Rafael Navas ficha por lavozdelsur.es tras cinco años de 'silencio' en prensa escrita: "Me moriré siendo periodista"
El periodista y consultor portuense, uno de los grandes y más influyentes directores de prensa escrita de Andalucía en lo que va de siglo, desembarca a partir de este domingo 18 de octubre en este periódico andaluz para aportar toneladas de experiencia, periodismo analítico y "ganas de seguir aprendiendo"
Al borde de los 40 años de carrera periodística intachable
Cinco años después de despedirse de Grupo Joly con una entrevista a un amigo que se había caído mil veces y se había vuelto a levantar, el llorado Faustino Rodríguez de Bar Juanito, Rafael Navas Renedo (Cádiz, 1968) vuelve a la prensa escrita. Lo hace en lavozdelsur.es, donde firmará análisis y opinión, sin cerrar la puerta a la buena historia que le salga al paso, aún con muchas historias y periodismo de calidad que contar. Y no vuelve por falta de ocupación. Desde 2021 su oficio diario es la comunicación empresarial, que ejerce al frente de su consultora, RafaNavas Comunicación, y ha vivido una intensa y fructífera experiencia al frente de la comunicación institucional en el Cádiz Club de Fútbol.
Vuelve porque le gusta este proyecto periodístico, joven, fresco, obsesionado por la calidad y el periodismo, y porque, en realidad, nunca se fue del todo de la prensa escrita. "Una cosa es dejar la dirección de un periódico y otra cosa es dejar de ser periodista. Yo me moriré periodista".
Entró en Diario de Jerez como ayudante de redacción en 1987, con la carrera de Ciencias de la Información todavía a medias en la Complutense, y subió uno a uno todos los peldaños de la redacción: redactor, jefe de Local, delegado de Diario de Cádiz en El Puerto, redactor jefe. Después llegó la dirección: Diario de Jerez entre 2002 y 2008, Diario de Cádiz hasta 2015 y otra vez Diario de Jerez hasta 2021. Luego dirigió la comunicación de Sport City Cádiz y del Cádiz Club de Fútbol, un destino que él mismo llama "una puñetera casualidad".
Ni la radio ni la televisión lo soltaron nunca. Al borde de los 40 años de carrera profesional intachable. Es analista político en En clave Sur, de Onda Cero, desde 2010, y lo fue en La Ventana de Andalucía, de la SER, y en la tertulia de COPE Andalucía. Hoy se sienta en Acento Andaluz, de 7TV, y en Despierta Andalucía, de Canal Sur. Ha rechazado ofertas de partidos e instituciones para que nadie le ponga etiqueta, y presume de no haber mirado nunca el carné de nadie antes de escribir. Lleva la independencia periodística como bandera.
La tinta le viene de casa. Su abuelo, Domingo Renedo, sacó adelante con su abuela Hortensia a doce hijos a fuerza de oficios. Uno de ellos fue la imprenta que tuvo en El Puerto en los años 50 y 60 del siglo pasado, y en el periódico que editaba dio sus primeros pasos Agustín Merello, gran periodista, gran persona y sobrino de Rafael Alberti. Con Merello empezó a hacer radio su madre, Hortensia Renedo, en Radio Puerto, y así se convirtió en la primera mujer locutora de El Puerto. Del abuelo y de la madre heredó Rafael Navas una convicción que repite como un mandamiento: las noticias se escriben en las redacciones —o teletrabajando desde donde sea—, pero están en la calle. En la barra de un bar o a la puerta de una comisaría. De ahí no se va a bajar.
Pregunta. En primer lugar, quería darle la bienvenida a lavozdelsur.es. Me gustaría que, de alguna manera, nuestros lectores entendieran qué significa para usted dar este paso, después de cinco años sin escribir en prensa diaria.
Respuesta. Bueno, en primer lugar, agradezco la confianza y agradezco la invitación que me hacen desde lavozdelsur.es para colaborar con vosotros. En ese sentido, soy un colaborador más, que viene a aportar experiencia, que viene a aportar años de trabajo en una redacción haciendo de todo. Empecé siendo becario y acabé en dirigiendo por años, por experiencia, por trabajo, por esfuerzo. Y he conocido todos los estadios de la profesión. En ese sentido, lo que vengo a aportar es experiencia e intentar hacer un periodismo de otra manera: análisis, un periodismo muy analítico, al que me dedico ahora. Intentar interpretar la realidad e interpretar también las propias noticias que provienen de la realidad. Y también hacer una labor de seguir aprendiendo, desde otro punto de vista. Creo que en la vida no se termina nunca de aprender.
Si hace unos años nos dicen que vamos a conocer una cosa que se llama inteligencia artificial, que es una herramienta que nos hace las cosas mucho más fáciles y que hace cosas sorprendentes, probablemente no nos lo creeríamos. Y hemos tenido que aprenderlo todo de esta nueva herramienta. Igual que en su día pasamos de la máquina de escribir, que yo tuve el honor de conocer también, y de ahí al ordenador digital, en todas sus variantes, desde el fósforo verde hasta la realidad aumentada.
"El periodismo hoy día no es que siga siendo necesario, es que creo que es más necesario que nunca. Pero el periodismo de calidad"
P. Usted ha sido director y compañero de muchos de quienes fundamos hace doce años este proyecto de periódico digital que, a su vez, se ha traducido en una empresa de comunicación multimedia. El recuerdo que tenemos suyo es el de la búsqueda del periodismo de calidad, algo que intentamos practicar por todos los medios posibles, aunque a veces no sea fácil, ni se valore.
R. Es verdad que conozco a muchas de las personas que trabajan en esta casa, porque he tenido la suerte de trabajar con ellas, y espero seguir disfrutando mucho haciendo esta noble profesión. Y además creo que el periodismo hoy día no es que siga siendo necesario, es que creo que es más necesario que nunca. Pero el periodismo de calidad: un periodismo hecho con paciencia, un periodismo hecho sin caer en las prisas, sin caer en... yo creo, sin la competencia en el clickbait, que es para mí uno de los peores pecados que tiene ahora mismo el ejercicio de la profesión, el captar audiencias como sea. Y eso yo voy a seguir defendiéndolo. Distinto es que haya otros compañeros que, llevados por el ejercicio frenético de la actividad, a veces lo practiquen, y yo no les culpo por ello, porque muchas veces es algo que están viendo todos los días y se les acaba pegando.
"Mi relación hoy día con el periodismo no es que sea la misma; yo diría que es mayor incluso"
P. ¿Cuál es la relación de Rafael Navas hoy en día con la prensa, con la actualidad?
R. Bueno, realmente el mundo del periodismo nunca lo he abandonado. O sea, una cosa es dejar la dirección de un periódico y otra cosa es dejar de ser periodista. Yo me moriré periodista. No voy a decir que nací periodista porque eso suena un poco, no sé, exagerado. Pero sí es verdad que yo nunca he dejado de ser periodista. He seguido haciendo periodismo, lo que pasa es que lo he hecho de otra manera. Lo he hecho, en primer lugar, colaborando con medios de comunicación que me han invitado a hacerlo, tanto en radio como en televisión. He seguido escribiendo en redes sociales. He escrito también mucho para mí, para no perder la gimnasia o la dinámica de la escritura, que creo que es importante. Me leo diariamente unos 20 periódicos, y no solamente las portadas, sino también profundizando en muchas noticias. El ejercicio de hacer informes y clipping para las empresas también es hacer periodismo. Y bueno, me he dedicado también a asesorar a medios, a instituciones y a empresas en cuestiones periodísticas. Por lo tanto, mi relación hoy día con el periodismo no es que sea la misma; yo diría que es mayor incluso. La única diferencia es que he cambiado de escenario. Ahora es un escenario diferente al que tenía, que era dirigir un periódico. Pero mi relación sigue siendo diaria, total y absoluta.
Rafael Navas, tras la entrevista.
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JUAN CARLOS TORO
P: ¿Ha cambiado el papel que debe tener hoy el periodismo en la sociedad?
R. Siempre pienso que el periodismo debe servir para ayudar a la sociedad. Tenemos una herramienta que puede ayudar a que muchas personas puedan cambiar su forma de vida. Podemos ayudar a que se solventen problemas, porque cada vez los políticos son más sensibles a lo que se publica. Y creo que hay que hacer un periodismo basado en las historias. Yo, hace unos 15 o 16 años, fui invitado a dar una charla en Tánger, invitado por el Instituto Cervantes de allí y por la Asociación de la Prensa de Cádiz, a la que pertenezco, y me dijeron que me inventara una charla, que pensara en una charla. Y el título de la charla, hace 15 años, insisto, fue Periodismo: contar historias. Creo que el periodismo es contar historias.
