"Hay quien piensa que 'Er Christian' es de verdad; pero es una crítica al mundo de los 'influencers"

Diego Villalba da vida a un personaje que acumula millones de reproducciones en redes sociales y al que interpreta por "diversión", ya que es cofundador de Puterful y realiza todo tipo de trabajos audiovisuales

Diego Villalba, actor que da vida a 'Er Christian', en el almacén de Puterful.
Diego Villalba, actor que da vida a 'Er Christian', en el almacén de Puterful. MANU GARCÍA

Es difícil no ver a Diego Villalba (San Fernando, 1986) en Instagram cada cierto tiempo. La red está plagada de vídeos de su personaje, Er Christian, que roza los 300.000 seguidores y acumula cientos de miles de reproducciones con cada nueva creación, que hace por "diversión". Su trabajo es otro. Junto a su amigo de la infancia Alejandro Oneto gestiona desde 2016 la marca Puterful, nacida en contraposición a las frases edulcoradas de Mr Wonderful, en un principio para echarse unas risas, aunque terminaron creando toda clase de merchandising en torno a ella, y ahora es su forma de vida.

Villalba es el mayor de cinco hermanos, por eso asegura que la frase que más veces ha dicho en su vida es: “No puedo, tengo que quedarme con mis hermanos”. Sus padres pasaban muchas horas trabajando fuera de casa y a él le tocaba ejercer de hermano mayor. “Eso me ha ayudado a ser un poco más responsable y, aunque no estudiara, no hacía cosas malas”, explica al inicio de la entrevista que concede a lavozdelsur.es, en las instalaciones de su firma, sentado en una silla de escritorio, con una camiseta negra, gorra oscura, pantalones cortos vaqueros y mascarilla negra. En el brazo, el tatuaje de mediogramo, el nombre con el que su personaje bautizó a su gato.

“En el instituto no estudiaba, porque no había nada que me encantara, si hubiera habido algo de cine, hubiera sacado matrícula de honor”, asegura Villalba, un autodidacta del audiovisual al que le encanta la postproducción. “De joven me quedaba hasta las cuatro de la mañana haciendo edición de vídeo, efectos, mis primeros trabajos fueron con el ordenador, haciendo postpro, diseñando, aunque que no tenía ni idea… de pequeño cogía dos vídeos, grababa los videoclips de la MTV y los mezclaba en VHS. Siempre me ha gustado”.

El isleño empezó a ir como segundo cámara a bodas con el videógrafo Antonio Morenilla, aunque tuvo que dejarlo cuando sus vídeos comenzaron a viralizarse en redes sociales y los invitados lo reconocían. “Era una locura”, dice. Entre la gestión de su marca, los trabajos audiovisuales que le surgen —hace poco trabajó en el videoclip de la cantante isleña Julia Medina, salida de Operación Triunfo—, los vídeos de Er Christian y los trabajos en series como Mambo, Grasa (de Diffferent Entertainment), discurre la trayectoria de Villalba, un “fatiga”, como él se define, que no para de crear.

¿Qué es Diego Villalba? ¿Actor? ¿Director? ¿Creativo? ¿Empresario? ¿Influencer?

A mí cada vez que me presentan lo hacen de una manera, pero lo más acertado creo que es creador de contenidos para internet, que engloba todo eso. Empecé con los vídeos de cachondeo en Vine —una red social desaparecida que permitía subir vídeos de seis segundos como máximo— y creo que eso me define más. He terminado en Puterful, que lo que hace es crear mucho contenido para internet para poder vender productos, por lo que incluso así he seguido creando contenidos.

¿De dónde le viene la vena creativa?

No lo sé. Mis hermanos son todos militares, y más chicos que yo, por lo que no me han tenido como referencia. No tengo familiares que se hayan decidido nunca al humor, siempre han sido gente humilde. Sí que han sido todos unos cachondos, pero cada uno ha trabajado de lo que ha podido. Eso es una cosa que yo no he hecho, no me he aferrado a un trabajo seguro y gracias a eso tengo mi propia empresa. No me he conformado con trabajar con mi tío en el campo, por decirte algo. He ido a lo más complicado, a no tener tanta seguridad, pero esperemos que algún día diga que ha merecido la pena… Bueno, ya me merece, la verdad.

