevas dentro ya es una vida autónoma". No quedaba en el plano emocional la cosa, ligó el aborto con el devenir económico de España: “Si queremos financiar las pensiones debemos pensar en cómo tener más niños, no en abortar”, llegó a decir.

https://youtu.be/VkuXv-ZRsQA

2. Contra los derechos de las mujeres ha tenido ración doble. En una entrevista para la agencia EFE, Pablo Casado, aseguró que el Partido Popular no es partidario de políticas "que defiendan a todas las mujeres o que intenten criminalizar a todos los hombres", añadiendo, "no aceptamos esa colectivización que dice que las mujeres son víctimas por serlo y los hombres agresores por serlo". Casado defendía que hay que ver a las mujeres que tienen problemas, "no por el hecho de serlo, sino por su circunstancia particular". Casado, en un discurso idéntico al de la ultraderecha, minusvaloraba la violencia de género reduciéndolo al ámbito de lo privado y lo individual.

3. La polémica del relator en Cataluña encendió a Pablo Casado hasta niveles nunca vistos. Su agresiva reacción fue, según muchos analistas, una pasada de frenada. Y es que esa retahíla de insultos a Pedro Sánchez, que hizo sentir incómodos hasta a los propios militantes del Partido Popular, quedará para la historia como el momento más violento del líder de los populares. Casado tachó al presidente del gobierno como traidor, felón, ilegítimo, chantajeado, deslegitimado, mentiroso compulsivo, ridículo, adalid de la ruptura en España, irresponsable, incapaz, desleal, catástrofe, ególatra, chovinista del poder, rehén, escarnio para España, incompetente, mediocre y okupa. Algunos de los que aplaudieron su discurso (no todos) son los mismos que se llevaron las manos a la cabeza, indignados, cuando Pedro Sánchez llamó “indecente” a Mariano Rajoy, en aquel debate del año 2015. Una espiral de descalificaciones que no merece nadie, sobre todo el electorado.

4. Cataluña y la unidad de España son los temas que más exaltan a Pablo Casado. Sobre las protestas en territorio catalán dijo en la televisión española: “Catalunya ya tiene 'kale borroka' [...] el artículo 9 dice que las organizaciones políticas que alienten las movilizaciones pueden ser ilegalizadas”, aseguró. Casado no duda en conectar, reiteradas veces, el independentismo catalán con la lucha armada vasca. Incluso habla de ilegalizaciones: “La agenda que estamos viendo en Cataluña es la agenda de ETA”. Con estas declaraciones recurrentes, no es de extrañar que el Partido Popular prácticamente haya desaparecido del parlamento catalán. Actualmente tienen cuatro escaños.

Foto: Twitter de Pablo Casado

5. “No es posible que haya papeles para todos, ni es sostenible un estado de bienestar que pueda absorber a los millones de africanos que quieren venir a Europa y tenemos que decirlo, aunque sea políticamente incorrecto”, dijo Casado el pasado verano, tras la llegada del buque Aquarius a nuestras costas. Mentía en las cifras relativas a España, infladas de manera irresponsable, y acusaba al gobierno de Sánchez de crear un "efecto llamada". Una evidente exageración con un perverso leitmotiv de carácter xenófobo. Donald Trump style.

6. Uno de los desprecios más célebres de Pablo Casado en su trayectoria como político tuvo como víctima a la memoria histórica: “Los de izquierdas son unos carcas, todo el día con la fosa de no sé quién", exclamó desde la tribuna cuando aún pertenecía a las juventudes populares. Hoy, más comedido, se ha pasado al terreno de la mentira: “Desde el año 75 cualquier familiar puede buscar los restos de sus seres queridos con pleno apoyo del Gobierno”, dijo el pasado julio. No es cierto; Mariano Rajoy redujo el presupuesto estatal para las exhumaciones exactamente a cero euros. Nada de nada. No derogó la ley, porque era impopular, pero la dejó sin posibilidad de aplicarla, que al fin y al cabo es lo mismo.

7. Más descalificaciones. Sobre el alcalde de Zaragoza, Pablo Casado dijo: “Santisteve es conocido por ser amigo del GRAPO y por hacerle un homenaje a una presa del GRAPO, a unos de Alsasua e intentar incluso, tal y como hace Carmena y, por supuesto, Ada Colau, decir que Zaragoza es un sitio amable para los independentistas”. Las declaraciones le ha valido al presidente del Partido Popular una querella por parte de Santisteve, que ha explicado que tal afirmación “constituye una grave injuria, en absoluto es cierta, y es particularmente dolorosa para el recuerdo del sufrimiento que esta banda criminal causó en el pasado a los ciudadanos y familiares de las víctimas”.

Foto: Partido Popular

8. Junto a Pedro Sánchez, en el terreno de la ofensa, Pablo Iglesias ha sido durante los últimos años su objetivo favorito. Al líder de Podemos lo ha insultado varias veces, llamado en numerosas ocasiones “batasuno” y “amigo de Otegi”. Por la red social de twitter advirtió sobre Iglesias que “con un currículum envidiable se ha demostrado ‘eficaz’, asesorando a un gobierno como el de Venezuela que solo ha generado miseria, hambre y represión”. El desprecio hacia Iglesias y los votantes de Podemos ha sido una constante desde que llegó a la presidencia de su partido, pero viene precedida de su época como portavoz en los medios de comunicación.

9. Pablo Casado, adoptando el discurso oficial sionista, acusó a los llamados ayuntamientos del cambio, aquellos en los que participa Podemos y las confluencias, de antisemitismo: “promueven campañas de boicot y sanción que son intolerables". Lo dijo el día en que se conmemoraba el holocausto. Casi nada.

10. “Al igual que Zapatero, la izquierda española ve con buenos ojos a los sátrapas asesinos como los nicaragüenses, cubanos y venezolanos", dijo el pasado mes Casado, descalificando a tres países de una atacada, a la labor del ex-presidente como mediador, y de paso, a la izquierda de este país. El presidente del Partido Popular ha dado oficialmente su apoyo al oscuro Juan Guaidó, “para así acabar con la dictadura de Maduro”.

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