Un pulmón verde en pleno distrito de la Macarena de Sevilla: "Aquí se nos olvidan los problemas"

El proyecto de huerto situado en el Centro Cívico Hogar San Fernando ha transformado un descampado en un espacio de convivencia entre diferentes colectivos sociales

El grupo de mujeres usuarias del huerto de la Macarena, junto a Isa, Pedro y Laura de Fundomar.
El grupo de mujeres usuarias del huerto de la Macarena, junto a Isa, Pedro y Laura de Fundomar. MANU GARCÍA

A las 12 de la mañana, el patio del Centro Cívico Hogar San Fernando de Sevilla ya huele a feria. Las mujeres del taller de huerto están preparando una ensalada de flores plantadas por ellas mismas y las primeras sevillanas resuenan al ritmo que cortan lechugas y rábanos. Capuchinas, caléndulas y un traqueteo de fiambreras que avisa de que las croquetas, chacinas y tortillas están al caer. Hoy es un día especial porque se celebra la pre Feria de Abril.

“Aquí se disfruta, pero también se dobla el lomo”, advierten las usuarias, riéndose en el interior de este pulmón verde del barrio. Lo que hasta hace dos años era un descampado que funcionaba como aparcamiento, hoy es un espacio recuperado por los vecinos y las vecinas de la Macarena, donde brota la vida, el verde y la alegría.

Isa García Gómez, coordinadora del programa de huertos urbanos del Ayuntamiento de Sevilla, se aparta de la verbena para atender a lavozdelsur.es y hablar sobre el proyecto. “La iniciativa comienza con la idea de reacondicionar este espacio, donde antes solo había tierra y coches, y ahora está lleno de plantas y animales”, inicia.

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Alguno de los bancales dispuestos en el patio del centro cívico de Sevilla.    MANU GARCÍA
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Las usuarias recogen lo sembrado y disfrutan de las diferentes alternativas de los alimentos.   MANU GARCÍA

Todo comenzó en 2020, en pleno confinamiento, cuando se montaron los bancales y a continuación se retomaron los cursos de verano. Pronto se unieron los colectivos de la zona: Centro de Acogida Municipal (CAM), Centro de Acogida Miguel de Mañara, Centro de Día Macarena, el colegio de niños y niñas con necesidades especiales del barrio, las asociación de vecinos y Fundación Doña María. 

El que fuera solar, es ahora una suerte de prado en mitad de un paisaje de hormigón. Durante las mañanas del taller, que es totalmente gratuito, Isa y su compañera enseñan calendarios de cultivo, técnicas de sembrado, fabricación de semilleros, diseño de huertos colaborativos y diversidad de actividades relacionadas con flores y plantas medicinales para su aplicación en casa. "Este espacio beneficia muchísimo al barrio y a diferentes colectivos, por lo que sería buena idea invertir para su mejora, en vista del éxito y la demanda que está teniendo", aseguran.

El huerto trasciende a lo puramente físico, ya que, como advierten sus usuarias, se comparten saberes, se gesta una relación fantástica entre ellas y se crea comunidad. Para algunas es una reconexión con la infancia, para otras un laboratorio de sabiduría popular entre calabacines, pimientos, tomates, maíz, judías, pepino, lechugas y plantas aromáticas. Según marque la temporada, claro.

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Valme y Chari durante la jornada de pre feria del taller de huerto.   MANU GARCÍA

A Valme Isabel no le falta un perejil. “Ya tengo una edad, pero no me quedo atrás en nada”, comienza. Para esta sevillana, del barrio de Tres Huertas, venir a este espacio le da la vida. “El médico me dice que no lo deje”, comenta mientras se recoloca el mantoncillo. “El poquito de tristeza que traigo de casa, aquí se me vuelve alegría”, asegura sonriente.

Chari Pietro no tenía "ni idea de campo", pero desde hace dos años no falta ni un jueves al huerto. "A parte de que nos guste, es la armonía que tenemos, ya que somos compañeras muy buenas y si a alguna le falta algo, ahí estamos, no solo aquí en el huerto, sino fuera", reconoce. Este grupo de mujeres sale a tomar café y son practicamente como una familia.

