Antonio Olmo, un 'anfibio' que no para de ganar medallas: "Me gusta competir"

El club de natación adaptada Nada Gades entrena a jóvenes con discapacidad, entre ellos a personas con síndrome de Down, que están más cerca de tener categoría propia en los próximos Juegos Paralímpicos

Antonio Olmo, nadador del club de natación adaptada Nada Gades, en la piscina del Complejo Deportivo Ciudad de Cádiz.

"Me gusta hacer deporte", dice Antonio Olmo, de 23 años, que es un joven de pocas palabras, pero contundentes. Su amor por el deporte lo lleva en los genes. Su padre fue jugador de fútbol semiprofesional. Su madre, monitora de musculación. "Ahí nos conocimos", cuenta Antonio Olmo padre. El hijo ha probado de todo. Fútbol, baloncesto, full contact... hasta que descubrió la natación. De eso hace cuatro años y ahora acumula un buen número de medallas y reconocimientos.

Antonio Olmo, cada tarde, acude a la piscina del Complejo Deportivo Ciudad de Cádiz, donde entrena junto a sus compañeros. "Me gusta entrenar, me sienta bien", asegura cuando atiende a lavozdelsur.es. Él es uno de los miembros del club de natación adaptada Nada Gades, que capitanea Carolina Poozo, directora técnica y la artífice de que jóvenes como Antonio se interesen —y continúen— en una disciplina tan sacrificada como la natación. 

"Ha caído en el deporte ideal. Él es anfibio y tiene una monitora que no lo deja abandonar", dice el padre de Antonio

"Hemos acertado con la natación, yo estoy contentísimo", asegura el padre Antonio, que es normalmente quien lo lleva a la piscina y lo recoge, desplazándose desde su San Fernando natal. "Ha caído en el deporte ideal. Él es anfibio y tiene una monitora que no lo deja abandonar. Estoy encantando con ella, si no fuera por Carolina se hubiera aburrido", asegura. "La natación lo estimula y en casa lo animamos para que no se aburra", dice Antonio Olmo padre, quien asegura que su pena es "no haber caído antes en apuntarlo a natación". 

Antonio Olmo hijo tiene síndrome de Down y participa en campeonatos que organiza la Federación Española de Deportes para personas con Discapacidad Intelectual (Feddi). De momento, es campeón de Andalucía en 50 metros braza, tercero en 100 metros libres y cuarto en 50 metros libre. En ese torneo, además, fue nombrado el mejor deportista. En noviembre se proclamó subcampeón de España en 50, 100 y 200 metros braza. "Nos fuimos a Torrevieja —donde se celebró el campeonato nacional— los tres, de locos", dice Carolina, en referencia a Antonio, su madre y ella. 

Antonio Olmo, padre e hijo, con Carolina Pozo, entrenadora del club Nada Gades. Autor: Juan Carlos Toro

El objetivo que se marca el joven deportista es que el seleccionador nacional se fije en él. "Mi madre me está quitando el pan", asegura. "Me noto mejor, pero tengo que mejorar la salida", añade. Su padre, el encargado de la cocina en casa, asegura que es quien tiene la "culpa" de los buenos hábitos de alimentación de Antonio. "Aunque hoy es viernes y hay premio, papas fritas", dice cuando tiene lugar la entrevista, provocando una gran sonrisa en su hijo.

"Es competitivo", cuenta Antonio Olmo padre sobre el joven. "Cuando ha venido conmigo a jugar al fútbol se mide con gente mayor, no es porque sea mi hijo, pero es un crack, donde lo pongas", agrega. El padre asegura que tiene "la misma ilusión" que el nadador por un deporte que les está dando muchas alegrías. "Si me tengo que multiplicar me multiplico para que pueda venir a entrenar", dice. 

