Manolo Solo: "José Sacristán me dijo en los Goya que le gustaba muchísimo mi trabajo; con eso, estoy pagado"

El actor, mitad sevillano mitad gaditano, ha estado nominado a los Goya por su papel en 'El buen patrón'. En 2017 logró el premio por su interpretación en 'Tarde para la ira' y esta vez se ha quedado a las puertas. Como actor de reparto ha tocado el cielo, pero espera, por "ambición legítima", llegar a los papeles protagonistas

Manolo Solo: "José Sacristán me dijo en los Goya que le gustaba muchísimo mi trabajo. Con esto, estoy pagado". En la imagen, el actor en una foto promocional.
Manolo Solo: "José Sacristán me dijo en los Goya que le gustaba muchísimo mi trabajo. Con esto, estoy pagado". En la imagen, el actor en una foto promocional. JOEMS

Manolo Solo (Algeciras, 1964) quería dedicarse a la interpretación y a la música, pero una la hizo oficio y otra acompañamiento vital. Según cuenta, como actor veía más opciones que como músico, aunque nunca ha dejado de subirse a los escenarios, hace poco, de hecho, estuvo en el Teatro del Barrio de Madrid con su banda Manolo Solo y los Also Starring. Es un actor de formación heterodoxa y de raíces andaluzas, un rostro ya indiscutible de las películas españolas que ha pasado a engrosar la selecta lista en la que también están otros grandes como Javier Bardem, Antonio de la Torre, Luis Tosar, Javier Guitiérrez o Javier Cámara. Todos ellos forman parte del imaginario del cine español contemporáneo. 

El actor, el músico, el aprendiz heterodoxo

Manolo Solo a ratos podría ser sevillano, a ratos gaditano y a ratos madrieño. Nació en Algeciras, se crió en Los Barrios y con 7 años se marchó a Sevilla para convertirse en un “sevillano indie”. Ha participado en más de 30 películas y en un buen puñado de series y obras de teatro. Es el actor que eleva a sublime la categoría de secundario, pero que espera, por “ambición legítima”, desarrollar papeles protagonistas que culminen su carrera. Ha estado nominado a mejor actor de reparto por su papel de Miralles en El buen patrón, la cinta de Fernando León de Aranoa que ha recibido seis premios en los Goya 2022. En 2017 sí consiguió el galardón en la misma categoría por Tarde para la ira, de Raúl Arévalo.

Enhorabuena por la nominación, no ha podido ser esta vez, pero su deseo de que el ganador fuera Urko Olazabal se ha cumplido

Deseaba más llevármelo yo (risas), pero tenía fundadas sospechas de que se lo llevaría él. Yo estoy pagado con una cosa que me dijo José Sacistán, Goya de Honor. Justo antes de empezar la ceremonia, me llamó muy tímidamente para decirme que le gustaba muchísimo mi trabajo, me emocioné mucho y le estreché la mano. Me senté conmocionado en el asiento y pensé que ya con eso estaba pagado, aunque no ganara el Goya. 

¿Y cómo ha vivido esta ceremonia presencial tras la virtual del pasado año?

Con sensación de reencuentro después de un año todos metidos en casa, aunque la gala del año pasado fue también muy amena e íntima. El reencuentro con compañeros ha sido precioso y también ver cómo se ha volcado la ciudad de Valencia. 

Una vida entre Algeciras, Los Barrios, Sevilla… ¿qué le une a estos lugares?

Se me vincula a Algeciras porque cuando gané el Goya alguien miró mi partida de nacimiento, vio que había nacido allí y salieron a reivindicarme como jabatos, pero estoy muy agradecido por esta atención por parte de los medios. Sigo teniendo lazos con Algeciras y con Línea, he ido a veranear muchos años y tengo amigos allí. Viví en Los Barrios seis años y luego me trasladaron a Sevilla desde los siete, prácticamente soy sevillano, un sevillano un poco atípico. No soy de cofradías ni de ferias, soy un poco indie, pero le tengo mucho cariño a Sevilla, la tengo asociada a mi crecimiento personal y juventud. 

Manolo Solo.   JOEMS
Manolo Solo.   JOEMS

¿Sigue siendo importante para un actor estar en Madrid?

Yo creo que es importante pero no es imprescindible. La disponibilidad y accesibilidad a las pruebas marcan en cierta manera, pero no es indispensable. El teatro sí requiere estar presente temporadas más largas, pero tengo la impresión de que podría haber hecho una carrera yendo y viniendo, o haber vuelto a Sevilla, que hay más calidad de vida, pero es que ya me he adaptado a Madrid, me estoy madrileñanizando. Después de desgaditanizarme me dessevillené y ahora me estoy madrileñanizando, estoy bastante cómodo aquí. 

"Mi maestro ha sido el oficio"

 

El “Solo” de su apellido se lo puso de adolescente en referencia a la soledad, ¿se sigue identificando con ese apodo tras tantos años de una carrera tan intensa?

El 'Solo' hace bandera de un dolor, un dolor muy adolescente. Ser hijo único y no haber conocido a mi padre es algo que marca, además no tengo hijos. Hay un aroma a soledad, no un enclaustramiento o aislamiento, pero sí hay algo de soledad buscada. Tengo cierta tendencia a buscar mis espacios.

Se rodea de grandes del cine, de directores como Fernando León de Aranoa, Alberto Rodríguez, Raúl Arévalo en su doble faceta, Alberto San Juan… y de actores como Antonio de la Torre o Javier  Bardem, ¿enseña más la escuela o el trabajo?

Lo que me ha aportado más ha sido el trabajo, no tanto con grandes profesionales a ambos lados de la cámara, sino el trabajo en sí. He tenido una formación un tanto heterodoxa con gente muy potente, y de todos he sacado algo, pero no tengo un maestro claro o una metodología unificada. Mi maestro realmente ha sido el oficio. Se aprende de los grandes, pero también de los pequeños, como también de los errores y no solo de los aciertos. Es un placer trabajar con 'gente grande' porque es como avanzar cinco casillas de golpe, pero todo es igual de importante. 

"Me gustaría hacer personajes de mayor entidad, que estén más tiempo en pantalla"

Echando la vista atrás, ¿qué personaje le ha marcado más?

Un estallido de reconocimiento y aceptación y premios fue el de Triana en Tarde para la ira, paradójicamente fue uno de los personajes con los que sentí más miedo y pánico. Si hubiera sido director de casting no me hubiera cogido para ese papel. Era un personaje de vida al límite, de arrabal, droga y delincuencia. Me costó muchísimo no sentirme un imitador. La propuesta de cambiar la voz fue mía, porque entroncaba más con lo que yo podía conocer de Sevilla. El personaje estaba muy bien escrito, propuse este giro y se aceptó. En Venga Juan hice de un constructor corrupto y es un personaje que está tan alejado de mí que también fue un reto, no tenía nada que ver con él pero lo conseguí. Son ese tipo de personajes tan distintos a mí, que en algún momento del proceso tengo el miedo de no conseguirlo, pero eso es un reto muy grande.

¿Tiene ganas de realizar un buen papel protagonista?

Me gustaría hacer personajes de más entidad que estén más tiempo en pantalla, que se cuente la historia a partir de ellos. En parte por vanidad y en parte por ambición legítima, quiero hacer mayores y mejores papeles.

¿Y con quién le gustaría seguir aprendiendo?

Me gustaría trabajar con Carlos Marqués-Marcet, Rodrigo Sorogoyen, Celia Rico o Isaki Lacuesta. 

"Hay un sesgo ideológico hacia el cine español"

¿La música le ayuda a ser mejor actor?

Para dedicarse a la música hay que tener oído y sentido del tempo, y el tempo tiene mucho que ver con la actuación. Distribuir los silencios, las notas, saber cuándo parar y acelerar. El sentido del ritmo es muy importante para actuar, para la comida aún más. 

Cate Blanchett dijo en su discurso de agradecimiento al recoger el Goya Internacional que "la cultura cinematográfica española es muy rica y que su influencia llega a muchas partes del mundo", ¿cree que falta más conciencia de esa riqueza del cine español dentro de nuestro territorio?

En España se hacen películas buenas, malas y regulares, pero hay un sesgo ideológico hacia el cine español, por considerarse cine de una sola orientación ideológica, y hay una parte de España que no lo valora solo por eso. Es una cuestión de educación que espero se corrija algún día. 

Sobre el autor:

Valeria Reyes

Valeria Reyes Soto

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla y máster en Gestión Cultural por la Universidad Carlos III de Madrid, ha trabajado en la gestión y comunicación de proyectos como el Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger, la Feria del Libro de Sevilla, el Festival de Jerez o el Festival de Cine Europeo de Sevilla; en espacios como la librería Caótica y en proyectos como Luces de barrio. Con especial interés por los programas que unen diferentes puntos de la cultura a través del encuentro, la investigación y la mediación, así como plena vocación por el mundo editorial, librero y literario.

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