Captura-de-pantalla-2014-05-10-a-las-18.19.10
Captura-de-pantalla-2014-05-10-a-las-18.19.10

Una hora de conversación con Luis Lara. Desde su infancia en el castizo barrio de La Asunción, "en el recreo embarcábamos la pelota y nos la echaba un preso", hasta su creciente popularidad actual, "como haga algo malo me van a coger del tirón".

Unos 26.000 oyentes, según el último EGM, escuchan diariamente La Cámara de los Balones en la Cadena SER. Realmente son muchos miles más, pues el estudio de audiencia solo analiza la repercusión del espacio radiofónico, de apenas 15 minutos, en la provincia de Sevilla, aunque también se emite en Jerez y en las provincias de Cádiz y Huelva. Uno de los grandes responsables, junto al alma mater del programa José Guerrero 'Yuyu', de que tanta "pamplina" llegue a tantísima gente es el showman Luis Lara (Jerez, 1976), también conocido en el territorio flamenco como Luis de Pacote. Polifacético y ecléctico, cultivador del humor absurdo y surrealista, Luis Lara lo mismo se agarra a los micrófonos para narrar un partido del Xerez que gana concursos de saetas o actúa en una peña flamenca. También habrán podido oír alguno de sus monólogos o quizás hayan visto su archiconocido Curso dandalú.  No hay otro sitio mejor para quedar a charlar con él que en su 'casa', el bar Volapié de La Asunción. Un café vespertino rodeados de retratos sepia de toreros y un montón de reflexiones 'serias' mientras las tonterías van y vienen. La tontería, "un concepto muy serio para mí", según confiesa Lara. Su premisa básica, lo fundamental es caer en gracia antes que ser gracioso, "no hay que insistir".

Hoy en día parece casi un acto heroico promover la risa en una realidad social y económica tan de pena.

Lo veo como hacer algo de utilidad pública. Dios me libre de colgarme ninguna medalla pero, sobre todo, cuando te lo dice la gente por la calle es cuando más flipado me quedo. Que se venga alguien para mí y me dé las gracias por ese ratito todos los días en los que se evade de la hipoteca, de los problemas… Yo no sé ni qué responderle, me quedo rayado mirándole y solo me sale decirle ole tú. Lo que hago es lo que me gustaría que me hicieran a mí: reír. Busco la reciprocidad, si hago reír a la gente me encanta que me hagan reír, y la verdad que lo consigo bastante.

¿Qué siente cuando libera la carcajada del que tiene enfrente? ¿Algo orgásmico, aunque suene a tópico?

Lo definiría como un logro, como una condecoración. Te entra una sensación por dentro de lleno, de gozo… Dices una pamplina y ves al del enfrente que al momento se le dibuja una sonrisa en la cara. A mí me gusta que me digan qué tío más loco, qué tío más colgao, qué tío más friki… Recibo eso como unos piropos enormes. Es una sensación flipante. ¡¡Awesome, amazing!!, como dirían los norteamericanos.

¿Qué prefiere ser gracioso o caer en gracia?

Sin duda lo segundo. No me catalogo como un tío gracioso para nada. Doy imagen de serio. Si no me conoces ni sabes lo que hago, me ves por la calle andando, con el careto éste que tengo de la selva negra alemana, y puedes pensar que soy un guasa. Caer en gracia es más importante, que seas natural y no fuerces para nada intentar ser gracioso. No insistir en ser gracioso para que se ría el de enfrente. Hay que serlo, no intentar serlo. O como decía Rafael de Paula cuando le preguntaban por qué toreaba de esa manera: pues Dios tiró unos polvos y a mí me tocaron. Pues eso, no me denomino gracioso y me gusta más caer en gracia.

Cantaor, saetero, humorista, monologuista, periodista, filósofo de la realidad en las redes sociales, ¿cómo le da tiempo de todo?

(Risas sonoras) Me faltan días en el mes para poder hacer cosas. Lo que no me gusta es quedarme en el sofá aburrido. No sirvo para eso. Tengo que tener algo en las manos, tener el ordenador encendido, tengo que intentar inspirarme, que algo me provoque… Las redes sociales son magníficas para eso, encuentras verdaderas joyas, encuentras a gente que escribe unas reflexiones y unas frases que son una fuente de inspiración enorme. Ahí también me vuelco yo…

¿Aprovecha las redes sociales como desahogo personal?

Sí, sí, sí. Yo soy muy introvertido, tímido al máximo, y escribiendo me abro a la gente. Tengo mis amigos como todo el mundo pero soy de ponerme la cara amapolada, colorada, en cualquier momento. He perdido la vergüenza un poquito, eso sí, pero tengo un sentido del ridículo enorme y me cuesta un montón abrirme a la gente, sólo a unos cuantos y a gente muy apegada. Me gusta mucho escribir y como no tengo ningún trabajo que sea de escribir, entonces las redes sociales me sirven para desahogarme. Escribo mejor que hablo, eso sí lo tengo muy claro. Esa timidez, ese ser para dentro, me cohibe.

Su perfil de Twitter dice: “Estudié EGB en el colegio La Paz, pared con pared con la antigua cárcel de La Asunción. Allí empezó a fraguarse mi leyenda...”  ¿Su leyenda se basará siempre en hacer lo que le gusta o estaría dispuesto a renunciar a eso?

(Risas) Hombre, hasta ahora me va magníficamente bien en la vida haciendo lo que me gusta. Encorsetado no sabría estar. En la radio tengo horario pero no es un encorsetamiento de siete a dos y de cinco a ocho. Una vez estuve escribiendo en el ABC en la redacción de Deportes, el único año que estuvo aquí abierto, y se me hacía soporífero. Me sentaba allí en el ordenador y decía ‘Dios mío de mi alma…’. Menos mal que era un colaborador, hacía mi pieza, la editaba y me iba.

Digamos que usted es lo más parecido a un periodista 'flamenco', por eso de ir a su aire, sin horarios...

(Risas) Sí, sí… Aunque eso sí, quiero sentirlo. Me gustaría saber qué es eso de un horario de siete a dos y de cinco a ocho en algo que me gustara. Hasta ahora estoy consiguiendo hacer lo que quiero.

"En el flamenco no me han valorado en la vida. Alguien puede pensar que cómo puedo hacer reír y luego ponerme a cantar por seguiriyas"

¿Se prepara a conciencia sus monólogos?

Yo a lo mío no le llamo monólogos. A los monologuistas les tengo un respeto tremendo, son unos auténticos cracks. Yo lo que hago es improvisar, tengo mi guía pero luego digo auténticas pamplinas, voy saltando… Dentro de la introversión tengo una cosa que me empuja y luego yo mismo me miro desde fuera y digo, ¿cómo has tenido cojones, con perdón de la expresión, de subirte ahí y ponerte una hora a hablar delante de tanta gente? A lo mejor no se han reído y luego de momento has dado un giro, has dicho otra tontería y se han reído…

¿Y en cuánto a su papel en el mundo del flamenco? Por su condición de saetero no deja de recibir premios, ¿le ha ayudado en este campo el aumento de su popularidad?

En el flamenco no me han valorado en la vida. No me he sentido valorado en mi vida. Pero también porque luego me paro y digo, pues muy bien no lo haré, tampoco soy yo… Pero desde luego no me ha dado el sitio nadie. Me dan movimientos irascibles y digo en un momento dado que ya no canto más. Pasan tres meses y digo… voy a cantar otra vez. Y ahí está el tío otra vez. Soy, a lo mejor, ciclotímico, me alegro y me enfado con lo mismo en un escaso margen de tiempo. Soy muy disperso pero me gusta como soy. Puede ser que alguien diga vamos a ir a escuchar a éste que sale todos los días en la radio diciendo tonterías, con todos los respetos a la palabra tontería, para ver qué es capaz de hacer. Pero nunca me he sentido valorado ni me han dado una palmada en la espalda e incluso yo cuando lo hago digo tú para qué te metes en esos fregaos... Hago un montón de cosas y a lo mejor la multidisciplinariedad hace que sea una persona más dispersa y que alguien pueda pensar que cómo puedo hacer reír y luego ponerme a cantar por seguiriyas. La limitación está en el que lo dice, lo tengo claro. He visto a gente llorando mientras he cantado una saeta y luego he contado un chiste antes de que venga el otro paso y la gente se ha contagiado cambiando el chip. De eso también me vanaglorio.

¿En eso consiste entonces esa 'leyenda' de la que habla en su perfil de Twitter?

Sí, sí, la leyenda consiste en eso, en no quedarme quieto hasta que me vaya al patio de los callaítos. Voy a seguir haciendo cosas. Encorsetarme alguna vez quiero, para probarlo (risas).

Y volviendo a su breve autodescripción tuitera, ¿qué fue peor su paso por la EGB o convivir pared con pared con la cárcel?

Aquello era muy gracioso porque en el recreo jugábamos un partido de fútbol y embarcábamos la pelota en el patio de la cárcel. Y lo mismo te echaba la pelota un preso que bajaba el guardia civil de la garita y te la echaba él. A lo mejor se intentaba escapar alguien y sonaba una bocina (imita la bocina) y todo el mundo entraba para dentro ordenadísimo. Me resulta muy gracioso que un muro separase la privación de libertad con las aulas donde unos niños empezaban a tomar contacto con el mundo.

¿Cómo recuerda su infancia y cómo le marcó el instituto?

En aquel entonces, si soy tímido ahora, era una molécula arrumbada en una esquina. Pasé inadvertido por la EGB. Era buen estudiante pero me explico, no cogía libros ni era capaz de estar un cuarto de hora sentado. Lo que pasa que por lo visto tenía una retentiva muy buena. Los maestros me lo decían: Al Luí con ná que le dices se le queda. Tenía unas pedazos de notas. Pero lo que me gustó de verdad fue ir al instituto, al Caballero Bonald, también en el barrio. Ahí me explayé y me fui soltando. Conocí a gente maravillosa como Ismael Jordi, David Gallardo, Jesús Peña, al hermano de mi compañero Bienvenido Sena, al Toni, y conocí a  gente espectacular con la que he hecho unos lazos… Me he reído más que nunca. Ha sido mi mejor fase vital por ahora.

¿Y en qué momento le dio el pálpito de querer ser periodista?

Yo escuchaba a José María García y había un señor que trabajaba para él que era Gaspar Rosety, para mí el mejor narrador que ha parido madre en este mundo. Ponía el sábado o el domingo la radio y éste hombre radiaba el Real Madrid, mi equipo desde chiquitito junto con el Xerez Deportivo, y despertaba en mí una pasión enorme al escucharlo. Ponían el partido en la tele y no lo veía, lo escuchaba en la radio con tal de escucharlo a él narrar. No quería ser periodista, quería ser Gaspar Rosety. Quería narrar partidos, aunque del Madrid todavía no lo he conseguido. Lo he hecho con el Xerez y la sensación me gusta mucho. Él fue el culpable de que estudiase periodismo.

El gran Alfredo Landa decía que el sentido del humor consiste en saber reírse de las propias desgracias, ¿cómo ve Jerez, tiene mucho de lo que reírse de sí misma o está la cosa para llorar?

