En busca del banco perdido en el mundo rural

El desmantelamiento del sector bancario afecta sobremanera a las poblaciones más pequeñas, que en los últimos años han perdido servicios. En el Jerez rural, las ELA de El Torno, Torrecera o San Isidro tienen un par de horas de oficina a la semana, mientras que Estella lleva más de un año sin cajero

Vecinos de El Torno, jugando a las cartas frente a la única oficina bancaria de la entidad.
Vecinos de El Torno, jugando a las cartas frente a la única oficina bancaria de la entidad. MANU GARCÍA
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De la sucursal que Caixabank tiene en La Barca de la Florida, una Entidad Local Autónoma (ELA) de Jerez —las antiguas pedanías—, sale Juan Rodríguez con prisa. Sombrero de paja en ristre, camisa azulada —en el bolsillo del pecho guarda el móvil— y pantalones verdosos, se para a hablar con un conocido mientras se enciende un cigarro.

Él ya no es cliente. Y de hecho, está en la oficina porque viene a cerrar la cuenta bancaria de su hija, que también se cambia de entidad. “Esto es insoportable, prefiero ir a Jerez antes que venir aquí”, dice. Juan vive en San Isidro del Guadalete, otra ELA, llamada Revilla para sus habitantes, situada a poco más de cinco kilómetros de La Barca y a 16 kilómetros de Jerez.

“La banca nos tiene abandonados”, lamenta Juan Rodríguez, uno de los habitantes del Jerez rural, donde la presencia de sucursales y cajeros es intermitente. Las ELA más pequeñas tienen apenas un par de horas semanales de atención en oficina, y la mayoría tiene cajeros, aunque los hay que se estropean constantemente, lo que obliga a los vecinos a coger el vehículo para cualquier trámite.

"Hace 15 o 20 años había trabajadores en la oficina todo el día"

“Hace 15 o 20 años había trabajadores en la oficina todo el día, luego empezaron con jornadas de cuatro horas…”, recuerda Juan, un albañil jubilado que prefiere hacer gestiones en persona, algo que le resulta muy complicado en su entorno. A Revilla le tocan un par de horas de oficina los lunes, a El Torno los martes, a Torrecera los miércoles… La Barca tiene seis horas diarias y dos horas adicionales los jueves por la tarde. Eso sí, en verano —que abarca de mayo a septiembre—, solo por las mañanas.

De la sucursal de La Barca salen, poco después que Juan, María y Sonia, madre e hija. La primera es clienta, la segunda ya no. “Me sangraban”, resume Sonia, quien lamenta que su madre tenga que hacer el esfuerzo de acudir a la sucursal para solucionar un trámite que debía estar solventado hace años. María aguanta como clienta por comodidad y cercanía, su hija no lo soportó más y se fue.

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Juan Rodríguez, sentado en la sucursal de Caixabank de La Barca.  MANU GARCÍA

“La gente joven tenemos la facilidad de buscar otras opciones, pero los mayores lo tienen más complicado”, apunta Sonia, quien se queja de las elevadas comisiones que le cobraban. “Nos invitaron a irnos, porque si no teníamos ingresos, no éramos clientes rentables. Pues si no me ayudas, ni me das facilidades, y me cobras cada vez más… pues me voy”. Eso hizo.

¿Cuántos municipios pequeños hay en España sin oficina bancaria o sin cajero?

En toda España hay 2.987 municipios de menos de 500 habitantes sin oficina bancaria o cajero. O lo que es lo mismo, unos 446.000 habitantes que no tienen acceso cercano a la banca. Precisamente hace unas semanas, las patronales bancarias (AEB, CECA y Unacc) se comprometieron con el Gobierno central a cubrir el 100% del territorio en un plazo máximo de un año. Hay, a su vez, 243 municipios de más de 500 habitantes, que engloban una población de 211.000 personas, sin servicio bancario.

En El Torno, una de las ocho ELA de Jerez, un grupo de personas juega a las cartas junto al único cajero de la pedanía. Hay oficina, pero está cerrada —solo abre los martes—. “Claro que somos clientes, no vas a ir a Jerez a sacar dinero…”, responde uno de los jóvenes que participa en la partida cuando es preguntado. “Éste es un pueblo de personas mayores, pero la mayoría van a La Barca”, agrega.

José Romero, que asiste a la conversación apoyado en la barandilla de la rampa que da acceso a la sucursal, es de los que se ha cambiado de banco. Era un cliente “de toda la vida”, con más de 30 años de antigüedad, “de cuando era la Caja de Ahorros”. Pero se cansó. “No paraban de cobrarme por todo”, apunta, “por la cartilla, por la tarjeta…”.