Las noticias hoy en día te las hace una máquina. Pero antes incluso de la inteligencia artificial ya había programas de muchos periódicos que, a partir del resultado de un partido de fútbol, te hacían la crónica, y no había habido nadie de ese periódico allí, en el campo. Eso, hoy día... las noticias son una commodity. Las noticias las hace cualquiera; cualquiera desde su casa puede tener acceso a montones de noticias, replicarlas, pegarlas y, con más o menos suerte, que alguien se las compre. Lo que distingue ahora mismo, y desde entonces ya lo pensaba, al periodismo antiguo, por así decirlo, al periodismo clásico, del periodismo que hoy día reclama la sociedad, es que la gente quiere que le cuenten historias interesantes. Da igual que sean de personas muy importantes, que sean historias de personas anónimas o que sean historias de sitios que no conozcamos, pero que la historia te atrape. Es como un buen libro.
"Creo que cada vez esa brecha que había entre el periodismo y la literatura se ha ido estrechando, y cada vez se escribe mejor"
P. Un periodismo más literario, otra vez un 'nuevo periodismo' 3.0.
R. Creo que cada vez esa brecha que había entre el periodismo y la literatura se ha ido estrechando, y cada vez se escribe mejor. A pesar de todos los problemas que tiene la profesión, cada vez se escribe mejor, porque la gente sabe que se valora. Y ahora es bueno también que la gente pague por un buen periodismo. Y creo que los periodistas debemos aspirar a que se nos valore por lo que contamos, no por lo que replicamos. Y nada peor que replicar una nota de prensa o replicar un teletipo. Hay que trabajar los temas si tú quieres que sean atractivos y te quieres diferenciar de la competencia.
P. Recordará redacciones bulliciosas y a menudo humeantes, tipo 'Primera plana', ¿ese oficio ha pasado ya a mejor vida o, en el fondo, la esencia, esto que está diciendo, siempre va a permanecer?
R. Pues no cabe duda de que después de la pandemia, que hizo muchísimo daño en todos los sentidos... en el plano periodístico, las redacciones se quedaron vacías y el periodismo lo hacía cada uno desde casa. Y eso hizo mucho daño, porque es verdad que hizo que se valorase mucho el teletrabajo, que se ha quedado en muchos casos. Y que tiene su parte buena también, y que yo no critico, porque creo que una buena historia se puede contar desde Pekín y se puede contar desde la calle Larga, o se puede contar desde Ubrique. Yo creo que el buen periodismo da igual dónde se haga; lo importante es que se haga. Pero creo que sí, creo que en las redacciones evidentemente se ha perdido ese ambiente de las películas, como tú decías. El hecho del humo: se fumaba en las redacciones, se bebía en las redacciones, se comía en las redacciones...
"Lo que más me preocupa es que la gente se quede en la redacción y no salga a la calle"
P. Prácticamente se vivía en ellas.
R. Se vivía, se echaban muchas horas, y el echar muchas horas hacía que muchas redacciones se convirtieran en familias, en piñas. Pero eso ha ido cambiando; ya digo que la pandemia fue un punto de inflexión. Y ahora las redacciones son mucho más frías, son más oficinas. A mí me lo decían en los últimos años cuando entraba alguien en la redacción: "Esto parece una oficina de venta de seguros". Y yo decía: "Es que aquí la gente no lleva sombrero de ala ancha, ni hay una diana donde tirar dardos, ni la gente escupe en las papeleras". Esas imágenes, afortunadamente, también han desaparecido. Y las redacciones son lugares de trabajo.
Pero lo más importante para mí no es eso. Que se haya perdido esa esencia bucólica del periodismo en las redacciones, los gritos, bueno, puede ser una pena, pero no es la clave. Para mí lo más importante es que las noticias se hacen en las redacciones, pero están en la calle. A mí lo que más me preocupa es que la gente se quede en la redacción y no salga a la calle. A mí lo que más pena me da es ver que la gente no busca las noticias en la barra de los bares, no busca las noticias en los parques, en las plazas, ni se va a la puerta de las comisarías. Eso se está perdiendo. Y hoy día se funciona mucho por telefonazo, no digamos ya por WhatsApp. Ahí se pierde mucho el componente humano.
"Calidad frente a cantidad. Es lo que yo creo que ahora mismo reclamaría"
Si tú no te relacionas con tu confidente de la policía y no te vas a tomar copas con él al menos una o dos veces al mes, no vas a conseguir buenas noticias desde la redacción. No puedes esperar a que tu teléfono suene estando sentado en la mesa de una redacción por tu cara bonita o por ser quien eres. Tienes que salir. Y para mí la clave es que, si tú no sales a la calle, las noticias no te van a llegar. No te van a llegar, o no te van a llegar de igual manera. Por eso, que se haya perdido ese romanticismo de las redacciones que hay en las películas... bueno, tiene su aquel. Pero lo más importante para mí es que no se salga a la calle, que se crea que desde una redacción hay que estar produciendo noticias como churros para ir subiendo las audiencias desde las ocho de la mañana; y no saber que en la calle, abajo, puede haber algo, una historia que te va a hacer vender más que esas noticias que estás replicando como churros. O sea, calidad frente a cantidad. Es lo que yo creo que ahora mismo reclamaría. Prefiero un periódico que me cuente tres historias interesantes al día que uno que me dé tres mil noticias.
Navas, en un momento de la entrevista con lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
P. Y esa, además, puede ser la manera de que la gente vuelva a pagar por esto, ¿no? Es el otro gran reto.
R. Sin duda. Por una buena firma, por una buena historia, por algo que te haga pensar, por algo que te divierta también. Pero, ojo, ya entramos ahí en otro terreno, que es el del entretenimiento, que es en el que todos los medios han acabado entrando al final.
P. Bueno, también cabe, ¿no?
R. Sí, pero no sé si por el entretenimiento se acabaría pagando. El entretenimiento lo tenemos en las cadenas públicas, en las cadenas privadas, en el streaming. Yo creo que la noticia es algo más serio, ¿no? Y contar una buena historia de una manera seria no es lo mismo que poner un patito que baila al son de una canción de Shakira.
P. Noticias chorras, las del 'clickbait'.
R. Sí, pero hay noticias chorras que dan más visitas que una buena historia. O sea, un redactor se va una semana a investigar un crimen en un pueblo de La Mancha y cuenta un pedazo de historia como para escribir un libro, y luego tiene la frustración de que su historia tiene menos seguidores que el vídeo del patito que baila al son de una canción de Shakira. Y eso nos lo tenemos que hacer mirar como sociedad también.
"Si ofreces buenas historias, la gente te las acaba comprando y se acaban viralizando también"
P. ¿No tiene la sensación de que en el fondo el consumo de prensa ha sido siempre para un inmensa minoría que luego ha influido y que ahora, con las redes sociales, da la impresión como de que cualquiera puede informar y todo el mundo consume información, aunque sea falsa, por la que jamás pagaría?
R. La verdad es que el ejemplo del patito es real. Era un flamenco y era una canción de Lola Flores, y es real. Es lo más leído, con diferencia, lo más visto, etcétera. Mucho más que reportajes de grandes compañeros que se parten la cara y que escriben como los ángeles. Pero yo creo que la clave no está en la demanda, la clave está en la oferta. Si ofreces buenas historias, la gente te las acaba comprando y se acaban viralizando también. Las redes sociales tienen, para mí, una cosa que es maravillosa, que es la capacidad de que una buena historia se lea en cualquier parte del mundo y, además, se viralice. Evidentemente, tienen la parte negativa: que una gran mentira, las fake news, también se viralizan, y entonces crean desinformación, que es lo contrario de lo que perseguimos los que nos dedicamos a la comunicación. Y creo que, poco a poco, la responsabilidad de ir educando a los lectores es nuestra. Y desde pequeñitos.
Yo conozco mucha gente que no se informa por medios de comunicación convencionales. No se informa ni por un digital, ni por un periódico en papel, ni por un informativo de la televisión, ni, por supuesto, por un programa de radio. Se informa por un prescriptor, que es un señor que tiene un perfil y al que tú le das toda la confianza del mundo para informarte y para formarte como persona. Eso para mí es un grave peligro. Mi recomendación a todo el que quiera profundizar en este asunto es: hay que ver a los prescriptores, hay que escuchar radio, hay que ver tele, hay que leer periódicos digitales, leer periódicos impresos, los clásicos y los más modernos, y, en definitiva, tener un prisma con el que luego tsacar tus propias conclusiones. A mí, por ejemplo, me encanta YouTube, pero en YouTube hay de todo. Hay obras de arte y hay auténticas barbaridades. Pero tienes que saber discernir, y para eso, cuanto más abras el abanico de medios, cuanto más diversos sean tus soportes informativos, más capacidad vas a tener para discernir.
"Es verdad que para algunas personas podré parecer de un lado y para otras, de otro. Yo siempre he repartido a todo el mundo"
P. Cuando empezamos a hablar de esta colaboración, no teníamos en el horizonte inmediato las elecciones generales. ¿Qué le parece que en estos tiempos impere el pensamiento único, la polarización y el 'conmigo o contra mí'?
