Manolo Perdigones: "En verano no puede faltar una buena partida de dominó de vez en cuando"

El presidente del Club Nazaret repasa la mala suerte que tuvo en el mundo del fútbol y los avatares del balón mientras disfruta del verano junto a su gran familia de socios

Manolo Perdigones, en uno de los pocos momentos en los que no está en la piscina del Club Nazaret.
Manolo Perdigones, en uno de los pocos momentos en los que no está en la piscina del Club Nazaret. MANU GARCÍA

Un amante fiel del balón y apasionado de su ciudad

Manuel García Perdígones (Jerez de la Frontera, 16-06-57) es uno de esos rostros reconocibles del fútbol y la sociedad jerezana. Un tipo honesto que siempre intenta sumar sin hacer ruido. Desde hace siete años preside una institución histórica en la ciudad como el Club Nazaret y en su día fue uno de los jugadores de referencia del Xerez CD, club en el que militó diez años hasta que una grave lesión le llevó a colgar las botas. Una década también estaría como segundo entrenador xerecista. Con Carlos Orúe formaba un buen tándem. Aunque apartado desde hace mucho tiempo de las categorías superiores, Perdi sigue con el cordón umbilical pegado al balón. En otra entidad de prestigio en Jerez como la Asociación Deportiva Marianistas intenta aportar su experiencia y conocimientos.

Ya no quedan jugadores ni calvos ni con bigote.

La verdad es que poquitos, cada vez menos. En aquel momento se llevaba. Me lo dejé en una ocasión. Tenía ganas y al final me quedé con el bigote. El año del ascenso a Segunda, Carlos Orúe y yo nos apostamos quitarnos la barba y el bigote si subíamos. Cuando mi hija, que era muy pequeña, me vio, empezó a echarme la bronca pidiéndome que me lo dejara otra vez. 

Aunque ahora con las mascarillas...

Ya ni bigote, ni labios pintados ni nada. Ahora mismo, con la pandemia, todo eso no sirve para nada. Y en el mundo del fútbol, el pelo bien cortito, bien tratado, mucho tatuaje y todo a la orden del día. Son otros tiempos.  

"Ya casi no quedan jugadores con bigote. Ahora los futbolistas van con el pelo bien cortito, mucho tatuaje y todo a la orden del día"

En el fútbol actual tampoco se dan tantos palos como antes. O lo de la dureza es una leyenda urbana.

No, no, no es tan leyenda urbana. Por entonces, el reglamento lo permitía. Para que un árbitro te sacara una tarjeta tenías que hacer cuatro o cinco entradas muy fuertes. Hoy en día, a la primera te la están sacando. El jugador técnico está más protegido actualmente. 

¿Se llega a cansar uno de tanto fútbol? 

Del fútbol no me canso nunca. Lo que ocurre es que hay veces en las que al mundo del fútbol llegan personajes que no te agradan. Pero del fútbol no te cansas. Por muchos años que lleves, siempre vas a aprender algo nuevo. Es algo manido aquello de que está todo inventado en el fútbol, pero uno no tiene que saberlo todo y hay que seguir aprendiendo. Siempre intento estar como una esponja adquiriendo conocimientos, formas de entrenar, situaciones en concreto de un equipo. La verdad es que esto siempre es bonito. 

¿Te imaginas que te hubieran recibido a ti, Torres, Queco, Paco Suárez o Felipe Rivas como a Messi en París? 

(Risas) Afortunadamente, he vivido dos ascensos como jugador y uno como segundo entrenador. Ya por entonces me pareció impresionante y alucinante. Así que imagínate una recepción a esos niveles y en una ciudad tan grande. Yo no sé si podría salir al balcón o al autobús con tanta gente fuera. (Más risas)

Algo menos que al argentino te quedaría en la cuenta...

Desgraciadamente, he tenido muy mala suerte en el fútbol. No se pagaba mucho. No me hace falta para vivir, pero en los tiempos de entonces no se ganaba mucho. Me quedó una cartilla como un 0,0000001 por ciento de lo que tiene el argentino. Tuve la desgracia de lesionarme y acabar mi contrato con el Xerez CD. Y, por si fuera poco, al día siguiente se llegó a un acuerdo con AFE que, en mis circunstancias, me hubiera dejado diez millones de pesetas del año 87. No los pude recibir por tan solo un día. 

Perdigones, tomando un refresco en su club.
Perdigones, tomando un refresco en su club.   MANU GARCÍA

Ahora en verano, ¿vas a la playa o no sales del Club Nazaret? 

La verdad es que a la playa voy poco. El club me absorbe enormemente, pero no por temas de presidencia. Tengo toda la familia ahí metida y nos reunimos mucho aquí. Alguna vez me escapo a la playa, pero paso el mayor tiempo posible en el club. Estamos como en un hotel de cinco estrellas. Tenemos unas magníficas piscinas, hostelería y un gran ambiente. Todo eso nos invita a disfrutar y, por supuesto, en buena compañía. El tener trato con la mayoría de socios desde hace muchos años hace que sean de la familia. 

"No me gusta escuchar las barbaridades que se dicen en televisión. Hay unos personajes, y que me perdonen, tremendos"

¿Y te das tus baños en la piscina o eres más de refrescarte en el chiringuito? 

Me remojo bastante bien. Paso muy buenos ratos dentro del agua. Aunque no hago muchos largos porque no tengo esa condición física. Por lo menos, me mantengo y no tengo problemas para estar a flote. Sigo todas las normativas. Antes de entrar me pego mi duchita y también al salir. La verdad es que paso muchas horas en el agua.  

Hablando de chiringuitos, y volviendo al fútbol, en menudo circo se ha convertido todo. 

En los programas televisivos, a veces son acertadas las opiniones, pero hay otras en las que me desespero y lo acabo apagando. Intento hacer un poco de causa, por si encuentro algo nuevo, pero no lo aguanto. Hay unos personajes, y que me perdonen, tremendos. No me gusta escuchar las barbaridades que se dicen, cómo se ponen, lo partidistas que son. En el fútbol hay que ver las cosas con objetividad.

En el fútbol de Jerez monta uno un circo y le crecen los enanos...

Aquí, desgraciadamente, de un tiempo a esta parte vamos sobrados de problemas y de historias. El Barcelona se lamentaba hace poco porque se les iba un magnífico jugador y nosotros estamos en Jerez en categorías en las que no deberíamos estar nunca.

"La gente ya está acostumbrada a mi cara con bigote y creo que no tengo el valor de quitármelo por presión familiar"

Menos mal que siempre quedan los Marianistas.

Es un sitio en el que me encuentro muy a gusto. Cada vez que he estado trabajando con ellos es como si estuviera en mi casa. Con los compañeros nos llevamos estupendamente. Afortunadamente, los críos que están allí van a aprender a jugar al fútbol y no se distraen. Los padres colaboran mucho y la entidad proporciona todo el material necesario para entrenar muy bien y muy cómodo. 

Regresamos al verano. ¿Cómo serían tus vacaciones ideales? 

Rodeados de mi familia y de mis amigos. Me da igual si es en la piscina o en la playa. Si es en la playa, que sea en una isla, con buena gastronomía. Y que no falte una buena partida de dominó de vez en cuando.

Por último, que estarás deseando darte un bañito, ¿te veremos algún día sin bigote? 

Lo dudo. Ya todo el mundo se ha acostumbrado a mi cara con bigote e incluso yo mismo me vería horrible. Me faltaría algo. Ya mi hija me dijo en su día que no me lo quitara más y creo que no tengo el valor de quitármelo por presión familiar.

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