Orangerie: una pequeña selva llena de flores y plantas diferentes en el centro de Sevilla

Este espacio acaba de abrir sus puertas para convertirse en el punto de referencia donde curiosos y expertos podrán descubrir nuevas especies y compartir inquietudes botánicas. Juanma González, el creador de este proyecto, ha hecho brotar una floristería muy especial llena formas, colores y olores sorprendentes

Juanma González, fundador de Orangerie, en la puerta de su nuevo espacio, una pequeña selva llena de flores y plantas diferentes en el centro de Sevilla.
Juanma González, fundador de Orangerie, en la puerta de su nuevo espacio, una pequeña selva llena de flores y plantas diferentes en el centro de Sevilla. MAURI BUHIGAS

La historia de Orangerie se empezó a forjar mucho antes de ser tan siquiera imaginada, seguramente en una casa de Salteras, en un patio andaluz lleno de macetas, donde Juanma comenzó a descubrir junto a su abuela Dafrosa el poder que tienen las flores. Juanma González, sevillano de 31 años, acaba de inaugurar en la calle Correduría, entre la Alameda de Hércules y la calle Feria, un espacio selvático y fragante llamado Orangerie, un lugar de encuentro y de aprendizaje en torno al mundo de las plantas y las flores.

Dafrosa
Dafrosa, abuela de Juanma, desde su patio de Salteras rodeada de hortensias y helechos (Imagen cedida por Juanma González)

Orangerie es como un esqueje de Juanma, un tallito que ha brotado de él para convertirse en el espacio donde van a seguir creciendo y trepando muchas otras ramas y flores únicas, muchas de ellas procedentes de Chipiona, uno de los mayores productores de flores del mundo. Desde este nuevo espacio, Juanma mira a sus flores con una mezcla de ternura y fascinación, y las toca con cuidado y calma, como si tratara de inculcarles cariño.

Juanma González en 'Orangerie', el nuevo espacio dedicado a las flores en Sevilla
Juanma González en 'Orangerie', el nuevo espacio dedicado a las flores en Sevilla.   MAURI BUHIGAS

“Desde pequeño he estado rodeado de plantas. Recuerdo los paseos con mis abuelos recogiendo esquejes. Mi abuela materna, Dafrosa, se los metía en el bolsillo del vestido y luego los plantaba en su casa, una casa llena de hortensias, helechos y begonias”. Así rememora Juanma sus primeros hallazgos en el mundo botánico. Tras muchos años trabajando en una agencia de viajes, y tras haber viajado también por muchos países y descubrir muchas flores y especies por distintos rincones del mundo, la pandemia ha sido un punto de inflexión para replantearse su vida: “Todas las ideas que pensaba tenían en común las flores”.

Con esta idea clara en la cabeza, se ha lanzado al vivero para construir este sueño. “Siempre he tenido mi casa llena de plantas y no paraba de investigar, de coger esquejes, de ver cómo se comportaban y reproducían. Me encanta experimentar”. Esta sea quizás la esencia que desprende Orangerie, la de ser un proyecto para crecer, para aprender colectivamente y para experimentar. Esta forma de emprender tiene algo de peculiar y de bello, pues Juanma asume su pasión y la hace realidad con total honestidad y con los ojos bien abiertos, sabiendo que es su camino, pero dispuesto a aprender todo lo que le queda por saber, en compañía del público (esa retroalimentación es fundamental) y de otros especialistas que vayan pasando por Orangerie.

Orangerie
Orangerie desde las alturas.   MAURI BUHIGAS

“Una de las ideas de Orangerie es crear un club de esquejes, repartirlos para que la gente los vaya cogiendo y también hacer un intercambio, que se genere de forma natural una conversación sobre plantas, compartir vivencias y saberes”. En este sentido, Juanma añade una anécdota de las muchas que ya empieza a acumular: “El otro día una señora me contó que tiene un poto de 60 años, y que toda su familia tiene potos que han nacido del más longevo”. “Las plantas dicen mucho de cómo somos y del tipo de casa que tenemos”, añade. “Hay personas que son detallistas y pacientes, y otras que muy rápido quieren tener una casa frondosa. Para las plantas también es importante saber esperar”.

ORANGERINE 15
Juanma González en compañía de una clienta en 'Orangerie'.   MAURI BUHIGAS

Pero quizás uno de los puntos más curiosos de toda esta historia sea conocer de dónde vienen estas plantas y flores singulares. Algunas vienen de lejos, pero la mayoría, sorprendentemente, vienen de Chipiona (Cádiz). “En mis viajes por el mundo, en especial en Camboya, Tailandia o México, descubrí especies sorprendentes, y me obsesioné con la manera de poder tener plantas así en Sevilla. En esta búsqueda, me fui a Chipiona a conocer sus campos y viveros. He tenido la suerte de encontrarme con una persona muy especial que está descubriéndome muchos secretos y flores, y es que es sorprendente lo que se puede encontrar en Chipiona”.

Este pueblo, a pesar de ser uno de los mayores productores de flor cortada, exporta casi todo a Holanda, lugar del que a veces acaban viniendo de vuelta a España. “El problema es que no existe casi distribución aquí de estas especies más raras, seguramente por falta de demanda, pero desde que abrí, no paro de conocer a gente que agradece y aprecia estas flores diferentes”, nos cuenta Juanma. “Me está sorprendiendo y divirtiendo mucho el público tan diverso que está acercándose”.

La fachada de Orangerie en la calle Correduría de Sevilla.   MAURI BUIHGAS
La fachada de Orangerie en la calle Correduría de Sevilla.   MAURI BUIHGAS

Además, Orangerie pretende ser mucho más que un punto de venta, quiere ser un espacio de aprendizaje y conversación con la flor como punto de partida: “La idea es ofrecer talleres de formación, que podamos compartir al máximo posible usando las flores y las plantas como base. Queremos hacer talleres de injertos, de velas naturales, de aceites esenciales, de tintes, incluso aprender de los diferentes usos del agave en las bebidas mexicanas”. Además de la calidad del producto, Juanma quiere cuidar otros detalles, como la venta de macetas hechas a mano por alfareros locales o regaderas y tijeras para poda de marcas especializadas. También hay un punto para la lectura, con revistas nacionales e internacionales de botánica o de temas transversales relacionados. “En Sevilla hay mucha cultura de la flor, pero me gustaría ampliar este concepto y ofrecer talleres y productos con un punto especial. Por ejemplo, a la hora de hacer ramos, tengo una ideas más contemporánea que me interesa aprender y compartir”.

ORANGERINE 2
La pila de atoba creada por 14.30 studio.   MAURI BUHIGAS

“Orangerie significa “naranjería" o "tierra de naranjas”, y a la vez se utiliza en botánica para referirse a los invernaderos. Esto viene de cuando palacios como Versalles trasladaban sus especies mediterráneas a los viveros que prepararon para que se mantuvieran en épocas de frío. Además, un invernadero es un sitio donde se germina, una incubadora donde ocurren cosas”.

Para que este concepto sea visible y luzca lo máximo posible, Juanma ha contado con la ayuda de 14.30 studio, que han diseñado la mesa central y la pila de atoba o la lámpara de mangueras y bridas que cuelga del techo, además de abrir las cristaleras para que fuera un espacio expandido hacia la calle. Juanma es recolector de esquejes y experimentador botánico, y ha sumado con su proyecto un espacio único para la ciudad. Esta peculiar “naranjería” promete ser el principio de un lugar donde perderse (y encontrarse) entre flores.

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído