Conil, Vejer y Barbate se levantan contra el fantasma de los molinos frente a las playas de nuestra vida

Una plataforma intermunicipal reúne a pesca, vecinos y almadrabas contra el regreso de la amenaza: Ferrovial ha presentado al Gobierno otro parque con 33 torres en el mar, similar a los rechazados en 2005, 2008 y 2010

La playa de Los Bateles de Conil.

Godzilla fue una metáfora del castigo al humano cuando juega a ser dios tecnológico. El nombre es una combinación de gorila y ballena en japonés. Allí nació ese mito en 1953, apenas ocho años después del brutal avance firmado por Oppenheimer y Truman, las primeras bombas capaces de aniquilar la vida en la tierra.

El gigantesco monstruo marino parido por la radiación se levantaba sobre las olas para pisotear Tokio y lo que fuera. El calor, que saca lo peor de todo el mundo. Casi un siglo antes fue Frankenstein, más humilde y pequeño, engendro pero humano, con miedo y algo parecido a un alma. La fábula esencial es la misma, monoteísta, cristiana: la penitencia. Cuidado con la tecnología se revolverá contra la naturaleza y sus mejores obras: los paisajes y el paisanaje.

Visitantes en el Faro del Cabo de Roche, con el puerto de Conil a sus pies. MANU GARCÍA

En vez de Tokio, tan lejana como la ficción, pueden colocarse la bella Vejer, la feliz Conil, la dolida Barbate. Sus playas mitificadas por generaciones de habitantes de la provincia de Cádiz y de otras. Los Caños de Meca, Los Bateles, La Fuente del Gallo, Castilnovo, Zahora, La Fontanilla, El Palmar, todas, de Roche a la imperial Bolonia. Millas color arena de oro donde miles ubican un edén de uso rotatorio.

El Ministerio para la Transición Energética ha recibido la propuesta y ha cursado aviso legal a los ayuntamientos, que tienen 20 días para pronunciarse

Además de bañistas y paseantes, sobre las olas pueden rotar las aspas de varias decenas de grandes molinos, hasta 33. Es el proyecto que Ferrovial ha presentado ya al Ministerio para la Transición Energética. El Gobierno ha cursado el reglamentario aviso a los ayuntamientos afectados antes de seguir adelante. Tienen 20 días para manifestarse. Ya lo han hecho. Que no. Pero todas las partes saben que volverán. Así que el debate reaparece. Y la alerta ciudadana.

En este nuevo episodio, todo el litoral de La Janda aparece amenazado de nuevo por el supuesto monstruo que levantaría sus garras, brazos o aspas, su cuerpo afilado, sobre el horizonte. Tomaría forma de torre eólica, esas que la vista ha convertido en costumbre junto a la carretera nacional 340 de Cádiz a Tarifa o incluso en la linde de la autopista Cádiz-Jerez-Sevilla.

Inmaculada Sánchez Zara, alcaldesa de Conil, en el Ayuntamiento desde el que se ve el horizonte marino. MANU GARCÍA

Esos aparatos gigantes producen cada vez más energía. Con la escasez del petróleo siempre como amenaza, y su mugre, la conversión del viento en electricidad no deja de ganar terreno. Brotan los enormes parques off-shore (fuera borda, elevados sobre el agua) con el Mar del Norte como máximo exponente.

Su evolución es imparable. Un estudio del ingeniero Jorge Fernández García para la Universidad Carlos III fija que la cantidad de energía eólica que se inyecta a los sistemas de consumo masivo se duplicó en sólo seis años en el mundo: de los 26,9 millones de megawatios de 2008 a los 51,4 en 2014. Este mismo trabajo establece que el 80% de las instalaciones en el mundo son "monopilotes": un solo molino por cada único soporte anclado al suelo terrestre o al fondo marino.

Varios precedentes y los que vendrán

La belleza, la serenidad que transmiten lugares como la costa jandeña, de la chiclanera a la tarifeña, es una atracción permanente. "Todo el litoral de La Janda es muy goloso", resume la alcaldesa de Conil. Tanto que los archivos de bibliotecas, hemerotecas e internet guardan reseñas de los ataques precedentes.

El profesor David Florido del Corral ya trataba de reunir, hace 20 años, ventajas e inconvenientes de "un parque eólico marino frente al Cabo de Trafalgar". Fue en 2004. Su estudio resume "el conflicto" entre pros y contras, las "luchas estratégicas". Enfrenta la "lógica discursiva productivista, defendida por empresas y algunos grupos ecologistas" con el rechazo total de "pescadores, otros ecologistas, vecinos y usuarios de las playas". La amenaza se esfumó en 2005.

