Habla Chipiona 15 años después: "Aquí es donde Rocío Jurado era ella misma. Te agarraba el hombro y te cantaba"

Desde una amiga de la infancia a una familiar lejana, el alcalde que presumiblemente inaugurará su museo o su asociación de homenaje póstumo, Chipiona sigue marcada por una figura internacional. "Nunca dejó a su gente"

Ortega Cano, viudo de Rocío Jurado, en una de sus últimas visitas al mausoleo.
Ortega Cano, viudo de Rocío Jurado, en una de sus últimas visitas al mausoleo. ESTEBAN

Hasta 2020, los autobuses desfilaban hacia el cementerio de Chipiona, donde al cruzar la entrada se encuentra la tumba de Rocío Jurado (Chipiona, 1944-Madrid, 2006), la Más Grande, como se le conoce aún. Una corazón de flores rojas llega de forma anónima cada mes a la falda de su escultura, un impresionante recuerdo que también tiene flores nuevas continuamente. Son los juradistas, que casi 15 años después aún acuden a limpiar su lápida. Porque en Chipiona aún queda la causa -y no la consecuencia- del renombre mundial de La Jurado: su voz y su personalidad. Lo otro, lo que no tiene que ver con la música, es algo que supera el tiempo con presencia en las televisiones a nivel nacional, volviendo su familia al foco. Pero es en las calles del pueblo entre marinero y rural de la costa gaditana donde se encuentra aún el juradismo tradicional, el ortodoxo. 

En la casa natal de Rocío Jurado, en la calle Larga de Chipiona, hay un mosaico que la recuerda. A pocos metros, una tienda de toda la vida. Caridad fue amiga de Rocío Jurado en su infancia. "Estuve en Las Pastoras con ella y luego en la escuela de doña Josefa. Ella era muy traviesa. La formaba en la plazoleta, lo que era el Manchón de la Huerta", dice. "Éramos una familia, no como es todo ahora". En su edad era "chistosa", y ya tenía "la voz que conocéis ustedes, pero una niña normal". Caridad habla bien de ella y de su familia. "Cuando seguía viniendo a Chipiona era muy normal".

Caridad, compañera de colegio de Rocío Jurado, en la calle donde nació 'La más grande'.
Caridad, compañera de colegio de Rocío Jurado, en la calle donde nació 'La más grande'.   ESTEBAN

María Regla es otra de esas vecinas, más joven que Rocío. "Siempre hemos sentido mucho orgullo. La escuchábamos cantar por estas calles". Chipiona, eso sí, con eso de ser una localidad turística a unos pocos kilómetros del Coto y por estar en la zona Norte de la costa gaditana, recibía a personalidades que vivían en Sevilla o que desde allí daban el salto para veranear. Por eso tiene calle Paquita Rico. Juanita Reina era otra de ellas. Cuando volvía Rocío Jurado, que no era habitualmente en verano porque ese era tiempo de trabajo, paseaba y saludaba y cantaba no sin revuelo a su alrededor. Y es que en ese recuerdo ya eclipsado "se le está dando demasiado revuelo a lo que no es por lo que se conoció".

Caridad recuerda también una infancia en los años 50 y 60 en aquella Chipiona de tranquilidad, de anécdotas. "Hicimos La Cenicienta en el colegio". Por ese carácter de la cantante ya de niña, tuvo que ser ella, cómo no, la Cenicienta. "Cuando le quitaron el zapato tenía en el calcetín un agujero así", dice formando un círculo con sus dedos. "Se venía, te agarraba el hombro y te cantaba una coplilla de las que solía cantar, y así crecimos". 

María Regla y Caridad aseguran que "cuando venía a Chipiona era chipionera total, no como en la tele", aunque a poco que uno rebusque en sus antiguas entrevistas se le ven dejes y canturreos del acento chipionero, por ejemplo, al rematar frases largas. María Regla sí insiste en que "la veía en la tele y me daba coraje de algunas cosas que hacía", cuenta en base a ese acento. "Porque aquí es donde era ella". Caridad asegura que "esa mímica que tiene, eso viene de la familia del padre. Todos iguales. Dicen que si malaje con las manos, no, eso viene en la sangre. Nada más que te puedo decir cosas buenas".  A cuenta de ello, "no tuve fuerzas para ir a ver la caja", cuando su capilla ardiente se instaló en el Santuario de Regla. Para ella, era su amiga con la que jugaba al teje, la que cantaba. La que se marchó con apenas 18 años y la que descansa aún en la localidad.

La casa natal de Rocío Jurado.
La casa natal de Rocío Jurado.   ESTEBAN

Belén Jurado Jurado es familia lejana de Rocío. Porque el apellido no es uno más. No la rozó apenas, aunque sí fue a verla a Madrid. "Era de la pandilla de mi hermano mayor. Era un orgullo verla. Valía mucho. Era La más grande para el mundo entero. Cuando estaba aún en el colegio de las monjas, iba a cantarle a mi abuelo para alegrarle. Tendría ella 15 años". Lo que es tratarla, dice, posteriormente "no ha sido mucho. Le entregué un ramo en Madrid, en un concierto, y me preguntó que si yo era de Chipiona, y le dije que sí", dice Daniel Martínez, marido de Belén. "Me reconoció y me dijo: 'Tú eres de Chipiona y eres el hijo de Enrique Martínez y te voy a contar una anécdota". Rocío Jurado, hija de un zapatero, le recordó cómo su padre iba diciendo que podía hacer cualquier zapato porque se los hacía a Enrique Martínez, que había que hacérselos "con pestañas de golondrina".

"A mí los chismes no me interesan. No veo Telecinco. Pero lo que no sé es cómo aún no tiene un museo. Era una gallina clueca con su familia. Y con su pueblo. Paseaba por Chipiona y todo el mundo la saludaba, pero no se le echaban encima, solo cuando era la Virgen de Regla, porque venía gente de fuera a buscarla". Cuenta Belén que el ver a Chipiona y la vida personal de Rocío Jurado en primera plana no le molestaba. "Lo de ahora sí. No se merece esto. Si levantara la cabeza...", dice junto a Daniel. "En lo que está pasando ahora, de cada 20, 19 están más con Rociíto que con el Flores".

Belén, a pesar de que el lunes no se hablaba de otra cosa, no vio el programa el domingo pasado. "No se merece esto", y no quiere alimentarlo. "Da coraje que no tenga su museo, se lo decía a mi marido". "¿Quién habla hoy de Juanita Reina?", se pregunta Daniel. Los chipioneros, señalan, nunca se olvidarán. "Ahí están sus discos, sus entrevistas. Pero si no tiene su museo, se va a perder mucho entre los jóvenes de España. En el mundo se olvidarán". La provincia tiene otros tres museos más en proceso: el de Camarón, ya prácticamente finiquitado; el de Lola Flores, con significativos avances en los últimos años; y el de Paco de Lucía, aún en fase más embrionaria por ser la muerte más reciente. "Da coraje que aún haya que esperar".

El museo de Rocío Jurado

Luis Mario Aparcero era alcalde cuando Chipiona le puso el monumento y la avenida frente al puerto deportivo. La escultura, firmada por Juan de Ávalos, el escultor de cabecera del Régimen y que fallecería apenas unos días después que Rocío Jurado a la edad de 94 años, es en sí el primer gran homenaje para la posteridad de Chipiona. Podrán pasar siglos, probablemente, y tanto la escultura como el nombre de la avenida seguirán siendo el suyo, igual que para todos el barrio donde nació es El Barrio, pero sobre todo el barrio de Rocío Jurado.

Luis Mario Aparcero ESTEBAN
Luis Mario Aparcero, frente al monumento de Rocío Jurado.    ESTEBAN

Aparcero se declara defensor sentido de la copla española. "Fue La voz del milenio", dice sobre el premio concedido en Nueva York en el año 2000. "Muchísima gente viene a Chipiona por ser el pueblo de Rocío Jurado. Sigue teniendo muchísima proyección mediática". Ese apoyo al pueblo no fue solo en público -"no sé de dónde son muchos artistas, pero sí sé que en toda España saben que Rocío Jurado es de Chipiona, nunca lo ocultó"-, sino que además movió hilos en otros espacios. "Siempre venía a Fitur. Su Majestad El Rey había estado un día antes una vez, y fue más gente y levantó la misma expectación que presentáramos la oferta turística de Chipiona junto a ella. Cuánto dinero nos hubiera costado una proyección como la que ella nos daba".

Uno de los logros políticos de los que ya puede presumir Aparcero -de vuelta a la alcaldía en 2019 tras casi dos décadas del llamado caso Sanlúcar, en el que prometió bajo su alcaldía socialista un puesto de trabajo a un concejal popular de la vecina localidad para evitar que prosperase una moción de censura- es haber desbloqueado la situación con la heredera universal del patrimonio musical de la artista, Rocío Carrasco. "Me encontré un problema de gestión, no había firmado la cesión. Abrimos una relación magnífica y hemos trabajado por el convenio", anunciado a inicios de 2020. "No hemos parado de trámites administrativos". 

El corazón de flores anónimo que recibe cada mes su tumba.   ESTEBAN
El corazón de flores anónimo que recibe cada mes su tumba.   ESTEBAN

Ahora, dice Aparcero, quedan "unos 15 pasos más pequeños". Faltan algunas cuestiones como adaptar las obras, hacer un nuevo inventario -"el anterior estaba mal hecho"-, independizar el bar del museo, su adjudicación, el remate de los pliegos o la consideración de museo por parte de la Junta, algo ya muy avanzado. "Nuestra idea es tenerlo cuanto antes, pero no merece la pena inaugurarlo en estos momentos, cuando la gente no va a poder venir de Madrid. Queremos inaugurarlo a lo grande, como se merece. Será el primero de muchos museos, los de Lola Flores, Camarón, Paco de Lucía y Alejandro Sanz. El nuestro va muy bien organizado, con un edificio readaptado tras la inversión de hace unos diez años. Tendremos fondos de la Junta y Diputación para las mejoras informáticas y audiovisuales actuales, que no son las mismas tecnologías que cuando se pensó".

Aparcero cree además que "el museo va a ser una gran gestión y bueno en lo personal para Rocío Carrasco, a la que apoyaremos siempre. Espero que cuando se inaugure, el museo sea Trending Topic, porque lo merece. Va a ser un centro de la copla, irá de la mano de certámenes, un lugar de estudio... El referente de la copla, como lo serán San Fernando con Camarón o Jerez. La canción española hay que rescatarla y Chipiona va a ser la referencia".

El juradismo de los juradistas

La Asociación Cultural R. J. La Más Grande es el punto de encuentro del fenómeno juradista, la de sus seguidores. Manolo Jurado es su vicepresidente desde que en las últimas elecciones la hija de la cantante Gloria Camila Ortega Mohedano se animara a involucrarse. "Tenía la inquietud y lo vimos bien, por eso la elegimos en votación". 

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La escultura a Rocío Jurado en su mausoleo.   ESTEBAN

El significado común de Chipiona-Rocío Jurado es un binomio. "Puso a Chipiona en el escaparate mundial con su profesionalidad y trabajo. Es la más grande. Donde iba a cantar, llevaba dos pantallas gigantes donde se veían la playa, el Santuario de Regla, El Faro... Rocío Jurado ha sido el I+D de Chipiona". 

La asociación nació poco después de su muerte para demostrarle "con cariño y afecto" lo que sentía su pueblo. Habla Manolo Jurado de cómo ya antes había "juradistas que se cuidaban de llevarle flores, Nieves y Maricarmen, pero te puedo hablar de Carmeli, Yiyo, Antonio, José María, Sebastián...". Ciudadanos que se involucraron cuando ya no estaba en vida. "El museo va 10 años tarde", opina. "Era el deseo de ella, que sus cosas estuvieran en Chipiona para disfrute de sus paisanos. Lo que deseo es que llegue a final feliz. Será un punto de atracción, riqueza y conocimiento".

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Una persona se fotografía frente al monumento de Rocío Jurado esta semana.   ESTEBAN

¿Por qué creen desde la asociación que Rocío Jurado es capaz de arrastrar a tanta gente hacia ella? "Era una personalidad de no haber abandonado nunca sus raíces. Era una persona entregada a su trabajo. Era cercana, amable, afable con cualquiera que se le acercara, como sus amigos de pequeña y la gente de su pueblo. Rocío tenía ese punto universal, era muy querida en América y en Europa, por su voz prodigiosa pero también por su cercanía". Y remacha. "No es patrimonio de Chipiona, sino de la Humanidad".

 

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