R. Yo siempre me he considerado un profesional muy independiente. He tenido la suerte de trabajar durante 35 años en un medio que es independiente. Vengo a colaborar con otro medio que es independiente, y así va a seguir siendo. Yo he tenido, como muchísimos otros compañeros, ofertas de cariz político, tanto de partidos como de instituciones muy marcadas políticamente, y gentilmente las he rechazado por una cuestión muy sencilla: porque no quiero que me etiqueten, si es posible. Digo "si es posible" porque, bueno, nunca puedes decir "de esta agua no beberé", pero hasta ahora lo he conseguido. Porque quiero que, cuando alguien me lea, sepa que va a leer un artículo de una persona que no tiene ninguna relación con el poder. Buenas relaciones, todas; pero ninguna relación, me refiero, profesional o económica o lo que sea.
"Sobre todo, darles voz a los sin voz, que para mí es otra de las cosas más importantes del periodismo: dar voz a los sin voz"
Y en esa línea yo creo que voy a seguir estando. Es verdad que para algunas personas podré parecer de un lado y para otras, de otro. Yo siempre he repartido a todo el mundo, y lo sabe perfectamente usted como entrevistador, porque hemos trabajado juntos muchos años. Nunca he mirado el carné de nadie a la hora de escribir una información. Siempre hemos intentado darle voz a todo el mundo. Sobre todo, darles voz a los sin voz, que para mí es otra de las cosas más importantes del periodismo: dar voz a los sin voz. Y creo que, en el caso de las elecciones generales, partimos de una polarización muy grande y de una cosa que a mí me da mucho miedo, que es el etiquetado de los periodistas. Hemos visto hace poco cómo, con el membrete del Ministerio del Interior, que a mí esa cosa me da un poquito más de yuyu, se etiqueta a periodistas. De una manera, además, absolutamente, poco científica.
"Nunca he practicado el periodismo de trinchera, ni lo voy a hacer"
P. Burda.
R. Y burda. Creo que tenemos que combatir eso. Evidentemente, hay muchos periodistas que trabajan desde la trinchera. Yo no lo comparto, pero bueno, cada uno sabrá lo que hace. Yo nunca he practicado el periodismo de trinchera, ni lo voy a hacer. Voy a dar mi opinión, y a veces le gustará a uno y a veces le gustará a otro. Con las elecciones generales, evidentemente, hay mucho que criticarle a este Gobierno. Muchísimo. Muchísimo. Pero también hay cosas que criticarle a la oposición. Entonces, evidentemente, si lavozdelsur.es me da esa voz, la voy a seguir utilizando y voy a seguir haciendo el mismo periodismo que hacía antes. Lo voy a hacer ahora en otro medio. Porque, además, si de algo te sirven los años, es para alcanzar, aparte de un poquito más de madurez, se supone, también más escepticismo.
Otro instante de la conversación.
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JUAN CARLOS TORO
P. ¿Es usted más escéptico ahora?
R. Yo soy cada vez más escéptico.
P. No equidistante.
R. No quiero hablar de esa falsa neutralidad. Me refiero a que cada vez me llevo más desengaños con la política. Y como cada vez, en lugar de ilusionarme más, me desilusiono más como ciudadano, eso lo traslado muchas veces a lo que yo opino en tertulias de radio, en tertulias de televisión, e intento ser lo más franco posible. Si yo no estoy ilusionado con lo que hay o con lo que pueda venir, lo diré. Y si me ilusiona el día de mañana, ojalá lo pueda decir también, ¿no? Pero ser escéptico es dar por hecho que yo, de partida, no me creo nunca nada. Esa frase tan famosa, que está feo que la diga porque está muy repetida, de que hacer periodismo es contar lo que el poder no quiere que se cuente. Creo bastante en ella. Realmente, cuando alguien me cuenta algo, lo primero que tengo que hacer es contrastarlo. Y después me lo creeré o no me lo creeré. Pero me vale para un suceso, me vale para una filtración de un político o me vale para el nombramiento de un alto cargo. Lo primero es contrastar.
P. Otra frase tópica: asomarse a la ventana para ver si es verdad eso que dicen de que está lloviendo...
R. Efectivamente. Es que hay tantas frases hechas que me da hasta vergüenza utilizarlas, porque están muy vistas. Pero es que yo soy así también como persona. Yo mismo, en cualquier ámbito de mi vida, lo pongo todo en duda. Y creo que eso a veces me puede generar una cierta angustia, pero luego mi conciencia está mucho más tranquila.
P. Y llega a esta nueva etapa con la ilusión de encontrar también buenas historias, no solo de opinar o de analizar desde tu experiencia, desde tu bagaje, desde ese escepticismo. Estas conversaciones empezaron también a raíz de que formó parte del jurado del último Premio Cádiz de Periodismo, donde tuvimos la suerte, en lavozdelsur.es, de ganar con una historia muy dura de trata de personas. De alguna manera, pudo valorar ese trabajo, que forma parte del trabajo que venimos haciendo desde hace 12 años en este periódico. No sé si en esta colaboración también se ha planteado de cuando en cuando hacer ese reporterismo.
R. Bueno, yo en principio no descarto nada. Vengo de momento a expresar opinión y análisis. En principio, lo que sí es cierto es que, si me llega una buena historia, tengo dónde contarla. Hay veces que, como decía antes, las historias hay que ir a buscarlas a la calle; también es cierto que otras veces te llegan. Pero si yo me encuentro una buena historia en la calle... Lo primero es que te tiene que gustar a ti. Porque, si no te gusta a ti, probablemente no les gustará a otros. Te tiene que atrapar a ti. Y si te atrapa a ti, tienes la experiencia y la forma de poder hacer que a otros les atrape también. Entonces, en principio, si hay una buena historia que contar, más allá de lo que es un análisis, que es a lo que fundamentalmente me dedico, o a opinar, ¿por qué no? Las historias siempre son bienvenidas, y no hay que guardárselas para uno; hay que contarlas.
P. Aquí los lectores van a encontrar todas las caras posibles de Rafael Navas.
R. A mí nunca me ha disgustado ningún género. Yo siempre he dicho que mi género favorito es el de sucesos. Y mi pieza favorita es el obituario. Imaginaos. Creo que un buen obituario es una pieza que se está perdiendo, pero que, para mí, es probablemente lo más leído del periódico, y el que diga que no, miente. Es cierto que son piezas por las que yo tengo un especial respeto, porque creo que se han perdido y porque creo que, además, generan una empatía también con los familiares y los amigos que echan de menos a esa persona que se ha ido. Y el género de sucesos me encanta. De hecho, si hubiera tenido que elegir, habría elegido ser reportero de sucesos.
P. La crónica negra.
R. Tengo grandes amigos que se dedican a la crónica negra, que han escrito y publicado libros. También han recibido premios muy justos por esos trabajos. Me encanta mucho la literatura negra, el noir. Pero, desgraciadamente, no tengo esa capacidad para escribir, y entonces me he ido a algo mucho más prosaico, como es la política. Y casi todos mis artículos se relacionan más con la política y con la economía también un poco. Pero nunca me cierro a un determinado género. Al contrario, yo creo que los periodistas debemos intentar estar en todos los géneros. Yo escribí de deportes; estuve tres años en Deportes. Alguna vez, cuando me faltaba el redactor taurino, me comía los teletipos de toros y eso no significa que me gustaran; simplemente hay que hacer de todo un poco en esta vida.
Esto ya es un consejo que nadie me ha pedido, pero que se lo digo a todos mis amigos que tienen hijos que estudian Periodismo y a sobrinos que han estudiado Periodismo, y es que cuanto más sepas hacer, mejor. Si, además de ser un buen periodista que cuenta las cosas con palabras, sabes hacer buenas fotos y contar las cosas con imágenes, mejor que mejor. Hoy en día, cada vez más, las empresas necesitan fotoperiodistas. Porque, primero, evidentemente, es un dos por uno, pero sobre todo porque una persona que ve por los ojos y que sabe escribir es un periodista mucho más completo. Y, desgraciadamente, durante años, durante siglos, hemos separado, como si fueran dos especies animales distintas, humanas, al periodista que escribe del periodista que hace fotos. Al fotógrafo del redactor. Y eso es un error.
Yo he contado grandes historias gracias a la foto de un compañero mío. No voy a decir nombres porque son muchos y me dejaría a algunos fuera. Pero yo tengo en la mente la foto de una portada del periódico a la que no le hacía falta ni el titular. Y eso, ¿de quién es el mérito? Pues, evidentemente, del fotoperiodista, del fotógrafo, que, además, cuanta más piña haga con el que junta las letras, mejor será el trabajo. Siempre que yo veía que determinado fotógrafo iba a hacer un reportaje con determinado redactor o redactora, me echaba a temblar, porque es que no se hablaban. Y si no se hablan, el trabajo no va a quedar bien.
P. Una pinceladita, porque hubo momentos ahí en los que no lo pasó usted muy bien en la grada. No sé si era porque no estaba en su hábitat natural, en su etapa en el Cádiz CF. ¿Cómo fue aquello?