Antonio hijo es uno de los veteranos del club Nada Gades, que entrena a una quincena de nadadores con discapacidad. Carolina Pozo, entrenadora superior de natación, es experta en natación adaptada, psicopedagoga y diplomada en Magisterio de Educación Física, "aunque entrenando con ellos es cuando más aprendo", asegura. Carolina es la encargada de elaborar entrenamientos personalizados para cada nadador del club, dependiendo de su edad, de sus capacidades y de su nivel competitivo. "Vamos sobreviviendo", dice, cuando se le pregunta por el estado del club en plena pandemia, que tiene a varios nadadores en la selección española. 

Antonio Olmo y Carolina Pozo, en la piscina donde entrenan cada día. Autor: Juan Carlos Toro

El club Nada Gades nació hace nueve años cuando Alejandro Arévalo, un joven con un 84% de grado de discapacidad reconocida, quiso practicar natación de competición en Cádiz. "El Ayuntamiento ponía problemas para tener una sección de adaptados", recuerda Carolina. "La solución que le daban, entrenar con chicos de su edad, era inviable para él, por lo que la federación andaluza contactó conmigo para que lo entrenara y seis meses después nació el club", relata.

"Hay diferentes federaciones, intelectual, física, parálisis cerebral y ciegos, y para participar como club en cada una de ellas hay que pagar una licencia para cada federación. Y yo como técnico tengo que estar federada en todas", explica Carolina Pozo, una entrenadora nacional de natación que tenía experiencia previa en otros clubes. "Personalmente, cuando un chico con discapacidad consigue algo, la alegría es la misma, pero ellos lo agradecen más. Siento que la conexión es más fuerte entre entrenador y nadador", apunta.

Categoría propia en los Juegos Paralímpicos

El Senado aprobó, a finales de 2020, una moción presentada por el PNV para que el Gobierno central solicite al Comité Paralímpico Internacional la creación de una categoría específica para que los deportistas con síndrome de Down puedan competir en los Juegos Paralímpicos. El ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, anunció que el Consejo Superior de Deportes (CSD) y el Comité Paralímpico Español (CPE) ya trabajan conjuntamente para que se revise la clasificación de deportistas con discapacidad intelectual.

"Defendemos siempre el derecho a la igualdad de oportunidades, y los deportistas con síndrome de Down viven una discriminación clara y evidente, con todas las letras", apuntó Almudena Otaola, proponente de la moción. "El Comité Paralímpico Internacional tiene el asunto sobre la mesa”, señaló, aunque "se trata de un proceso que lleva tiempo, lo que puede impedir que esté resuelto para los Juegos Paralímpicos del año que viene en Tokio".

"Los deportistas con síndrome de Down viven una discriminación clara y evidente"

Carolina Pozo, que entrena a chicos como Antonio Olmo, se alegra de que se abra la posibilidad de que deportistas con síndrome de Down tengan categoría propia en los Juegos Paralímpicos. Hasta el momento, sólo existe una para los deportistas con discapacidad intelectual, que engloba atletismo, natación y tenis de mesa, por lo que las personas con síndrome de Down parten en desventaja.

"Llevábamos mucho tiempo luchando para que se separaran las categorías", dice Pozo. "Para ellos, competir con chicos con discapacidad intelectual muy leve es prácticamente imposible. Físicamente tienen menos fuerza. No se había estudiado bien qué efecto tenía la discapacidad intelectual en el rendimiento deportivo".

El atleta vasco Mikel García, triple campeón del mundo en atletismo, lleva años reclamando su derecho a participar en los Juegos Paralímpicos, para lo que ha recogido más de 72.000 firmas en plataformas como change.org. "Todo deportista, con o sin discapacidad, merece poder demostrar ante el mundo el nivel de excelencia que ha conseguido a base de trabajo y duros entrenos", recoge el texto. "Una vez más hacemos que las personas con síndrome de Down vivan en un mundo paralelo". El sueño de Mikel, y por qué no de Antonio, y otros muchos deportistas, parece que está más cerca.