Pepe Pettenghi: "Cádiz no se entiende"

El autor presenta 'Seréis bautizados', una historia de los bautismos 'patrióticos' forzados a hijos de fusilados en el 36. "A Pemán no lo lee nadie en España en 50 años"

Pepe Pettenghi, en la playa de Santa María del Mar este martes, donde no siempre sale el sol.
Pepe Pettenghi, en la playa de Santa María del Mar este martes, donde no siempre sale el sol. GERMÁN MESA

'Cónsul' republicano en Cádiz

Pepe Pettenghi Lachambre (Cádiz, 1949), biólogo y profesor hasta su jubilación del Instituto Columela, acaba de publicar Seréis bautizados (Q-book Cultura Integral, 2020), donde relata de forma imaginativa cómo habrían sido las vidas posteriores a los bautizos obligatorios realizados en octubre de 1936 a los hijos de cuatro fusilados: un comerciante, dos concejales de Cádiz y uno de Jerez, con presencia de la alta esfera gaditana.

Exconcejal socialista como independiente durante cuatro años, asegura que tiene ideas, "no ideología, porque eso sería seña de uniformidad, aunque soy de izquierdas, pero no adscrito a nada". Miembro del Ateneo Republicano de Puerto Real, entidad de la que dice es "cónsul en Cádiz, porque no hay un movimiento republicano fuerte en Cádiz". Incide en que "no estoy de acuerdo en que la Iglesia apoyara el Golpe de Estado, es que formaba parte de él".

Recientemente, tras 17 años como columnista en Diario de Cádiz, un artículo sobre Pemán, "en el que no se nombra la palabra fascista", provocó su salida. Le rechazaron el artículo y le mostraron la puerta de salida, cuenta, "y la cogí ipsofactamente", y todo, apostilla, cuando nunca hasta entonces le habían cambiado "ni un titular ni una coma". "Creo que me tenían de excusa, de tapadera, en un periódico de derechas para decir que le daban cabida a todos. Pero no. El Diario es de derechas".

¿Cómo era ser concejal en ese Ayuntamiento del 99 al 2003? Era de mayorías absolutas del PP en los años, además, de apogeo del aznarismo.

El único enemigo visible que tenía la derecha entonces era la Junta. En Cádiz se ha llevado con dificultad esa relación. Imagínate, seis concejales del PSOE, 2 de IU, donde estaba Jesús Gargallo, muy amigo, en paz descanse, Julio Graña, del PA. Para la oposición fue un sufrimiento, Teófila era un rodillo. Aquel gobierno era de una mediocridad muy grande, laminaba por peso de la gravedad al resto. Hacías una propuesta y quedaba en el olvido, para retomarla ellos a los meses. Aprendí mucho de la ciudad, aunque fueran años ingratos, te sentías ninguneado. Me sirvió para establecer una visión global de la ciudad. En 2003 di un paso al lado, porque entonces trabajaba y no teníamos permiso para ir a los sitios como concejal, solo para asistir a plenos y comisiones. 

"Teófila te corta el micrófono, hace un comentario y se cachondea de ti. Pero se sabía vender"

Siempre me ha llamado la atención, a mí y a mucha gente, echando la vista atrás, que una ciudad que por ejemplo aplaudía pasodobles contra el PP tuviera mayorías absolutas de la derecha.

Aquello venía de un hartazgo hacia el PSOE. Tuvo un buen alcalde antes, Carlos Díaz, un hombre mesurado, reposado, listo, pero no creo que tuviera equipos de gobierno a su altura. Además, la gente se harta. En los 20 años de Teófila, también se hartaron. En 20 años cambia de Teófila a Podemos.

Con los números en la mano, solo es posible pensar que mucha, mucha gente que votaba a Teófila Martínez, haya votado luego a Kichi.

Estoy convencido. En las locales influye el cartel. Esta mujer se sabía vender. Tenía habilidad para estar en todos sitios. Yo lo recrimino a Kichi y a sus asesores que esté abandonando la calle. Es fenomenal en distancias cortas, pero ahora está en labores de despacho. Donde gana de verdad es en esas distancias cortas, es muy buena gente. En los plenos, ella era todo lo contrario, Teófila era una fiera, de cortarte el micrófono, hacer un comentario y cachondearse de ti. Pero se sabía vender. Incluso hasta a ella le pudo al final el hartazgo de 20 años. Es un vuelco insólito. Ese cambio de mayoría, de PP a Podemos, con la misma gente, no se entiende, es difícil de ver en otros lugares.

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Pettenghi posa con su libro, 'Seréis bautizados'.    GERMÁN MESA

¿Hay posibilidad de una hegemonía de Kichi como la hubo de la alcaldesa del PP?

No lo sé, porque ahora estamos en una ola de la derecha en España que se nota en Cádiz. Hay que ver  a esa prensa derechona ante la aparición de Vox, con un desierto ideológico, y que es una derecha montuna. Queda un año y medio, eso es mucha tela, pero Kichi debe recuperar la calle, ponerse las pilas. Es buena persona, es natural. Pero se le recriminan muchas cosas. Su personalidad hace que se limen las asperezas luego. Esta ola es muy fuerte. Se va a liar con las declaraciones con la ley de Memoria. Y esta gente no perdona. Auguro la irrupción de Vox en San Juan de Dios por la caída de Ciudadanos..

¿A qué le falta una placa a Cádiz?

Uf. Yo creo que al propio gaditano. Vamos a quedar como los figurantes de Bienvenido Mr. Marshall. Quedamos camareros y jubilados. Faltaba la placa a los gallegos y Kichi la ha puesto.

"Carranza en el 36 ya era un hombre muy antiguo"

¿En honor a quién o qué habría puesto nombre al Estadio?

No me gusta el nombre Nueva Mirandilla. Le habría puesto Estadio Municipal y punto pelota. Con nocturnidad, en la misma noche de toma de posesión. Un nombre neutro, que refleja lo que es. Y ya está. Y no ofende a nadie. Ni a los cadistas, ni a la derecha… 

¿Por qué un sector importante defiende a Carranza?

Tiene mucho de ignorancia. No se ha sabido leer la verdadera figura de Carranza. Fue el primer alcalde del franquismo. Se autoeligió ante Queipo de Llano, y vino con los papeles de gobernador civil, colocó a su hijo en Sevilla... En su fecha ya era un hombre muy antiguo, un representante de la Restauración que no supo actualizarse. Tenía una visión muy antigua. Era el alcalde caritativo, que regalaba por Reyes a los niños. Tenía una visión clasista y rancia, era muy autoritario.

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El entrevistado, en las escaleras de la playa.   GERMÁN MESA

¿Tenía las manos manchadas de sangre?

No, directamente no. Los autores materiales, que eran los falangistas, eran las llamadas escuadras incontroladas. Hay cosas que se leen de Carranza y Pemán que te hacen pensar en que fueron el apoyo intelectual, y que sin esa apoyadura intelectual no habría ocurrido… Hay alguna pastoral de obispos que son belicistas y criminales. Varela sí era un militar… Tanto Carranza como Pemán son colaboradores necesarios, pero no tienen marcas de sangre en sus manos. Las depuraciones de funcionarios municipales las hizo Carranza, y la de maestros, Pemán. Es de una autoría intelectual indeleble. La historia tiene sus ladrillos y se construye uno a uno.

¿Qué ganan la Junta o el PP defiendiendo así a Pemán?

Enarbolar la bandera de Pemán, rescatarlo… A Pemán no lo lee nadie desde hace 50 años. Ganan en enarbolarlo, airearlo, y aglutinar a los Propagandistas, al Opus, a toda la derecha catolicista. Creo que gana una batalla a corto plazo, porque, ¿después qué? ¿Un homenaje cada año? Protagonizan cinco, seis, nueve días, un mes en la prensa, monopolizan esas páginas, pero luego existe el vacío.

"La placa de Pemán es para la familia y los historiadores"

¿Llegó a conocer a alguno de esos niños de los bautismos patrióticos de los que publica en su libro?