"Siempre me quise dedicar a la postproducción. Siendo muy pequeño cogía dos vídeos y los mezclaba con VHS, siempre me ha llamado la atención"

¿Tiene algún referente en el mundo del humor?

No, nunca he tenido ningún referente. Además, no soy consumidor de comedia por internet. Si me mandan algo, lo miro, me río y ya está, pero no soy un fiebre de eso. Siempre me quise dedicar a la postproducción, es lo que me encanta desde que tengo uso de razón. Siendo muy pequeño cogía dos vídeos y los mezclaba en VHS, siempre me ha llamado la atención. Al mundo del humor creo que me ha llevado mi experiencia en Cruz Roja Juventud. Empecé con ocho años a ir a campamentos para niños con problemas socioeconómicos, y me encantó. A los catorce años, cuando no podía ir como niño, me propusieron ir de monitor y seguí hasta los 26 años. Gracias a mí y a Raquel, mi pareja, mantuvimos los campamentos, hacíamos veladas, actuábamos y me di cuenta de que era un payaso y de que los niños se hartaban de reír. Eso me abrió el campo del humor.

Su carrera audiovisual empezó en 2012 con la webserie 300 pavos, ¿por qué la crea?

Yo quería trabajar para alguien, me vine arriba y quería estar en una productora, pero mandaba correos y ni me contestaban. Tenía que hacer algo para tener algo que enseñar. Un día en la playa de La Victoria me encontré a Antonio Morenilla y me ofreció su equipo de grabación. Ahí vi el cielo abierto. Al día siguiente le mandé un guión, los personajes y los días de grabación. Grabamos el primer capítulo de 300 pavos para poder enseñarlo a las productoras y tardamos un año y pico en grabar el segundo gracias a que no paraba de salirnos curro de ese tipo, videoclips, edición de cortometrajes…

¿Cree que está aquí hoy gracias a aquella serie?

Sí, además se empezó a escuchar mi nombre por San Fernando, a la gente le encantaba ver la ciudad de esa forma. Ha influido seguro porque para el primer capítulo empecé a pedir favores, sin tener un duro, y nadie me abría las puertas. Para el segundo me llamaban para que utilizara sus negocios, pasaron de ignorarme a querer que saliera su empresa. La gente se involucró un montón cuando vieron que iba en serio.

¿Cómo surge Puterful?

Estaba un día con Alejandro (Oneto), que hacía vídeos, y yo gracias a Vine empecé a saber como funcionaban las redes sociales, qué poner, a qué hora ponerlo, cómo ponerlo. Le dije: tenemos muchos conocimientos, hay que hacer una página de cachondeo, rollo Cabronazi, pero con contenido creado por nosotros. Nos quedamos hablando en mi casa y Alejandro me llamó al día siguiente: Ya lo tengo. La gente está harta de Mr. Wonderful, del rollo de las frases felices, ¿por qué no hacemos lo contrario? Puterful. Yo le dije que no me gustaba mucho el nombre, pero al final le hice caso. Al principio lo usamos para divertirnos. Lo hicimos súper andaluz, la primera frase fue: No me enfado illo, pero me da coraje. Y lo petó. La idea funcionaba y era buena, cubrimos un vacío que ninguna marca había ocupado. A la gente le cayó en gracia la marca por el contraste de ver colores pasteles con frases malsonantes. Esa fue la clave, el sarcasmo puro.

Alejandro Oneto y Diego Villalba, fundadores de Puterful.
Alejandro Oneto y Diego Villalba, fundadores de Puterful.

¿La idea fue ir contracorriente?

La filosofía de Puterful desde un principio ha sido: No te vengas tan arriba. Tú no puedes ser campeón de natación si no tienes brazos. ¿Cómo va a ser un gran día si mi trabajo es una mierda? A mí me vas a venir diciendo que es un gran día… Había más gente que estaba hasta los cojones que gente feliz. Creo que acertamos con eso. Y sobre todo la imagen que le dimos, que era riéndonos de todo eso. Son mensajes, que no son negativos, sino de estar con los pies en la tierra y de no guardar las formas. Si hay que decir hijo de puta, se dice. Y eso chocó. Entre que lo hicimos bien y que caímos en gracia, todavía estamos comiendo de eso.

