Califato 3/4: “Nosotros hemos bebido más Cruzcampo de la que nos han pagado”

La banda que agita el folclore andaluz fusionándolo con música electrónica habla con lavozdelsur.es sobre su segundo álbum: “En Madrid es el sitio donde más nos escuchan; Califato pone en valor las reivindicaciones del pueblo y de la periferia: eso es un sentimiento universal”

Califato 3/4 en una fotografía promocional de su último trabajo. Fotografía de Adri Offdelcampo y estilismo de Leandro Cano.
Califato 3/4 en una fotografía promocional de su último trabajo. Fotografía de Adri Offdelcampo y estilismo de Leandro Cano.

Corría el primer fin de semana de febrero de 2020 y poca gente había escuchado hablar del coronavirus. En internet, las entradas al primer concierto de un grupo llamado Califato ¾ se agotaron en pocas horas. La Malandar de Sevilla hizo triple sesión: viernes, sábado y domingo. El Califato había llegado. Hacía tan solo dos meses de la publicación de la Puerta de la Cânne y poco más de un año de la salida de su epé L’ambôccá pero al Ándalus ya era suya.

“En Madrid es el sitio donde más nos escuchan; el Califato pone en valor el sonido y las reivindicaciones del pueblo y de la periferia: eso es un sentimiento universal”, dice Esteban Espada —bajo de Califato 3/4— en un encuentro digital con lavozdelsur.es. De él nos dice Lorenzo Soria —electrónica—, que es un "perfecto documentalista": “Nosotros sacamos los tópicos de contexto, mezclamos lo folclórico con la electrónica más avanzada sin ningún tipo de prejuicio”, explica. Sergio Ruiz —teclados—, Curro Morales —voz y guitarra— y Manuel Chaparro —voz—, integran un grupo de cinco componentes que cuando están sobre el escenario llegan a ser nueve —la cantante Rocío Guzmán entre ellos—.

Hace tan solo unas semanas Califato ¾ ha lanzado su segundo álbum, La Contraçeña, haciéndolo coincidir precisamente con la celebración del Día de Andalucía, el 28 de febrero. El trabajo, con 13 canciones y casi una hora de folclore psicodélico andaluz, cuenta con colaboraciones muy diversas, desde el flamenco salvaje de Andrés de Jerez al hip hop catalano-andaluz de Queralt Lahoz. Describir el nuevo trabajo de Califato ¾ es todo un reto: su complejidad es lo que caracteriza a un grupo que ha roto todos los esquemas desde el principio. Venidos de la música electrónica, entre producciónes musicales de todo tipo e inmersos en la mística de las raves, varios de sus miembros se han cocinado en lo más profundo del underground sevillano reciente.

“Califato nace para poner en valor toda diversidad. Quillo, aquí todo vale, nadie se queda fuera de Andalucía”, dice Esteban, que explica a lavozdelsur.es el carácter ecléctico de la banda y su impacto entre la juventud andaluza. “Antes lo moderno era copiar lo de fuera, la música entraba por las bases de Morón y Rota; ahora con la globalización, internet y la homogeneización de todo, la falta de personalidad y las franquicias corrompiendo las ciudades, la gente echa de menos su identidad”, cuenta. Tal vez esa sea una de las claves del Califato: hacer de lo de siempre vanguardia. “Somos jóvenes, no vamos a hacer martinetes… nosotros hacemos folclore popular con electrónica”, añade.

Andalucismo, andalûh y Cruzcampo como icono pop

A principios de este año, Cruzcampo lanzó un spot publicitario tan polémico como celebrado. Entre el deepfake de una resucitada Lola Flores y su diálogo con María José Llergo, también se encontraba el acento de Califato ¾. Las críticas no tardaron desde uno y otro lado. El grupo underground andaluz del momento se situó en el ojo del huracán. Para unos una genialidad, para otros una forma de venderse. “Yo llegué a escuchar a gente decir que por qué no apoyaban a artistas andaluces en el anuncio”, cuenta Lorenzo. “¡Pero si todos éramos andaluces!”, añade acto seguido. Para Esteban, la polémica no hace sino desviar la atención.