Antonio Marín, jubilado, sigue siendo cliente. Antes le cobraban nueve euros trimestrales por mantenimiento de la cuenta, pero desde que tiene tarjeta de crédito, y es pensionista, ya no. 45 años lleva en la Caixa, anteriormente Caja de Ahorros, Caja San Fernando, Cajasol… “No tengo quejas, porque me valgo para moverme. Si necesito dinero voy a La Barca en coche”. Solo pide, eso sí, que la oficina esté más horas abierta.

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María, agarrada de su hija Sonia, saliendo del banco.  MANU GARCÍA

De vuelta de El Torno, enfilando la A-2003, justo antes de llegar a Jerez, está Estella del Marqués, otra ELA, de las más cercanas al núcleo urbano: tiene más de 1.600 habitantes y cero cajeros. Caixabank lo retiró en verano de 2021 y no se ha vuelto a reabrir. Donde estaba, ahora hay un escaparate con cortinas y una especie de zaguán de vivienda. Cuesta encontrar los restos de lo que fue el último cajero de la pedanía.

“No tiene sentido que no haya cajero con los habitantes que tiene Estella”, comenta una cuponera que está a pocos metros de donde se encontraba el último. Al lado, hay una farmacia, en la que escuchan continuamente las quejas de personas mayores que tienen que depender de familiares para sacar dinero o hacer algún trámite.

“Como vayas en autobús al cajero más cercano, pierdes unas cuantas horas”, comenta Loli, que regenta una administración de loterías que hay frente al lugar donde estaba el cajero. Ella es clienta de Caixabank, por lo que tiene que ir hasta La Milagrosa —unos tres kilómetros— o hasta Guadalcacín —más de cinco kilómetros— para realizar ingresos o gestiones. “Claro que nos afecta, tengo que salir”. El hecho de que no haya cajero, además, hace que muchos de sus clientes no dispongan de efectivo en muchas ocasiones, por lo que le afecta como clienta y como vendedora.

El alcalde de Estella, Ricardo Sánchez (PP), recuerda que “quitaron el cajero y Diputación de Cádiz aprobó el compromiso de poner uno. Eso fue en un pleno del año pasado antes de verano”. “A día de hoy, más de un año después, no hay respuesta y estamos sin cajero”, lamenta, el regidor pedáneo.

Muchos de los vecinos de Estella van a Guadalcacín, a unos cinco kilómetros, una ELA con más de 5.000 habitantes que cuenta con una sucursal y cuatro cajeros. Como en La Barca, la oficina de Caixabank abre seis horas por las mañanas y dos horas adicionales los jueves por la tarde. “Aquí no faltan cajeros, sino atención. Los vecinos se quejan del horario”, comenta la alcaldesa de Guadalcacín, Nieves Mendoza (PSOE), que añade: “Tampoco hay tanto dinero para que haya muchos bancos, lo que hace falta es dinero y trabajo”.

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Un cliente, entrando en la oficina de Caixabank de La Barca.  MANU GARCÍA

En otras pedanías de Jerez, el alcance de la banca es dispar. Torrecera tiene una sucursal que abre los miércoles, de 8.30 a 10.30 horas, y un cajero que funciona, “siempre y cuando no esté averiado”, comenta su alcalde, Francis Arcila (PSOE). Nueva Jarilla, por boca de su regidor Javier Contreras (PSOE), no tiene quejas. “Tenemos oficina que abre todos los días y el cajero es nuevo, funciona perfectamente”, explica. En Cuartillos, la última entidad en convertirse en ELA, ni hay cajeros —no hablemos de oficina—, “ni se la espera”, lamenta José Barriga (IU), su alcalde.

El abandono de la banca al mundo rural es generalizado en todo el país. Hay que tener en cuenta que entre marzo de 2015 y junio de 2021 desaparecieron 15.858 oficinas bancarias, la mayor parte en poblaciones pequeñas, aunque 5.474 se abrieron —o cambiaron de propietarios—, por lo que de más de 31.000 se ha pasado a superar por poco las 21.000. El 81% de las nuevas aperturas corresponden a ciudades de más de 10.000 habitantes.

España tiene 1,7 sucursales bancarias por cada 1.000 habitantes mayores de 60 años, una cifra que era de 4,7 por cada 1.000 en 2008, antes de la crisis financiera que arrasó con todo. El chorreo no se sabe cuándo acabará, pero muchos clientes “de toda la vida” ya se están empezando a hartar.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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