Además de risas, imagino que hay mucho trabajo detrás de Puterful, ¿cómo es su día a día?

Depende del día, hay días que los dedico a programar publicaciones en redes sociales, otros a buscar nuevos productos, a crear... Un día puedo estar en una videoconferencia para buscar productos nuevos y a lo mejor al día siguiente se acumulan pedidos y tengo que bajar al almacén a mandar paquetes. Hago un poco de todo. Lo importante es que tanto Alejandro como yo sepamos hacer todo lo que necesita la empresa, en la que hay tres ilustradores y una persona en logística.

¿Imaginó en algún momento que Er Christian alcanzaría este boom?

No, no esperaba eso. Te voy a contar por qué lo creé. En Vine llegué a tener más de 30 millones de reproducciones, que es una locura, y me empezaron a catalogar como Vine Star. Un día me llamaron de la empresa que le lleva marketing a Coca Cola y unos meses después me invitaron a una gala de influencers de un canal de televisión. Esos cinco o seis meses que pasaron entre una cosa y otra han sido los únicos en los que he estado interesado por subir seguidores y ser influencer, porque justo ahí me di cuenta de que no era todo tan bonito. En la gala solo te hablaba quien tenía menos seguidores que tú, el que tenía más te miraba por encima del hombro. Me llevé un desengaño y vi que no me gustaba ese mundo. Ya entonces tenía en mente un personaje que criticara a los influencers. Cuando hice de Er Christian por primera vez me llegaron muchos mensajes y vi que había gustado. 

¿Cree que se sigue entendiendo esa crítica?

Cada vez es más complicado, porque hay muchos vídeos y algunas veces no lo hago tan enfocado al mundo del influencer, pero el que lo conoce desde el principio lo sabe. Y basta con leer un par de comentarios en Facebook para darse cuenta. Como Diego no tengo haters, pero Er Christian sí, porque piensan que es de verdad. Me llegan muchos mensajes de "así va España", "a esta gente le tenemos que pagar las ayudas"... Al principio contestaba por privado explicando que estaba actuando, pero ya es imposible. Ahora cuando veo que me llegan cuatro o cinco mensajes de ese tipo veo que el personaje está llegando a gente que no me conocía y todavía no sabe que es de broma.

Es buena señal...

Claro, cada vez que llegan dos o tres mensajes de ese tipo veo que el personaje sigue creciendo. Yo entiendo que es muy cargante y es fácil quemarlo, por eso no creo contenido siempre ni me lo tomo como un influencer. A veces hablo con gente que se dedica a esto y se pone loco si lleva dos días sin subir un vídeo. Entonces lo haces por obligación más que por pasártelo bien. Yo contra eso siempre voy a luchar. Hago un vídeo cada vez que se me ocurre algo, por eso un personaje tan cargante está durando tanto.

"Me llevé un desengaño con el mundo de los 'influencer' y vi que no me gustaba. Ya entonces tenía en mente un personaje que los criticara y nació 'Er Christian"

¿El personaje se ha convertido en un influencer de los que criticaba al inicio?

Para que hubiera pasado eso yo tendría que haber cobrado las colaboraciones.

¿Y no es el caso?

He cobrado un anuncio para un supermercado, pero más del 90% de los vídeos no los he cobrado, porque la mayoría de las veces son marcas de gente que está un poco desesperada con la empresa, los conozco y me viene bien para darle juego al personaje, que es un influencer y tiene que enseñar cosas de marca. Cuando he ganado dinero ha sido con las camisetas, que son del personaje, por eso no me puedo convertir en lo que he estado criticando.

¿Cuánto tiene Diego Villalba de Er Christian?

Sí tiene, o por lo menos tenía. Me he criado con gente así. Yo no era cani, pero iba con canis a todos lados, me juntaba con lo peorcito.

¿Es una mezcla de varios amigos?

Sí. De gente muy conocida. Incluso alguno sigue todavía así, no ve la luz (risas). Nunca he llegado a ser un cani de formar bronca, siempre he sido más o menos bueno, pero he salido a la calle con gente así. Imitarlos me sale solo, me he criado con ellos.