R. Para mí, lo del Cádiz fue una puñetera casualidad. En la vida se me hubiera ocurrido pedirle trabajo al Cádiz o llamar a la puerta del Cádiz una vez que dejé la dirección del periódico. Eso fue casualidad. Eso fue a través de un trabajo que hice para un fondo de inversión, que era poner en marcha un plan de comunicación para ese fondo; eran unos meses. Y ese fondo de inversión, da la casualidad de que trabajaba para el Cádiz. Al Cádiz le gustó ese trabajo y el Cádiz me llamó. Antes hubiera llamado a la NASA. Antes que al Cádiz. No por el Cádiz; o al Málaga, o al Sevilla, o al Xerez Deportivo. Porque en la vida me hubiera visto trabajando en la comunicación de un equipo de fútbol. Dicho esto, yo le estoy muy agradecido.
P. En Primera, además.
R. Sí, en Primera División. Trabajando con LaLiga. Lo bueno que ha tenido esa etapa es que he aprendido mucho. He aprendido mucho de los clubes de fútbol desde un punto de vista institucional, económico. He aprendido mucho de cómo funciona LaLiga. LaLiga es un mundo aparte. Hay que hacer un máster para saber cómo funciona, y funciona de una manera muy compleja y muy interesante. Conocer otras ligas también. El mundo del fútbol es un sector que está creciendo a dos dígitos, que tiene un futuro enorme por delante. Pero yo lo confieso: yo lo paso muy mal viendo un partido de fútbol. Sufría cada vez que veía jugar al Cádiz, porque yo sabía que lo que esos señores, esos once señores con pantalón corto, hacían me afectaba en mi trabajo. Y no dependía al cien por cien de mí. A mí me generó mucha angustia. Fueron unos años muy bonitos, y luego llegaron los años en que... todo el mundo quiere estar en los ascensos, pero nadie quiere estar en los descensos.
"Pude hacer cosas muy bonitas en el Cádiz, pero también reconozco que tal vez no era mi hábitat natural"
Creo que se acabó una etapa. Cubrí una etapa muy interesante de mi vida, de la que tengo unos recuerdos maravillosos. Uno de ellos es que el Cádiz me dio la oportunidad de estar tres días en El Salvador con Jorge Mágico González. Eso es un lujo. Poder estar tres días con ese señor, y con mi amigo Pepe Mata, que por supuesto ahí está, eso ya es para toda la vida. Esas oportunidades que tiene de conocer jugadores... Me dio la oportunidad de hacer un congreso de la lengua dedicado al lenguaje, al habla en el fútbol, y poder traer y juntar por primera vez a José María García y a José Ramón de la Morena, que llevaban 20 años sin hablarse. Esa fue la primera vez que se hablaron, y fue gracias al Cádiz Club de Fútbol. Pude hacer cosas muy bonitas en el Cádiz, pero también reconozco que, como bien decía, tal vez no era mi hábitat natural. Tengo muchos amigos y compañeros que trabajan como periodistas en clubes de fútbol y, probablemente, como han estado más tiempo, se sienten más cómodos. Yo no es que me sintiera incómodo; lo que sí me sentía era un poco, ya digo, superado por los resultados deportivos.
P. Tenía la necesidad de rematar los córners...
R. Efectivamente. Y luego eso: que el Cádiz perdía y estaba tres días que no levantaba la cabeza. Pero no solamente yo, sino muchísimos compañeros, porque el fútbol es algo que mueve emociones. No se puede explicar con argumentos.
P. Fernando Vázquez, nuestro fotoperiodista en Sevilla, también colabora con el Real Betis y me comentaba el otro día justo esto mismo, el funeral de los entrenamientos cuando se había perdido un partido...
R. Es que son emociones.
P. Pero dentro de dos días hay otra oportunidad.
R. Puedes conseguir que mañana se le traiga un premio a la Fundación Cádiz Club de Fútbol, que, por cierto, funciona maravillosamente y es un auténtico lujo para esta provincia; a una asociación de personas que tienen una enfermedad; más de 200 convenios... y tú lo haces estupendamente. Pero si al día siguiente, o el día antes, el Cádiz ha perdido, el valor que se le da a eso... es injusto, porque la gente se queda al final con lo malo. Siempre cuento el caso de la señora del Pópulo, María, con la que, por cierto, todavía mantengo una amistad, y con su hija Eva. El Cádiz evitó el desahucio de esa señora en el Pópulo, pero tuvo la desgracia de que ese año no se mantuvo en Primera, y la gente no valoró ese esfuerzo que hizo el Cádiz. Y me parece injusto. Ahora que se habla tanto del desahucio de Maricarmen... El Cádiz evitó el desahucio de María en el Pópulo y muy poca gente lo sabe. Por supuesto, el Cádiz nunca lo dio a conocer; eso se filtró. A mí me prohibieron que hiciera una nota de prensa. Me dieron instrucciones de que esto se hacía para ayudar a personas, no para obtener votos ni para obtener el aplauso de los aficionados. Y, sin embargo, aquello no se valoró, desde mi punto de vista, lo suficiente. El único premio que recibió el Cádiz por eso, la fundación, fue de una asociación de Zaragoza. Lo demás se quedó... Y eso es porque, al final, los resultados deportivos en un club de fútbol están por encima de todo, por encima de cualquier cosa. En ese sentido, es un aprendizaje. Aprendí mucho. Aprendí mucho a trabajar en una empresa deportiva y a conocer por dentro cómo funciona el mundo del deporte profesional. Y con eso me quedo: con lo bueno que viví, con lo muchísimo que disfruté también.
Rafael Navas, tras la entrevista, conversa con Paco Sánchez Múgica, director de lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
P. Rafael Navas, cinco años después, vuelve a la prensa escrita. Cinco años han pasado, se dice pronto.
R. Mi último trabajo para un medio de comunicación escrito, para el Diario de Jerez, fue el 31 de octubre de hace cinco años. Y me quise despedir con una entrevista a mi amigo Faustino. Como sabía que ese día iba a ser el último, pensé cómo me quería despedir, y entrevisté a mi amigo Faustino Rodríguez para despedirme, porque él se había caído mil veces y se había vuelto a levantar. Y aquel mensaje, unido al editorial, al último artículo de opinión de la página 2, que iba sobre eso, me pareció una manera, no sé, simbólica de despedirme después de 35 años, sabiendo que no iba a volver a escribir en mucho tiempo, o en algún tiempo, en un medio de comunicación, como así ha sido. Y se lo dediqué a él y a todas las personas que, como él, se caen y se vuelven a levantar.
P. Rafael es un auténtico honor para nosotros. Esperamos estar a la altura de esta colaboración que emprende con nosotros. Sé por un amigo común, a quien se le da muy bien esto de los sucesos, que está usted ilusionado con esta etapa, así que no puede haber nada que nos haga más feliz que esté con nosotros. Sin embargo, lo que sí quería preguntarle es si recuerda el momento en el que le picó el veneno del periodismo.
R. Creo que esto ha sido por una cuestión del destino. En mi casa había muchos arquitectos, los Renedo son muchos, y yo quería estudiar Arquitectura. De hecho, me encanta la arquitectura. Pero en segundo de BUP yo tuve un profesor de Física que era muy malo. Yo no me enteraba de nada, y de hecho me tuvieron que poner un profesor particular para poder aprobarla. En Matemáticas era sobresaliente, pero en Física no. Y yo iba enfocado a Ciencias para ser arquitecto, y me dio tanto miedo el tema de la física que le digo: "Papá, en tercero he echado para Letras". "¿Para Letras, chiquillo? ¿Griego, latín?..." "Que sí, papá, que a mí la física me ha quitado las ganas". Y mi padre, ya con los nervios: "¿Entonces qué vas a hacer?". Y le digo: "Pues ya me buscaré algo". Y entonces me matriculé en Sonido e Imagen en la Complutense. Y yo podía estar trabajando en Antena 3, porque de mi promoción se colocó todo el mundo en Antena 3, en Telecinco... Era la primera promoción, la llegada de las privadas... pues mi padre se enfadó conmigo, habló con mi tía, con la que me quedaba en Madrid a estudiar, y dijo "haz Periodismo, por lo menos puedes trabajar en todo... hay más campo". Por no escucharlo, hice Periodismo, y al final me salió bien la jugada porque a los tres años, en tercero, ya estaba trabajando en el Diario de Jerez. Manolo de la Peña —el entonces director— y el convenio con la universidad me dejaban ir a los exámenes. Y yo iba a los exámenes, los aprobé y terminé un año más tarde, pero terminé.
Un día me dice mi madre: "¿Tú te has fijado en que tu abuelo tenía una imprenta?". Mi abuelo, Domingo Renedo, tenía una imprenta en El Puerto y editaba una revista que se llamaba Cruzados, en blanco y negro, lógicamente. Y mi madre, Hortensia Renedo, fue la primera mujer locutora de radio de El Puerto. Hacía un programa con Agustín Merello y Fernando Gado. Tiene una voz preciosa. "¿Ves como al final por algún lado te tenía que llegar lo del periodismo?", me decía mi madre. Sí, corre tinta por mis venas, por mi abuelo.
Al borde de los 40 años de carrera periodística intachable
Cinco años después de despedirse de Grupo Joly con una entrevista a un amigo que se había caído mil veces y se había vuelto a levantar, el llorado Faustino Rodríguez de Bar Juanito, Rafael Navas Renedo (Cádiz, 1968) vuelve a la prensa escrita. Lo hace en lavozdelsur.es, donde firmará análisis y opinión, sin cerrar la puerta a la buena historia que le salga al paso, aún con muchas historias y periodismo de calidad que contar. Y no vuelve por falta de ocupación. Desde 2021 su oficio diario es la comunicación empresarial, que ejerce al frente de su consultora, RafaNavas Comunicación, y ha vivido una intensa y fructífera experiencia al frente de la comunicación institucional en el Cádiz Club de Fútbol.
Vuelve porque le gusta este proyecto periodístico, joven, fresco, obsesionado por la calidad y el periodismo, y porque, en realidad, nunca se fue del todo de la prensa escrita. "Una cosa es dejar la dirección de un periódico y otra cosa es dejar de ser periodista. Yo me moriré periodista".
Entró en Diario de Jerez como ayudante de redacción en 1987, con la carrera de Ciencias de la Información todavía a medias en la Complutense, y subió uno a uno todos los peldaños de la redacción: redactor, jefe de Local, delegado de Diario de Cádiz en El Puerto, redactor jefe. Después llegó la dirección: Diario de Jerez entre 2002 y 2008, Diario de Cádiz hasta 2015 y otra vez Diario de Jerez hasta 2021. Luego dirigió la comunicación de Sport City Cádiz y del Cádiz Club de Fútbol, un destino que él mismo llama "una puñetera casualidad".
Ni la radio ni la televisión lo soltaron nunca. Al borde de los 40 años de carrera profesional intachable. Es analista político en En clave Sur, de Onda Cero, desde 2010, y lo fue en La Ventana de Andalucía, de la SER, y en la tertulia de COPE Andalucía. Hoy se sienta en Acento Andaluz, de 7TV, y en Despierta Andalucía, de Canal Sur. Ha rechazado ofertas de partidos e instituciones para que nadie le ponga etiqueta, y presume de no haber mirado nunca el carné de nadie antes de escribir. Lleva la independencia periodística como bandera.
La tinta le viene de casa. Su abuelo, Domingo Renedo, sacó adelante con su abuela Hortensia a doce hijos a fuerza de oficios. Uno de ellos fue la imprenta que tuvo en El Puerto en los años 50 y 60 del siglo pasado, y en el periódico que editaba dio sus primeros pasos Agustín Merello, gran periodista, gran persona y sobrino de Rafael Alberti. Con Merello empezó a hacer radio su madre, Hortensia Renedo, en Radio Puerto, y así se convirtió en la primera mujer locutora de El Puerto. Del abuelo y de la madre heredó Rafael Navas una convicción que repite como un mandamiento: las noticias se escriben en las redacciones —o teletrabajando desde donde sea—, pero están en la calle. En la barra de un bar o a la puerta de una comisaría. De ahí no se va a bajar.
Pregunta. En primer lugar, quería darle la bienvenida a lavozdelsur.es. Me gustaría que, de alguna manera, nuestros lectores entendieran qué significa para usted dar este paso, después de cinco años sin escribir en prensa diaria.
Respuesta. Bueno, en primer lugar, agradezco la confianza y agradezco la invitación que me hacen desde lavozdelsur.es para colaborar con vosotros. En ese sentido, soy un colaborador más, que viene a aportar experiencia, que viene a aportar años de trabajo en una redacción haciendo de todo. Empecé siendo becario y acabé en dirigiendo por años, por experiencia, por trabajo, por esfuerzo. Y he conocido todos los estadios de la profesión. En ese sentido, lo que vengo a aportar es experiencia e intentar hacer un periodismo de otra manera: análisis, un periodismo muy analítico, al que me dedico ahora. Intentar interpretar la realidad e interpretar también las propias noticias que provienen de la realidad. Y también hacer una labor de seguir aprendiendo, desde otro punto de vista. Creo que en la vida no se termina nunca de aprender.
Si hace unos años nos dicen que vamos a conocer una cosa que se llama inteligencia artificial, que es una herramienta que nos hace las cosas mucho más fáciles y que hace cosas sorprendentes, probablemente no nos lo creeríamos. Y hemos tenido que aprenderlo todo de esta nueva herramienta. Igual que en su día pasamos de la máquina de escribir, que yo tuve el honor de conocer también, y de ahí al ordenador digital, en todas sus variantes, desde el fósforo verde hasta la realidad aumentada.
"El periodismo hoy día no es que siga siendo necesario, es que creo que es más necesario que nunca. Pero el periodismo de calidad"
P. Usted ha sido director y compañero de muchos de quienes fundamos hace doce años este proyecto de periódico digital que, a su vez, se ha traducido en una empresa de comunicación multimedia. El recuerdo que tenemos suyo es el de la búsqueda del periodismo de calidad, algo que intentamos practicar por todos los medios posibles, aunque a veces no sea fácil, ni se valore.
R. Es verdad que conozco a muchas de las personas que trabajan en esta casa, porque he tenido la suerte de trabajar con ellas, y espero seguir disfrutando mucho haciendo esta noble profesión. Y además creo que el periodismo hoy día no es que siga siendo necesario, es que creo que es más necesario que nunca. Pero el periodismo de calidad: un periodismo hecho con paciencia, un periodismo hecho sin caer en las prisas, sin caer en... yo creo, sin la competencia en el clickbait, que es para mí uno de los peores pecados que tiene ahora mismo el ejercicio de la profesión, el captar audiencias como sea. Y eso yo voy a seguir defendiéndolo. Distinto es que haya otros compañeros que, llevados por el ejercicio frenético de la actividad, a veces lo practiquen, y yo no les culpo por ello, porque muchas veces es algo que están viendo todos los días y se les acaba pegando.
"Mi relación hoy día con el periodismo no es que sea la misma; yo diría que es mayor incluso"
P. ¿Cuál es la relación de Rafael Navas hoy en día con la prensa, con la actualidad?
R. Bueno, realmente el mundo del periodismo nunca lo he abandonado. O sea, una cosa es dejar la dirección de un periódico y otra cosa es dejar de ser periodista. Yo me moriré periodista. No voy a decir que nací periodista porque eso suena un poco, no sé, exagerado. Pero sí es verdad que yo nunca he dejado de ser periodista. He seguido haciendo periodismo, lo que pasa es que lo he hecho de otra manera. Lo he hecho, en primer lugar, colaborando con medios de comunicación que me han invitado a hacerlo, tanto en radio como en televisión. He seguido escribiendo en redes sociales. He escrito también mucho para mí, para no perder la gimnasia o la dinámica de la escritura, que creo que es importante. Me leo diariamente unos 20 periódicos, y no solamente las portadas, sino también profundizando en muchas noticias. El ejercicio de hacer informes y clipping para las empresas también es hacer periodismo. Y bueno, me he dedicado también a asesorar a medios, a instituciones y a empresas en cuestiones periodísticas. Por lo tanto, mi relación hoy día con el periodismo no es que sea la misma; yo diría que es mayor incluso. La única diferencia es que he cambiado de escenario. Ahora es un escenario diferente al que tenía, que era dirigir un periódico. Pero mi relación sigue siendo diaria, total y absoluta.
Rafael Navas, tras la entrevista.
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JUAN CARLOS TORO
P: ¿Ha cambiado el papel que debe tener hoy el periodismo en la sociedad?
R. Siempre pienso que el periodismo debe servir para ayudar a la sociedad. Tenemos una herramienta que puede ayudar a que muchas personas puedan cambiar su forma de vida. Podemos ayudar a que se solventen problemas, porque cada vez los políticos son más sensibles a lo que se publica. Y creo que hay que hacer un periodismo basado en las historias. Yo, hace unos 15 o 16 años, fui invitado a dar una charla en Tánger, invitado por el Instituto Cervantes de allí y por la Asociación de la Prensa de Cádiz, a la que pertenezco, y me dijeron que me inventara una charla, que pensara en una charla. Y el título de la charla, hace 15 años, insisto, fue Periodismo: contar historias. Creo que el periodismo es contar historias.
Las noticias hoy en día te las hace una máquina. Pero antes incluso de la inteligencia artificial ya había programas de muchos periódicos que, a partir del resultado de un partido de fútbol, te hacían la crónica, y no había habido nadie de ese periódico allí, en el campo. Eso, hoy día... las noticias son una commodity. Las noticias las hace cualquiera; cualquiera desde su casa puede tener acceso a montones de noticias, replicarlas, pegarlas y, con más o menos suerte, que alguien se las compre. Lo que distingue ahora mismo, y desde entonces ya lo pensaba, al periodismo antiguo, por así decirlo, al periodismo clásico, del periodismo que hoy día reclama la sociedad, es que la gente quiere que le cuenten historias interesantes. Da igual que sean de personas muy importantes, que sean historias de personas anónimas o que sean historias de sitios que no conozcamos, pero que la historia te atrape. Es como un buen libro.
"Creo que cada vez esa brecha que había entre el periodismo y la literatura se ha ido estrechando, y cada vez se escribe mejor"
P. Un periodismo más literario, otra vez un 'nuevo periodismo' 3.0.
R. Creo que cada vez esa brecha que había entre el periodismo y la literatura se ha ido estrechando, y cada vez se escribe mejor. A pesar de todos los problemas que tiene la profesión, cada vez se escribe mejor, porque la gente sabe que se valora. Y ahora es bueno también que la gente pague por un buen periodismo. Y creo que los periodistas debemos aspirar a que se nos valore por lo que contamos, no por lo que replicamos. Y nada peor que replicar una nota de prensa o replicar un teletipo. Hay que trabajar los temas si tú quieres que sean atractivos y te quieres diferenciar de la competencia.
P. Recordará redacciones bulliciosas y a menudo humeantes, tipo 'Primera plana', ¿ese oficio ha pasado ya a mejor vida o, en el fondo, la esencia, esto que está diciendo, siempre va a permanecer?
R. Pues no cabe duda de que después de la pandemia, que hizo muchísimo daño en todos los sentidos... en el plano periodístico, las redacciones se quedaron vacías y el periodismo lo hacía cada uno desde casa. Y eso hizo mucho daño, porque es verdad que hizo que se valorase mucho el teletrabajo, que se ha quedado en muchos casos. Y que tiene su parte buena también, y que yo no critico, porque creo que una buena historia se puede contar desde Pekín y se puede contar desde la calle Larga, o se puede contar desde Ubrique. Yo creo que el buen periodismo da igual dónde se haga; lo importante es que se haga. Pero creo que sí, creo que en las redacciones evidentemente se ha perdido ese ambiente de las películas, como tú decías. El hecho del humo: se fumaba en las redacciones, se bebía en las redacciones, se comía en las redacciones...
"Lo que más me preocupa es que la gente se quede en la redacción y no salga a la calle"
P. Prácticamente se vivía en ellas.
R. Se vivía, se echaban muchas horas, y el echar muchas horas hacía que muchas redacciones se convirtieran en familias, en piñas. Pero eso ha ido cambiando; ya digo que la pandemia fue un punto de inflexión. Y ahora las redacciones son mucho más frías, son más oficinas. A mí me lo decían en los últimos años cuando entraba alguien en la redacción: "Esto parece una oficina de venta de seguros". Y yo decía: "Es que aquí la gente no lleva sombrero de ala ancha, ni hay una diana donde tirar dardos, ni la gente escupe en las papeleras". Esas imágenes, afortunadamente, también han desaparecido. Y las redacciones son lugares de trabajo.
Pero lo más importante para mí no es eso. Que se haya perdido esa esencia bucólica del periodismo en las redacciones, los gritos, bueno, puede ser una pena, pero no es la clave. Para mí lo más importante es que las noticias se hacen en las redacciones, pero están en la calle. A mí lo que más me preocupa es que la gente se quede en la redacción y no salga a la calle. A mí lo que más pena me da es ver que la gente no busca las noticias en la barra de los bares, no busca las noticias en los parques, en las plazas, ni se va a la puerta de las comisarías. Eso se está perdiendo. Y hoy día se funciona mucho por telefonazo, no digamos ya por WhatsApp. Ahí se pierde mucho el componente humano.
"Calidad frente a cantidad. Es lo que yo creo que ahora mismo reclamaría"
Si tú no te relacionas con tu confidente de la policía y no te vas a tomar copas con él al menos una o dos veces al mes, no vas a conseguir buenas noticias desde la redacción. No puedes esperar a que tu teléfono suene estando sentado en la mesa de una redacción por tu cara bonita o por ser quien eres. Tienes que salir. Y para mí la clave es que, si tú no sales a la calle, las noticias no te van a llegar. No te van a llegar, o no te van a llegar de igual manera. Por eso, que se haya perdido ese romanticismo de las redacciones que hay en las películas... bueno, tiene su aquel. Pero lo más importante para mí es que no se salga a la calle, que se crea que desde una redacción hay que estar produciendo noticias como churros para ir subiendo las audiencias desde las ocho de la mañana; y no saber que en la calle, abajo, puede haber algo, una historia que te va a hacer vender más que esas noticias que estás replicando como churros. O sea, calidad frente a cantidad. Es lo que yo creo que ahora mismo reclamaría. Prefiero un periódico que me cuente tres historias interesantes al día que uno que me dé tres mil noticias.
Navas, en un momento de la entrevista con lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
P. Y esa, además, puede ser la manera de que la gente vuelva a pagar por esto, ¿no? Es el otro gran reto.
R. Sin duda. Por una buena firma, por una buena historia, por algo que te haga pensar, por algo que te divierta también. Pero, ojo, ya entramos ahí en otro terreno, que es el del entretenimiento, que es en el que todos los medios han acabado entrando al final.
P. Bueno, también cabe, ¿no?
R. Sí, pero no sé si por el entretenimiento se acabaría pagando. El entretenimiento lo tenemos en las cadenas públicas, en las cadenas privadas, en el streaming. Yo creo que la noticia es algo más serio, ¿no? Y contar una buena historia de una manera seria no es lo mismo que poner un patito que baila al son de una canción de Shakira.
P. Noticias chorras, las del 'clickbait'.
R. Sí, pero hay noticias chorras que dan más visitas que una buena historia. O sea, un redactor se va una semana a investigar un crimen en un pueblo de La Mancha y cuenta un pedazo de historia como para escribir un libro, y luego tiene la frustración de que su historia tiene menos seguidores que el vídeo del patito que baila al son de una canción de Shakira. Y eso nos lo tenemos que hacer mirar como sociedad también.
"Si ofreces buenas historias, la gente te las acaba comprando y se acaban viralizando también"
P. ¿No tiene la sensación de que en el fondo el consumo de prensa ha sido siempre para un inmensa minoría que luego ha influido y que ahora, con las redes sociales, da la impresión como de que cualquiera puede informar y todo el mundo consume información, aunque sea falsa, por la que jamás pagaría?
R. La verdad es que el ejemplo del patito es real. Era un flamenco y era una canción de Lola Flores, y es real. Es lo más leído, con diferencia, lo más visto, etcétera. Mucho más que reportajes de grandes compañeros que se parten la cara y que escriben como los ángeles. Pero yo creo que la clave no está en la demanda, la clave está en la oferta. Si ofreces buenas historias, la gente te las acaba comprando y se acaban viralizando también. Las redes sociales tienen, para mí, una cosa que es maravillosa, que es la capacidad de que una buena historia se lea en cualquier parte del mundo y, además, se viralice. Evidentemente, tienen la parte negativa: que una gran mentira, las fake news, también se viralizan, y entonces crean desinformación, que es lo contrario de lo que perseguimos los que nos dedicamos a la comunicación. Y creo que, poco a poco, la responsabilidad de ir educando a los lectores es nuestra. Y desde pequeñitos.
Yo conozco mucha gente que no se informa por medios de comunicación convencionales. No se informa ni por un digital, ni por un periódico en papel, ni por un informativo de la televisión, ni, por supuesto, por un programa de radio. Se informa por un prescriptor, que es un señor que tiene un perfil y al que tú le das toda la confianza del mundo para informarte y para formarte como persona. Eso para mí es un grave peligro. Mi recomendación a todo el que quiera profundizar en este asunto es: hay que ver a los prescriptores, hay que escuchar radio, hay que ver tele, hay que leer periódicos digitales, leer periódicos impresos, los clásicos y los más modernos, y, en definitiva, tener un prisma con el que luego tsacar tus propias conclusiones. A mí, por ejemplo, me encanta YouTube, pero en YouTube hay de todo. Hay obras de arte y hay auténticas barbaridades. Pero tienes que saber discernir, y para eso, cuanto más abras el abanico de medios, cuanto más diversos sean tus soportes informativos, más capacidad vas a tener para discernir.
"Es verdad que para algunas personas podré parecer de un lado y para otras, de otro. Yo siempre he repartido a todo el mundo"
P. Cuando empezamos a hablar de esta colaboración, no teníamos en el horizonte inmediato las elecciones generales. ¿Qué le parece que en estos tiempos impere el pensamiento único, la polarización y el 'conmigo o contra mí'?
R. Yo siempre me he considerado un profesional muy independiente. He tenido la suerte de trabajar durante 35 años en un medio que es independiente. Vengo a colaborar con otro medio que es independiente, y así va a seguir siendo. Yo he tenido, como muchísimos otros compañeros, ofertas de cariz político, tanto de partidos como de instituciones muy marcadas políticamente, y gentilmente las he rechazado por una cuestión muy sencilla: porque no quiero que me etiqueten, si es posible. Digo "si es posible" porque, bueno, nunca puedes decir "de esta agua no beberé", pero hasta ahora lo he conseguido. Porque quiero que, cuando alguien me lea, sepa que va a leer un artículo de una persona que no tiene ninguna relación con el poder. Buenas relaciones, todas; pero ninguna relación, me refiero, profesional o económica o lo que sea.
"Sobre todo, darles voz a los sin voz, que para mí es otra de las cosas más importantes del periodismo: dar voz a los sin voz"
Y en esa línea yo creo que voy a seguir estando. Es verdad que para algunas personas podré parecer de un lado y para otras, de otro. Yo siempre he repartido a todo el mundo, y lo sabe perfectamente usted como entrevistador, porque hemos trabajado juntos muchos años. Nunca he mirado el carné de nadie a la hora de escribir una información. Siempre hemos intentado darle voz a todo el mundo. Sobre todo, darles voz a los sin voz, que para mí es otra de las cosas más importantes del periodismo: dar voz a los sin voz. Y creo que, en el caso de las elecciones generales, partimos de una polarización muy grande y de una cosa que a mí me da mucho miedo, que es el etiquetado de los periodistas. Hemos visto hace poco cómo, con el membrete del Ministerio del Interior, que a mí esa cosa me da un poquito más de yuyu, se etiqueta a periodistas. De una manera, además, absolutamente, poco científica.
"Nunca he practicado el periodismo de trinchera, ni lo voy a hacer"
P. Burda.
R. Y burda. Creo que tenemos que combatir eso. Evidentemente, hay muchos periodistas que trabajan desde la trinchera. Yo no lo comparto, pero bueno, cada uno sabrá lo que hace. Yo nunca he practicado el periodismo de trinchera, ni lo voy a hacer. Voy a dar mi opinión, y a veces le gustará a uno y a veces le gustará a otro. Con las elecciones generales, evidentemente, hay mucho que criticarle a este Gobierno. Muchísimo. Muchísimo. Pero también hay cosas que criticarle a la oposición. Entonces, evidentemente, si lavozdelsur.es me da esa voz, la voy a seguir utilizando y voy a seguir haciendo el mismo periodismo que hacía antes. Lo voy a hacer ahora en otro medio. Porque, además, si de algo te sirven los años, es para alcanzar, aparte de un poquito más de madurez, se supone, también más escepticismo.
Otro instante de la conversación.
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JUAN CARLOS TORO
P. ¿Es usted más escéptico ahora?
R. Yo soy cada vez más escéptico.
P. No equidistante.
R. No quiero hablar de esa falsa neutralidad. Me refiero a que cada vez me llevo más desengaños con la política. Y como cada vez, en lugar de ilusionarme más, me desilusiono más como ciudadano, eso lo traslado muchas veces a lo que yo opino en tertulias de radio, en tertulias de televisión, e intento ser lo más franco posible. Si yo no estoy ilusionado con lo que hay o con lo que pueda venir, lo diré. Y si me ilusiona el día de mañana, ojalá lo pueda decir también, ¿no? Pero ser escéptico es dar por hecho que yo, de partida, no me creo nunca nada. Esa frase tan famosa, que está feo que la diga porque está muy repetida, de que hacer periodismo es contar lo que el poder no quiere que se cuente. Creo bastante en ella. Realmente, cuando alguien me cuenta algo, lo primero que tengo que hacer es contrastarlo. Y después me lo creeré o no me lo creeré. Pero me vale para un suceso, me vale para una filtración de un político o me vale para el nombramiento de un alto cargo. Lo primero es contrastar.
P. Otra frase tópica: asomarse a la ventana para ver si es verdad eso que dicen de que está lloviendo...
R. Efectivamente. Es que hay tantas frases hechas que me da hasta vergüenza utilizarlas, porque están muy vistas. Pero es que yo soy así también como persona. Yo mismo, en cualquier ámbito de mi vida, lo pongo todo en duda. Y creo que eso a veces me puede generar una cierta angustia, pero luego mi conciencia está mucho más tranquila.
P. Y llega a esta nueva etapa con la ilusión de encontrar también buenas historias, no solo de opinar o de analizar desde tu experiencia, desde tu bagaje, desde ese escepticismo. Estas conversaciones empezaron también a raíz de que formó parte del jurado del último Premio Cádiz de Periodismo, donde tuvimos la suerte, en lavozdelsur.es, de ganar con una historia muy dura de trata de personas. De alguna manera, pudo valorar ese trabajo, que forma parte del trabajo que venimos haciendo desde hace 12 años en este periódico. No sé si en esta colaboración también se ha planteado de cuando en cuando hacer ese reporterismo.
R. Bueno, yo en principio no descarto nada. Vengo de momento a expresar opinión y análisis. En principio, lo que sí es cierto es que, si me llega una buena historia, tengo dónde contarla. Hay veces que, como decía antes, las historias hay que ir a buscarlas a la calle; también es cierto que otras veces te llegan. Pero si yo me encuentro una buena historia en la calle... Lo primero es que te tiene que gustar a ti. Porque, si no te gusta a ti, probablemente no les gustará a otros. Te tiene que atrapar a ti. Y si te atrapa a ti, tienes la experiencia y la forma de poder hacer que a otros les atrape también. Entonces, en principio, si hay una buena historia que contar, más allá de lo que es un análisis, que es a lo que fundamentalmente me dedico, o a opinar, ¿por qué no? Las historias siempre son bienvenidas, y no hay que guardárselas para uno; hay que contarlas.
P. Aquí los lectores van a encontrar todas las caras posibles de Rafael Navas.
R. A mí nunca me ha disgustado ningún género. Yo siempre he dicho que mi género favorito es el de sucesos. Y mi pieza favorita es el obituario. Imaginaos. Creo que un buen obituario es una pieza que se está perdiendo, pero que, para mí, es probablemente lo más leído del periódico, y el que diga que no, miente. Es cierto que son piezas por las que yo tengo un especial respeto, porque creo que se han perdido y porque creo que, además, generan una empatía también con los familiares y los amigos que echan de menos a esa persona que se ha ido. Y el género de sucesos me encanta. De hecho, si hubiera tenido que elegir, habría elegido ser reportero de sucesos.
P. La crónica negra.
R. Tengo grandes amigos que se dedican a la crónica negra, que han escrito y publicado libros. También han recibido premios muy justos por esos trabajos. Me encanta mucho la literatura negra, el noir. Pero, desgraciadamente, no tengo esa capacidad para escribir, y entonces me he ido a algo mucho más prosaico, como es la política. Y casi todos mis artículos se relacionan más con la política y con la economía también un poco. Pero nunca me cierro a un determinado género. Al contrario, yo creo que los periodistas debemos intentar estar en todos los géneros. Yo escribí de deportes; estuve tres años en Deportes. Alguna vez, cuando me faltaba el redactor taurino, me comía los teletipos de toros y eso no significa que me gustaran; simplemente hay que hacer de todo un poco en esta vida.
Esto ya es un consejo que nadie me ha pedido, pero que se lo digo a todos mis amigos que tienen hijos que estudian Periodismo y a sobrinos que han estudiado Periodismo, y es que cuanto más sepas hacer, mejor. Si, además de ser un buen periodista que cuenta las cosas con palabras, sabes hacer buenas fotos y contar las cosas con imágenes, mejor que mejor. Hoy en día, cada vez más, las empresas necesitan fotoperiodistas. Porque, primero, evidentemente, es un dos por uno, pero sobre todo porque una persona que ve por los ojos y que sabe escribir es un periodista mucho más completo. Y, desgraciadamente, durante años, durante siglos, hemos separado, como si fueran dos especies animales distintas, humanas, al periodista que escribe del periodista que hace fotos. Al fotógrafo del redactor. Y eso es un error.
Yo he contado grandes historias gracias a la foto de un compañero mío. No voy a decir nombres porque son muchos y me dejaría a algunos fuera. Pero yo tengo en la mente la foto de una portada del periódico a la que no le hacía falta ni el titular. Y eso, ¿de quién es el mérito? Pues, evidentemente, del fotoperiodista, del fotógrafo, que, además, cuanta más piña haga con el que junta las letras, mejor será el trabajo. Siempre que yo veía que determinado fotógrafo iba a hacer un reportaje con determinado redactor o redactora, me echaba a temblar, porque es que no se hablaban. Y si no se hablan, el trabajo no va a quedar bien.
P. Una pinceladita, porque hubo momentos ahí en los que no lo pasó usted muy bien en la grada. No sé si era porque no estaba en su hábitat natural, en su etapa en el Cádiz CF. ¿Cómo fue aquello?
R. Para mí, lo del Cádiz fue una puñetera casualidad. En la vida se me hubiera ocurrido pedirle trabajo al Cádiz o llamar a la puerta del Cádiz una vez que dejé la dirección del periódico. Eso fue casualidad. Eso fue a través de un trabajo que hice para un fondo de inversión, que era poner en marcha un plan de comunicación para ese fondo; eran unos meses. Y ese fondo de inversión, da la casualidad de que trabajaba para el Cádiz. Al Cádiz le gustó ese trabajo y el Cádiz me llamó. Antes hubiera llamado a la NASA. Antes que al Cádiz. No por el Cádiz; o al Málaga, o al Sevilla, o al Xerez Deportivo. Porque en la vida me hubiera visto trabajando en la comunicación de un equipo de fútbol. Dicho esto, yo le estoy muy agradecido.
P. En Primera, además.
R. Sí, en Primera División. Trabajando con LaLiga. Lo bueno que ha tenido esa etapa es que he aprendido mucho. He aprendido mucho de los clubes de fútbol desde un punto de vista institucional, económico. He aprendido mucho de cómo funciona LaLiga. LaLiga es un mundo aparte. Hay que hacer un máster para saber cómo funciona, y funciona de una manera muy compleja y muy interesante. Conocer otras ligas también. El mundo del fútbol es un sector que está creciendo a dos dígitos, que tiene un futuro enorme por delante. Pero yo lo confieso: yo lo paso muy mal viendo un partido de fútbol. Sufría cada vez que veía jugar al Cádiz, porque yo sabía que lo que esos señores, esos once señores con pantalón corto, hacían me afectaba en mi trabajo. Y no dependía al cien por cien de mí. A mí me generó mucha angustia. Fueron unos años muy bonitos, y luego llegaron los años en que... todo el mundo quiere estar en los ascensos, pero nadie quiere estar en los descensos.
"Pude hacer cosas muy bonitas en el Cádiz, pero también reconozco que tal vez no era mi hábitat natural"
Creo que se acabó una etapa. Cubrí una etapa muy interesante de mi vida, de la que tengo unos recuerdos maravillosos. Uno de ellos es que el Cádiz me dio la oportunidad de estar tres días en El Salvador con Jorge Mágico González. Eso es un lujo. Poder estar tres días con ese señor, y con mi amigo Pepe Mata, que por supuesto ahí está, eso ya es para toda la vida. Esas oportunidades que tiene de conocer jugadores... Me dio la oportunidad de hacer un congreso de la lengua dedicado al lenguaje, al habla en el fútbol, y poder traer y juntar por primera vez a José María García y a José Ramón de la Morena, que llevaban 20 años sin hablarse. Esa fue la primera vez que se hablaron, y fue gracias al Cádiz Club de Fútbol. Pude hacer cosas muy bonitas en el Cádiz, pero también reconozco que, como bien decía, tal vez no era mi hábitat natural. Tengo muchos amigos y compañeros que trabajan como periodistas en clubes de fútbol y, probablemente, como han estado más tiempo, se sienten más cómodos. Yo no es que me sintiera incómodo; lo que sí me sentía era un poco, ya digo, superado por los resultados deportivos.
P. Tenía la necesidad de rematar los córners...
R. Efectivamente. Y luego eso: que el Cádiz perdía y estaba tres días que no levantaba la cabeza. Pero no solamente yo, sino muchísimos compañeros, porque el fútbol es algo que mueve emociones. No se puede explicar con argumentos.
P. Fernando Vázquez, nuestro fotoperiodista en Sevilla, también colabora con el Real Betis y me comentaba el otro día justo esto mismo, el funeral de los entrenamientos cuando se había perdido un partido...
R. Es que son emociones.
P. Pero dentro de dos días hay otra oportunidad.
R. Puedes conseguir que mañana se le traiga un premio a la Fundación Cádiz Club de Fútbol, que, por cierto, funciona maravillosamente y es un auténtico lujo para esta provincia; a una asociación de personas que tienen una enfermedad; más de 200 convenios... y tú lo haces estupendamente. Pero si al día siguiente, o el día antes, el Cádiz ha perdido, el valor que se le da a eso... es injusto, porque la gente se queda al final con lo malo. Siempre cuento el caso de la señora del Pópulo, María, con la que, por cierto, todavía mantengo una amistad, y con su hija Eva. El Cádiz evitó el desahucio de esa señora en el Pópulo, pero tuvo la desgracia de que ese año no se mantuvo en Primera, y la gente no valoró ese esfuerzo que hizo el Cádiz. Y me parece injusto. Ahora que se habla tanto del desahucio de Maricarmen... El Cádiz evitó el desahucio de María en el Pópulo y muy poca gente lo sabe. Por supuesto, el Cádiz nunca lo dio a conocer; eso se filtró. A mí me prohibieron que hiciera una nota de prensa. Me dieron instrucciones de que esto se hacía para ayudar a personas, no para obtener votos ni para obtener el aplauso de los aficionados. Y, sin embargo, aquello no se valoró, desde mi punto de vista, lo suficiente. El único premio que recibió el Cádiz por eso, la fundación, fue de una asociación de Zaragoza. Lo demás se quedó... Y eso es porque, al final, los resultados deportivos en un club de fútbol están por encima de todo, por encima de cualquier cosa. En ese sentido, es un aprendizaje. Aprendí mucho. Aprendí mucho a trabajar en una empresa deportiva y a conocer por dentro cómo funciona el mundo del deporte profesional. Y con eso me quedo: con lo bueno que viví, con lo muchísimo que disfruté también.
Rafael Navas, tras la entrevista, conversa con Paco Sánchez Múgica, director de lavozdelsur.es.
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JUAN CARLOS TORO
P. Rafael Navas, cinco años después, vuelve a la prensa escrita. Cinco años han pasado, se dice pronto.
R. Mi último trabajo para un medio de comunicación escrito, para el Diario de Jerez, fue el 31 de octubre de hace cinco años. Y me quise despedir con una entrevista a mi amigo Faustino. Como sabía que ese día iba a ser el último, pensé cómo me quería despedir, y entrevisté a mi amigo Faustino Rodríguez para despedirme, porque él se había caído mil veces y se había vuelto a levantar. Y aquel mensaje, unido al editorial, al último artículo de opinión de la página 2, que iba sobre eso, me pareció una manera, no sé, simbólica de despedirme después de 35 años, sabiendo que no iba a volver a escribir en mucho tiempo, o en algún tiempo, en un medio de comunicación, como así ha sido. Y se lo dediqué a él y a todas las personas que, como él, se caen y se vuelven a levantar.
P. Rafael es un auténtico honor para nosotros. Esperamos estar a la altura de esta colaboración que emprende con nosotros. Sé por un amigo común, a quien se le da muy bien esto de los sucesos, que está usted ilusionado con esta etapa, así que no puede haber nada que nos haga más feliz que esté con nosotros. Sin embargo, lo que sí quería preguntarle es si recuerda el momento en el que le picó el veneno del periodismo.
R. Creo que esto ha sido por una cuestión del destino. En mi casa había muchos arquitectos, los Renedo son muchos, y yo quería estudiar Arquitectura. De hecho, me encanta la arquitectura. Pero en segundo de BUP yo tuve un profesor de Física que era muy malo. Yo no me enteraba de nada, y de hecho me tuvieron que poner un profesor particular para poder aprobarla. En Matemáticas era sobresaliente, pero en Física no. Y yo iba enfocado a Ciencias para ser arquitecto, y me dio tanto miedo el tema de la física que le digo: "Papá, en tercero he echado para Letras". "¿Para Letras, chiquillo? ¿Griego, latín?..." "Que sí, papá, que a mí la física me ha quitado las ganas". Y mi padre, ya con los nervios: "¿Entonces qué vas a hacer?". Y le digo: "Pues ya me buscaré algo". Y entonces me matriculé en Sonido e Imagen en la Complutense. Y yo podía estar trabajando en Antena 3, porque de mi promoción se colocó todo el mundo en Antena 3, en Telecinco... Era la primera promoción, la llegada de las privadas... pues mi padre se enfadó conmigo, habló con mi tía, con la que me quedaba en Madrid a estudiar, y dijo "haz Periodismo, por lo menos puedes trabajar en todo... hay más campo". Por no escucharlo, hice Periodismo, y al final me salió bien la jugada porque a los tres años, en tercero, ya estaba trabajando en el Diario de Jerez. Manolo de la Peña —el entonces director— y el convenio con la universidad me dejaban ir a los exámenes. Y yo iba a los exámenes, los aprobé y terminé un año más tarde, pero terminé.
Un día me dice mi madre: "¿Tú te has fijado en que tu abuelo tenía una imprenta?". Mi abuelo, Domingo Renedo, tenía una imprenta en El Puerto y editaba una revista que se llamaba Cruzados, en blanco y negro, lógicamente. Y mi madre, Hortensia Renedo, fue la primera mujer locutora de radio de El Puerto. Hacía un programa con Agustín Merello y Fernando Gado. Tiene una voz preciosa. "¿Ves como al final por algún lado te tenía que llegar lo del periodismo?", me decía mi madre. Sí, corre tinta por mis venas, por mi abuelo.
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