(Risas) Jerez ahora mismo es el pueblo más cómico del mundo. Es comicidad total. Los personajes que hay, la idiosincrasia de la gente… Yo que sé, ahora mismo es lo más cómico en pueblo, las cosas que ocurren, de . Tanto en política, que a mí me la refanfinfla, como en el fútbol, con la mancha de gánsteres que han venido. La sociedad jerezana también tiene mucha gente muy graciosa… Es una ciudad muy ombliguista. Jerez es mala para Jerez. Como decía Hobbs, Jerez es un lobo para Jerez. Aquí fagocitan a cualquiera que esté sacando la cabeza un poquito. Para la frase nadie es profeta en su tierra tomaron como espejo a Jerez. Lo estás haciendo perfecto, liándola, llevando a Jerez por bandera, pero cometes un error un día y te machacan y torpedean.

¿Usted ha tenido ese sentimiento cainita?

Me sorprendo enormemente de lo querido que soy. Tengo mis detractores pero yo que sé… yo flipo con Jerez en relación a mí.

¿Cómo lleva entonces la fama? Incluso hay una plataforma pro Luis Lara Rey Mago...

(Risas) Eso digo yo… Me hace mucha gracia ser popular en mi pueblo y, sobre todo, cuando la gente se me queda mirando. Hace tiempo me daba coraje porque me quedaba pensando qué está mirando joé, pero ahora me fijo más que en lo mal que disimula la gente cuando se te queda mirando. Hacen movimientos ridículos, se vuelven cuando estás sentado en un restaurante como si fuesen a rematar un córner, como la niña de El Exorcista. Pero ya antes de que me sonrían a mí les sonrío yo a ellos. En cuanto a lo de la fama siempre digo que como haga algo malo me van a coger del tirón, así que por ese lado está bien porque así no puedo hacer nada malo.

Hace unos años estuvimos hablando en otra entrevista de la integración de la etnia gitana en Jerez y poníamos su caso como el de un gitano con estudios universitarios, algo que en otros lugares puede parecer descabellado. En todo caso, hoy en día estudiar ya se ha puesto casi imposible para cualquiera que no tenga recursos económicos, pertenezca a la comunidad que pertenezca, ¿no cree?

Tú sabes igual que yo que lo de Jerez es un caso especial: aquí no hay distinciones entre gitanos y gachós. Te vas doce kilómetros más para allá y ya es diferente, hay más guetos, pero en este caso hay que quitarse el sombrero con Jerez. Lorca lo clavó al hablar de la ciudad de los gitanos por Jerez, pues todo el mundo es gitano aquí. Es el único sitio del mundo donde la gente se pelea por buscar su ramita gitana. Y a mí me maravilla que en ese aspecto estemos tan bien. En cuanto a las posibilidades de estudiar vamos para atrás pero para todo el mundo como dices. Ves al ministro Wert que está recortando en Becas, Erasmus, las matrículas más caras… Si nos ceñimos a eso vamos totalmente australopithecus, para atrás. Y luego también está lo del paro en Jerez. A ver si algún día se baja esa cifra tan fea de más de 30.000 parados. Creo que en el momento en que veamos 29.000 se viene arriba esto, baja del tirón y podemos trabajar tós.

Ya que hablamos de política, el humorista Beppe Grillo logró un terremoto político en Italia con su movimiento 5  estrellas, ¿usted si estuviera en política qué es lo primero que haría, cuál sería su primera decisión? ¿Tratar de quitar el 3 del principio de esa lista?

(Risas) Claro, claro, quitar el 3 de esa lista y empezar a poner un 2. Ese 2 por delante sería el primer objetivo de mi partido. Saldría a decir pamplinas, a vituperar a los malos y a meterle a la gente optimismo en la cabeza. Hace falta trabajo, la gente trabajando y con un sueldecito… Alegre, tío, alegre. Tienes para tu hipoteca, tu cochecito y poder pegarte dos fiestas, y yo hablo en modo ‘single’, pero ya tienes suficiente. No queremos más.

¿Cree que se han empeñado ciertos políticos en inocular en la gente el mensaje del pesimismo, de que todo esto escapa a nuestro control y que todo de alguna manera viene impuesto por eso que llaman los 'mercados'?

Pesimismo y tristeza. Mi vida discurre en un bar, en el Volapié, y hace años que no escucho eso de llena aquí. Antes la gente llegaba y decía llena aquí. Ahora uno se bebe una cerveza en una esquina mirando con miedo a ver si quien llega quiere que le invites. Se la bebe ligero y se va. Esa alegría de decir tengo 20 euros (toca los palillos) y me los voy a gastar porque tengo otros 20 euros en mi casa se ha perdido. Eso es sinónimo de pesimismo. Hay que recuperar el optimismo.

"El absurdo peyorativo es que un banco tenga 400 casas vacías y eche a gente a la calle. Luego está el humor absurdo que yo practico que pasa por cosas como imaginarnos a Eto'o cantando por bulerías"

¿Te atrae el humor con contenido político que, por ejemplo, practica Wyoming?

Ya te he dicho que la política llega un momento que me parece que está representada por los mismos. Todos salvo excepciones son iguales. Llega el tío al poder, se corrompe, empiezan a salirle cosas a la espalda, los mismos de su equipo político empiezan a hacer el pamplina, ganan mucho dinero y se acabó. Un político en el momento que llega arriba, sin generalizar ni meter a todos en el mismo continente, lo que hace es ganar dinero. Fíjate la política mal hecha a dónde nos ha traído respecto de cuando éramos más mozuelos y yo peinaba dorados rizos. Eso se ha ido perdiendo y la mala política tiene mucha culpa porque ahora no busca la bonanza para todo el mundo. El humor político de Wyoming, por ejemplo, me gusta en la vertiente de los vídeos, con los doblajes y esas cosas. Eso sí.

¿Qué es más absurdo pensar en el futbolista Samuel Eto'o cantando por bulerías de Camerún o en una sociedad donde los bancos tienen viviendas vacías y hay gente a las que expulsan de sus casas por no poder pagar la hipoteca?

Pues imagínate… El absurdo peyorativo es que un banco tenga 400 casas vacías mientras echa a gente a la calle. Pero luego está ese humor absurdo que yo practico que pasa por cosas como imaginarnos a Samuel Eto’o cantando por bulerías o a un piloto de avión borracho como es el comandante Lara (risas).

Háblame de La Cámara de los Balones, ¿hasta qué punto hay improvisación?

Tenemos un guión, lo que pasa que sobre el guión le echamos papas al guiso. El Yuyu con Fran Ronquillo en Sevilla guionizan, nos mandan el textito por correo electrónico y muchas veces, si ese día no te visitan las musas, te limitas a interpretar el texto. Pero otros días, un pie en el texto te da para tirar del hilo y decir 14 frases que dejan al guión sin interpretar. El cuarto de hora se va del tirón muchas veces sin recurrir a ese guión. Es una mezcla muy gorda. Buscamos la temática común pero la improvisación es lo que arranca la risa de tu propio compañero y eso provoca un clima pa comérselo.

Debe ser una gozada trabajar entre risas.

Sí, sí, sí… Hombre es muy complicado muchas veces también montar un pequeño teatrillo de 15 minutos porque hay días en los que uno se ha levantado con el pie izquierdo y no tiene ganas de . Pero también sirve de válvula de escape, de medicina, porque aunque el día te vaya yendo como un desastre esto se convierte en un vehículo de evasión. Un cuarto de hora cunde mucho y si a diario nos riéramos todos quince minutos llegaríamos todos a 90 y tantos años.

¿Cuál es la anécdota más celebrada de sus intervenciones en el programa?