 

“Se han roto estereotipos con la creatividad de los publicistas de aquí y eso es un éxito. Las contradicciones también existen para cualquier andaluz que trabaje para multinacionales”, reconoce al tiempo que reivindica a Cruzcampo como “icono pop”. “Ya lo dice Curro, que si la Cruzcampo fuera de Cuenca no sería lo mismo”. Para el grupo, el mensaje no habla solo de Andalucía sino de las raíces. “Nosotros nos hemos bebido más Cruzcampo de la que ellos nos han pagado”, ríen.

El trabajo de Califato ¾ por la promoción de lo andaluz de hecho va mucho más allá. La apuesta desde su primer trabajo con el andaluz escrito de modalidad EPA en las letras de sus discos es una atractiva propuesta política en la que no están solos. “Este sentimiento de andalucismo cultural, con creadores, páginas de memes y diseño andaluz es cultura para el pueblo y por el pueblo”, explican. En el último trabajo, recuperan en Camelamô Naquerâh el romance andalusí, una lengua muerta que ha rescatado el investigador Pablo Sánchez. Otro punto es su promoción del flamenco y de las singularidades de nuestra tierra a través de las redes sociales del grupo y de su propia obra musical, como hacen precisamente en un tema de Loren con Manuel Chaparro junto a la desaparecida Tía Anica la Piriñaca. “Que un chaval joven le conecte con la canción y conozca quien es Tía Anica es muy bonito”, dice Esteban. Eso sí, independientemente del purismo. “Tía Anica nos daría una guantá… era tan purista que decía que Camarón no sabe cantar”, bromea.

Califato 3/4 ha publicado su segundo álbum el pasado 28 de febrero. Foto: Adri Offdelcampo.

Califato 3/4 publicó 'La Contraçeña' el pasado 28 de febrero.

Desescalada psicodélica en una casa de Ronda

La Contraçeña es producto de cuatro días de escape psicodélico en una de las ciudades sagradas para el andalucismo histórico. Tras la llegada del “bicho”, a Califato ¾ se le cayeron todos los bolos pero no todas las ideas. “Con esto del confinamiento estuvimos bastante embajonados; en junio, que teníamos unas ganas de salir locas, nos alquilamos una casa en Ronda”, explica Esteban. “Además de que es una ciudad mítica para el andalucismo, la casa había sido un estudio de grabación antes. Íbamos sin plan de hacer disco, a lo que saliese, pero en cuatro días surgieron las catorce demos”, añade. El álbum no refleja otra cosa que el escape de la pandemia.  

Al igual que en sus otros trabajos —Ricardo Barquín y Jorge Romero JLR en Puerta de la Cânne—, La Contraçeña recoge un estilo y una estética muy particular con cuadros del artista Rorro Berjano. Para su promoción, el grupo se ha vuelto a apoyar en la plataforma Bandcamp, desde donde han vendido ya trescientos vinilos personalizados. Y es que pese a pegar el “pelotazo” musical y mediático, Califato ¾ no oculta lo que hay detrás de la música: “Un grupo vive de los bolos, con las escuchas no puedes y mucho menos cuando sois cinco o nueve personas”. Esteban es tajante con ello: “En la música no existe clase media, hay gente que se dedica a otra cosa y hace música por hobby y un 1% que de verdad ingresa el dinero y vive de eso”.

Ahora Califato ¾, que nos ha vacunado para la post-pandemia entre porbo roça y çerveça, solo espera que no se les caigan los bolos que tienen por el momento. Barcelona (Nits del Coliseum, del Primavera Sound) el 28 de abril y Madrid el 26 de mayo como próximas fechas. En Andalucía, no será hasta el 26 de junio en Almería y el 27 de junio en Fuengirola. “Por ahora parece que vamos a hacer conciertos para sobrevivir y mantener la estabilidad del grupo, pero no pensamos mucho más en los siguientes”. Partido a partido, fecha a fecha, afirman estar “tirándose de los pelos”. “Esto es el pan de cada día”, añaden. Mientras tanto, como ellos mismos dicen en una de sus canciones, chicharrón con regañá y cervecita pa’empuja

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