Pescadores reparan redes en el puerto de Conil este primer jueves de octubre. MANU GARCÍA
 

Reapareció en 2008 y en 2010, el Partido Popular de Barbate se mostraba contrario a la construcción "por parte de Iberdrola" en el litoral jandeño, especialmente frente al Faro de Trafalgar. Lo tachaba de "proyecto especulativo" y alertaba contra "el parque eólico marino Mar de Trafalgar diseñado por la antigua empresa Energía Hidroeléctrica de Navarra, actual Acciona, para producir una potencia de mil megawatios". Tampoco se supo más de aquello.

La memoria de todos los conileños guarda la disputa, durante años, desde los años 90 hasta hace un lustro, por urbanizar la playa virgen de Castilnovo con un enorme complejo turístico que también tenía la firma de otro gigante de la construcción. Tras dos décadas de lucha del Ayuntamiento, dirigido por Izquierda Unida entonces, el espacio quedó protegido y el plan descartado. Por ahora.

"El alga asiática que lo ha dejado todo imposible, problemas con Marruecos y ahora esos cacharros, cables y hormigón debajo del mar. Se van a cargar lo poco que hay"

Todos fueron tumbados por el rechazo popular, de una parte del ecologismo, la pesca y los ayuntamientos afectados. Este mes de septiembre de 2023 nacía la plataforma SOS Janda Litorial. De nuevo reúne a cofradías, almadrabas, parte del activismo medioambiental, asociaciones de residentes y los tres ayuntamientos afectados: Vejer, Barbate y Conil. Nada nuevo bajo el viento. Pero la reiteración no resta gravedad a cada episodio. Al contrario, muestra que las grandes firmas, los grandes grupos vuelven una y otra vez, cada pocos años. Esa reaparición es lo que más preocupa a Inmaculada Sánchez Zara, alcaldesa de Conil.

"Eso es lo que pretendemos que definitivamente esta zona quede exenta de estos proyectos, completamente exenta, que no haya más peticiones de instalación de parques eólicos en nuestro frente litoral. Para que el Ministerio deje siquiera de consultar como acaba de hacer, que lo tenga muy clarito", detalla la regidora. El daño irreparable al paisaje, a las playas que están en la base de la esencial industria turística o el perjuicio a la pesca, con cables, cimientos y estructuras interrumpiendo rutas como la del atún, son los principales argumentos de los opositores.

Vecinos y turistas en una de las pasarelas de acceso a la playa de Los Bateles. MANU GARCÍA

Todos los miembros del grupo SOS Janda Litoral coinciden en el objetivo final, que el Gobierno de España deje la costa de La Janda, de Trafalgar, el tramo entre Chiclana y Tarifa fuera de los llamados POEM, Planes de Ordenación del Espacio Marítimo, una especie de mapas administrativos que especifican en qué zonas pueden construirse esos parques y en las que no. "Es como cuando se hace un plan urbanístico y una zona se declara no urbanizable, que no se puede construir, pues sería algo similar pero en el mar", detalla Sánchez Zara.

Frente a estos colectivos locales que se oponen aparecen, sin querer pronunciarse en público, empresas y un sector minoritario del ecologismo que habla del mar menor, de la necesidad de avanzar. Grupos financieros con fondos y cifras monstruosos como Iberdrola, Ferrovial o Acciona siempre susurran que estos parques son precisos para crear la energía más limpia, imprescindible contra el cambio climático, que crean empleo. Incluso el sector naval (con Navantia y Dragados en la Bahía de Cádiz al frente) suspiran siempre por la creación de estas instalaciones porque suponen millones de euros y de horas de trabajo para sus plantillas.

Trabajos de mantenimiento en un pesquero en el puerto de Conil. MANU GARCÍA

Los que apoyan, o consienten, la instalación de estas torres afirman que los molinos siempre estarían a más 25 kilómetros de la costa, con lo que sería imposible verlos desde las playas y el impacto visual, paisajístico, desaparecería.

El megawatio contraataca

Dirigente de empresas relacionadas con la pesca y el atún como Marcelo Monge, director general de Petaca Chico, y Manuela Leal, de la Organización de Pescadores OPP72 de Conil, se han presentado al rechazo contra el nuevo proyecto eólico marino, ahora de Ferrovial, irónicamente denominado Almadraba. Varias asociaciones de vecinos de Conil y Barbate han suscrito su adhesión al rechazo. No quieren ver esos 33 molinos frente a sus playas.