Me hizo mucha gracia que Yuyu una vez estaba en Mallorca de vacaciones y el Barcelona jugaba allí contra el Mallorca. Él conoce a Pedro Buenaventura y a un médico del Barcelona y lo llevaron al hotel de concentración. Le presentaron a Messi, se echó una foto con él, y allí le reconocieron que las bulerías de Eto’o se habían escuchado en el vestuario del Barcelona a través de Pinto, que es de El Puerto. Me hizo muchísima gracia, pero no tengo más datos de lo que ocurrió. Aunque me imagino la cara de Eto’o y me causa una gracia enorme, me río como un tonto imaginándomelo.

¿A qué personaje de los que imita o parodia le tiene más cariño?

Que quede claro que ni se parecen las voces ni . Le tengo cariño a todos pero hay personajes como Paco el Becario a los que les tengo mucho cariño. Él es realmente Javier Franco, compañero y amigo de Canal Sur, lo que pasa que cuando nos fuimos a la Cadena Ser, como queríamos mantener al personaje, le cambiamos el nombre. Luego a Kiko, enorme. Nos quitaron lo de Kiko maricona (lo imita) por aquello de la corrección política pero siempre me ha hecho mucha gracia. Luego está el comandante Lara (en Twitter soy @comandanteLara, aclara), que surgió gracias a que nos hacía mucha gracia la voz de un presidente efímero que tuvo el Sevilla, Alés. Era una voz como de borracho. Y luego pues Samuel Eto’o con sus bulerías camerunesas, con las que yo flipo.

¿Y alguno que le dé más coraje interpretar?

No, no, coraje no me da ninguno, pero es verdad por ejemplo que cuando Carlos Orúe tiene un discurso largo me deja la garganta seca. No me sale la voz, esta gente se tira al suelo y lo paso mal. Pero coraje ninguno, al revés, lo que venga en el guión hay que hacerlo. Por cierto Schuster también me encanta. Cuando estuvo entrenando al Xerez, me acuerdo que una vez en una rueda de prensa antes de que llegara me puse a imitarlo, la gente me preguntaba (lo imita) y en una de esas entró, se quedó un rato escuchándome, y yo seguí, y al terminar me tocó las palmas y todo. Y me dijo: yo no sabía que hablaba tan mal. Luego hubo mucho feeling entre nosotros pero ya siempre que le preguntaba algo serio en una rueda de prensa el tío se reía para asombro de los compañeros que venían de otras ciudades que no entendían aquello.

Cuando le llama Gemma Nierga o Francino para que entren en directo en sus programas a nivel nacional, ¿nota a veces que no pillan ciertos localismos o referencias más concretas?

Hombre… Tenemos localismos de los que prácticamente solo se entera la gente del entorno, pero creo que el humor es universal y si dices una pamplina es igual aquí que en Burgos. A lo mejor aquí te tiras al suelo, pegas puñetazos en la mesa y el de Burgos dice: ja, qué gracioso (imita una voz como norteña). Y parece que le da hasta coraje de la broma... En fin, ya veremos la semana que viene que vamos a Pamplona a ver cómo reaccionan. Desde luego hay diferencia, no estamos con la misma seguridad ni con el mismo empuje porque los mismos presentadores pueden no pillar la gracia. Pero vamos, cada vez nos los estamos trayendo más a nuestro territorio y van entrando más en nuestra bola de tonterías.

¿Qué le dijo el Yuyu cuando leyó el famoso menú de su boda?

(Risas) Eso fue un espectáculo porque eso lo montamos a partir de la idea de Kiko Catering, que ya sabes que es una parodia que hacemos con Kiko y con el montaje de diferentes eventos con su empresa ficticia de cátering. Con esas tapas como el pargo en palabras, las alboronías animadas de ayer y hoy... Pero yo aquello no me lo esperaba porque lo hizo él y cuando llegamos y vimos aquello... Y se colgó luego en las redes… Dio la vuelta al mundo (risas). Nos juntamos una gente con muchas pamplinas en la cabeza, cuatro bombas de relojería que como nos den rienda suelta, y eso que no estamos juntos siempre, es un espectáculo. Podemos hacer 30 guiones en un ratito.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído