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Natalia de Molina es la protagonista de 'Techo y comida', la ópera prima de Juan Miguel del Castillo: "Tenía muchas ganas de hacer un personaje como Rocío, quiero mucho a este personaje y estará siempre conmigo".

Están siendo días de muchas carreras entre los pasillos de los festivales de cine. La promoción de una película siempre conlleva la misma emoción y responsabilidad que ver a tu hija abrir los ojos por primera vez. Esa mirada de niña tierna, ilusionada y expresiva es la que posee Natalia de Molina desde el momento en el que cogió el guión de Techo y comida.

La actriz jiennense, a sus 25 años, se mete en la piel de Rocío, una madre luchadora que vive la precaria situación por la que atraviesan miles de personas que son desahuciadas y que tratan de luchar día a día por el derecho a un hogar y un plato de comida. En Málaga consiguió alzarse con la Biznaga de Plata a mejor actriz. Tras pasar por diferentes festivales cinematográficos independientes o el Europeo de Sevilla, la película de Juan Miguel del Castillo se encuentra en el sprint final de su estreno en las carteleras nacionales, que será el próximo 4 de diciembre.

Nervios, pero sobre todo ilusión y emoción. El film se presenta como una de las candidatas a las nominaciones de los Goya, con 18 candidaturas. Sentada sobre un sillón del hotel, la actriz se muestra tranquila y agradecida a Juan Miguel del Castillo después de haber tenido la oportunidad de representar este papel. Muy fan de Marilyn Monroe, desde que era pequeña soñaba con representar papeles emocionantes que le permitieran sentirse libre, una libertad que ha encontrado al dar vida a Rocío, un personaje al que asegura que quiere mucho. "Siempre me va a acompañar”, dice.

"Es la primera vez que hago un papel protagonista con tanto peso. Ha sido una interpretación de mucha responsabilidad y respeto"

Me va a perdonar, pero aún sigo en shock tras ver su gran interpretación.

Muchas gracias. Ha sido muy especial para mí interpretar este papel. Es la primera vez que hago un papel protagonista con tanto peso. Ha sido una interpretación de mucha responsabilidad y respeto, aunque tuviera ese miedo de a lo mejor no estar a la altura, sacaba la energía de donde hiciera falta. Me alegro de que le haya gustado.

¿De dónde ha sacado las fuerzas para ser Rocío?

Para mí era muy importante el desayuno (risas), porque lo que venía posteriormente era tremendo. Lo que vive emocionalmente Rocío es muy fuerte. Necesitaba todos los días mucha concentración, compromiso y sobre todo no juzgarme. Me he dejado llevar, confiaba en Juan Miguel porque desde un principio lo tenía todo muy claro. Él cuenta la película de una manera tan cruda que lo que tenía que hacer solo era dejarme llevar. Ha sido un papel de mucha responsabilidad al ser un film tan real. A pesar de que el cine es ficción, esta película representa la verdad, no hay una música o una imagen preciosista con la que el público diga que estaba preparado, es una película social además de un trabajo de actriz de arriba hasta abajo.

¿Qué sintió cuando terminó el guión?

Lloré muchísimo. No podía hablar, cada vez que lo leía de nuevo necesitaba un tiempo para pensar y asumir lo que estaba mirando. Por un lado, me sentía afortunada de tener aquello entre mis manos y por otro lado pensaba que soy muy joven y no he hecho casi nada aún, no sabía si iba a ser capaz de hacer algo tan grande como Rocío. Esta persona y la propia historia han sido un abismo al que me he tirado pensando que algo tenía que ocurrir. He sentido muchas emociones, desde impotencia, amor, rabia o cariño, una mezcla de sensaciones.

Hablando de Rocío, ¿cómo ha preparado el personaje?

Me he informado mucho al respecto. He visto muchos reportajes, documentales, he leído blogs que tratan sobre el tema de la película, además de que me he relacionado con gente que ha luchado por los derechos de estas personas, como abogados, y me han contado historias muy duras.

La película refleja muy bien los estereotipos de la sociedad, ¿cómo ha vivido la relación con el elenco?

