Intrahistoria de 35 años de Circuito de Jerez: "Fue una locura, hoy sería imposible"

Pedro Pacheco, que impulsó e inauguró como alcalde, cuando solo contaba con 36 años, el tercer trazado permanente de velocidad de España, recuerda hoy ante las instalaciones, que no visitaba desde 2006, cómo se gestó el proyecto y algunas de las cientos de anécdotas y disputas políticas que vivió. "Le di un tarro de brandy al rey para que se lo llevara a Yeltsin", rememora

Pedro Pacheco, ante el Circuito de Jerez, que cumple 35 años.

Pedro Pacheco Herrera tenía 36 años cuando un 8 de diciembre de 1985, con barro hasta las rodillas, vivió uno de los momentos más emocionantes que ha experimentado en su dilatada, y tortuosa, carrera política. Apenas llevaba un mandato como alcalde, bastón que había agarrado en las primeras elecciones democráticas del 79 y que no soltaría hasta 24 años después, y veía hecho realidad aquel trazado del que sería circuito permanente de velocidad de Jerez. Era el tercero de estas características, 4.423,101 metros, que se construía en España tras El Jarama y Calafat. Las obras que pilotaba el ingeniero sevillano José Luis Manzanares Japón no estaban acabadas todavía y el nuevo equipamiento deportivo, levantado en un valle de unas 40 hectáreas al norte del municipio, celebraba su primera prueba, el Campeonato de España de Turismos.

“No olvido la carrera inaugural, el 8 de diciembre 1985, que había estado lloviendo desde diez días antes y estábamos de fango hasta aquí. Me emocioné. Cuando terminaron las pruebas, de las que se salieron mucha gente, creo que fue de las veces que más me he emocionado en mi vida. Cuando vi el trabajo casi casi hecho. Con esa sensación no hay quien pueda”, confiesa Pacheco, en conversación con lavozdelsur.es, bajo las dos torres de la puerta principal del Circuito de Jerez.

“Estoy al lado de Nieto —se refiere al monumento en memoria del piloto, que da nombre ahora al trazado jerezano—. ¡A ver cuándo le ponéis un monumento a Pacheco! (Je, je, je)”, espeta el veterano andalucista a Pablo Fernández, jefe de mantenimiento del equipamiento desde casi siempre. El alcalde del Circuito, como más de uno le conoce, saluda al que fuera alcalde de Jerez. Todo en orden por allí. Pacheco, que estuvo tres años y medio en prisión por dos enchufes de antiguos compañeros andalucistas y fue condenado por otras causas ligadas al urbanismo, no había vuelto al Circuito de Jerez desde 2006. “Seguro. Desde entonces”, espeta.

Aquel domingo de carreras, ya con Pilar Sánchez como alcaldesa, con las relaciones entre aquellos socios de gobierno municipal muy deterioradas, ésta da orden al servicio de seguridad del trazado para no dejarle pasar al podio. Fue el principio del fin, el punto más bajo políticamente hablando de un hombre que lo fue todo en su ciudad. Jerez, que en ese momento era junto a Sevilla, la única gran ciudad andaluza gobernada por el PSOE, era una plaza política muy codiciada tras tantos años de pachequismo. Ese mismo día Manuel Chaves ratificaría a Pilar Sánchez como candidata a las municipales de 2007. Ganaría con mayoría absoluta. “Tengo grabado en el corazón el Circuito”, reconoce Pacheco ahora, década y media después de lo que llama “el incidente”.

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Pedro Pacheco, en una entrega de trofeos tras un Gran Premio. Autor: Juan Carlos Toro

Un proyecto que nació desnudo

El trazado al que pilotos y aficionados convirtieron en la Catedral del Motor es hoy un atractivo generador de riqueza y proyección exterior de la marca Andalucía que ya nadie discute. Millones de espectadores de todo el mundo han llegado en todos estos años hasta sus graderíos. Cientos de escuderías y equipos deportivos han protagonizado gestas deportivas inolvidables o han ocupado las instalaciones cuando las cámaras de todas las televisiones del mundo estaban apagadas.

El clima, las horas de luz solar, el equipamiento en sí mismo y la posición geoestratégica de Jerez (buenas comunicaciones aéreas y terrestres, cercanía con la costa…) acabaron dando la razón a un proyecto que, como muchos otros impulsados por el histórico alcalde, nació en pelotas. “Empezamos a buscar dinero un año y pico antes de la inauguración. Mientras se tramitó corriendo todo lo urbanístico, empezamos a llamar a varias puertas… el Gobierno del PSOE en Madrid, en una reunión con la secretaria de Estado, dijo que me daba no sé cuántas mil pesetas, pero buscamos por todos lados. La Junta de Andalucía en aquella época estaba ajena. Anguita y yo estábamos en el punto de mira. No dieron subvenciones hasta que yo me fui. Nunca jamás dieron ni un duro”, recuerda sobre unos inicios en los que apenas el empuje determinado municipal hicieron posible el proyecto. “Esto fue una locura, hoy sería imposible”, admite ahora sin dudarlo.

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Pacheco junto a otros colaboradores en la presentación del diseño del trazado, en 1985. Autor: Cedida

Lo imposible, realidad

Un año y pico antes de la primera carrera en el trazado jerezano a finales del 85, el alcalde acude a la entrega de premios del Trofeo de La Merced, una competición motociclista que vino disputándose en varios puntos del casco urbano de Jerez desde finales de los 50 y que, desde ese momento, acabaría siendo caldo de cultivo de la idea de que la ciudad contase con un trazado permanente. El jerezano Paco Pacheco, fallecido hace ahora una década, era uno de esos grandes aficionados de la ciudad que más presionó al alcalde para que tomara las riendas de esa aspiración. Acabó materializándose. “Eso no se ha hecho en la vida. Rompimos el monopolio que tenían Jarama y Montjuic”, recuerda Pedro Pacheco. Varios accidentes mortales en aquella época en pruebas similares, incluido el que le costó la vida al padrino y vecino en la misma casa familiar del alcalde, el héroe local del motociclismo Antonio Sánchez Garrido, Peluqui, hicieron que Pacheco convirtiera una de sus grandes pasiones de niño —criado en la calle Arcos, repleta de talleres y ambiente cada vez que se celebraba uno de estos campeonatos— en uno de los proyectos más emblemáticos que se levantaron en aquella Andalucía de la primera modernización.

“En el último gran premio que se celebró en El Portal, fui a la entrega de premios al podio y tenía un gran cabreo; me pidieron declaraciones y dije que era el último año que se celebraba el gran premio en un circuito urbano. El próximo será en un circuito permanente de velocidad, que va a ser una joya en España. Así fue. Empezamos a trabajar, puse patas arriba todo, con varios tíos del motoclub, del automóvil club —Cantador, Torrent, Rosado, Jurado, Rivero…—, vimos los terrenos, que estaban parcelados y con un expediente de multa impresionante, y compensamos esas multas por unas 40 hectáreas; en el PGOU las transformamos en sistema general. Traje a un ingeniero de Sevilla, mi amigo José Luis Manzanares Japón (diseñó también en la ciudad la subida de San Telmo y la eliminación del puente de la barriada San Juan de Dios), y en ese valle —por eso se ve tan bien— entraba el Circuito”.

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Paco Pacheco con el alcalde, en el año 85. Autor: Cedida

Quizás la cabezonería de Pacheco fue decisiva tanto para el impulso definitivo del proyecto como para que las administraciones públicas supramunicipales, con color político socialista, no pasaran por el aro, pero lo cierto es que la iniciativa municipal fue la que acabó levantando aquello a pulmón. “Llamamos a muchas puertas para convertir esto en un atractivo metropolitano, esto escapaba de lo municipal y generaba mucha riqueza para toda la zona. No podía pagarlo solo Jerez. Pero no quisieron entenderlo por los colores políticos”, defiende Pacheco, que recuerda que, “precisamente el año que los andalucistas dejamos la gobernanza en la ciudad tras 24 años, ya un año o dos después se ayudó al canon”.

El canon, que es lo que los propietarios de los derechos de las carreras cobraban y cobran a las administraciones públicas por celebrarlas en los diferentes circuitos, “era una cosa costosísima. No sé en cuánto está ahora pero será una barbaridad”. Las últimas cuentas que hicieron grupos políticos en la ciudad hablaban de que la deuda histórica que podían tener administraciones públicas como la Junta de Andalucía con el Ayuntamiento de Jerez, solo por no haber cofinanciado un evento deportivo que repercutía y beneficiaba a todo el territorio andaluz, podía estar en unos 200 millones de euros. Jerez estuvo soportando en solitario (en honor a la verdad, en algunas pruebas puntuales sí hubo aportaciones mínimas de la Junta) los costes por celebrar 19 grandes premios de motociclismo (entre 1987 y 2006), y seis grandes pruebas de Fórmula 1 (1986-1990), y 1994 y 1997.

“Tío Bernie” en Jerez

La ciudad empezaba a ser más conocida en todo el mundo por el motor que por el vino, el que fuera el viejo lubricante que engrasaba la economía local hasta bien entrado el siglo XX. El declive de la industria bodeguera del sherry coincidía con el despegue imparable del Circuito de Jerez. A su vez, crecía el sector servicios y, especialmente, se creaban las condiciones para el acelerón de la industria turística. Las pruebas deportivas se hacían coincidir con las ferias, "cuando la Feria de Jerez era la Feria de Jerez", y se elevaba el poder adquisitivo de unos visitantes atraídos por la doble feria de vanidades que celebraba el Sur de Europa en mayo. 

"Un día aquí de entrenamiento es una semana y media en un circuito centroeuropeo. Esto generó una riqueza exterior impresionante, lo que pasa que no entraba en las arcas municipales"

“Fui a un viaje profesional a Argentina a finales de los 80, y me preguntaron de qué parte de España venía. Y dije que era de Jerez. ¡Ah, Fórmula 1, Ayrton Senna! Y le dije: y el vino. A lo que me contestó: Ah, ¿también hay vino?. Increíble. En aquella época unimos la canción de Stevie Wonder, si bebes, no conduzcas, y decíamos si bebes vino de Jerez, puedes conducir moderadamente (je, je, je)… pero no se bebía”. Circuitos como el de Hungría o en Barcelona empezaron a copiar la fórmula del trazado de Jerez, como relata su impulsor. “Tanto nos copiaron que para el de Barcelona copiaron hasta el color blanco y azul de las bermas, que eran los colores corporativos de Jerez, azul añil y blanco…, fijaos que error, hasta el color de la bandera de Jerez copiaron… ja, ja, ja”.

A escasos seis meses transcurridos desde aquella emotiva prueba inaugural, el circo de la Fórmula 1 llegaba a Jerez de la mano del magnate británico Bernie Ecclestone. “Creo que a raíz de entonces rompimos todos los moldes que había. Montjuic se suprimió y el Jarama se dejó para carreras de camiones. Recuperar la Fórmula 1 para España y convertir esto en la gran catedral del motor, por su especial ubicación al sur de Europa, quitándole incluso esa bandera a Assen… esto transformó el concepto de la ciudad”, recuerda nostálgico Pacheco, quien asegura que “las escuderías estaban y están locas por venir aquí, aquí hay luz ahora desde las 8 de la mañana hasta las siete de la tarde. Un día aquí de entrenamiento es una semana y media en un circuito centroeuropeo. Esto generó una riqueza exterior impresionante, lo que pasa que no entraba en las arcas municipales”.

Pacheco tras cerrar con Ecclestone la llegada de la F1 a Jerez. Autor: Ayto. de Jerez.
Pacheco tras cerrar con Ecclestone la llegada de la F1 a Jerez. Autor: Ayto. de Jerez.

“Cuando firmamos el acuerdo con Ecclestone, que no concebía que un major (alcalde) pudiera ser el impulsor de un circuito cuando los grandes circuitos del mundo tenían consorcios privados, Monza, el otro, el otro… la relación era magnífica”, rememora el ex regidor jerezano. “Yo le decía tío Bernie. Él me decía: ¡Pedrou! (le imita con una voz aguda). Era muy listo, sabía hablar perfectamente español y cuando le interesaba lo hablaba y cuando no, hablaba en inglés”. De entre todo el anecdotario, entre saca dos recuerdos: “Fue gracioso cuando vino a recogerme para firmar el contrato y fuimos para que lo ratificase Rodríguez de la Borbolla (entonces presidente de la Junta, que debía dar autorización). Apenas despegamos en su avión particular estábamos aterrizando en Sevilla”.

“Asumimos un compromiso excepcional porque en diciembre teníamos la pista pero es que, siguió lloviendo, y los trabajadores lloraban porque lo que hacían por el día, de noche se desbarataba. Al final, se pudo inaugurar en abril con Fórmula 1, ni más ni menos, y con el triunfo más disputado jamás, ganó el difunto Ayrton Senna a Nigel Mansell”. Sobre Ayrton Senna, Pacheco dice que “era un tío exquisito, y su desaparición me marcó mucho. Tengo su pluma y un casco. Viví mucho sus duelos con Alain Prost, y con su desaparición perdí un poco el interés”.

Y con Ecclestone acabó como a menudo acababa con otros con los que, por unas cosas y por otras, se relacionaba: de uñas. Y eso que el británico cada vez que venía se volvía con réditos económicos, deportivos y también gastronómicos. “Al final de la carrera se iba a ver al difunto de Joaquín de la venta La Cueva y compraba no sé cuántos jamones ibéricos. Se los llevaba en su avión privado para Londres e imagino que el bueno de Joaquín hacía el agosto”.

Pero ¿por qué acabó mal lo de Ecclestone? Fue otro “incidente” en el podio. Año 1997. Última prueba del calendario: Gran Premio de Europa de Automovilismo. Pacheco insiste en que al podio para entregar los trofeos debe acceder el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves —en ausencia de un alto cargo del Ministerio de Deportes—, y él mismo como alcalde de la ciudad. “Querían que entregase un premio Plácido Domingo, que estaba en la carrera. Se negaron a que nosotros pasáramos, y le dije a la Policía Nacional que detuvieran a esa gente; me cargué el podio y acabó entregando el premio Chaves”.

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Pedro Pacheco, en la Expo 92. Autor: Cedida

La bravata le costó a Jerez perder para siempre (al menos por ahora) campeonatos de Fórmula 1. Y aunque el honor de la máxima autoridad de la comunidad autonómica, y del propio alcalde, que al fin y al cabo eran los responsables de las administraciones que pagaban la fiesta, quedó intacto, la Junta nunca dio la cara por el trazado de forma determinada mientras Pacheco fue alcalde. “Nos abrieron un expediente por defender a Jerez y a Andalucía. Tuve que defender aquello en la plaza de la Concorde, en París, en la sede de la FIA, en un hotel lujosísimo que había allí. Dijeron que mi actuación fue correcta”. No fue del todo así. La FIA argumentó que el incidente provocado por Pacheco "molestó e incomodó a las personas que entregaban los trofeos”, y excluyó a Jerez del campeonato.

En cuanto a la Junta, recalca, “no consiguieron el acoso y derribo del Circuito, pero esperaron a que yo no estuviera para pagar al fin la mayor parte del canon y mejorar los acceso. Lo que es un comportamiento correcto de las administraciones públicas y democráticas”.

Un invitado campechano: el rey emérito

Las motos llegaron al Circuito de Jerez un año después que la Fórmula 1. Pacheco recuerda cómo Ecclestone, a través de Two Wheel Promotions, se deshizo del negocio de las dos ruedas y, años después, acabó concentrándose en manos de Carmelo Ezpeleta, a través de la empresa Dorna. No se detiene demasiado en aquello, salvo en que "los pilotos y los viejos aficionados se volcaron con Jerez porque tenían el recuerdo del Trofeo de La Merced, y les gustaba estar aquí. Vieron que era un circuito agradable, con un clima y un ambiente cálido, aunque difícil de pilotar, según dicen. Se daban todas las circunstancias para que esto fuera la catedral del motor". Tan cálidos que las motoradas y las víctimas mortales que rodeaban la fiesta urbana en el trazado estuvieron a punto de dar al traste con estos campeonatos en Jerez.

"Todavía hay aficionados que se acuerdan de las represalias policiales por una alcaldesa que hubo aquí que prácticamente espantó durante unos años a la afición de las motos. En Jerez se represaliaba y en El Puerto, en Sanlúcar, Chipiona, Arcos… se incentivaba, increíble. Se fue de las manos en todos lados, pero solo se impidió aquí. Que éramos los paganini. La gymkhana estaba garantizada, era un día, y lo que faltaban eran medios policiales, que no nos mandaban. La batalla para organizar los accesos era tremenda. Todo por colores políticos".

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El rey emérito Juan Carlos I, el año pasado, en el Circuito de Jerez, con el presidente y vicepresidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno y Juan Marín, respectivamente, y la alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez.

En este 2020, el año de la caída del rey emérito Juan Carlos I, fugado a Emiratos Árabes, hay que recordar su gusto por visitar año tras año el Circuito de Jerez. Pacheco lo recuerda sin demasiado valoración política, más bien en clave entrañable, en clave campechana, en relación a un monarca al que hasta hace no tanto se le perdonaba todo. "Aquí se portó bien, aquí lo emborrachaba cada vez que venía. Me acuerdo de una anécdota: un domingo de carreras comimos en una mezzanina del Circuito, y en un termo especial traíamos fino Pacheco, que lo traía el difunto Kubala. Y el rey me preguntó sobre la una de la tarde, en el aperitivo: Pacheco, ¿tú tienes tu fino aquí? —Aquí está majestad, le puse una copa. —Éste, éste, es el que me gusta a mí. Aquello acabó con brandy de Jerez y recuerdo que el rey contó hasta chistes. En un momento dado, ya varias horas después, dice que se tiene que ir ya, que tenía que hacer escala en Madrid porque iba a ver a Yeltsin. Majestad, ¿le importaría llevarse dos tarritos de brandy de Jerez?, Uno para usted y otro para Yeltsin. Y se llevó dos tarros preciosos y uno se lo entregó a Yelstin y el otro se lo bebería él seguro (ja, ja, ja) No se reía nada… Le gustaba mucho venir por esta zona.

Pasado, presente ¿y futuro?

De repente, la provincia de Cádiz, Andalucía, España, cuenta con un circuito donde se disputan campeonatos internacionales de Fórmula 1 y de motociclismo a las afueras de un pueblo grande que por aquel entonces aún estaba atravesado por la N-IV en sus calles y plazas más céntricas. “Y no había casi ni hoteles…”. “En los primeros grandes premios hubo que reservar todas las pensiones y pequeños hoteles que había para la organización. Tuvieron que irse muchos a Sevilla. A raíz de entonces fíjate la cantidad de hoteles que se han hecho en Jerez. Qué curioso”, dice el exalcalde.

¿Qué le quedó por hacer?

Me ha faltado no terminar la nueva tribuna central, con visera, y por detrás zonas comerciales. Estaba diseñada por Cruz y Ortiz, los mismos que han hecho el Wanda Metropolitano y el museo Rembrandt de Amsterdam. Eso me faltó. Quería hacerlo con parte de la segunda transformación del Circuito, tras los nuevos boxes, y con esto acabaría, pero no dio tiempo. Si la economía vuelve, se podría conseguir financiación con publicidad permanente, pero no sé si estos rectores, o gerentes del Circuito, están por la labor o están pensando en otras cosas. Le falta además ahí enfrente —señala a la zona de aparcamientos— un polo del motor, para abarcar una especie de formación profesional especializada, una maestría industrial especializada, para coches y motos, y al amparo de lo tecnológico. Un poco lo que es Silverstone. Con ese proyecto se podría entrar en las líneas estratégicas de los fondos europeos. Y a la vez, abrir una zona comercial nocturna tras terminar la visera y potenciar el lado de atracción turística. Aun así, lo veo bastante limpio y mantenido, no creo que pueda pedirse más, ya la gestión es distinta.

Pedro Pacheco, en su visita el pasado viernes a los alrededores del Circuito de Jerez, un empeño personal que vio la luz en 1985.
Pedro Pacheco, en su visita el pasado viernes a los alrededores del Circuito de Jerez, un empeño personal que vio la luz en 1985. Juan Carlos Toro

Este lunes, en el Día de la Provincia, Diputación de Cádiz, entrega la medalla de la provincia al Circuito de Jerez por su 35 cumpleaños. 

Ja, ja, ja… permítame que me ría… ¿han tardado un poquito, no? Qué barbaridad…

¿No le han invitado?

No. Si le digo que administraciones que me han sucedido han tirado archivos y fotos a la basura del alcalde que le está hablando… No saben comportarse de forma democrática, creen que las administraciones son suyas. ¿A mí me van a invitar…? A ninguno se le ha ocurrido, hay que acostumbrarse a esos comportamientos. De una forma simbólica, casi 20 años después de dejar de serlo, la referencia como alcalde en Jerez sigue siendo Pedro Pacheco. Increíble, ¿no?

¿Esto es motivo de orgullo o de tristeza por lo que dice usted que ha venido luego?

De Preocupación. Porque vaya lo que me ha sucedido… no ha agarrado en la población, no han sido tomados en cuenta. Solo ha habido maldad y destrucción de lo bueno que se hizo. Pero el pueblo es sabio y los ha ido echando a tiempo porque el pueblo de Jerez no quiere destrucción por destrucción. Estuvieron poco tiempo, pero hicieron mucho daño. Son hechos objetivos y contrastados con la realidad. Y la ciudad se sigue agarrando a la figura de… cuando hace ya muchísimos años que no ejerzo. Oficialmente.

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