"Nos vemos las caras cuando nos pasa algo", admite Chari, que ha sido "la culpable" de que muchas del grupo estén apuntadas en el taller de huerto. "Estoy muy orgullosa de tener estas amistades porque son sanas, gente buena de verdad", afirma emocionada. También guarda palabras de elogio para las monitoras. "Estas dos horitas que estamos a la semana nos ayuda a evadirnos de los problemas y además, aprendemos un montón", asegura.

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Manoli, Lola y Enriqueta después de bailar unas sevillanas en el huerto.   MANU GARCÍA

Lola Durán Vázquez llegó al taller por el boca a boca, gracias a su amiga Chari. "Llevamos dos años estupendamente", dice mientras coloca los platos. "Yo soy de pueblo, pero no de campo", reconoce la de Utrera. "Aquí nos lo pasamos muy bien mientras aprendemos a cultivar", comenta. Para ella, los jueves son como si estuviera de excursión en el campo, solo que "sembrando, riendo y charlando".

Manoli lleva desde que empezó el programa y está, como el resto de sus compañeras, "muy contenta", aunque este año hayan tenido que esperar "un poquito más" para que empezaran los talleres. Enriqueta Gómez no es nueva en esto de los huertos. "Me he llevado 20 años en los huertos de Miraflores hasta que quitaron el proyecto", dice. "Para mí, eso de poner una semilla y que luego salga la comida para todo el mundo me parece una maravilla, la tierra es muy agradecida", expresa. 

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El grupo de amigas del huerto de la Macarena bailando unas sevillanas.   MANU GARCÍA

Todas coinciden en que la convivencia es estupenda, ya que son muy amigas y desconectan de todo lo que pasa en sus casas, "bueno o malo", reconocen a la par que enrean. "Esto es una isla en la capital", insisten este grupo de comadres, que lo pasan "bomba", en su pre feria particular con rebujito sin alcohol y gazpacho del huerto. 

Hacia un envejecimiento activo y productivo

Pedro Vázquez, director técnico de Fundación Doña María, atiende a lavozdelsur.es durante esta jornada de convivencia y alegría. Insiste en la idea del "oasis recuperado por y para los vecinos" en referencia al huerto. Algo así como "pasar de un descampado a hacer tomates". La vida crece cuando los coches se apartan y para Vázquez, esta reconexión de los mayores con la tierra es de vital importancia. Para Laura, trabajadora social de Fundomar, está siendo una experiencia "muy gratificante", además de constructiva, ya que "estamos aprendiendo tanto de las monitoras como de las usuarias, que nos enseñan recetas y curiosidades en torno a los alimentos".

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Laura y Pedro de la Fundación Doña María que colabora en este proyecto del Ayuntamiento de Sevilla.    MANU GARCÍA

En una sociedad urbanizada y absolutamente gentrificada "es muy significativo crear espacios de sociabilidad que fomenten un envejecimiento productivo, más allá de lo activo, que se tejan comunidades", defiende Pedro. "No queremos estar en centros, sino crear entornos intergeneracionales donde no haya guetos por edad", prosigue. En este sentido, recuerda que los mayores del centro de Sevilla no tienen espacios con estos puntos de convivencia. Además, "detrás de todo esto hay comunidades que cuidan y, en este caso, en un lugar regenerado y natural, que a su vez, lucha contra la soledad no deseada", concluye. 

Sobre el autor:

Carmen Marchena

Carmen Marchena

Gaditana. Periodista feminista por vocación y compromiso. Empecé en las redacciones de Ideal Granada y Granada Hoy. He pasado por eldiario.es/Andalucía. Parte de El Salto Andalucía desde sus inicios. Tengo dos ídolas: mis abuelas Carmeluchi y Anita. Defensora de los Derechos Humanos y la Memoria. Sin más dilación, papas con choco o barbarie.

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