Hemos trabajado todos codo con codo. Con Mariana Cordero trabajaba mucho la relación de nuestros personajes. Su personaje en la película conoce todo lo que le pasa a Rocío, pero también se da cuenta de cómo es la personalidad de mi personaje, por lo que tiene que actuar de una manera elegante al hablar con Rocío. Con Jaime López he tenido que crear una relación de madre e hijo de ocho años, ha sido como un juego el rodaje. Nos mirábamos mucho a los ojos para ver lo que pasaba.

Lo que pasa es que la situación en la sociedad parece que no termina de cambiar.

La película consigue despertar las conciencias. Todos conocemos lo que pasa, se ve en las noticias por ejemplo, pero hasta que no lo ves de cerca o en la película no ponemos el ojo en la víctima, que es una persona víctima de un sistema que no funciona y que abandona a las personas. La gente cuando sale de alguna proyección que hemos hecho sale más concienciada de lo que está pasando actualmente, ven cómo sufren las consecuencias esas personas a las que el sistema asfixia.

"No hace falta que nos vayamos a un país subdesarrollado para conocer la historia de alguien que no tiene un techo o una comida"

¿Está la sociedad anestesiada ante las noticias de los desahucios?

Cuando ves la película te pones en el lugar de Rocío, empatizas con ella y con las personas que pasan por su situación. No hace falta que nos vayamos a un país subdesarrollado para conocer la historia de alguien que no tiene un techo o una comida. Es un derecho que todo el mundo debe tener, pero personalmente es uno de los problemas que hay en el siglo XXI, hay una falta de empatía tremenda con estas injusticias. Hay una parte de la sociedad que está anestesiada, falta empatía. Si nos pusiéramos en el lugar del otro desde luego habría muchas cosas que no pasarían.

La película además de su interpretación está cosechando elogios en crítica y público, ¿les veremos en los Goya?

Es complicado porque no es un camino fácil. Yo confío plenamente en la película. Además, el público y la crítica están siendo muy generosos, la gente sabe ser generosa con este tipo de films. Es un trabajo honesto, todo lo que hemos vivido en el rodaje y vivimos actualmente es maravilloso. Se puede palpar la ilusión hasta en los grupos de WhatsApp que tenemos, es una alegría grandísima en todos los que hemos participado. Es una película dura que sirve para que la gente reflexione y valore, tiene que verse.

Cuando era niña, ¿se imaginaba haciendo este papel?

Cuando eres niña tienes muchos sueños, aunque de ahí a que se cumplan hay un largo camino. Jamás pensé que siendo tan joven iba a vivir todo lo que estoy viviendo. Me imaginaba haciendo personajes complejos, pero con 25 años nunca. A veces me decía a mí misma que a lo mejor con tanto valor podía cagarla, pero quien no arriesga no gana. Tenía muchas ganas de hacer un personaje como Rocío, quiero mucho a este personaje y estará siempre conmigo. No sé si volveré a hacer algo parecido.

Con David Trueba debutó en la gran pantalla, ¿qué ha aprendido de los directores con los que ha trabajado?

De todas las películas se aprende y todos los directores me han aportado siempre algo nuevo. Cada uno trabaja de una manera muy diferente y hasta ahora he tenido mucha suerte, ojalá pudiera repetir con alguno. Con Juan Miguel, por ejemplo, he aprendido a estar menos pendiente de controlar el personaje. Él lo tenía todo atado, me dejaba sentirme libre. Si me equivocaba sabía que Juan me iba a decir cómo corregirlo. Confiábamos el uno en el otro, sabía que no me iba a caer porque él estaba ahí. Ha habido mucha conexión en el trabajo. Había momentos en los que él me decía si podía repetir un gesto y yo le preguntaba, ¿pero qué he hecho? Enséñamelo porque no lo sé. Juan es muy detallista y se daba cuenta de todo, a lo mejor mucha gente se creerá que habrá cosas que pasan porque estaban pensadas, pero han surgido muchos momentos.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Pues acabo de terminar de roda una película de Paco León que se llama Kiki, el amor se hace, es una comedia surrealista y creo que Paco León actualmente es el mejor director de comedias que hay. He rodado también otra película que se llama Los de Túnel, de Pepón Montero, que es una comedia coral en la que participan Arturo Valls y Raúl Cimas entre otros. También continúo con el teatro, es muy importante seguir sobre las tablas, un lugar en el que se aprende muchísimo.

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