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La acampada de Sevilla, sin fecha de retirada

La acampada ha aprobado un manifiesto con distintas medidas para afrontar lo que considera un problema inmediato

  • La acampada por la vivienda en las Setas de la plaza de la Encarnación de Sevilla, en imágenes. -

La Acampada por la Vivienda de Sevilla ha llamado a la ciudadanía a movilizarse ante la huelga general prevista para el próximo 11 de noviembre, cuya celebración considera "inevitable" para combatir un "sistema económico que ha convertido la vivienda en un negocio". El colectivo mantiene de forma indefinida un asentamiento en Las Setas, en la plaza de la Encarnación, donde actualmente se concentran alrededor de un centenar de tiendas de campaña.

Su portavoz, Rebeca G. Quevedo, ha instado a la clase trabajadora a organizarse para reclamar mejoras salariales, la indexación de los precios a los salarios y que la vivienda deje de estar sometida al capital. "Por eso llamamos a todo el pueblo a que se levante", ha manifestado. El colectivo defiende la huelga como una herramienta de los trabajadores, incluidos los migrantes, por su papel en el funcionamiento del conjunto de la sociedad.

La acampada ha aprobado un manifiesto con distintas medidas para afrontar lo que considera un problema inmediato. Entre sus propuestas figuran la prórroga automática e indefinida de los contratos de alquiler, la congelación de las hipotecas y la vinculación de los precios del alquiler al salario mínimo interprofesional. También reclama la prohibición automática de los desahucios por motivos económicos o de vulnerabilidad.

Preparación de la huelga

"Estas medidas son las mínimas necesarias para satisfacer parte del deseo de libertad de la mayoría obrera", sostiene el documento, que reivindica el derecho a vivir sin destinar gran parte de los salarios al pago de una vivienda. El colectivo critica que los rentistas y los propietarios se beneficien de una situación que, a su juicio, limita las condiciones de vida de los trabajadores.

La protesta comenzó el lunes 28 de septiembre, impulsada por el Sindicato de Inquilinas de Sevilla como medida de solidaridad ante el desahucio de Maricarmen en Madrid. El caso adquirió una mayor repercusión tras el fallecimiento de la mujer el pasado 7 de octubre, que la convirtió en un símbolo de las reivindicaciones por el derecho a una vivienda digna.

La Acampada por la Vivienda de Sevilla ha llamado a la ciudadanía a movilizarse ante la huelga general prevista para el próximo 11 de noviembre, cuya celebración considera "inevitable" para combatir un "sistema económico que ha convertido la vivienda en un negocio". El colectivo mantiene de forma indefinida un asentamiento en Las Setas, en la plaza de la Encarnación, donde actualmente se concentran alrededor de un centenar de tiendas de campaña.

Su portavoz, Rebeca G. Quevedo, ha instado a la clase trabajadora a organizarse para reclamar mejoras salariales, la indexación de los precios a los salarios y que la vivienda deje de estar sometida al capital. "Por eso llamamos a todo el pueblo a que se levante", ha manifestado. El colectivo defiende la huelga como una herramienta de los trabajadores, incluidos los migrantes, por su papel en el funcionamiento del conjunto de la sociedad.

La acampada ha aprobado un manifiesto con distintas medidas para afrontar lo que considera un problema inmediato. Entre sus propuestas figuran la prórroga automática e indefinida de los contratos de alquiler, la congelación de las hipotecas y la vinculación de los precios del alquiler al salario mínimo interprofesional. También reclama la prohibición automática de los desahucios por motivos económicos o de vulnerabilidad.

Preparación de la huelga

"Estas medidas son las mínimas necesarias para satisfacer parte del deseo de libertad de la mayoría obrera", sostiene el documento, que reivindica el derecho a vivir sin destinar gran parte de los salarios al pago de una vivienda. El colectivo critica que los rentistas y los propietarios se beneficien de una situación que, a su juicio, limita las condiciones de vida de los trabajadores.

La protesta comenzó el lunes 28 de septiembre, impulsada por el Sindicato de Inquilinas de Sevilla como medida de solidaridad ante el desahucio de Maricarmen en Madrid. El caso adquirió una mayor repercusión tras el fallecimiento de la mujer el pasado 7 de octubre, que la convirtió en un símbolo de las reivindicaciones por el derecho a una vivienda digna.

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