Diego Villalba, actor que da vida a 'Er Christian', con los trabajadores de Puterful al fondo.
Diego Villalba, autor que interpreta a 'Er Christian', con los trabajadores de Puterful al fondo.

Se ha colado en el Falla, ha hecho videoclips, tiene su propia camiseta… ¿Qué le queda por hacer al personaje?

Una colaboración con algún famosillo. El videoclip De influence tiene 2,4 millones de reproducciones, eso lo genera el personaje, porque yo no sé cantar. Aunque ese tipo de música no me gusta, tiene una producción buena, y a veces pienso: Menos mal que no se tiene en cuenta cómo canto, que esto es un personaje, porque la producción es genial.

Los hay que cantan igual y no es un personaje…

Yo he visto cada cosa... Alguna vez me han enseñado un videoclip y me he reído pensando que era broma. Se está yendo para atrás un poco. ¿Qué me habías preguntado? Me he ido por la vía de Tarifa...

¿Qué le queda por hacer?

Ah eso, sabía que quería contestarlo. Que con eso de la canción, ahora voy a hacer una colaboración con India Martínez, a la que le pido que me ayude a hacer un tema a la Chari, y luego haré el tema con Yeray de Los Rebujitos. Imagínate la pureza que va a salir de ahí. Al final con el cachondeo estoy haciendo muchas cosas. Voy a lo que me salga. No hay nada previsto.

¿Tiene fecha de caducidad el personaje?

Cada vez que me preguntan siempre lo digo, mientras no me toquen Puterful, lo demás que vuele. Si me dan a elegir, me quedo solo con la cuenta de Instagram de Puterful y dejo el resto. Esto es de lo que como y donde verdaderamente me meto presión para que las cosas salgan bien. Lo otro es un pasatiempo, me aporta mucho, pero puedo prescindir de ello. Cuando esté cansado, aunque yo soy muy fatiga y es difícil que esté cansado, o vea que el personaje no funciona, me daré cuenta de que tengo que dejarlo. Cuando no se hacen las cosas a gusto ya no salen bien. Soy de no forzar las cosas.

El brazo de Diego Villalba, con un tatuaje de 'mediogramo', el gato de 'Er Christian'.
El brazo de Diego Villalba, con un tatuaje de 'mediogramo', el gato de 'Er Christian'.

¿Cuánto trabajo hay detrás de un vídeo de Er Christian?

No hay tanto, porque tiramos mucho de improvisación, pero como mínimo llevo un guión y luego meto lo que se me va ocurriendo. Como vas tranquilo se te ocurren cosas buenas porque estás relajado. Es un ejercicio creativo súper bueno, es creatividad 100%, aunque hay días que te coge más inspirado y otros menos. A mí me encanta grabar los vídeos, más que por la repercusión, por el momento de estar grabando, el proceso creativo. Y luego hay gente que te para por la calle y te da las gracias porque su padre está en el hospital y lo único que le da ánimos es ver tus vídeos. Te quedas sin saber qué decir, pero ahí ves que esto ha merecido la pena. 

¿Tiene límites su humor? ¿Se autocensura?

Cada vez más, por desgracia. Cada vez me pienso más lo que digo. De repente me llegaban mensajes de padres diciendo que sus hijos eran fans, que no dijera tantas palabrotas. ¿Soy capaz de hacer la misma gracia sin decir palabrotas? ¿Perdería algo el personaje?, me pregunté. Hice un par de pruebas y salieron bien. Al final lo haces por el bien del personaje y para que lo vea más gente. Cuando llegas a tanta gente tienes que ser un poco responsable. Hay cosas que no dices por no ofender a algunos colectivos, siempre que sean cosas razonables.

También hay mucho ofendidito...

Sí, con Puterful siempre hemos tenido esa broma. 

¿En la empresa os autocensuráis?

Aquí controlamos la forma de decir lo que queremos decir.

¿Cuánto tiempo puede vivir sin redes sociales?

Somos bastante adictos al móvil, tanto Álex como yo, por el trabajo en Puterful. Para el personaje, a lo mejor miro Instagram tres veces al día. Yo creo que podría vivir sin móvil… por lo menos 20 minutos (risas). Es broma, no soy esclavo para nada del móvil. De hecho, cuando quedo con colegas me he visto en la situación de que todo el mundo usa el móvil menos yo. 

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