Las dependientas de Sevilla declaran la ‘guerra' y tres días de huelga: “Ganamos menos de 650 euros”

Trabajadoras del sector del comercio celebran el cierre de una tienda durante la jornada de huelga de este viernes. FOTO: R.S.
Trabajadoras del sector del comercio celebran el cierre de una tienda durante la jornada de huelga de este viernes. FOTO: R.S.

Si hay un sector feminizado, es el sector del comercio; si existe un sector donde abunda la precariedad, los contratos parciales no deseados y los sueldos submileruistas, es en el comercio; si hay unas trabajadoras que se tienen que empastillar para poder soportar las horas de trabajo, los movimientos repetitivos y los dolores cervicales, son las que se dedican al sector del comercio, ese ejército de trabajadoras de Zara, Pull&Bear, Bershka, Cortefiel, H&M y ese enjambre infinito del sector de comercios.

En la provincia de Sevilla, 35.000 personas trabajan en el sector del comercio y muchas de ellas se han echado este viernes a la calle a exigirle a la Confederación Provincial del Comercio y Servicio de Sevilla (Aprocom), que desbloquee las negociaciones y firme las mejoras introducidas en el convenio que en un principio, hasta que se levantó de la mesa de negociación, pactó con las centrales sindicales.

La situación en el sector es límite. Muchas de sus trabajadoras, cada vez más, son parciales no deseadas con salarios por debajo del sueldo mínimo interprofesional; lo que es lo mismo, están incluidas en el umbral de riesgo de exclusión social a pesar de que tienen un contrato de trabajo y una nómina. Jóvenes con menos de 30 años que tienen contratos de 16, 20, 24 y 30 horas: “A nadie le hacen ya un contrato indefinido ni de 40 horas”, dice María, de 30 años, que cobra 300 euros al mes con su jornada de 16 horas a la semana, imposible de compatibilizar con un proyecto de vida digna, aunque el sector del comercio ha salido de la crisis, acumula y proyecta beneficios por encima del 5% para los próximos años.

Trabajadoras del sector del comercio celebran el cierre de una tienda durante la jornada de huelga de este viernes. FOTO: R.S.

Ángela tarda todos los días una hora en llegar desde su barrio periférico hasta el centro de la capital andaluza para cumplir con su jornada laboral. Dos autobuses urbanos y dos horas de ruta, entre ida y vuelta. A final de mes: 630 euros por 30 horas a la semana. No son mucho mejores las condiciones de Mari Ángeles, dependienta en Brescka: 26 años de edad, 24 horas de trabajo a la semana, 530 euros de sueldo base, “mucha presión y mucho, mucho, trabajo”, confirma, mientras exige por el centro de la capital andaluza un convenio que dignifique las condiciones y dé seguridad vital.

Rosa entró a trabajar con 16 años en Zara, hace 32 años, y gana de salario base 735 euros al mes por un contrato de 36 horas a la semana. Divorciada y con tres hijos a su cargo, sus meses duran quince días. Entre festivos y comisiones, puede rozar los 900 euros, pero “nunca sobrepaso los 1.000 euros, eso te lo aseguro yo”, dice indignada, mientras relata que hay días que se tiene que tomar tres pastillas para soportar los dolores cervicales. Pagar los 600 euros de alquiler cada mes le supone una ejercicio de ingeniería financiera. Y un viaje en verano para desconectar, aunque sea de una semana: “Ni pensarlo”. Encima tiene que estar agradecida porque es una afortunada: "La mayoría de nosotras ganamos menos de 650 euros al mes".

“Hace 30 años ganaba 150.000 pesetas, más que ahora”, quien expresa este retroceso social es Luisa, que lleva tres décadas trabajando en una de las tiendas del emporio Inditex, propiedad del multimillonario Amancio Ortega. “Las cervicales se nos quedan pilladas de tanto agacharnos a recoger ropa del suelo, son horribles las condiciones de trabajo que soportamos”, relata Luisa, que este viernes ha secundado la huelga que CCOO y UGT han convocado en el sector del comercio para presionar a la patronal a que firme un convenio que contempla una subida salaria del 1,4% y un plus compensatorio progresivo, dependiendo del número de trabajadores de las empresas, que mejorarían tímidamente las condiciones de vida de un sector conformado, en su mayoría, por mujeres jóvenes.

La patronal no negocia

La huelga, según Esther Izquierdo de CCOO, ha sido un “éxito”, aunque muchos centros comerciales han cerrado sus puertas durante la manifestación para luego abrir al terminar la protesta de las trabajadoras. El paro está convocado para este viernes, 29 de junio, y para el sábado 30 y el lunes 2 de julio.

Mientras las trabajadoras cantaban ‘Sí se puede’ o ‘Sin convenio no hay rebajas’, los responsables de la negociación de CCOO y UGT se quedaron esperando a la patronal del comercio, Aprocom, que no se ha presentado a la reunión convocada ante el Sistema Extrajudicial de Resolución de Conflictos (SERCLA) para desbloquear el convenio. “Si no hay convenio, guerra, guerra y guerra”, avisaban las trabajadoras delante del Ayuntamiento de Sevilla.

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