No, pero conocí a la hija de un fusilado, Antonia Alvarado, hija de un cenetista, Celestino Alvarado. Me decía que ella cuando tenía nueve años quería que la bautizaran para poder ir al colegio. No eras nada si no, no podías ir a aprender. A mí me partía el corazón. Ahí se resume ese afán de unos por silenciar la libertad de los otros y la de los otros que quieren seguir manteniendo un mínimo de libertad y dignidad.

¿Qué significa que cada dos por tres se pinte la placa a las víctimas del franquismo?

Se compara con que quitan la placa de Pemán y, que por ello la reacción es pintar y destrozar el monolito de los fusilados en la plaza. La placa de Pemán se quita en aplicación de una Ley. Lo otro es una gamberrada, que atenta a un bien común. Vivo al lado de la placa de Puertas de Tierra. Es la quinta vez que le echan pintura. La han subido de sitio, y aun así siguen pintándola. Eso es salvajismo. La de Pemán será una placa para la familia, para los historiadores, porque nadie se acordará de nosotros en 100 años. Pero no estará expuesta.

Hábleme de esa infancia en el catolicismo obligado que señala que vivió.

He sido siempre un poquito rebelde. Muy tímido, estudioso, pero siempre tuve ese pujo de rebeldía. Vengo de una familia de vencedores. Mi padre era militar, pero extranjero, mi abuelo era italiano. El maltrato físico, obligar a los niños, eso no lo vi, porque mi padre tenía una formación europea… No sentí la obligación de ir a misa, de confesarte, la amenaza rigorista de la religión… Los 50 fueron duros, pero mi madre no iba a misa, y mi padre sí, pero porque era supersticioso. Me acuerdo que nos llevaron a ver a un obispo muerto, y claro, fue una revelación, fue mi primer difunto. El primer día habían ido al velatorio los curas, luego las autoridades, las monjas, las entidades locales… Al final fuimos los colegios. El cadáver estaba ya maltrecho. Me provocó una impresión. La de la muerte, el pecado, la amenaza, el miedo. Es la paradoja entre el sentimiento de vida de un niño y la educación rigorista. Yo estaba en los Marianistas, tenían un cierto pelaje más o menos moderno dentro de lo que cabe, porque  los había peores. Hay anécdotas que… Mi abuela me leyó Sodoma y Gomorra. Yo decía: "Abuela, y por qué los destruyó Dios". Mi abuela me contesto que "porque jugaban a las cartas y eso". Ese y eso me ha durado muchos años. Mi libro No estés eternamente enojado tiene un rosario de anécdotas que reflejan ese escenario de muerte, destrucción, luto, amenaza, frente a la vida a todo color de un niño.

"Cádiz fue una ciudad adormecida. En Sevilla, en el 68, había un reflejo pálido del Mayo francés"

Y todo siendo hijo de vencedores.

Mi padre era militar, y siguió siéndolo. Mi otro abuelo era funcionario de Hacienda. No hubo represalias hacia mi familia. No excesivamente católica, pero sí de vencedores. Me fui a Sevilla, estuve en el 68 y se me abrieron los ojos. Cádiz, que es pequeña, una ciudad adormecida, encerrada en sí misma, no se comparaba con Sevilla, donde había aunque fuera un reflejo pálido del Mayo francés. Fui leyendo para tener un espíritu crítico, que es no dar por cierto nada, averiguar.

¿Hay libertad de expresión en la prensa de Cádiz?

Mi experiencia es muy reciente. En 17 años en Diario de Cádiz nunca me han puesto un pero ni mehan pedido que cambie un titular, ni una coma. Pero el tema Pemán es el tema Pemán. Era un artículo historicista. La palabra fascista no aparece. Se hizo a sí mismo una biografía posteriormente para acallar aquellos años de fuego y plomo. Fue el primer gabinete, aunque entonces no se le llamara ministro, fue consejero de Falange, porque era de una estatura relevante en el primer franquismo. Era hábil, escurridizo. Si quieres pasar a la posteridad, ni inventes una vacuna, hazte una biografía. La gente luego pensaba que era un viejecito adorable, un demócrata. Pero jamás abjuró de sus principios catolicistas. Todavía en el 71 decía que la Guerra la ganó España. Está luego el Pemán antisemita, en textos no tan antiguos. Mi cuarto de sangre hebrea me duele y por eso lo rechazo de forma visceral. Estoy trabajando en ello, ya tengo datos.

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Pettenghi, para la entrevista.   GERMÁN MESA

¿Por qué esa idea de defender a toda costa a Pemán hoy en día?

En el consejo de Diario de Cädiz hay dos nietos de Pemán. Me decían que el artículo podía ofender a la familia. Entonces dije que no, que mandaba el artículo así, sin cambios. Me invitaron a mandar otro. Yo dije que no. Me mostraron la puerta y la cogí ipsofactamente. No tengo constancia en mi persona de ninguna censura. Sé que la ha habido a otras personas. Claro, hay gente en el periodismo muy conspicua que tiene mando en Cádiz, que refiriéndose a lo mío, dice que es que el Diario de Cádiz es una empresa privada, y que admite a quien quiere. Un periódico tiene el deber de reflejar todas las manifestaciones, todos los colores, y sobre todo a quien llevaba 17 años publicando. Es mi punto de vista desde mi experiencia reciente. He escrito con dureza muchas veces. Siempre he sido de izquierdas y el Diario de Cádiz es de derechas. Me sentía de excusa para decir que no es de derechas. Decir que tenían a Pettenghi recogido era una tapadera, digamos.

El artículo censurado: 'Placas, nombres, vidas'

​Otra vez Carranza. Otra vez Pemán. Que no fueron franquistas, ni participaron en el golpe de Estado de 1936 ni en la represión posterior.

​Dicen que Carranza no fue golpista. Pero él mismo -en este mismo medio el 16/8/1936- alardeaba de su contribución: “No hace mucho estuve en Estoril, planeando con el general Sanjurjo el Movimiento actual…”. Gol en propia puerta de Carranza.

​Después requirió el favor de Queipo para ser nombrado primer alcalde y gobernador civil del franquismo. Desde ahí procuró la depuración del personal municipal, intervino en la purga de los maestros locales, informó a la Justicia militar sobre personas que acababan ante un juicio sumarísimo. O quizá ni eso, sino con dos tiros y tirados en medio de la calle como perros. Incluso se ofreció a mandar una milicia cívica para la toma de Madrid.

​Los que afirman que Carranza no fue golpista, llevan razón: Carranza fue un golpista entusiasta.

Por su parte, Pemán fue fiel al lema: “Si deseas pasar a la posteridad, no inventes una vacuna, hazte una biografía”. Lo consiguió. Hoy para el vulgo es un afable abuelete -algo clasista, eso sí- que hacía favores a los pobres. Monárquico y demócrata, tuviera que ver.

​Pero es incuestionable que fue un intelectual orgánico y un propagandista al servicio del franquismo. Y un jerarca del fascismo, en el primer gabinete de Franco y como consejero nacional de FET y las JONS. Y autor intelectual de la purga del magisterio nacional.

​Su tradicionalismo reaccionario es asunto suyo, pero de su actuación pública Pemán jamás se disculpó. Aún en 1971 decía que “la guerra la ganó España”. Hábil y escurridizo, fue escribiendo su biografía en función de sus necesidades

​Su obra, su obra, arguyen sus adeptos. Y estoy seguro de que no han leído las bochornosas loas a Franco y al militarismo borriquero de primera hora. Ni la ridícula mojigatería de “El Divino impaciente” (un Tenorio para beatas, como dijo uno). Ni el antisemitismo del “Poema de la Bestia y el Ángel”, ni los retorcidos infortunios patrióticos de “Cuando las Cortes de Cádiz”, ni el resto de toneladas de indigesto costumbrismo.

​Hoy, una Ley manda quitar sus nombres del espacio público. Sin venganza, sin borrar ni desvirtuar el pasado. Sólo mostrando que la Historia se construye con sus propios materiales.

 

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