Siempre es Semana Santa en la Cerería del Salvador

Este negocio único en el mundo lleva más de un siglo nutriendo de velas, cirios y candelerías a más de la mitad de la Semana Santa de Sevilla. Hermandades de Jerez como La Borriquita o Las Angustias contaron con las ceras provenientes de este negocio familiar con 176 años de historia, tienda y fábrica propia

Manuel López Soriano, co-propietario del Cerería del Salvador.
Manuel López Soriano, co-propietario del Cerería del Salvador. MAURI BUHIGAS

Hay negocios que resultan sorprendentes para quienes se acercan por primera vez, y es que una tienda de cerería y arte sacro tiene mucha más actividad que la marcada por fechas propiamente litúrgicas, y más en una ciudad como Sevilla. Es pleno verano y sobre la gran explanada de la Plaza del Salvador el sol cae con fuerza. Los míticos bares de los soportales amenizan con cerveza fría el rato de descanso y ocio de algunos clientes valientes que no abandonan este ritual tan sevillano, por mucho que el termómetro roce los 40 grados.

Justo en la misma plaza, un antiquísimo negocio también se abre imparable, sin importar que sea el mes de julio, que no hayamos tenido procesiones en dos años o que la ciudad entera tenga la vista puesta en las costas de Huelva o Cádiz. Hay lugares como este que tienen su propio ritmo, y aunque la estacionalidad y la pandemia les afecte, pueden sentirse orgullosos de continuar su actividad habitual. Y esta, por mucho que sorprenda, resulta frenética.

Cerería del Salvador es una tienda realmente singular, de las que no puedes encontrar una igual en ningún otro lugar del mundo. Muchos curiosos se paran en la fachada y alzan la vista hacia su interior tratando de descifrar algo; otros son clientes fieles que entran como quien va a comprar el pan. Como dice Antonio, uno de sus propietarios, “toda persona que entra se acaba llevando algo”, y es así como el curioso reticente se convierte en cliente habitual. Para muchos vecinos es parte del circuito comercial tradicional, una parada obligatoria para comprar algunas velas o alguna pieza religiosa que complete el altar casero. Cerería del Salvador en absoluto es una tienda de souvenirs, pero sí que encierra en su espacio una suerte de comercio de los que ya no quedan, y muchos saben que aquí reside la verdadera reliquia, el verdadero souvenir sevillano.

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Vista general de la tienda sevillana.   MAURI BUHIGAS
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Ceras y arte sacro en el Cerería del Salvador.   MAURI BUHIGAS

Los hermanos Manuel (39) y Antonio López Soriano (42) son los encargados de continuar un negocio familiar que comenzó en 1845, cuando el bisabuelo creó una fábrica de ceras en un cortijo familiar situado en la Puebla del Río. “Esta es la empresa de los Antonios y los Manueles, desde mi bisabuelo hasta mi hijo, nos llamamos todos así”, comenta Manuel orgulloso de esta saga familiar que lleva ya cuatro generaciones con el negocio.

“Todo comienza en la Puebla del Río. Allí mis bisabuelos tenían una finca llamada Villa Rosario, y como tenían colmenas deciden dedicarse a la fabricación de ceras. Por aquella época el objetivo era muy distinto, ya que las velas eran necesarias para alumbrar la vida diaria de las personas. Aquí siempre se han vendido palmatorias, que son los candiles que la gente usaba para ir al baño de noche y que ahora vemos en la películas”, comenta entre risas.

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La antigua cerería.  MAURI BUHIGAS
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El bisabuelo de Manuel y Antonio, fundador del negocio, en un retrato presente en la tienda.   MAURI BUHIGAS   

“El negocio ha pasado por varios enclaves, entre ellos la calle Siete Revueltas, donde estuvo la primera tienda. También estuvimos mucho tiempo en la calle Teodosio, en una casa enorme que hacía las veces de vivienda y fábrica. La gente del barrio de San Vicente lo sigue recordando”.

"Es una alegría conservar un oficio con artesanos de la cera"

En la Plaza del Salvador llevan desde el año 1927, primero en un local que contaba con fábrica en la parte superior y desde hace varios años en el actual emplazamiento. “Nuestro punto fuerte del negocio, además de ofrecer calidad y buen precio, es el vínculo con las hermandades. También es una alegría conservar un oficio con artesanos de la cera, en temporadas fuertes llegamos a ser doce personas en la empresa”.

Respecto a los proveedores, “trabajamos con algunos nacionales y otros andaluces, también con cooperativas de apicultores”. En este punto de la conversación, Manuel explica la diferencia entre las parafinas (lo que define como las “velas del Ikea”), y las ceras puras. Un mundo del que quizás no sabemos mucho, pero que Manuel enseña encantado. “Mira, esta cera es pura —comenta señalando una vela de la casa—, y una señal distintiva de nuestra familia es que ponemos la mecha azul, para diferenciar las velas que son de cera pura, y además le ponemos un sello dorado”. Para los más curiosos, es importante saber que los pasos de misterio y de palio llevan cera pura, para que la combustión no sea dañina. 

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Clientas curiosad ante la muestra de artículos religiosos de esta tradicional comercio sevillano.   MAURI BUHIGAS

Otra importante labor de los hermanos López Soriano es la de asesorar y aconsejar sobre candelerías, especialmente en hermandades jóvenes: “Yo he planteado candelerías, en función a la estética y estilo del paso."

"Aquí viene gente de toda España. Somos un punto de referencia para la Semana Santa"

En Semana Santa está todo inventado, pero siempre hay margen para idear propuestas nuevas”. La buena relación con los clientes también les ha llevado a comercializar algunos objetos, como un sacapuntas de velas de pasos de palio que diseñó un cliente ingeniero y que desde Cererías del Salvador ayudaron a impulsar. “Se trata de un sacapuntas industrial que se calienta con unas resistencias y da vueltas, saca la punta perfecta y de forma muy rápida”.

“En Sevilla trabajamos con más o menos la mitad de hermandades, como San Roque, La Estrella o  La Paz. De Jerez teníamos una barbaridad, pero abrieron una cerería en Jerez y como es lógico muchas se fueron. De todas formas estamos recuperando muchas hermandades por una labor comercial muy importante que estamos realizando. Esto antes era un despacho de cera y los clientes venían, ahora hay que ir a buscarlos”.

"Para nosotros es un honor continuar la labor que nos dejaron nuestros antepasados"

La pandemia ha sido un varapalo grande para la industria del sector, pero por suerte los clientes fieles han seguido apostando por este negocio. Aunque si algo resalta Manuel, es una de las ventas más mediáticas de los últimos tiempos: “Sin duda, el milagro del año es la Virgen de la Alegría. De aquí salen todos los días varios paquetes y tenemos lista de espera”. Se trata de una virgen que se ha puesto de moda por redes sociales y que ahora el público demanda en masa. 

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Manuel López Soriano ante la puerta de su centenario negocio, en la Plaza del Salvador de Sevilla.   MAURI BUHIGAS

Como último deseo para el futuro: “Para nosotros es un honor continuar la labor que nos dejaron nuestros antepasados. Esperemos preservarlo y que llegue a nuestros hijos”, concluye Manuel mientras atiende a múltiples llamadas y desea, que para 2022, tengamos de nuevo procesiones en la calle.

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