Todos, junto a representantes de los tres ayuntamientos, ya han pedido amparo la Diputación Provincial de Cádiz, a los técnicos medioambientales que las estructuras municipales no tienen. También se reunieron el 2 de octubre con la Subdelegación del Gobierno en Cádiz. La alcaldesa de Conil recuerda que no hay diferencias políticas en esta lucha: "La propuesta que llevamos a Pleno fue respaldada por todos los partidos, por todos, por unanimidad".

El objetivo esencial de los contrarios al proyecto es que el Gobierno descarte para siempre la costa gaditana de los futuros planes de parques eólicos, que lo exima de los llamados POEM

Cada integrante de la plataforma repite con distintas palabras su rechazo por "la repercusión negativa en el ecosistema marino, la pérdida de pesca tradicional, de la almadraba, el efecto negativo de la economía de las flotas pesqueras, entendiendo que daña al atún rojo en su migración hacia el Estrecho, estos peces evitarían su paso por la zona con la instalación de estas plataformas”.

Marcelo Monge, de Petaca Chico, reitera que “pescadores y almadrabas se verían perjudicados por los aerogeneradores y los cables hasta las subestaciones eléctricas. Alterarían las rutas de paso del atún. Por supuesto, defendemos las energías renovables pero el espacio elegido por Ferrovial no es el adecuado”.

Juan Carlos González, que repara redes en el pequeño puerto de Conil, bajo el imponente faro de Roche en la mañana del primer jueves de octubre resopla resignado: "Esto es lo que nos faltaba, entre el alga asiática que lo ha dejado todo imposible, los problemas con Marruecos... Encima que pongan esos cacharros, que pongan cables, bloques de hormigón bajo el mar. Se van a cargar lo poco que hay. Lo vamos a perder".

El casco antiguo de Conil, desde la orilla de su playa principal. MANU GARCÍA

La lista de posibles perjuicios es infinita "hasta para el paso migratorio de las aves, el patrimonio histórico, en forma de posibles pecios, y el tráfico marítimo", dicen alcaldes y empresarios del sector pesquero. Pero al margen de daños colaterales, el principal temor es "la alteración paisajista", esos 33 pequeños Godzilla vistos desde las playas. El temor principal es que se vea dañado el medio de vida "de miles de familias que viven de la hostelería y el turismo”.

El alcalde de Barbate, Miguel Molina, suma el perjuicio a las actividades deportivas y "la generación de ruidos y vibraciones, la alteración de fondos marinos y hábitats. Solo son algunos de los múltiples aspectos negativos. Son muchos los razonamientos lógicos por los que nos oponemos a este proyecto".

Molina también acude al agravio y recuerda que sus vecinos ya sufrieron en los años 80 la expropiación forzosa de parte de su término para la implantación del polígono militar de El Retín. “Barbate, como municipio, ya contribuye de una forma importante a los intereses generales de este país, con expropiaciones por las que no hemos recibido ningún beneficio", afirma.

Vejer también se opone pero "sin ruido": "Es una mera consulta y no va a salir adelante en el Ministerio"

El alcalde de Vejer de la Frontera, Antonio González Mellado (PSOE), es la única voz disonante dentro de la Plataforma SOS Janda Litoral, aunque forma parte de este colectivo. Asegura que su rechazo al proyecto de las 33 torres eólicas frente a las costas gaditanas es total porque "o nos sumamos o parece que no estamos en contra" pero discrepa de los métodos. "Soy partidario de oponernos desde un perfil bajo. Antes de hacer ruido, hay fórmulas para acudir a las instituciones de forma colegiada. Participamos de esta Plataforma y vamos a seguir participando pero primero debemos acudir a los foros adecuados para debatir".

Esos estamentos a los que acudir, además de la Diputación Provincial y la Subdelegación del Gobierno, pasan por el Ministerio para la Transición Ecológica: "No me gusta que en esta zona parezcamos siempre enfadados por todo, por sistema, que tengamos una actitud beligerante, cuando lo que ha llegado desde el Gobierno es una mera consulta. Dudo mucho que este nuevo proyecto de Ferrovial salga adelante ya en el Ministerio. Igual que no salieron adelante otros hace años. Estoy convencido de que el Gobierno lo rechazará porque ni siquiera le ha dado luz verde ni se la va a dar. Nos ha preguntado a los ayuntamientos como marca la ley. No elucubremos".

A pesar de su llamada a la calma, insiste en que es necesario "dejar claro nuestro rechazo a la instalación de este tipo de parques frente a nuestras playas. Es positivo manifestarlo y que tenga reflejo en los POEM pero por ahora es un mero aviso", resume.

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